miércoles, 2 de agosto de 2017

Moonchild



En la Luna solo hay polvo y ceniza. En la Luna solo hay muerte y desolación.
Pero nosotros somos los herederos de la destrucción. Nosotros viajamos a través del universo para recalar en este páramo yermo y olvidado.
No tenemos mas energía para seguir buscando un lugar donde podamos vivir.
Este satélite perdido de la galaxia, será nuestro hogar, y de seguro nuestra tumba.

Frente a nosotros observamos la noche terrestre. Un planeta inhabitable y acabado como el satélite que pisamos. No sabemos nada de ese lugar. Solo que su atmósfera es irrespirable y el calor, imposible de resistir.
Quizás esté pasando por un incipiente período de ebullición, o sea su mortal final. En todo caso, nosotros nos quedaremos en este solitario pedazo de roca orbital.

Mi compañera no puede más. Nuestro niño nace aquí, y como nosotros somos de más allá de las estrellas lejanas, no podemos saber cual será su destino, una vez que no existamos más.
Nuestro niño salta sobre las rocas lunares, y flota como un planeta errante. Divertido. Sin pensar.
Todos los días, se sube al monte mas elevado, y observa con extrañeza aquel planeta fluctuante frente a nosotros. Con mi compañera cada vez entendemos menos su comportamiento.

Le intentamos inculcar los conocimientos del universo perdido, pero nada tiene sentido para él.
Nuestro niño, no es nuestro, es un ser con otro tipo de forma de vida, que no entendemos.
Ya casi no come nuestras reservas. Se alimenta con sus propios pensamientos.
Por las tardes escapa de nosotros a grande zancadas. Al ser mas pequeño, sus vuelos son increíbles.

Ya casi ni lo vemos. Sabemos que está bien, ya que a veces lo vemos levantando polvareda en la lejanía lunar. Juega a esconderse, juega a viajar por el universo, juega a vivir su vida.
La última vez que lo vimos ya no usaba escafandra. Alejado de todo su origen, nuestro hijo se convirtió en un niño lunar de extraños comportamientos. Su cuerpo, se transformó en un tejido etéreo y pálido, como si no fuera de materia.

Nuestro final llegó, y nos aferramos con mi compañera, tratando de comprender que hicimos nosotros y nuestra raza con nuestra existencia. Pero nuestros últimos reproches se pierden observando al niño lunar, saltando feliz y despreocupado, sin recuerdos y sin dolor. Él será el comienzo de una nueva vida acá o allá, en el planeta salvaje. O quizás conquiste nuevos horizontes, fuera de nuestra capacidad de comprensión. O tal vez se quede flotando y jugando en el resquicio de una roca abandonada. En todo caso ya no nos importa.

martes, 4 de julio de 2017

El regreso de Barbarita y El debutante

Bardik se encontraba sorbiendo su precioso jugo de Huascarín verde, tan despreocupado como solo un jóven Saltamontés podía estarlo en esa etapa de la vida en la que lo único que interesa es rebelarse contra la tiranía de los adultos, escuchar Druc a todo volumen, y quizás tener algún primer acercamiento sexual con alguna compañera de colegio.
A Bardik le gustaba mucho Orialla, que se sentaba a veinte módulos adelante suyo, pero desde donde estaba, Bardik podía apreciar sus piernas perfectas, firmes, musculosas, verdes, peludas... en fin, hermosas. Pero como suele ocurrir en estos casos, Orialla solo tenía ojos para los mas atrevidos, los mas bravucones y rebeldes de la clase. Bardik, era un jóven de apenas 37.15 parsecs (o quince años terrícolas), que poco entendía de los problemas de género, diferencias, variaciones, complots y luchas genéricas. Todo eso le pasaba por el costado. Solo le interesaba conocer que-se-siente-tener-sexo.
Pero Bardik, recién descubría que se siente tocarse antenas y otras zonas erógenas, y tímidamente, tener algún atisbo de lo que puede ser un orgasmo, sin recurrir al Orgasmatrón de su abuelo, claro. De uso restringido solo para adultos sin pareja.
Esa tarde, al salir de la Casa matriz de altos estudios Saltamontescos, Bardik se acercó por detrás a Orialla, que le sacaba una cabeza de altura, y le siguió los pasos varias cuadras de forma sigilosa, sin que ella se diera cuenta de su presencia. Cuando ya no podía mas de la excitación, hizo lo que no debería haber hecho y le pellizco la cola antes de que ella entrara a su casa. Oriella se dio vuelta roja de ir, y sin pensar mucho en quien se iba a encontrar, estampó una certera piña en medio del rostro confundido de Bardik, quien salió moqueando y llorando verde del lugar. Algunos insultos de la joven acompañaron su humillación.
A la noche, Bardik, todavía muerto de vergüenza, urdía algún plan o artimaña para convencer al viejo Coronel Carlton de faltar mañana a clases, pero el Coronel, su padre, era un hombre tan inflexible como severo. Y todo esto solo podía terminar en alguna paliza interminable y sangrienta.
Luego de varias masturbaciones seguidas pensando en la piernas de Oriella, Bardik se sumió en un profundo sueño, pero sería despertado...
Un sonido atronador, como de explosión, se sintió en las cercanías de su hogar, y al asomar la cabeza por el ojo de buey, pudo descubrir que alguna especie de aeronave venida de algún otro rincón del universo, se había estrellado frente a su hogar. Bardik se puso sus pantalones elastizados, y salió corriendo al encuentro del extraño suceso. Quizás hubiera sobrevivientes. La escafandra se abrió. La nave gris y rodeada de vapor contaminante era de una tecnología bastante inferior a la de su raza, pero eso a Bardik no le interesaba, ya que de adentro salió un ser tan horrendo como cautivante a la vez. Tenía una larga cabellera amarilla, un traje de neoprene rojo hiriente, dos pelotas blandas y movibles en el pecho, y unas piernas largas, sin pelos, y de un color entre naranja suave y té con leche. !Era Barbarita! !Dominátrix interestelar! Conocida en toda la galaxia por su dominación y sublimación de todo género interplanetario. No había raza que se resistiera a su fuerza y que no gozara con su látigo. Una verdadera leyenda. Desvirgadora universal de tontos e ilusos.
Y a Bardix se le aflojaron las piernas. Barbarita se acercó con el ceño fruncido y agarró a Bardix por el cuello. Necesito esconderme, dijo y levantó con su otra mano su fusta castigadora. Bardix cerró los ojos, y luego decidió ayudar a la afamada sado-masoquista intergaláctica. La tomó de su mano y ante el asombro de ella, subieron a la carreta sónica de Bardik, y en dos segundos nos quedó ni rastro de ambos.
Ocultos en las cavernas, antiguos colmenares de sus antepasados, Bardik y Barbarita, se ocultaron toda la noche de la Inter Planetary Polizei. La IPP, la perseguía por varios crímenes de género contra machos de diversos planetas, sistemas y galaxias, a lo largo y ancho de todo el inabarcable universo.
Bardik le preguntó si le iba a hacer daño y Barbarita lo miró con preocupación. No te preocupes, no sos mi tipo, y acto seguido ella se dió vuelta y se durmió. Bardik la miraba muy interesado. Su cuerpo era parecido al de Oriella, pero sin filamentos, no era verde, su cara estaba llena de rasgos y fisonomías pequeños y extravagantes. Pero aún así, había algo cautivador en ella que le impedía dejar de mirarla y desearla.
A la mañana siguiente salieron de las cuevas y buscaron la nave de Barbarita, que la había teletransportado hacia un vado en el bosque. Entonces llegó la hora de la despedida. Barbarita le agradeció a Bardik su ayuda y cuando estaba yéndose lo invitó a subir a dar una vuelta en su nave, como agradecimiento. Bardik tuvo miedo y excitación a la vez, pero como era adolescente y no podía mas de deseo, cedió a la excitación a las corridas.
Barbarita lo llevó a dar algunas vueltas por aquel sistemas de tres soles y veinticinco planetas conocido como Sistema Drágbart. Después tomaron algunos Huascarines verdes y Barbarita lo invitó a sentarse con ella en su gran nido de fricción. Bardik sabía que la mayoría de los que estaban con Barbarita morían. Felices, pero morían al fin. Y él aún sentía deseos de hacer algunas cosas, conocer otras chicas, viajar por el mundo.
Barbarita se sentó al lado suyo y le acarició la piel verde. Me re caliente el verde. ¿Sabías eso, bichito? Bardik, ante estas palabras se excitó tanto que se acabó encima. Pero Barbarita fue comprensiva con el extraño alien primerizo, y lo hizo desnudarse, tomar una ducha tibia y luego lo montó dulce y suavemente, como sólo ella podía hacerlo. Bardik duró algunos minutos mas, y luego lo intentaron de nuevo y Bardik duró un rato mas, pero en esta ocasión, Barbarita sentía que no importaba tanto su propio placer. Era un agradecimiento por no llamar a la IPP y esconderla en aquellas cuevas.
Bardik se sentía otro después de esta experiencia. Mas allá del principio de placer, descubrió que era el sexo, aunque fuera intergaláctico, y estaba mas seguro consigo mismo.
Luego de que Barbarita lo dejó en su casa un rato después, y desapareció para continuar con sus aventuras, Bardik se quedó acostado en su cama mirando el techo de su habitación, rememorando toda la secuencia con Barbarita, y en que ahora podría hacer las cosas mejor con Oriella, y que había aprendido algunas cosas, y... que nadie nunca jamás le creería que había debutado con Barbarita. !Nunca jamás!

