sábado, 27 de agosto de 2011

El chico del impétigo

Erase una vez en el barrio de Barracas, un niño 3 de años, sano, fructífero, risueño, soñador, imaginativo, inquieto y alegre.
Había un virus volador que pasó por el patio trasero de su casa, situada en la planta baja de un edificio situado en la calle Ruiz Díaz de Guzmán.
Su rostro fue afectado por este raro virus pasajero, el cual le generó un impétigo en la cara, mientras éste niño miraba Los 3 chiflados.
El diluvio y la pasajera le aconsejaron a su destino un poco de pancután y un raro medicamento el cual consistía en embadurnarlo con una rara mezcla amarilla su pequeña carita.
El efímero botija salió al mundo con su nueva máscara sin esperar ninguna cargada. Cualquier otro hubiera sufrido el momentáneo percance, pero por suerte para él existían los dibujitos animados, en especial los Thundercats, que le ayudaron a sobrellevar la extraña situación con certeza e imaginación.
Su pasión por estos felinos galácticos le ayudó a soportar una situación engorrosa para cualquiera, donde lo lúdico supo coptar el mal trago para su propio beneficio.
Él ahora no se llamaba mas Santiago, era Leono, era el felino intergaláctico que destruiría para siempre el poder opresor de Munra en el 3° planeta.
Nunca mas fue otro, aunque el impétigo se fue hace casi 25 años de su rostro, el sigue siendo ese guerrero que toma la adversidad para su beneficio y lucha siempre por sobrevivir y lograr la victoria final que le de equilibrio a la galaxia, su propia galaxia interior.

2 comentarios:

Irene dijo...

Muy tierno ^^

Gaviota dijo...

eeeeeey!!Vaya que me has hecho investigar he!
Pues vaya que siendo niño lo único que a veces importa son las cosas divertidas
y éstas a la vez nos pueden ayudar a sobrellevar verdaderos problemas que en otra etapa de la vida se pueden llegar a convertir en grandes traumas.
salud!!