
Mi abuela se estremece desde allá y como es la madre universal y la conciencia que todo lo regula, a Tula la llevó para volver a Amaichá.
En mi retina se imprimen el recuerdo del viento y el aliento del muerto en convento del mar en cardo lento. Mi rima fatiga, mi sed de adiós también y mi venganza del Diós que nunca fué me deslumbra y despierta de un sueño del que vengo, sigo estando y no despierto. Amén.
Bienaventurados los dislocados y los perezosos de espíritu, por que de ellos será el garage lleno de aceite del abuelo Alberto.
Saludos a Iggy, a Summer y a Sherlock time.
El vicario de enfrente.
1 comentario:
Saludos a Ziggy también
:)
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