miércoles, 14 de junio de 2017

El visitante nocturno


Esa noche, luego de una jornada agotadora, Jorge se acuesta en la cama y trata de conciliar el sueño. Pero el recuerdo de Lorena, y de Martín, su amigo, que insiste en que la invite a salir. Pero con qué propósito? Jorge sabe sus limitaciones. Es desgarbado, poco conversador, terriblemente tímido con las chicas. No entiende por qué su nuevo compañero de secundaria, tiene tanto interés en hacerle pata con Lorena, que le gusta, si, pero que no tiene nada que ver... el sábado es el baile de fin de curso. Luego vendrá la universidad, las cursadas, nuevas historias, nuevos mundos... el universo. Y los viajes en el tiempo, las estrellas, los marcianos... invasiones de extraterrestres enormes, en sus grandes naves espaciales y las historias, historias que podrá escribir y quizás, con suerte, si la gente no considera que lo suyo es muy malo, podría llegar a publicar en revistas especializadas, y entonces quizás si, sea famoso, y entonces... pueda acercarse a las mujeres. Que son tan inalcanzables... como Lorena... que tiene unas piernas hermosas, cuando usa pollera... Lorena... y la cortina se va bajando, y el sueño invade, y entonces siente algo en las orejas, y explota un sonido en sus oídos atronador, como una lavadora vieja en mal estado, que estalla por efecto de una granada de mano. Jorge abre los ojos y se encuentra con un ser enorme frente a él. Usa un traje amarillo y opaco. Casi como una piel de serpiente cascabel. Y este ser, sin rostro, con casco enorme y escafandra, le habla con una voz casi mecánica. Como si la rockola le hablara. Y le dice que se llama Darcveiler, y que viene del planeta Vulcano, mientras levanta una mano enguantada que detenta solo dos dedos gruesos como garras. Y Jorge pierde el control de su vejiga y se hace pis encima. Mientras se toca las orejas, que siente intervenidas por alguna especie de aparato que desconoce, de seguro de este extraño visitante de otro mundo. Jorge está inmovilizado en su cama. Y Darcveiler lo amedrenta cada vez mas. Se acerca hasta estar al lado de Jorge y de un rápido movimiento le quita el dispositivo de las orejas a Jorge. Él cree ver un aparatito que sale con forma de media luna y dos esferas en ambos extremos. Entonces, Darcveiler se reclina sobre su rostro y le dice estas palabras. Jorge, esta es una advertencia para vos. La última que voy a hacerte. Mañana, quiero que vayas al colegio, te acerques a Lorena, y la invites al !maldito baile de fin de año! Y Jorge se quedó extrañado ante tal petición. Es claro que esperaba ser raptado o que amenazaría a toda la humanidad. Pero no. El extraño visitante, le pedía que invitara a Lorena al baile. Que petición mas extraña, como conoce a Lorena? Le preguntó un tímido Jorge al Visitante. Pero el alienígena titubeó y luego respondió con gran estruendo. !No importa es! Quiero que la invites al baile, o cuando vuelvas a dormir volveré a visitarte, y con ese aparato que te puse recién, haré que se te derrita el cerebro poniéndolo al máximo. Y no creo que quieras eso no? Entonces Jorge de tan asustado se hizo caca. Acto seguido puso una cara de "yo no fuí". El olor apestaba ya todo el cuarto. Darcveilir se echó para atrás y pareció toser y tener arcadas, mientras que agitaba una de sus garras, como espantando el olor, y con la otra se agarraba el estómago, o lo que Jorge suponía que debía ser el estómago. Entonces Jorge moría de verguenza. El extraño visitante le pidió que abriera las ventanas, y Jorge se levantó. Usaba un piyama con dinosaurios y una gran mancha marrón empeñaba el trasero de Jorge. Entonces el extraño le pidió por favor que se fuera al baño a limpiarse, que era un humano asqueroso. Jorge, sin poder mas de la verguenza, se fue casi llorando al baño a las corridas y cuando volvió de limpiarse, envuelto en un toallon, el visitante ya se había ido. Jorge se cambió de piyama, avergonzado y humillado y preguntándose por que diablos un extraño extraterrestre, venido de tan lejos tenía tanto interés en su vida amorosa. Jorge se masturbó pensando en Lorena y acto seguido se durmió. Por la mañana, mientras los rayos de un sol primaveral entraban por su ventana, Jorge se levantó sin intender bien si todo había sido un sueño. Se miró al espejo y notó que el piyama que llevaba puesto tenía estrellas y planetas. ¿No eran dinosaurios? Quizás todo había pasado realmente. Se santiguó, aunque decía a todos no creer en Dios. Caminó hacia el bar. Era sábado y nadie estaba en el colegio. El visitante se había equivocado en eso, pero no importaba. Jorge se dirigió directo al café Einstein, donde todos iban a tomar sus malteadas y bailar los sábados a la tarde. En el camino se encontró con Martín que estúpidamente trataba de abrir una botella de Coca Cola con la mano. Le indicó como se usaba el destapador y después le contó lo que le había pasado esa noche. Martín, medio zopenco y de extrañas maneras y palabras, casi no se sorprendió con su historia, y le dijo que mejor mantuvieran esa historia en secreto. Jorge aceptó. Juntos llegaron al Bar Einstein y Jorge se acobardó, no sabía que decirle a una chica. Lorena estaba adentro tomando un milkshake con unas amigas. Parecían muy alegres y divertidas. Entonces Martin, por primera vez desde que se le había acercado a Jorge le dijo frases como que el destino los había unido y que era la chica mas hermosa del mundo. Jorge dijo y !de la galaxia! Y después, entró al bar a los empujones que le daba Martín por atrás. Jorge se peinó el jopo, tomo valor, se acercó a la barra, sin perder de vista a Lorena, que seguía riendo, y le pidió al cantinero Luis, una chocolatada. Dejó la paga y atajó su bebida que se deslizó hacia él con destreza. Luego de un trago, tomó valor y se acercó. Había anotado todo en su libreta. Cuando estuvo al lado y obtuvo su atención, le dijo que su densidad lo había traído a ella. Lorena sin entender le preguntó que cosa, y él respondió que él era su densidad, o mas bien su destino. Ella sonrió y le pareció tan tierno y poético que se levantó de su asiento y lo besó en la mejilla. Jorge y Lorena quedaron para verse a la tarde del día siguiente. Jorge volvió a su casa feliz, casi bailando. Cuando se acostó aquella noche durmió de forma plácida. Hasta que sintió algo en sus orejas de nuevo. Abrió los ojos desesperado y se volvió a encontrar con Darcveiler. Éste le dijo con su voz distorsionada que no la había invitado al baile del sábado siguiente, y Jorge gritó desesperado que ya le había hablado y que había quedado que se verían la tarde siguiente en la plaza, pero el visitante era implacable, dijo que los Vulcanenses se tomaban al pié de la letra las promesas y acto seguido, antes que Jorge pudiera replicar, Darcveiler subió al máximo su dispositivo eléctrico, que en breves segundos, el cerebro de Jorge se recalentó tanto que se escapó todo su seso por nariz, orejas y boca, y se cabeza quedó como una pasaba de uva exprimida. Al día siguiente, encontraron al bueno de Jorge en su cama rostizado, como si lo hubieran freído. Pero también están los que dicen que se escapó de esa muerte horrible. Se convirtió en uno de los últimos escritores de ciencia ficción, éxito en ventas, y se casó nomás con Lorena, con la cual tuvo tres hijos. A su amigo Martín no lo volvieron a ver mas, al parecer cambió de escuela, pero en honor al empujón que le dió a Jorge, éste insistió y finalmente le pusieron Martín a su tercer hijo. El único avispado que tuvieron. Fin.

