viernes, 13 de enero de 2017

Los cuentos de terror que me contó mi abuelo... 3º parte


A Merlo volví en febrero del '94, esta vez con mi familia. Sin embargo, cuando llegamos a la casa de la calle Perón, mis abuelos nos esperaban allí para mostrarle a mis viejos como funcionaba todo. Así que un par de días estuvimos los seis.
Una de esas primeras noches, mi abuelo nos contó a mi hermano y a mi, la leyenda de La novia fantasma.
"Hace mucho tiempo vino un hombre de la capital de San Luis, apellidado Fabringas, hoy podés encontrar su tumba en el cementerio municipal. Cuestión que este hombre vino para hacer trabajo golondrina. En el invierno se iría. Sin embargo llegó el invierno y el hombre no se quería ir, ya fuera por pereza, falta de dinero, o simplemente por que le había gustado el lugar.
Como todo buen criollo era de buen tomar y una de esas noches, en las que se sentía mas solo que nunca, fué al bailongo del pueblo. Mucha suerte no andaba teniendo con las mujeres, entonces, después de varias copas y de varios intentos fallidos con algunas de las lugareñas, Fabringas encaró para la salida y con toda la intención de volver con el rabo entre las patas de vuelta a su pensión. De pronto, entre las concurrentes apareció una mujer de largo pelo lacio y negro como la misma noche, con un hermoso y largo vestido blanco. Ella parecía mirarlo solo a él y nadie mas parecía reparar en la presencia de esta pálida y gélida belleza invernal del valle. Fabringas de acercó demasiado, como casi hipnotizado. El la invitó a bailar, y al rozarla sentía como si su cuerpo fuera de otra consistencia, casi etérea.
Luego salieron a pasear por los alrededores y casi en silencio se juraron amor eterno. Ella parecía deseosa de oficializar y de casarse lo antes posible. Pero solo si sus padres accedían. Le dijo que eran muy conservadores, sobre todo su padres, pero Fabringas, un hombre rústico pero centrado, le dijo que el hablaría con su padre y todo estaría bien. Ella se emocionó y lo besó casi sutilmente en los labios. Una breve nevisca comenzó a caer sobre sus cabezas. Luego ella se fué yendo de a poco, y desapareció en la oscuridad de la noche.
A la noche siguiente Fabringas se vistió con sus mejores prendas, y partió hacia el bailongo. Habían quedado verse allí, sin embargo pasaron horas y el esperó paciente sin tener noticias de ella. Entonces se acercó a la barra y le preguntó al hombre que a todos observaba, si no había visto a la chica de blanco, a la cual detalló con precisión. Pero la respuesta dejó mas confundido a Fabringas.
No, amigo, usted lo que vio fue a la novia fantasma. Ella se llamaba María Inés, pero murió hace mas de setenta años. Algunos dicen que se había enamorado de un indio comechingón, pero que su padre no solo se opuso a la boda sino que salió a darle caza y matarlo. Cuando volvió a su casa, María Inés se había ahorcado. Después de mucho tiempo, algún que otro solterón como usted, se cruza con su fantasma, ávido de llevarse al otro mundo a algún pobre descuidado. Ya que el padre nunca mató al indio enamorado, dicen que ella entonces busca vengarse de los blancos poco precavidos. Así que ande con cuidado. La novia fantasma es ya toda una leyenda. No sea zonzo de caer en su trampa, si la vuelve a ver huya tan rápido como le den sus piernas, o sino mejor vuélvase a sus pagos mi amigo.
Fabringas, sin embargo, no dejó de buscarla durante las noches siguientes, su visión lo tenía obsesionado. Hasta que un día, paseando un atardecer por el cementerio, dio nomás con la tumba de ella. Y un retrato en el marfil de la lápida la hizo reconocer de inmediato. Entonces, embargado de pánico, salió rajando del lugar, y no volvió nunca mas por estos pagos. Aunque algunos dicen que si volvió, se casó con una lugareña y vivió hasta los ciento dos años. Pero todos son cuentos de viejas. La verdad es que nunca se sabrá que es cierto o leyenda, lo importante es lo que uno decida creer. Fin"

Yo me quedé atónito, pero sin temor, solo con ganas de volver al cementerio una vez mas a buscar huellas, rastros, algo que me ayude a entender la historia. Esa misma noche mi hermano me retó a ir de noche con él a ver si había algo. Sin embargo no me animé.
Pocos días después mis abuelos se fueron y nosotros quedamos en la casa. Una mañana me levanté a media mañana y mi padre tiraba un huevo podrido al tacho. Tenía una expresión muy seria y preocupada. Le pregunté que pasaba y no me contestó. Mi vieja se había ido a hacer las compras. Mi hermano dormía. Poco después me enteré que una vieja gitana le había preguntado a mi vieja si quería que le dijera la buena fortuna. Mi viejo, quizás preocupado por su trabajo, se acercó. La vieja sacó un huevo negro que se pudrió en sus manos. Y le vaticinó que ese año perdería el trabajo. Mi viejo le pago una suma importante a la gitana para eso.
Después se sintió fatal. Cuando se lo contó a mi abuela, Manuel le dijo que había sido un tonto al caer en esa superchería.
A mitad de año a mi viejo lo despidieron luego de años trabajando en diversas agencias de publicidad.
A merlo volví en enero del '97 solo con mi hermano y mis abuelos. Grandes vacaciones. Vimos con Manuel Cosquín 97, y comimos chivito y cordero. Pero no hubo mas historias ni leyendas de terror. Yo estaba por empezar la secundaria y prefería no creer en esas cosas.
En el 2001 mi abuelo Manuel murió de un cáncer fatal en el estómago, simplemente lo fulminó. Yo no pude ir a verlo, no tuve el coraje de visitarlo antes de morir. Con él se fué un gran recuerdo y amigo de mi infancia. Fue mi verdadero abuelo y siempre lo recordaré por eso.
En el verano del 2003 volvimos con mi hermano y un par de amigos nuestros a la casa de Merlo. Visitamos el cementerio y ahí encontré a todos, la rama de La muerta viva, la lápida de Mansilla y la bóveda familiar de los Fabringas. Saqué algunas fotos. Encontré varias posibles novias fantasmas. Todo estaba ahí, si uno decidía creer, como me dijo mi abuelo Manuel, una vez, hace mucho tiempo.

1 comentario:

jose luis carmona dijo...

muy bueno..............publica !!!!!!