lunes, 3 de diciembre de 2012

El resplandor (The shining) y la imagen impacto


La verdad es que no soy un fan del cine de terror. Nunca me interesó mucho la adrenalina que te pueda causar una película, o sobre todo el miedo. Si me gusta mucho el género de suspenso, aunque no sea un género en si, sino mas bien una sensación. Mejor lo vamos a llamar Thriller, como el disco de Michael Jackson.
Un género que no busca tanto el nerviosismo del espectador por un triste monstruo maquillado o hecho por computadora. No. Sino plantear una situación que no termina de explicarse del todo. Una situación incómoda. Que genera nervios y ansiedad por algo indefinido. Mostrar a "la cosa" en si, hace perder un poco la gracia de la cuestión.
Lo que no se ve genera mas incertidumbre. La diferencia entonces entre el género de suspense o thriller con el de terror es eso. Es la delicadeza. Uno es directo, el otro no. Uno te muestra, el otro juega con tus fantasmas, con tus propios miedos.
Respeto el género de terror. De hecho hay piezas memorables del género. La mayoría son de la década del '30 y su edad de oro en los '80. En los últimos años aparecieron unos fanáticos del género. Casi como una nueva tribu urbana. Se juntan a ver películas de terror y hasta tienen sus propios festivales. Lo celebro. Para mi haber visto a principios de los '90 "La hora del espanto" con mi tía, fanática del cine de terror, me fue suficiente.
Si en cambio me engancho con el otro género. Heredero en parte de la quintaesencia Hitchockiana. Un género que no te muestra. Te sugiere. Te psicopatea. Te genera climas. Grandes maestros mas cercanos en el tiempo son en primer lugar Polanski, De Palma, Cronenberg, alguna cosa de Soderberg, etc.
Sin embargo Kubrick, creo que llegó al climax total con The shining. Esa novela vieja y oscura de Stephen King.
Kubrick a finales de los 70's empezaba su declive. Su, quizás, decadencia como director. Sin embargo la decadencia de Kubrick esta aún a años luz de cualquier "edad de oro" de la mayoría de los directores de la media.
Stanley K, había iniciado en USA a mediados de los '50, ni mas ni menos que con el género de Film-noir o policial negro. Un género clásico del cine americano de los años '40. Su llegada es un tanto tardía, pero sus primeras películas como Killer kiss o The killing son obras maestras del género. Nadie lo conocía mucho mas que por algunas fotografías, pero la realidad es que Kubrick era mucho mas que un simple fotógrafo con buen ojo.
Paso luego por el género de drama de guerra con la excelente Paths of glory y luego incursionó por encargo en la épica con Spartacus. Ambas producidas y actuadas por el héroe de acción de aquellos años Kirk Douglas.
De pronto Kubrick abrazó en los 60s las novelas de autor. Lolita, Dr Strangelove, 2001, A clockwork orange, Barry Lyndon y así hasta llegar a The shining.
Drama, comedia, ciencia ficción, melodrama, histórica, violencia, trhiller y terror. Ya casi no le quedaban géneros por explorar. Pero con esta última novela de King filmó una obra maestra del género, así como antes había logrado sepultar el género de sci fi con 2001.
El resplandor no es una gran película. No es una gran historia en si. Y no tiene las mejores actuaciones del mundo. Pero lo que tiene es mucho, muchísimo clima.
Lo que logra Kubrick con esta película es ponerte nervioso desde el vamos, sin que haya pasado nada aún.
Cuando la vi por primera vez, hace mas de diez años, me generó mucha ansiedad y nerviosismo. Dado un punto no quería seguir viéndola. Era muy cagón. ¿El motivo? No lo sabía. En la película no pasaba nada. Una familia decide quedarse de casera en la temporada baja de invierno, cuidando un hotel inmenso. La incomunicación y el aislamiento empieza a desequilibrar al padre de la familia que termina hablando con seres imaginarios. Intenta matar a su mujer y a su hijo pero nunca lo logra. Hasta ahí la trama. Porque ponerse mal si en realidad no pasa nada.
No se el tratamiento que tiene la novela porque no la leí y no creo que lo haga. Pero la película de Kubrick, vuelve a darle algo que la novela no tiene. Lo mismo hizo con La naranja mecánica. A mi parecer la destruyó. Al lado del filme es un simple drama de un adolescente.
Sin embargo Kubrick por medio de sus planos, la música sobre todo, los decorados, o las exageradas actuaciones de los actores, crean un clima que de por si te genera todo lo que de otra manera solo daría a risa.
Kubrick busca y logra el golpe de efecto por medio de la imagen impacto. Planos totalmente desacatados como la cara del niño en primer plano con un miedo exagerado. La desencajada cara de la madre abriendo a manos poder la boca y arqueando las cejas, como solo un actor del cine mudo de los '20 haría. O esas caras demoníacas que ahí si, un gran actor de profesión como Jack Nicholson te puede dar. Planos que uno no espera. Como el hombre en el cuarto con una persona disfrazada de animal, practicándole una fellattio.
Son imágenes que impactan la primera vez que una las ve. No se las espera y disparan en uno toda una serie de miedos y fantasmas personales. El miedo a un pasado de excesos y decadencia, de depravación y libertinaje que vienen a clamar por masa sangre para continuar con sus bacanales de desenfreno en distintos planos. Una atmósfera de pesadilla donde el pasado vuelve para pudrir el alma y la mente de los nuevos visitantes. Una casa maldita que con la locura quiere repetir la faena de sangre y muerte con la que se regocija. Y todo eso pesa. Todo eso filmado con una elegancia y una presteza que hacen que uno se cague las patas. Cumpliendo así con el sentido último del film. Ponernos incómodos y nerviosos. Querer que termine la película lo antes posible para después recomendarla a todos y volver a verla vaya uno a saber cuantas veces.

1 comentario:

Dulce Gomez dijo...

Es verdad que en esta película las imágenes son indispensables, cuando Danny Lloyd va con su triciclo por todo el hotel es impresionante, porque como que enfocan de cierta manera y da estrés.