lunes, 15 de mayo de 2017

La leyenda del cosmonauta rojo



Hubo un tiempo dicen, en que los humanos viajaban al espacio. Competían entre sus potencias mundiales para lograr llegar mas lejos, en lo que se conoció como la Carrera espacial. Dicha competencia tuvo lugar en tiempos convulsionados conocidos como la Guerra Fría. Una guerra sin luchas ni confrontamientos armados directos.
Entre toda esa bataola, un nombre se rescata por encima del resto. Y como quien dijera alguna vez antes de partir al espacio... !Poyejali! (!Vámonos!)
Yuri Gagarin nació en 1934, Klúshino, provincia de Smolensk, en la antigua Unión Soviética. Hijo de padres campesinos, nació y se crió en una granja colectiva. Los famosos Koljós.
Durante la segunda guerra mundial, su pueblo, bien al oeste de la Unión Soviética, fue ocupado por las tropas alemanas del tercer reich. Su casa, en particular, ocupada para uso de operaciones por generales nazis. La familia se refugió en una casa de barro construida por el padre de Yuri.
Durante mas de año y medio, la familia Gagarin pasó todo tipo de penalidades y carencias, hasta que fueron liberados por los soviets, cuando la guerra terminaba con la indefectible derrota de Hitler y su cosmovisión de un mundo de y para los arios.
La garra eslava pudo, a costa de millones de vidas rusas, con el odio de la bestia aria alemana. El Homo sovieticus vencía, y ahora era la hora de mirar mas lejos en occidente, hacia los nuevos enemigos. Los Norteamericanos y su mega producción de cultura de masas capitalista.
Secos, austeros, los soviéticos tenían menos brillo y esplendor para ofrecer al mundo. Sin embargo contaban con mentes brillantes. Ingenieros, matemáticos, físicos y astro físicos, del mas alto nivel, así también como los mejores ajedrecistas del mundo conocido.
Pero a Yuri no le interesaba el ajedrez, sino mas bien ser piloto y volar. Volar como vio volar centenares de aviones cuando era chico, durante la segunda guerra mundial. Como vio pasar un avión soviético en llamas por encima de su cabeza, en una tarde de particular combate aéreo entre los halcones de Hitler y la modesta flota aérea de Stalin. Y como vio caer la nave de su compatriota cerca de los campos de la casa. Y junto con un amigo rescatar al piloto soviético, quien agradecido le regalaría una estrella roja.
Desde ese día Yuri supo que quiso ser piloto. Y poco mas de una década después lo consiguió, incorporándose la fuerza aérea soviética. Se casó con Valentina Goriácheva, una hermosa maestra de escuela de Leningrado. Eran tiempos en que el Sputnik 1 y 2, llevaron a la perra Laika al espacio, convirtiéndose en el primer ser vivo en salir de la Tierra.
Para 1960 Yuri ya formaba parte de programa espacial soviético. Fué seleccionado de entre, un inicial de 3500 voluntarios. Sus notas y su físico eran perfectos. Además de tener un rostro simpático y risueño.
En fin, todos conocen la historia oficial. El 12 de abril de 1961, Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en viajar al espacio, durante casi dos horas. Orbitó la Tierra y finalmente descendió en la Unión Soviética sin mayores contratiempos.
Hasta aquí lo que las "pedias" pueden decir sobre la historia del primer viaje espacial. Sin embargo, hay otros historiadores mas recientes y disidentes de la historia que dicen que en realidad Yuri se incineró en el ascenso y otros dicen que fue en el descenso. Que nunca volvió ileso del espacio y que fue reemplazado por un impostor traído de Siberia, muy parecido a Yuri, para no perder prestigio frente a los americanos.
Pero estas teorías carecen de rigor histórico y veracidad. Otros, los mas avezados en la materia dicen que Yuri, en determinado momento de la travesía, y después de comer, y probar que se puede comer en estado de ingravidad, dijo la célebre frase, "población del mundo, el mundo es maravilloso, cuidémoslo". Una gran verdad dicha en el momento y lugar mas apropiado para ser tenida en cuenta. Pero al parecer, después de esto, empezó el aterrizaje forzoso. Y no fue nada grato al parecer, y por lo que contó después el cosmonauta soviético, nada agradable. En determinado momento la nave perdió el control y empezó a girar de forma desquiciada, por lo que Yuri entró en una especie de ataque de pánico, que casi lo hace perder la vida. Sin embargo, después de unos diez minutos de pánico y locura, pudo controlar el aparato y direccionarlo hacia su meta.
Su aterrizaje forzoso lo llevó a caer en las afueras de Moscú, en unos campos alejados. Al disparar el paracaídas, Yuri aterrizó con gran destreza frente a una granja, donde fue recibido por una señora mayor y su nieta. La anciana al ver a ese ser vestido de rojo y casco, le preguntó si venía del espacio. Yuri respondió que si, pero que no se preocupara, que era soviético.
Luego vinieron las condecoraciones, los viajes alrededor del mundo, las peleas con su esposa, las infidelidades, el abuso con el alcohol, y finalmente la caída. La indefectible caída del homo soviéticus, en las fauces de su propio destino.
Pero según dice la leyenda, la noche anterior a su accidente, Yuri estaba reconciliándose con su esposa Valentina, a quien, a pesar de todo, aún amaba. Según versiones de allegados a la viuda de Yuri, éste le pidió perdón por todos sus deslices y le hizo prometer que si moría, se las arreglara para mandar sus cenizas al espacio. A Valentina Goriachéva esta petición no le pareció extraña teniendo en cuenta que ese viaje había sido siete años atrás el gran momento de su esposo, pero no le pareció del todo razonable y posible lograr eso. Yuri Gagarin le dijo a Valentina que cuando estaba orbitando el planeta de repente se sintió solo, y que miró la Tierra y se sintió tan maravillado que esa sensación se transformó en pena. Sintió que tenía una especie de epifanía o trance en el cual se sentía interpelado por una fuerza incomprensible. Una especie de energía le hablaba sin palabras, y mientras Yuri se daba vuelta para mirar hacia el espacio oscuro e infinito, esa "energía" sin palabras le hizo entender que la humanidad no estaba preparada para salir del planeta. Que debíamos esperar quizás un siglo para volver a intentarlo, pero que ahora no era nuestro momento de salir del cascarón.
Cuando Yuri quiso acordar, la nave había perdido el control, pero esa misma energía, lo ayudó a detener la nave, darle curso a la cápsula y poder llegar sano y salvo al país rojo.
Al otro día Gagarin y su copiloto Seryogin, cayeron en picada de su MiG-15, al parecer por una onda de aire provocada por otro avión. Pero hay tantas versiones como teorías puede inventar el humano. Están quienes dicen que lo mataron los norteamericanos y otros dicen que fueron los propios soviéticos.
Siguiendo con la linea que venimos planteando, existe la teoría de que esa misma voz que le habló en el espacio lo atrapó en pleno vuelo y lo hizo estrellarse, quizás por no haberle hecho caso a su petición de detener la carrera espacial cuando pudo. Pero eso es algo que está fuera del alcance de cualquier ser humano, aún así sea el mismísimo ideal del hombre comunitario soviético del pueblo. Y Yuri Gagarin cayó finalmente como cayó su ideal poco mas de veinte años después de su trágica muerte, llorada por todo el mundo.

miércoles, 19 de abril de 2017

Antología de ciencia ficción Spinetteana



Es harto conocido ya el repertorio Spinetteano. Se suele considerar a su música como de lo mas elaborado y complejo dentro del rock local, y a la vez detentar una lírica por momentos hermética y/o surrealista, alejada de las temáticas clásicas de las letras de rock. Cuando se lo compara con Charly Garcia, de una lírica mas terrenal, o con el Indio, de una lírica mas dialéctica si se quiere, se puede ver en Spinetta algo mas cercano a lo etéreo. El mundo de los etéreos, la luz, los aliados y el amor, son cosas mas afines en su lírica.
Sin embargo, hay un grupito de canciones, en donde podemos hallar el viejo lema de que si Charly es Cheever en las letras, Spinetta es Bradbury. O algo así. Lo realista vs lo fantástico. Etc. Son meras suposiciones, y las comparaciones, siempre son odiosas. Pero a continuación vamos a develar una serie de canciones en las que el Flaco parece haber desplegado todo su mundo imaginativo, inspirado quizás por las décadas doradas del género de ciencia ficción (los 50's y 60's), tanto en cine como en literatura.

1- Todo empieza desde el principio, y es que en el segundo simple de Almendra de 1968, Spinetta compone Hoy todo el hielo en la ciudad, un fresco impresionista con una clara referencialidad de la dictadura de Onganía. Una canción familiar lejana del clásico cómic argentino El eternauta de Oesterheld y Solano Lopez de 1957. Un tema por momentos oscuro, por momentos frío, por momentos bastante rockero. No carece de cierta ingenuidad, sin embargo, es uno de los temas mas logrados y con sentimiento de la banda. Una ciudad congelada, donde la resistencia para encontrarse en la juventud. ¿Les suena?

2- Al año siguiente, 1969, antes de lanzar su primer long play, sale el tercer simple. Gabinetes espaciales. Un tema que parece extraído de Crónicas marcianas de Bradbury. Sonidos de despegue, guitarras distorsionadas y sónicas, como en el tema antes mencionado. Un relato de migraciones espaciales hacia la Luna. Temática clásica del sci fi. Un tema muy de los sesentas.

3- Hombre de luz. Una canción inédita de Almendra, con letra del padre del flaco, Luis Santiago Spinetta. Es la historia de una viajero que se mueve por medio de la luz. Un viajero intergaláctico dispuesto a mostrarnos mundos imposibles a los incrédulos. ¿Ami, el niño de las estrellas?

4- Continuación del hielo en la ciudad. Tema inédito, solo presentado en vivo en 1969. Una especie de cierre del primer tema mencionado. Al parecer el hielo se empezó a derretir, y lo que encontramos es... la misma ciudad de siempre. ¿Posibilidades de cambio? Pocas.

5- La frutilla sci fi de la era Almendra la completa Vine al planeta. Un tema también inédito, de once minutos de duración. Con una introducción larga al mejor estilo Space rock, como el Pink Floyd de la primera época. Un ser que viene de otro planeta a la Tierra para... encontrar paz. Quizás se equivocó de planeta.

6- A partir de la era Pescado rabioso, los viajes espaciales se suspenden momentáneamente para sumergirnos en visiones apocalípticas de un futuro poco prometedor. El jardinero temprano amaneció. Amaneció y observa la destrucción del mundo que lo rodea.

7- Un tema que se empalma muy bien con el del Jardinero es Corto. Una canción de menos de dos minutos, donde se explica con una especie de llanto melancólico que el mundo quedó desierto. Visión apocalíptica sobre un posible holocausto nuclear. Donde la Luna es la única testigo de la catástrofe. Estremecedor relato.

8- Bueno, el relato sci fi mas famoso del rock nacional. El anillo del capitán Beto. Que mas agregar. La historia del colectivero de Haedo que se construye una nave espacial muy precaria. Pero el tipo posee una especie de amuleto o anillo que lo ayuda y protege en su odisea de surcar la galaxia. De lo que no lo salva es de esa melancolía porteña de añoranza por un pasado que pasó. Sin embargo no soporta la soledad del espacio exterior. Finalmente Beto es hallado por alguien o algo, pero no se devela el misterio de como lo encuentran y que es el signo del alma inscripto en ese anillo. Un clásico.

