jueves, 17 de diciembre de 2009

Que ves el cielo...

A veces uno ensimismado en sus asuntos terrenales piensa que la vida es la que uno ve frente a sus ojos, y de ahí para abajo.
Estamos inmersos en la alienación cotidiana del día a día y atareados en nuestros asuntos laborales, estudiantiles, de pareja, dinero, calle, calor, transporte de mal funcionamiento, música a todo volumen, y demás responsabilidades, compromisos y distracciones.
Lo que uno se olvide es de la pequeñez de todo, no solo de las cosas a las que les damos tanto valor, sino de lo insignificante y pasajera que es nuestra vida.
En esos momentos, para no volverse un autómata o un alienado a punto de pegarse un tiro en las costillas, uno debe hacer un simple giro vertical de 90 grados con la cabeza y elevar la vista hacia el cielo.
Propongo hacerlo mas llegando la noche o al atardecer, y observar las estrellas, allí esta la inmensidad, ahí esta la infinitud y la prueba directa de lo pequeños que somos junto a todos los males que nos acarrean. Con esa simple acción uno se desconecta de todo aunque mas no sea por unos segundos para ver que nada de lo que pensamos y por lo que nos desvivimos vale tanto la pena.
Allá lejos, o no tanto esta la inmensidad, y la nada, por ende nada importa. Pronto moriremos y nada habrá servido para nada, todo sigue igual.

3 comentarios:

Gaviota dijo...

Leí tu blog a las 9 de la noche, dejé pasar un ahora y fui a hacer tu experimento, y que crees?
Fue cierto!!
woooooww!!
Nunca lo había hecho y ahora que el cielo está super estrellado fue de lo mejor.
Gracias!

apolodoro dijo...

jaja buenisimo! y si es así, esta comprobado cientificamente..
lo infinito aplaca todo problema finito..
me alegro q te haya funcionado..
yo tambien tendria q aplicarlo mas.. lastima q el cielo de buenos aires de noche es solo una masa informe gris oscura acuachenta y apenas asoma alguna valiente estrella..
pero bue.. no veo la hora de irme de vacaciones al campo je..
salut!

pepegraf dijo...

Interesante reflexión, no cuesta mucho practicarla, con sólo ver una estrela alcanza para confirmar lo pequeño que somos y que por ende nuestros relativos problemas son más pequeños y sin embrago le damos demasiada importancia. Una estrella, es un sol, y dicen algunas filosofías que ese es nuestro destino futuro, llegar a ser soles. Que bueno, que potencial que hay en cada uno, ver el cielo debería recordarnos nuestro origen y meta sin final. Para seguir la onda musical, estamos entre la nada y la eternidad.