lunes, 6 de febrero de 2017

Historias espaciales


"El viaje espacio-temporal puede fallar", eso pensó un viajero intergaláctico que cayó en un extraño planeta, con extraña gente y extraños comportamientos.
Ellos eran una familia de granjeros, horticultores, plantadores de plantas psicotrópicas y cannábicas. Pero a esa hora la familia intenta dormir un poco de las vicisitudes diarias del trabajo de sol a sol. Por eso, los Odmoni, tienen un sueño muy fácil de perturbar.
Esa madrugada, poco antes del amancecer, y cuando tienen el sueño mas pesado, los Odmoni escucharon un terrible estruendo en el establo, donde suelen guardar los fardos.
Todos, los cuatro miembros de la familia granjera, prendieron las luces de su cuartos casi al mismo tiempo, uno tras otro. En breves segundos, ya estaban saliendo por el portón de la casona de campo, el padre armado. Temían que fueran algunos agitadores o perturbadores de la paz, quizás enemigos del estado. Rojos, o verdes.
Al acercarse al dañado establo familiar, de pronto sintieron miedo de que fuera una redada contra su monocultivo, pero ellos sabían que era algo medicinal, para enfermedades crónicas. Descartaron esa posibilidad al instante, entonces no quedaba mas que un enemigo del sacrosanto estado para policial del oeste.
Al abrir el portón, se encontraron con una extraña máquina gris, parecía una de esas máquinas voladoras de las que hablaban en las historias de ficción científica. El padre se preguntó si no sería una máquina voladora del gobierno para fumigar cosechas autorizadas. Pero su hijo, mas veloz que el rayo, lo corrigió y le dijo que no, que probablemente era esto. Y le mostró la tapa de una revista de cuentos de sci fi. Aunque no pudieran creerlo, el hijo menor sugería que estaban ante la presencia de una nave venida mas allá del espacio exterior. Entonces, cuando la hija mayor de los Odmoni, estaba por tratarlo de imbécil, se abrió la escotilla de la nave y todos dieron un respingo de miedo y pavor.
De pronto sus corazones palpitaron mas de lo que solían hacerlo, y el padre, que tenía dos corazones menos que el resto de su familia debido a un par de infartos inoportunos, se asustó aún mas. Lo que veían era espantoso, un ser naranja, con cabeza enorme, parado en dos largas y finas patas, dos brazos mas cortos que le salían de bajo su cabeza y unas gesticulaciones con sus manos de horribles cinco dedos, tan espantosas como violentas. Solo llegaron a escuchar una palabra del engendro y era algo así como "Hola". Los cuatro gritaron a la vez y salieron corriendo.
Entonces, el ser, también se asustó y se metió en su nave. El Doc no le había explicado nada de estas cuestiones, antes de fenecer. Maldito Doc del diablo, pensó, ojalá se le queme la peluca en las mismas llamas del infierno, y a continuación, escuchó una explosión en la puerta del establo. La familia de aliens lo estaba atacando con munición gruesa. Entonces sin dudarlo, prendió su nave y metió quinta a fondo. Salió disparando de dentro del establo, sin reparar en si pasaba por encima a algún miembro de aquella desdichada familia plantadora de pinos y marihuana.
El padre los Odmoni maldijo al ser espacial del demonio, pegó dos o tres escopetazos mas, y uno de los fogonazos voló su propio híbrido de pino sativo, de creación propia, y como él necesitaba esa sustancia para controlar la glaucoma, escupió el suelo y maldijo a los aliens, destructores de plantas y establos.
Mientras el ser espacial, se fué sacando su traje naranja, y convirtiéndose poco a poco en el jóven Martín, se dijo que la incomprensión humana no tiene límites, y buscó el parador mas cercano para comerse unos buenos waffles con café. Tremendo susto se había pegado con los Odmoni.