9- Al año siguiente (1977) saca un disco casi de ciencia ficción en su concepción misma de albúm. Se llama A 18' minutos del sol. Sin embargo los temas no son en sí de genero. Pero la idea de hablar del sol y de lo que tarda en llegar la luz es en sí todo un compendio de astrofísica muy interesante. Aunque le haya pifiado en los cálculos. La Tierra se encuentra a 8 minutos luz del sol. El flaco, siempre adelantado, se ve que se encontraba a 18. De todos modos el tema que cierra el disco, La eternidad imaginaria, es una especie de retrato mágico sobre dioses y batallas celestiales. Una delicia bien de los setentas.

10- Hay muchas canciones instrumentales como la propia A 18 minutos del sol, Alteración del tiempo, Influjo estelar o Tango cromado, que merecen mención aparte por ser canciones que bien podrían catalogarse como de sci fi, aunque no haya letra. Después de todo no hay nada mejor para el sci fi que canciones espaciales instrumentales.

11- Ya en los ochentas nos encontramos con canciones que vuelven al relato. Sin embargo quiero hacer antes una mención honorífica para el tema Casas Marcadas. Que si bien habla de La Luz, y de casas marcadas por el sol. Una letra bastante indescifrable, la canción tiene mucho clima sci fi. Un halo de misterio. Tiene algo Bradburyano también. Relato que bien podría salir de El hombre ilustrado o de Las doradas manzanas del sol. Y el final instrumental del tema con esos sonidos espectrales de turbinas, maquinas, voces varias, aparatos y robotitos es 100% sci fi.

12- Bueno, así llegamos al otro mega clásico. Yo quiero ver un tren. 1983. Es la historia de un sobreviviente, que bien podría ser el mismo holocausto nuclear (neutrónico) de Corto. El tipo describe un mundo podrido, roído y con una sequía de la hostia. Pero todo lo que queda del antiguo mundo destruido es una locomotora oxidada que lo observa orgullosa desde la misma eternidad. Y eso es todo lo que el protagonista quiere hacer en ese mundo contaminado, observar como era un tren. Fin.

13- Este es el hombre de hielo (1984). Una canción con mucha caja de sonido, máquinas y samplers. Bien de los ochentas. Por momentos puede alterar los nervios tanta bola de sonido electrónica. Pero este personaje viene desde Plutón. Nadie lo quiere al hombre de hielo. Busca ser comprendido en una sociedad que lo que menos tiene para el que es diferente es comprensión. Se deprime viendo los noticieros. La pálida vio.

14- La pelícana y el androide. Es una historia sci fi de amor entre dos mundos muy diferentes. Un animal herido y un androide humanizado. Algo así como Un hada un cisne de Sui generis o La leyenda del hada y el mago. Dos mundos tan diferentes y antagónicos que no hay otra salida que la muerte y final trágico de esa historia.

15- Hombre de lata (1991). Como contrapartida de El hombre de hielo, el hombre de lata no se deprime por ver la miseria humana. No tiene sentimientos. Es un hombre frío, metálico, sin sentimientos ni pudor. El perfecto ser que no se inmuta con nada, y no muere por que es artificial. Pero lo que no muere tampoco vive. Entonces el hombre de lata es la vacuidad del ser insensible y ajeno al dolor circundante.

16- Podríamos cerrar esta antología con Vacío Sideral del último disco de estudio de Spinetta, Un mañana (2008).

Mención aparte son los temas donde roza otro género hermano al sci fi, y es que el Fantasy también está presente en canciones como La verdad de las grullas, Contra todos los males de este mundo, La aventura de la abeja reina o el terror en Azafata del tren fantasma, Sombra de la noche negra, etc.

Ahora solo resta escuchar, y leer. Spinetta no se agota solo el surrealismo o en Castaneda. Y la ciencia ficción no se agota solo en los libros o la películas. Está presente desde que apareció a principios de siglo veinte y nos deslumbra con sus historias de otros mundos y seres posibles, como tiempos alternativos y viajes intergalácticos. Por que en definitiva el sci fi es eso, la posibilidad de volar con la imaginación allí donde la ciencia aún no ha llegado. También para pensarnos a nosotros como sociedad. No nos queremos entre nosotros. Hay todo un basto universo esperando por nosotros, pero no vamos a llegar a él hasta que no aprendamos la lección.


miércoles, 22 de marzo de 2017

El Cero Absoluto


Miré la punta de mi escarbadientes y noté un pequeño rastro de sangre en la misma. Algo andaba mal en mi molar superior derecho. De seguro tendría que ponerme un implante. Si no lo hice antes, creo que fué de pura vagancia, pero ya no me quedaba espacio para excusas interminables que...
-Señor, lo llaman de la Torre de control. Parece que alguien quiere aterrizar.
Bueno, para esto sirve ser el Capitán de la base. Para que te llamen de Torre de control cada vez que pasa alguna estupidez.
-Bien, ahí voy. Diga a los muchachos que ya voy.
El valiente que había perturbado la meditación del Capitán salió disparado hacia afuera.
Estuve pensando que quizás sea momento de jubilarme. Años pasé acá, en esta base alejada del resto del mundo que no sé. Ya ni me acuerdo la calle donde vivía. ¿Seguirá el supermercado chino de la cuadra? Supongo que no. Deben estar todos muertos.
Cuando el Capitán llego con su rostro demacrado a la Torre de control, no esperó encontrarse con el resto de la base, toda allí reunida. Todos parados mirándolo a él. Listos para explicarse. El Capitán se adelantó.
-Si es un motín ni se gasten. Desde ya les informo que renuncio. Pero dejen que vuelva a mi casa. No hace falta que me cuelguen del Palo Mayor como los piratas.
El resto de la partida de soldados y científicos, se miraron entre ellos. Eran nueve para ser exactos. Todos mostraban las mismas marcas de cansancio y apatía que su Capitán. El mas nuevo ya llevaba siete años en la Base, y nunca mas hubo respuesta de la Tierra ni recambio. Todos asumieron que o había estallado la guerra en la Tierra, otra vez, o se habían olvidado de ellos. Una partida de cintíficos militares, enviados a la base hermética de Mercurio. En un proyecto que llevaba años de desarrollo y era consecuencia de un mensaje cifrado, recibido a un satélite en California, hace mas de cincuenta años. El encuentro sería en Mercurio. El planeta mas candente y cercano al sol. Las posibilidades de supervivencia eran bajas. Pero siempre existieron hombres sacrificados en pos del avance de la ciencia y la posteridad. Lo que significa que...
-Bueno, dijo el Capitán, que pasa?
El sub comandante se acercó despacito al Capitán, que se rascaba la crecida barba y el trasero alternativamente, sin comprender muy bien que pasaba. El subco se acercó al oído del Capitán y le susurró.
-Hay alguien que quiere hablar con usted. Dice que es un superior.
El Capitán miró al Subco que se alejaba con la cabeza gacha otra vez a la fila con el resto de sus compañeros. Hacía años que nadie se comunicaba a la base. Ya habían perdido toda esperanza de hacer contacto con otros seres del espacio, y también de hacer contacto con casa. Esto llenó de alegría y a la vez desconfianza al Capitán que se acercó de a poco al tablero de control. Miró hacia el cielo rojo fuego sangre de Mercurio y apretó el intercomunicador.
-Acá el Capitán Ge..., al habla.
Silencio.
El Capitán se dió vuelta y miró a sus compañeros a ver si no se reían. Todos miraban con miedo, amuchados en un rincón de la sala, como niños de preescolar.
Se escucharon unos CRRRR, TRUCH, BZZZZ, TZZZZ, CFRACJ, CHUC-CHUC,..., TUUUUU...
-Bueno, parece que se cortó la comunicación. Dijo el Capitán, y ya empezaba a pedir explicaciones a sus subordinados. Si era una broma, tomaría algún tipo de represalia. No muy severa, todos le caían mas o menos bien. Aunque quizás el Subco podría ser otro de ahora en mas. Como para que no se acostumbren a gastarle bromas en sus horas de descanso y meditación.
-Bueno Subco...
-HOLA CAPITÁN GE..., HABLA DIOS.
El Capitán se dió vuelta hacia el intercomunicador.
-¿Quien?
-Soy Dios. Jehová, Yavé. El Alfa y el Omega. El creador.
El Capitán volvió a mirar a sus compañeros y esta vez estaban tan asustados que se tapaban los rostros. Entonces cuando iba a chequear de donde provenía la comunicación. Un resplandor que cubrió todo el cielo lo cegó un instante. Después empezó a vibrar toda la base como si hubiera un terrible terremoto. Y el cielo se abrió y apareció una marca en el cielo rojo. Una marca que parecía un símbolo hebreo. Todos lloraban del miedo, y el Capitán, siendo el ser mas descreído y ateo del mundo, se quedó paralizado. Sentía que algo, quizás sus testículos, subían por su garganta.
-SOY DIOS, EL CERO ABSOLUTO, Y EL DÍA DE LA REDENCIÓN HA LLEGADO. LA ÚLTIMA TROMPETA HA SONADO, ARREPIÉNTANSE PECADORES, PORQUE TODO SU MAL LLEGA AHORA A SU FIN.
El capitán tocó algunos botones en su tablero y una pequeña palabra apareció en la pantalla. Origen de la transmisión, DECONOCIDA.
Entonces realmente existe. Es imposible. No lo puedo creer.
Sin entender bien por que y como lo hacía, tocó el intercomunicador.
-Oh Dios, perdón por toda esta vida de poca fé y pecado. Piedad de nosotros. !¿Que podemos hacer para rendirte pleitesía, oh Dios colérico y vengador, Dios todopoderoso y terrible, castigo y azote de pecadores y sacrílegos?! Perdona a estos pobres diablos, víctimas del cientificismo y ateísmo mas abyecto, culpa toda del Iluminismo, Freud y la televisión.
El resto de la partida de soldados se miraron confundidos, el Capitán se había parado y abierto los brazos en actitud de redención y sometimiento absoluto. Parecía imposible que aquel cínico y descreído varón, se humillara así. De todos modos la situación era tan esplendorosa que parecía lógico. Dios volvió a hablar.
-QUIERO QUE ME ADOREN, QUE ME ALABEN, QUE ME RINDAN TRIBUTOS Y ME CONSTRUYAN TEMPLOS DE AMATISTA COMO EN LOS TIEMPOS ANTIGUOS, CUANDO EL HOMBRE SABÍA TEMER A LO SUPERIOR Y...
De pronto, la comunicación empezó a fallar. Tuuuuuuruuuu, bip bip bip, trac, achjallc...
Todos, el Capitán que seguía con los brazos abiertos, y el resto de la partida, todos abrazados entre sí, miraron el cielo que ahora cambiaba. Un resplandor verde esmeralda cayó del costado izquierdo del cielo y abarcó al gran símbolo rojo que se sostenía en las alturas. De repente, como si fuera una boa constrictor devorándose un lagarto, la luz verde se comió a la roja. Y una voz menos grandilocuente y mas áspera sonó por el intercomunicador.
-Disculpen las molestias ocasionadas. Llevamos años buscando Yavé, hijo del emperador Balkaan, del sistema Dágoba, en las antípodas de Centauri. Yavé escapó de su prisión hace millones de años y lo buscamos por todo el universo. Supusimos que haría de las suyas, como inventar pequeñas razas humanoides imperfectas. Lamentable profundamente haberles hecho pasar por todos estos contratiempos.
El Capitán había bajado los brazos y miraba a sus compañeros que se acercaban ahora hacía el gran ventanal. Una nube verde latía en el cielo mientras hablaba.
-Nos vimos obligados, suponiendo que ya tendrían la tecnología precaria de recibir señales del espacio exterior, de que crearan esta base. Era una emboscada para él, y por suerte cayó. No se preocupen, no los va a molestar mas. Nos encargaremos de que no vuelva a escapar de su prisión trascendental nunca mas. Ya pueden seguir haciendo sus cosas. Hasta luego.
La luz verde se elevó hasta una altura imposible de seguir y desapareció mas allá del universo infinito.
Toda la base se normalizó, volvieron las luces, y dejaron todos de aferrarse. El Capitán se dió vuelta y todos lo miraban con desconfianza.
-Bueno, creo que esto explica muchas cosas de la historia de la humanidad ¿No les parece?
Hubo un profundo silencio en la sala. Alguien por ahí tosió de forma incómoda.
-Bueno, que alguien prepare Mate y no se hable mas del asunto.
-Pero Señor, esto es justamente por lo que vinimos. interrumpió el Subco. ¿No deberíamos volver a la Tierra e informar?
El Capitán se quedó mirando la nada, miró hacia la oscuridad del ventanal.
-Si, bueno, no sé... que apuro hay. Lo mas probable es que no quede nadie vivo en la Tierra, en tal caso la revelación ya no importa.
Y salió de la sala tropezando torpemente con una maceta de un Potus sintético.

