miércoles, 19 de abril de 2017

Antología de ciencia ficción Spinetteana



Es harto conocido ya el repertorio Spinetteano. Se suele considerar a su música como de lo mas elaborado y complejo dentro del rock local, y a la vez detentar una lírica por momentos hermética y/o surrealista, alejada de las temáticas clásicas de las letras de rock. Cuando se lo compara con Charly Garcia, de una lírica mas terrenal, o con el Indio, de una lírica mas dialéctica si se quiere, se puede ver en Spinetta algo mas cercano a lo etéreo. El mundo de los etéreos, la luz, los aliados y el amor, son cosas mas afines en su lírica.
Sin embargo, hay un grupito de canciones, en donde podemos hallar el viejo lema de que si Charly es Cheever en las letras, Spinetta es Bradbury. O algo así. Lo realista vs lo fantástico. Etc. Son meras suposiciones, y las comparaciones, siempre son odiosas. Pero a continuación vamos a develar una serie de canciones en las que el Flaco parece haber desplegado todo su mundo imaginativo, inspirado quizás por las décadas doradas del género de ciencia ficción (los 50's y 60's), tanto en cine como en literatura.

1- Todo empieza desde el principio, y es que en el segundo simple de Almendra de 1968, Spinetta compone Hoy todo el hielo en la ciudad, un fresco impresionista con una clara referencialidad de la dictadura de Onganía. Una canción familiar lejana del clásico cómic argentino El eternauta de Oesterheld y Solano Lopez de 1957. Un tema por momentos oscuro, por momentos frío, por momentos bastante rockero. No carece de cierta ingenuidad, sin embargo, es uno de los temas mas logrados y con sentimiento de la banda. Una ciudad congelada, donde la resistencia para encontrarse en la juventud. ¿Les suena?

2- Al año siguiente, 1969, antes de lanzar su primer long play, sale el tercer simple. Gabinetes espaciales. Un tema que parece extraído de Crónicas marcianas de Bradbury. Sonidos de despegue, guitarras distorsionadas y sónicas, como en el tema antes mencionado. Un relato de migraciones espaciales hacia la Luna. Temática clásica del sci fi. Un tema muy de los sesentas.

3- Hombre de luz. Una canción inédita de Almendra, con letra del padre del flaco, Luis Santiago Spinetta. Es la historia de una viajero que se mueve por medio de la luz. Un viajero intergaláctico dispuesto a mostrarnos mundos imposibles a los incrédulos. ¿Ami, el niño de las estrellas?

4- Continuación del hielo en la ciudad. Tema inédito, solo presentado en vivo en 1969. Una especie de cierre del primer tema mencionado. Al parecer el hielo se empezó a derretir, y lo que encontramos es... la misma ciudad de siempre. ¿Posibilidades de cambio? Pocas.

5- La frutilla sci fi de la era Almendra la completa Vine al planeta. Un tema también inédito, de once minutos de duración. Con una introducción larga al mejor estilo Space rock, como el Pink Floyd de la primera época. Un ser que viene de otro planeta a la Tierra para... encontrar paz. Quizás se equivocó de planeta.

6- A partir de la era Pescado rabioso, los viajes espaciales se suspenden momentáneamente para sumergirnos en visiones apocalípticas de un futuro poco prometedor. El jardinero temprano amaneció. Amaneció y observa la destrucción del mundo que lo rodea.

7- Un tema que se empalma muy bien con el del Jardinero es Corto. Una canción de menos de dos minutos, donde se explica con una especie de llanto melancólico que el mundo quedó desierto. Visión apocalíptica sobre un posible holocausto nuclear. Donde la Luna es la única testigo de la catástrofe. Estremecedor relato.

8- Bueno, el relato sci fi mas famoso del rock nacional. El anillo del capitán Beto. Que mas agregar. La historia del colectivero de Haedo que se construye una nave espacial muy precaria. Pero el tipo posee una especie de amuleto o anillo que lo ayuda y protege en su odisea de surcar la galaxia. De lo que no lo salva es de esa melancolía porteña de añoranza por un pasado que pasó. Sin embargo no soporta la soledad del espacio exterior. Finalmente Beto es hallado por alguien o algo, pero no se devela el misterio de como lo encuentran y que es el signo del alma inscripto en ese anillo. Un clásico.

