sábado, 28 de mayo de 2011

Confesiones de un melómano


Podría decirse, llegado el caso y la necesidad y urgencia, admitirse con cierto tipo de reserva, que soy un melómano irredento, sin cura e indómito.
De todos modos creo que la aclaración poco vale la pena y viene a colación de absolutamente nada, pero lo digo a modo de sinceramiento progresivo e incisivo.
La música es mi radar, amo la música por sobre todas las cosas, no aguanto mucho los silencios, al menos no todos. El silencio que se perpetúa es un símbolo de inactividad, de reposo, y eso no es otra cosa que la misma muerte.
No brego por un aturdimiento o una contaminación excesiva sonora, no por que si. Brego por la musicalidad de la vida. Considero que si algo hace humano al humano, por sobre todas las cosas es la capacidad de componer melodías, de hacer música.
Cierto es que algunos animales hacen melodías, cantos, pero tienen mas que ver con su propia comunicación. Aún así, la música esta entonces en la naturaleza, la música es la sinfonía del universo que suena en nuestra alma desde tiempos arcaicos, es eso que nos conmueve, que nos pone la piel de gallina, que no estremece hasta lo mas profundo de nuestro ser.
Y esto va mas allá de que si a mi tal canción o melodía me conmueve y a vos no, pero a vos te sucede con otra, por que en si la elección de objeto como siempre es subjetiva, eso no es lo importante. La cuestión es que la música está presente en nuestra vida como un elemento mas que importante, nos acompaña en estados de animo, momentos de la vida, recuerdos que traen una vieja melodía.
La música es alegría, es amor, la música es lo mas lindo que nos puede pasar, cultural y artísticamente hablando. Ya lo había dicho Nietzsche y el viejo loco ese tenía, como en muchas cosas, razón.
Nunca entendí la gente que no escucha música, que no le interesa. Que le da lo mismo. No es que tengan que saber de música, pero algo tienen que escuchar. Aunque sean boleros, cumbia, Palito Ortega, no importa, pero algo te tiene que gustar. Es gente apagada, gente que no tiene alegría en su interior. La llama de la felicidad se extinguió inexorablemente en su ser y todo feneció.
Por eso, hoy y mas que nunca rescatamos el verdadero amor y pasión por la música, por la diversidad musical, por la alegría, por la vida!
Viva la música!!!

2 comentarios:

Gaviota dijo...

viiiiiiiiiiiivaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!
Amante de la música!!
Esa soy!

Santiago dijo...

Vivaaa!