jueves, 9 de febrero de 2017

Saltos Temporales


Me despierto tarde. Entonces, con mucha resaca, decido que es mejor salir a caminar y despejarme un poco, después de una noche demasiado movida.
Me paro, me levanto de la cama, voy a living y me rasco el culo. Eructo. Soy un ser asqueroso. Me doy asco y repulsión, pero también soy un poco sexi, creo.
Me calzo las ojotas y los pantalones, la remera, las llaves, y salgo. Mientras bajo por el ascensor, miro mi cara destruida y ojerosa en el espejo. Tengo náuseas. Salgo a la calle y un ruido de coches, ambulancias, bocinazos, frenadas, puteadas y gente, me recibe con todo su esplendor.
Bajo, por el bajo y me encuentro con Formento, pero ya no es el mismo tipo. Le pido unos Camel y me dice que no vende mas esa marca. Dice que es una mierda fumar. Doy media vuelta, y me desvío hacia un kiosquito mas chico, que atiende una vieja sin dientes. Me vende el cartón y sonríe.
Paso por el pasaje Rivarola, donde hay una relojería con un super reloj colgado en el frente. Me acuerdo de la película Fresas salvajes de Bergman y toda la secuencia medio surrealista.
Aparece un tipo vestido de negro, con galera y capa. Le toco la espalda para pedirle fuego. Se da vuelta y en vez de cara, es todo amarillo. Parece un zapallo con sombrero. Entonces veo que el tipo sin rostro se agarra del estómago y cae fulminado al piso. Me acerco para socorrerlo y veo que de su mano brota un manantial de hormigas africanas. Miro la hora. ¿Las cinco de la tarde? ¿Es domingo?
Como no entendía bien lo que pasaba, me crucé a la vereda de enfrente y les fuí pedir ayuda a los libreros de La Marca editora. Pero no me había dado cuenta que hoy estaban cerrados.
Cuando sea de noche voy a volver a este pasaje y voy a encontrar la solución a este descalabro espacio temporal.
Pero entonces me dí vuelta, y me encontré con que el hombre sin rostro había desaparecido. Miré el reloj, y ante mi sorpresa, noté que no tenía manecillas. Era un reloj nulo. Un reloj muerto. Y eso solo podía significar una cosa. No había mas tiempo.
Voy a volver a mi casa, por que esta situación es insoportable. A cada paso veo gente que va y viene, pero como si caminara en reversa, a veces a mayor velocidad, otras mas lentamente. Como si fuera parte de una película y alguien estuviera jugando con los controles.
Llegar a mi domicilio se hace una tarea casi imposible. Pensaré las posibles variables de los problemas relativos al descalabro espacio-temporal, y hallaré la solución mas pertinente. O moriré en el tiempo, perdido en la vacuidad del no-tiempo perpetuo.
...
Después de un buen rato de vacilar por los mundos alternos, llegué a casa al fin, puse la tele, me prendí un pucho y me enganché mirando El día de la marmota, con Bill Murray.

lunes, 6 de febrero de 2017

Historias espaciales


"El viaje espacio-temporal puede fallar", eso pensó un viajero intergaláctico que cayó en un extraño planeta, con extraña gente y extraños comportamientos.
Ellos eran una familia de granjeros, horticultores, plantadores de plantas psicotrópicas y cannábicas. Pero a esa hora la familia intenta dormir un poco de las vicisitudes diarias del trabajo de sol a sol. Por eso, los Odmoni, tienen un sueño muy fácil de perturbar.
Esa madrugada, poco antes del amancecer, y cuando tienen el sueño mas pesado, los Odmoni escucharon un terrible estruendo en el establo, donde suelen guardar los fardos.
Todos, los cuatro miembros de la familia granjera, prendieron las luces de su cuartos casi al mismo tiempo, uno tras otro. En breves segundos, ya estaban saliendo por el portón de la casona de campo, el padre armado. Temían que fueran algunos agitadores o perturbadores de la paz, quizás enemigos del estado. Rojos, o verdes.
Al acercarse al dañado establo familiar, de pronto sintieron miedo de que fuera una redada contra su monocultivo, pero ellos sabían que era algo medicinal, para enfermedades crónicas. Descartaron esa posibilidad al instante, entonces no quedaba mas que un enemigo del sacrosanto estado para policial del oeste.
Al abrir el portón, se encontraron con una extraña máquina gris, parecía una de esas máquinas voladoras de las que hablaban en las historias de ficción científica. El padre se preguntó si no sería una máquina voladora del gobierno para fumigar cosechas autorizadas. Pero su hijo, mas veloz que el rayo, lo corrigió y le dijo que no, que probablemente era esto. Y le mostró la tapa de una revista de cuentos de sci fi. Aunque no pudieran creerlo, el hijo menor sugería que estaban ante la presencia de una nave venida mas allá del espacio exterior. Entonces, cuando la hija mayor de los Odmoni, estaba por tratarlo de imbécil, se abrió la escotilla de la nave y todos dieron un respingo de miedo y pavor.
De pronto sus corazones palpitaron mas de lo que solían hacerlo, y el padre, que tenía dos corazones menos que el resto de su familia debido a un par de infartos inoportunos, se asustó aún mas. Lo que veían era espantoso, un ser naranja, con cabeza enorme, parado en dos largas y finas patas, dos brazos mas cortos que le salían de bajo su cabeza y unas gesticulaciones con sus manos de horribles cinco dedos, tan espantosas como violentas. Solo llegaron a escuchar una palabra del engendro y era algo así como "Hola". Los cuatro gritaron a la vez y salieron corriendo.
Entonces, el ser, también se asustó y se metió en su nave. El Doc no le había explicado nada de estas cuestiones, antes de fenecer. Maldito Doc del diablo, pensó, ojalá se le queme la peluca en las mismas llamas del infierno, y a continuación, escuchó una explosión en la puerta del establo. La familia de aliens lo estaba atacando con munición gruesa. Entonces sin dudarlo, prendió su nave y metió quinta a fondo. Salió disparando de dentro del establo, sin reparar en si pasaba por encima a algún miembro de aquella desdichada familia plantadora de pinos y marihuana.
El padre los Odmoni maldijo al ser espacial del demonio, pegó dos o tres escopetazos mas, y uno de los fogonazos voló su propio híbrido de pino sativo, de creación propia, y como él necesitaba esa sustancia para controlar la glaucoma, escupió el suelo y maldijo a los aliens, destructores de plantas y establos.
Mientras el ser espacial, se fué sacando su traje naranja, y convirtiéndose poco a poco en el jóven Martín, se dijo que la incomprensión humana no tiene límites, y buscó el parador mas cercano para comerse unos buenos waffles con café. Tremendo susto se había pegado con los Odmoni.

lunes, 30 de enero de 2017

El contrato espacial



A través de asteroides, planetas, estrellas, galaxias, causares, y otras formas intergalácticas de energía e inmanencia, se encuentra Jorge, un tipo vulgar, colgado de un planeta chiquito y olvidado. Juega con sus androides de última generación. Es el último espécimen de los legendarios druidas bálticos del terreno de mas allá de toda verdad escondida y el valle del tiempo y la muerte.