9- Al año siguiente (1977) saca un disco casi de ciencia ficción en su concepción misma de albúm. Se llama A 18' minutos del sol. Sin embargo los temas no son en sí de genero. Pero la idea de hablar del sol y de lo que tarda en llegar la luz es en sí todo un compendio de astrofísica muy interesante. Aunque le haya pifiado en los cálculos. La Tierra se encuentra a 8 minutos luz del sol. El flaco, siempre adelantado, se ve que se encontraba a 18. De todos modos el tema que cierra el disco, La eternidad imaginaria, es una especie de retrato mágico sobre dioses y batallas celestiales. Una delicia bien de los setentas.

10- Hay muchas canciones instrumentales como la propia A 18 minutos del sol, Alteración del tiempo, Influjo estelar o Tango cromado, que merecen mención aparte por ser canciones que bien podrían catalogarse como de sci fi, aunque no haya letra. Después de todo no hay nada mejor para el sci fi que canciones espaciales instrumentales.

11- Ya en los ochentas nos encontramos con canciones que vuelven al relato. Sin embargo quiero hacer antes una mención honorífica para el tema Casas Marcadas. Que si bien habla de La Luz, y de casas marcadas por el sol. Una letra bastante indescifrable, la canción tiene mucho clima sci fi. Un halo de misterio. Tiene algo Bradburyano también. Relato que bien podría salir de El hombre ilustrado o de Las doradas manzanas del sol. Y el final instrumental del tema con esos sonidos espectrales de turbinas, maquinas, voces varias, aparatos y robotitos es 100% sci fi.

12- Bueno, así llegamos al otro mega clásico. Yo quiero ver un tren. 1983. Es la historia de un sobreviviente, que bien podría ser el mismo holocausto nuclear (neutrónico) de Corto. El tipo describe un mundo podrido, roído y con una sequía de la hostia. Pero todo lo que queda del antiguo mundo destruido es una locomotora oxidada que lo observa orgullosa desde la misma eternidad. Y eso es todo lo que el protagonista quiere hacer en ese mundo contaminado, observar como era un tren. Fin.

13- Este es el hombre de hielo (1984). Una canción con mucha caja de sonido, máquinas y samplers. Bien de los ochentas. Por momentos puede alterar los nervios tanta bola de sonido electrónica. Pero este personaje viene desde Plutón. Nadie lo quiere al hombre de hielo. Busca ser comprendido en una sociedad que lo que menos tiene para el que es diferente es comprensión. Se deprime viendo los noticieros. La pálida vio.

14- La pelícana y el androide. Es una historia sci fi de amor entre dos mundos muy diferentes. Un animal herido y un androide humanizado. Algo así como Un hada un cisne de Sui generis o La leyenda del hada y el mago. Dos mundos tan diferentes y antagónicos que no hay otra salida que la muerte y final trágico de esa historia.

15- Hombre de lata (1991). Como contrapartida de El hombre de hielo, el hombre de lata no se deprime por ver la miseria humana. No tiene sentimientos. Es un hombre frío, metálico, sin sentimientos ni pudor. El perfecto ser que no se inmuta con nada, y no muere por que es artificial. Pero lo que no muere tampoco vive. Entonces el hombre de lata es la vacuidad del ser insensible y ajeno al dolor circundante.

16- Podríamos cerrar esta antología con Vacío Sideral del último disco de estudio de Spinetta, Un mañana (2008).

Mención aparte son los temas donde roza otro género hermano al sci fi, y es que el Fantasy también está presente en canciones como La verdad de las grullas, Contra todos los males de este mundo, La aventura de la abeja reina o el terror en Azafata del tren fantasma, Sombra de la noche negra, etc.

Ahora solo resta escuchar, y leer. Spinetta no se agota solo el surrealismo o en Castaneda. Y la ciencia ficción no se agota solo en los libros o la películas. Está presente desde que apareció a principios de siglo veinte y nos deslumbra con sus historias de otros mundos y seres posibles, como tiempos alternativos y viajes intergalácticos. Por que en definitiva el sci fi es eso, la posibilidad de volar con la imaginación allí donde la ciencia aún no ha llegado. También para pensarnos a nosotros como sociedad. No nos queremos entre nosotros. Hay todo un basto universo esperando por nosotros, pero no vamos a llegar a él hasta que no aprendamos la lección.


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