lunes, 24 de junio de 2013

No title

Dadas las remotas circunstancias del caso, considero que a veces las razones de lo impersonal, destrozan la ávida secuencia de agonías, en las mañanas de invierno.
El invierno congela los pensamientos, los sentimientos y también los fantasmas de nuestra torturada consciencia. Pero cuando considero todo eso, solo creo, que lo que creo de mi y las situaciones, es vano e inconstante.
Abro los espasmódicos recovecos de tu alma espuria y toco todo lo trillado de tu ser. Es cuando comienzo a ver que la destrucción de los convencionalismos es inminente y que nada tiene de congoja resignarse al bienestar continuo. Nada es permanente. Entonces... ¿porque llorar por la leche agria derramada?
Incongruencia. Eso es lo que implica este proceder. Y entonces, sin ir mas lejos puedo decir, que mas allá de cierto paraje no puedo proceder. Son los condominios de lo sempiterno. Vacuidad sin fin.
Anhelos improcedentes.
Vacío visceral.
Centellas.
Chispa.
punto.

Y un etcétera interminable de bla blas...