Acá está Lorena, una chica un poco tímida, que le gustan las películas de cine arte, la música indie, y las pinturas de jóvenes pintores desconocidos. Se dedica a descubrir nuevos talentos para una galería de arte. Y le va bien, dentro de lo posible. En su micromundo de cine, música, artes plásticas y novelas beatniks, ella tiene su refugio de toda la maldad del mundo. Pero se siente triste y sola.

Entonces, acortando todas las distancias espacio temporales, llega Martín, el hijo futuro de ambos, pero parece que viene con una misión. No le interesa avisarle a los grandes líderes mundiales del desastre termonuclear que se avecina. No, ni tampoco advertir de la posibilidad de detener los desastres climáticos que en breve se aproximan. Lo único que le impide el sueño a Martín, es que sus padres se conozcan, lo conciban y lo críen. Un poco egoísta Martín, pero quién puede decirle algo.

La cuestión es como hacer para hacer posible el encuentro entre Jorge, un alien alienado intergaláctico espacial, y una terrícola hipster, aburrida, anteojuda y flaca como Mary Poppins.
Entonces, haciendo uso de toda su tecnología futura, Martín, acorta la distancia de ambos, materializándolos en un planeta intermedio llamado Ekhaté - 2.

Jorge, no sale de la sorpresa, y Lorena duerme, es muy probable que haya perdido los zapatos. Por eso, Martín le explica a Jorge que aquella que ve ahí dormida es el amor de su vida, que abandone las prácticas onanistas con andriodes de una buena vez. Jorge no necesita ser muy convencido, se enamora al instante de la jóven terrrícola, pero no se anima a tomar la iniciativa. Entonces Martín dice que si no le habla y la conquista, le derretirá el cerebro. Martín se presenta como Darth Vader, del planeta Vulcano, un planeta inexistente. Jorge, toma la decisión de hacer algo al respecto.

Cuando la joven terrícola Lorena despierta, se encuentra con la visión de Martín, con escafandra, le dice que el futuro de la humanidad depende de ella. Fué extraída de su planeta para vivir un tiempo lejos, mientras la humanidad irremediablemente se autodestruye, tener hijos con otro especímen similar a ella, y entonces repoblar el planeta Tierra. Ella dice que odia la sola idea de tener hijos, menos que menos con un desconocido espacial. Además odia a los niños, odia a los hombres y odia a la humanidad. Martín se da cuenta que la operación no era tan fácil como él sospechaba.

Lorena no lo quiere ni ver a Jorge, y se escapa entre craters y módulos espaciales abandonados en Ekathé 2. Jorge llora contra una roca verde de musgo y fango. Parece un sapo llorón. Se siente mas rechazado e inseguro que nunca. La terrícola le rompió el corazón. Entonces, Martín se empieza a sentir mal. Su cuerpo se empieza a hacer evanescente y diáfano. Vomita líquido amniótico, y siente puntadas agudas en la boca del estómago. Se está destruyendo. Desapareciendo por su estupidez de querer precipitar las cosas, cuando todavía no son. Se siente un idiota, culpable de su propia extinción. Debe pensar algo ya o morirá irremisiblemente.

Lorena se encuentra oliendo flores ekathenses, de colores y olores innombrables e imposibles, cuando de repente aparece un ser rojo, parecido a un diablo pero gordo, y se presenta como Vil, residente vitalicio del planeta Ekathé. Se le acerca y se sienta al lado de ella. Lorena, con pollera hasta la rodilla, deja ver sus largas y esbeltas piernas, que son su fuerte. Vil, exitado, empieza a rozarla con sus manazas. Entonces, ella, con mucho asco y desagrado, le da un bofetón, pero Vil se posesiona e intenta violarla. En eso, Martín lo cita a Jorge en ese preciso instante y lugar, con la excusa de que Lorena lo espera para conocerlo.

Cuando Jorge ve la situación de intento de violación, piensa que es Martín con su traje naranja. Se acerca con ímpetu y le golpea la espalda a Vil, pero éste se da vuelta y le dice que se tome el palo si no la quiere ligar él también. Jorge al ver a la enorme bestia roja, se asusta tanto que casi se hace pis encima. Martín observa todo, mientras siente que se derrite como un cubito a la luz de la estrella Sirio. Pero Lorena le pide a los gritos a Jorge que la ayude por favor, y harto de esta situación, Jorge deja sus miedos atrás y vuelve a golpear a Vil en la espalda, entonces éste se da vuelta y le dice que va a cobrar fiero. Lo intima a Jorge para que golpeé de nuevo, entonces el muchachito, le tira un recto directo al estómago, pero Vil lo intercepta como solo un Interceptor puede hacerlo, a la velocidad del sonido, menos la mitad. Le dobla el brazo a la mitad y se lo parte en tres partes distintas. Jorge pega un alarido de dolor tan fuerte, que se oye desde la otra punta del pequeño planeta. Lorena, con mucho coraje, se tira encima de la enorme bestia colorada, y le da un puntapié en la nariz. Vil, enojado, la lanza por los aires, y cae, justo encimas de unas hortalizas rojas que amortiguan su caida, Vil se siente furioso, pero estalla en ridículas carcajadas al ver a la terrícola en el piso. Entonces Jorge se pone rojo de ira, mientras Vil mira lascivamente a Lorena, junta toda su fuerza mega protónica, y le da un trompazo con la mano izquierda, su mano mas pesada, y le parte la quijada a Vil, que cae desmayado al suelo.

Lorena se acerca a Jorge y lo abraza. Se siente agradecida y a la vez atraída por ese nerd intergaláctico que la salvó de ese monstruoso Vil, siendo que llevaba las de perder. Ambos se abrazan y se besan. Entonces, cuando parecía que Martín estaba por espilchar, recobra su ímpetu. Cuando se levanta para ir hacia sus futuros padres, ve una escena horrorosa. Jorge y Lorena, aprovechando el desmayo de Vil, empezaron a cercenarlo con cuchillos oxidados, cortándole todos sus miembros, y dejando la cabeza para el final. Vil, con su último aliento pide piedad, pero entonces, Lorena, loca de rencor y sed de venganza, le clava un tuvo mellado en medio de la garganta, y se regodea en orgíastico festín de sangre y líquidos. Luego, Jorge y Lorena se ponen a bailar desnudos alrededor del cuerpo mutilado y prendido fuego de Vil. Después tienen sexo interespacial de alto voltaje y fuerza.

Martín, mientras los mira, se pregunta a sí mismo si no habrá creado un monstruo, pero las reglas, son las reglas. El contrato se lleva adelante. Martín casa a sus padres, mientras su propia existencia, crece paralelamente en el vientre de Lorena. Cuanta locura, maldad y violencia, a lo largo y ancho de todo el universo. Una vez que nace, se ahorca con su propio cordón umbilical. Jorge y Lorena nunca supieron que bicho le picó a Martín, pero en su honor, por haberlos juntado, le pusieron Martín a su hijo recién nacido.
Fin...

By George McFly. 1985.


martes, 24 de enero de 2017

Tisanuros


Existen esos momentos especiales en la vida de las personas, en las cuales se aprestan a mirar el micro mundo. Todos bien con ver las estrellas, pero a veces el mundo a nuestros pies puede ser mucho mas fascinante sino al menos mas cercano y accesible.

Cuantas veces miramos el piso en el baño mientras nos lavamos los dientes, nos bañamos o hacemos nuestras necesidades y nos encontramos con esos bichitos que parecen cienpiés, pero mas como pequeñas langostas, con antenas y cola, plateados o grises. Algunos los llaman pecesillos de plata.
Nunca falta el alma cruel que te dice que esos bichitos pican, que son peligrosos, que si te descuidás a la noche entran en tu oreja y te dejan huevesillos en tu oído lo que te causa después una contusión interna con probabilidad de derrame cerebral, ya que crecerían todos esos bichitos en tu cabeza y puesto con el cerebro es rico seso en proteínas se lo comerían como un caramelo.

Pero por otro lado, es un simple bicho típico de lugares húmedos. Se alimenta de piel seca, pelos, excrecencias, papel y tela. Básicamente come la basura microscópica que encuentra en el piso de tu baño.

¿Nace de unas vainas? Quizás como en Los usurpadores de cuerpos, este insecto salga de sus vainas para atacarte con su aguijón infinitesimal y así generarte un ardor insoportable en tu piel que ningún medicamento pueda aliviar, y así volverte loco de rascarte te termines suicidando.

Están también los que dicen que es uno de los seres vivos mas antiguos del planeta tierra, con casi 400 millones de años de antiguedad, lo que los haría los verdaderos y mas antiguos habitantes de este planeta. Ya que los humanos, es sabido que son descendientes de unos náufragos espaciales que cayeron a este planeta hace cientos de miles de años (no millones) y se cruzaron con formas mas primitivas de vida, entre ellas ciertos primates mas erguidos.

