
Un día gris y frío, como hoy, Ian atormentado por su novia, su esposa, su banda, su epilepsia, su existencia, decidió quitarse la vida colgándose, allá por 1980.
Y que mejor que previamente mirando Stroscek de Herzog y luego escuchando The idiot de Iggy Pop, ambas obras maestras de la música y el cine de 1977, oscuras, tristes palidas como lo era Joy Division, como lo era Ian Curtis, que en paz descanse.
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