Los Tisanuros entonces serían como las cucarachas originarias de América, negras, grandes, pocas, que con la llegada de los europeos llegaron sus primas, mas rojas, mas voráces, mas barrenderas y plaga, y que de a poco fueron perdiendo su lugar hasta ser marginadas a los grandes campos de la llanura pampeana.

Cuestión que estos pequeños insectos viven hasta ocho años de vida. Así que, antes de matarlos fijate, podrías estar matando un bicho mas viejo y antiguo que vos en este planeta.

lunes, 23 de enero de 2017

!Feliz día del músico argentino!


Solo dos grandes monstruos como estos, son suficientes para mostrar la calidad musical de este bello país del señor. Y hay muchísimos mas. Si la calidad de un país se midiera por su música y no por su economía seríamos, claramente, potencia.
Besitos

martes, 17 de enero de 2017

Una escapada a Sentinel del norte.


Cuando la realidad te avasalle, cuando sientas que la humanidad se está yendo realmente al carajo, y que no aguantas mas la civilización, entonces es cuando te conviene darte una vuelta por la isla Sentinel del norte.
Al modo Olaf Stapledon en Hacedor de estrellas, nos sentamos en un sillón y dejamos que nuestro cuerpo astral se separe del físico y empiece a elevarse. Pero nosotros no nos vamos a dar una vuelta por el universo. No, sería demasiado extenso y habría que escribir, mínimo, una novela, como hizo el bueno de Olaf en los años treintas.
Sin salir del planeta, nos elevamos lo suficiente, hasta la estratósfera, y empezamos a dirigirnos hacia el este. Abajo vemos como vamos dejando la enorme ciudad de Buenos Aires, al instante ya sobrevolamos el extenso Río de la plata y su color amarronado. De a poco aceleramos mas, y haciendo uso de todo nuestro poder telekinético, empezamos a dejar el río atrás y nos adentramos en el mar argentino.
En breve ya estamos en pleno océano Atlántico. Pasamos por Ciudad del Cabo en Sudáfrica, para luego seguir sobrevolando pero ahora sobre el océano índico. Y entonces nos dirigimos un poco hacia el norte. Vemos las costas de la India, mas precisamente de la isla de Sri Lanka, pero seguimos un poco mas hacia el noreste. Entonces llegamos a Sentinel del norte. Una isla que depende de la India, pero a la cual nunca ningún foráneo pudo pisar debido a la fuerte hostilidad de sus habitantes, personas que nunca quisieron ni quieren tener trato con el resto de las civilizaciones humanas. Quizás sean los últimos seres humanos en estado puro, en el sentido de seguir igual a cuando habitaron esa isla hace miles de años. Quizás guarden algún secreto y no lo quieran compartir, o quizás simplemente no quieran saber nada con el resto de los humanos, por que simplemente sean muy poco sociables. Los pocos que se aventuraron cerca de sus costas fueron asesinados a punta de flecha o lanza. La India intentó hacer contacto con ellos varias veces, pero los intentos fueron vanos. Por eso dictaminaron un área de exclusión alrededor de la isla para que nadie intente acercarse a ellos, por la seguridad de visitantes y nativos, además para respetar su decisión de querer vivir aislados del resto del mundo. Poco se pierden la verdad. Por más que los Sentineleses vivan aún en la edad de piedra, poco pierden en su estado de total aislamiento. El mundo es verdadero caos y poco sobrevivirían si fueran contaminados por las culturas occidentales u orientales. Lo mismo da.
Por eso, la única forma de acceder a esta isla remota y aislada del mundo, es haciendo un viaje astral, o sea, solo la consciencia.
Cuando llegué a sus costas me maravilló ver la naturaleza abundante, los altísimos árboles y la poca gente. Apenas unos pocos centinelas en las costas que deben estar atentos a la llegada de visitantes, para alertar así al resto y repeler cualquier visita indeseada. Claramente debe ser una de las políticas mas fuertes de la isla el hecho de estar alertas ante cualquier visita. Se toman muy en serio el hecho de no ser molestados por nadie. Cruzando los primeros árboles podemos encontrar algunos cazadores y recolectores de frutas y caza de pequeñas alimañas. Muy profundo en la isla hay apenas algunas casas de paja y caña, muy modestas. No hay señales de que conozcan el fuego. Los sentineleses son de un color negro oscuro como la noche misma. Sus facciones son una mezcla de Hindúes, Africanos de Kenia y Madagascar y de aborígenes de Nueva Guinea. Son raros y poco conversadores. Las mujeres son pocas, pero a medida que mas me adentro en la isla me percato de que es una especie de paraíso en la Tierra. Manantiales, pequeñas lagunas azules, morros de un verde casi fosforescente y quizás haya pepitas de oro en su interior. Hay una cueva en la cual entran algunos de los cazadores.
En el interior de la cueva me doy cuenta que hacen sacrificios humanos. Mujeres, niños y algunos hombres cuyo comportamiento no es aprobado por el jefe hechicero de la isla. O tal vez necesiten matar a algún habitante simplemente para mantener la natalidad a raya.
Se hace de noche y todos se congregan a las afueras de la caverna, sale una luna llena brillante que ilumina casi a la perfección a toda la isla. Entonces, los casi cien habitantes se congregan en un círculo, tomados de la mano y entonan una melopea, o sea, un canto monótono, casi mántrico. Parecen entrar en trance, entonces todos elevan sus cabezas hacia la luna y la observan fijamente mientras siguen cantando. Observo hacia el satélite y no termino de comprender que es lo que miran. Quizás sean adoradores de la Luna, en vez del Sol. Puede ser, muchos pueblos lo son o lo fueron, pero de repente, veo que de la Luna se desprende un pedazo, o eso parece. Como un fragmento blancuzco sale de la Luna y empieza a descender de a poco sobre nuestras cabezas, pero de pronto pierdo la concentración. El miedo se mezcla con el hecho de que debo regresar a mis obligaciones, entrar a trabajar, descolgar la ropa, etc. Me parece un estupidez total de mi parte interponer esos pensamientos banales ante lo que parece un inminente descubrimiento soberbio, pero es demasiado tarde. Abro los ojos y acá estoy otra vez, en el sillón de mi departamento en Almagro, Buenos Aires.
Trato de volver, pero el ruido de mi calle de autos y ambulancias, un vecino que tose, una música lejana y ruido de cubiertos, impiden mi concentración y el regreso a la isla Sentinel del norte. Quizás no vuelva a tener la capacidad de regresar. Mañana volveré a intentar, y espero pueda descifrar el misterio de la isla y sus habitantes y luces brillantes en la noche.

viernes, 13 de enero de 2017

Los cuentos de terror que me contó mi abuelo... 3º parte


A Merlo volví en febrero del '94, esta vez con mi familia. Sin embargo, cuando llegamos a la casa de la calle Perón, mis abuelos nos esperaban allí para mostrarle a mis viejos como funcionaba todo. Así que un par de días estuvimos los seis.
Una de esas primeras noches, mi abuelo nos contó a mi hermano y a mi, la leyenda de La novia fantasma.
"Hace mucho tiempo vino un hombre de la capital de San Luis, apellidado Fabringas, hoy podés encontrar su tumba en el cementerio municipal. Cuestión que este hombre vino para hacer trabajo golondrina. En el invierno se iría. Sin embargo llegó el invierno y el hombre no se quería ir, ya fuera por pereza, falta de dinero, o simplemente por que le había gustado el lugar.
Como todo buen criollo era de buen tomar y una de esas noches, en las que se sentía mas solo que nunca, fué al bailongo del pueblo. Mucha suerte no andaba teniendo con las mujeres, entonces, después de varias copas y de varios intentos fallidos con algunas de las lugareñas, Fabringas encaró para la salida y con toda la intención de volver con el rabo entre las patas de vuelta a su pensión. De pronto, entre las concurrentes apareció una mujer de largo pelo lacio y negro como la misma noche, con un hermoso y largo vestido blanco. Ella parecía mirarlo solo a él y nadie mas parecía reparar en la presencia de esta pálida y gélida belleza invernal del valle. Fabringas de acercó demasiado, como casi hipnotizado. El la invitó a bailar, y al rozarla sentía como si su cuerpo fuera de otra consistencia, casi etérea.
Luego salieron a pasear por los alrededores y casi en silencio se juraron amor eterno. Ella parecía deseosa de oficializar y de casarse lo antes posible. Pero solo si sus padres accedían. Le dijo que eran muy conservadores, sobre todo su padres, pero Fabringas, un hombre rústico pero centrado, le dijo que el hablaría con su padre y todo estaría bien. Ella se emocionó y lo besó casi sutilmente en los labios. Una breve nevisca comenzó a caer sobre sus cabezas. Luego ella se fué yendo de a poco, y desapareció en la oscuridad de la noche.
A la noche siguiente Fabringas se vistió con sus mejores prendas, y partió hacia el bailongo. Habían quedado verse allí, sin embargo pasaron horas y el esperó paciente sin tener noticias de ella. Entonces se acercó a la barra y le preguntó al hombre que a todos observaba, si no había visto a la chica de blanco, a la cual detalló con precisión. Pero la respuesta dejó mas confundido a Fabringas.
No, amigo, usted lo que vio fue a la novia fantasma. Ella se llamaba María Inés, pero murió hace mas de setenta años. Algunos dicen que se había enamorado de un indio comechingón, pero que su padre no solo se opuso a la boda sino que salió a darle caza y matarlo. Cuando volvió a su casa, María Inés se había ahorcado. Después de mucho tiempo, algún que otro solterón como usted, se cruza con su fantasma, ávido de llevarse al otro mundo a algún pobre descuidado. Ya que el padre nunca mató al indio enamorado, dicen que ella entonces busca vengarse de los blancos poco precavidos. Así que ande con cuidado. La novia fantasma es ya toda una leyenda. No sea zonzo de caer en su trampa, si la vuelve a ver huya tan rápido como le den sus piernas, o sino mejor vuélvase a sus pagos mi amigo.
Fabringas, sin embargo, no dejó de buscarla durante las noches siguientes, su visión lo tenía obsesionado. Hasta que un día, paseando un atardecer por el cementerio, dio nomás con la tumba de ella. Y un retrato en el marfil de la lápida la hizo reconocer de inmediato. Entonces, embargado de pánico, salió rajando del lugar, y no volvió nunca mas por estos pagos. Aunque algunos dicen que si volvió, se casó con una lugareña y vivió hasta los ciento dos años. Pero todos son cuentos de viejas. La verdad es que nunca se sabrá que es cierto o leyenda, lo importante es lo que uno decida creer. Fin"

Yo me quedé atónito, pero sin temor, solo con ganas de volver al cementerio una vez mas a buscar huellas, rastros, algo que me ayude a entender la historia. Esa misma noche mi hermano me retó a ir de noche con él a ver si había algo. Sin embargo no me animé.
Pocos días después mis abuelos se fueron y nosotros quedamos en la casa. Una mañana me levanté a media mañana y mi padre tiraba un huevo podrido al tacho. Tenía una expresión muy seria y preocupada. Le pregunté que pasaba y no me contestó. Mi vieja se había ido a hacer las compras. Mi hermano dormía. Poco después me enteré que una vieja gitana le había preguntado a mi vieja si quería que le dijera la buena fortuna. Mi viejo, quizás preocupado por su trabajo, se acercó. La vieja sacó un huevo negro que se pudrió en sus manos. Y le vaticinó que ese año perdería el trabajo. Mi viejo le pago una suma importante a la gitana para eso.
Después se sintió fatal. Cuando se lo contó a mi abuela, Manuel le dijo que había sido un tonto al caer en esa superchería.
A mitad de año a mi viejo lo despidieron luego de años trabajando en diversas agencias de publicidad.
A merlo volví en enero del '97 solo con mi hermano y mis abuelos. Grandes vacaciones. Vimos con Manuel Cosquín 97, y comimos chivito y cordero. Pero no hubo mas historias ni leyendas de terror. Yo estaba por empezar la secundaria y prefería no creer en esas cosas.
En el 2001 mi abuelo Manuel murió de un cáncer fatal en el estómago, simplemente lo fulminó. Yo no pude ir a verlo, no tuve el coraje de visitarlo antes de morir. Con él se fué un gran recuerdo y amigo de mi infancia. Fue mi verdadero abuelo y siempre lo recordaré por eso.
En el verano del 2003 volvimos con mi hermano y un par de amigos nuestros a la casa de Merlo. Visitamos el cementerio y ahí encontré a todos, la rama de La muerta viva, la lápida de Mansilla y la bóveda familiar de los Fabringas. Saqué algunas fotos. Encontré varias posibles novias fantasmas. Todo estaba ahí, si uno decidía creer, como me dijo mi abuelo Manuel, una vez, hace mucho tiempo.

jueves, 12 de enero de 2017

Los cuentos de terror que me contó mi abuelo... 2º parte


Para enero del `93, volví con mis abuelos a Merlo. Esta vez era pleno verano y el la ciudad puntana era otra cosa. Por empezar, había pasado un año y medio y en ese tiempo todo había cambiado de forma considerable, desde el panorama hasta Merlo mismo. De a poco se notaba que iba creciendo y las tranqueras daban paso a rejas y ligustrinas mas sofisticadas. La casa, excepto por ese cambio, estaba igual que antes, Ese verano jugué hasta el hartazgo con mis amiguitos merlinos. Todavía jugábamos mucho a los pistoleros y a la pelota, obvio. Conocí una zona de naranjales y fuimos a almorzar asado a la casa de un gaucho conocido de Manuel. Un viejo de largos bigotes blancos, que parecía salido de algún western. Mientras yo terminaba mi morcilla, a la cual le ponía puré, vaya uno a saber por qué. El viejo tal se armaba un cigarro armado. Era la primera vez que veía a alguien armarse un tabaco. Me llamó la atención sobre todo por que guardaba el tabaco en una bolsita de tela con cordonsito. Llamativo para este niño de nueve años.
Una tarde, que yo había vuelto de jugar sin parar de la calle con mis amigos, Manuel se encontraba viendo en la tele sus películas de cowboys que tanto le gustaban. Entonces, cuando yo me disponía a salir de nuevo, Manuel apagó el televisor y me detuvo con su manaza de leñador.
Alto hombrecito, ¿a donde cree que va usted?- Afuera, a jugar a la pelota.- No ve que es tarde? Es ya casi de noche. - No pasa nada, cuando esté la comida me pegan un grito y vuelvo. -No señor, usted se queda acá. -Por? - Por que se lo digo yo. - Pero voy ahí por lo de los Mansilla, y... -No señor. Usted sabe la historia del viejo Mansilla? -No la verdad que no...
Como se disponía a contar otra historia me quedé ahí parado, esperando...
"El viejo Mansilla, de esto estoy hablando del siglo pasado, o quizás principios de este... La cuestión, es que el viejo Mansilla era un viejazo horrible, malo y mesquino, que todas las noches se empedaba, se ponía borracho y fajaba a su esposa. Un día los vecinos lo encontraron ahorcando a su propio perro, al cual después lo tiró desmembrado en medio de la calle. Los vecinos se quejaron del olor a podredumbre, pero nadie se animaba a enfrentar al viejo Mansilla ya que era de facón rápido, además de ser de los pocos en el pueblo que portaba arma de fuego. La cuestión es que un día a la esposa no se la vió mas. Algunos dicen que se cansó de sus bofetones y se fué Córdoba con su familia, pero otros dicen que Mansilla la mató y la enterró en el terreno del fondo de su casa.
Mansilla solía montar con su caballo y bajar a la pulpería del pueblo. Su casa estaba un poco mas arriba en la sierra, pero no mucho. A veces volvía tan mamado que se caía de su propio caballo, pero guai de quien se burlara del viejo, por que mínimo ligaba un rebencazo. Una de esas noches, volvió con dos mujeres, que se dice, trabajaban en el pulpería como visitadoras. La cuestión es que esa noche, Mansilla tomó demasiado mucho, y terminó tan en pedo, que las fajó tanto a estas mujeres, que una vez tiradas inconscientes en el piso, sacó su facón y las degolló ahí sin mas. Luego puso la pava para hacerse unos mates. Cuando el agua estaba caliente, abrió las bocas de las mujeres y vertió el agua dentro de sus bocas. Luego se tumbó a dormir tranquilo.
Al otro día, vió lo que hizo, enterró los cuerpos, y se juró que no bebería nunca mas. Se sentía un poco arrepentido, pero no lo suficiente para sentir empatía por nadie. De hecho esa misma noche volvió a la pulpería y se agarró nuevamente un pedo fuerte. Quiso buscar pelea con alguien, pero todos lo evitaban, por su violento carácter y por que cada día se ponía mas desagradable y de a poco se estaba convirtiendo en un paria. Algunos pobladores se estaban cansando de él y ya de a poco se estaba gestando alguna especie de plan para castigarlo. Todos sabían que la desaparición de las dos mujeres corría por cuenta suya, pero nadie se animaba hasta ahora de acusarlo.
Esa noche sin luna, Mansilla volvió dando tumbos a su casa, casi caído de costado en su caballo, llegaba a la parte del risco mas peligrosa y ahí siempre trataba de despertarse un poco, por lo peligroso. Una caída de ahí era mortal. Se aferró bien a la grupa y a su botella. Dió un trago largo y miró el cielo. Estaba raro. No había estrellas y si en cambio una especie de manto grisáceo y casi fosforescente en el cielo dando un aspecto tétrico. Cuando estaba próximo a su casa sintió que alguien le tocaba la espalda, no quiso darse vuelta, pero de nuevo insistieron, cuando volvieron a tocarle por tercera vez, esta mucho mas fuerte e insistente, vio el cuerpo de una mujer desnuda atrás de su montura y cuando quiso acelerar vio el cadáver de la otra mujer adelante suyo. Ambas tenían sus cabezas bajo el brazo. Entonces cuando estallaba en pánico, empezó a salir de abajo de la tierra el cuerpo desnudo y podrido de su esposa, con la garganta cortada que lo llamaba. Mansilla pegó un grito de terror y saltó del caballo, sin darse cuenta cayó al borde del precipicio, trastabillo y cayó al abismo. Pocos días después, encontraron su cuerpo en el fondo, con los huesos rotos y semi comido por las alimañas. Decidieron que no merecía un entierro digno, por todas sus maldades, y apenas lo cubrieron con algunas piedras. Allí yace hasta hoy en día, en ese desfiladero que todos los gauchos tratan de evitar por la noche, ya que dicen que si pasas borracho por ahí, de seguro te caes."

Yo me quedé de cara. Esta historia me había impactado mucho mas que la de la vez anterior. Me senté a la mesa y le pregunté si los Mansilla conocían esa historia y para mi sorpresa me dijo que si, que mañana se los preguntara, ellos confirmarían su relato. No le creí. Sin embargo, al otro día le pregunté a Diego Mansilla, un pibe del barrio y me confirmó la historia. Era un pariente del cual no les gustaba reconocer parentesco, pero así era. Historia, mito y leyenda. Luego sonrió y pateó la pelota. Yo me pregunté, o todos están en complot, o es posta la cosa. En todo caso, me quedé conmocionado.