martes, 12 de mayo de 2026

Mujeres terrícolas



Las mujeres terrícolas provienen del planeta Tierra (un lugar bastante particular) y son, para opinión de un representante del Gremio Intergaláctico de Mujeres... un interesante dolor de cabeza.

Vinieron ciento veinticuatro de estos especímenes. Doce de cada signo astrológico, que son doce, según los cálculos que se manejan en su planeta. Llegaron por la noche en una nave episcopal de la Confederación de Planetas Unidos del Orbe. Su comitiva resultó ser por lo demás estruendosa y bullanguera.  

Trajeron consigo una serie de extraños reclamos pero fueron bien recibidas, como el resto de las representantes de otros Sistemas. El problema con las terrícolas es su intensidad, propia de su especie mamífera. Corroídas por las diferencias que viven en su planeta, este variopinto conjunto de muchachas no dejó ni un minuto de cantar y de hacerse notar. Sus nacionalidades y etnias son variadas, por lo tanto conocimos varias facetas lunares de las mismas. 

Las Arianas son intensas y fogosas, ellas quisieron de entrada imponer en el concilio su voz y demanda. Las cosas debían ser como ellas querían y no estaban dispuestas a cambiar su voluntad por nada del mundo. Pero como la convención de mujeres trata justamemente de poder ver que es lo mejor para la galaxia, la actitud impositiva de las arianas pronto hizo colición con las participantes de otros mundos. 

Las Taurinas se mostraron más participativas y comprensivas. Recomenzaron, cuando les tocó parlamentar, con una actitud que resultó un poco más flexible a parlamentar, pero pronto se mostró la hilacha de que ellas tampoco querían dar el brazo a torcer en determinadas cuestiones. Para las mujeres terrícolas de este signo, la terquedad termina siendo una marca registrada difícil de franquear. 

Las Geminianas marcaron la diferencia con su antecesoras. No sabían lo que querían, a diferencia de las taurinas. Se mostraron confusas en sus reclamos y muchas veces caprichosas, por no decir contradictorias. Su naturaleza dual las hizo contradecirse constantemente, pero mostraron una tendencia creativa interesante para el resto de la comisión terrícola. Les anotamos algunas sugerencias. 

Las Cancerianas resultaron ser tranquilas y amigables. Planetearon cuestiones importantes en temas como familia y vínculos sociales, pero resultaron ser un poco conservadoras. De una sensibilidad por momentos desgastante, y una pequeña tendencia al masoquismo emocional. No las perdimos de vista, pero no cumplen con todos los requicitos que necesitamos para llegar al final de la conclusión. 

Las Leoninas resultaron un dolor de cabeza. Una constante tendencia a la frivolidad y al temperamento desmedido (Griteríos y exabruptos fuera de lugar). Una pasión, que según nuestros registros, resulta mal direccionada, ya que tienen cierta tendencia creativa interesante. Además, una cierta tendencia al autoritarismo, como las arianas, y a un liderazgo que por momentos avasalla al resto de las oradoras. Las tenemos en cuenta para cuestiones de tendencia estética y barroquismo espacial. 

Las Virginianas fueron las mejores oradoras hasta ese punto. Terrenales, calculadoras y muy competentes en cuestiones cuánticas. Claramente parecen ser el subproducto humano más elocuente y racional de toda su extensa comitiva. Pero cierta tendencia a la frialdad y al desapego emocional nos hizo dudar de su inteligencia emocional. Son las que hasta esa rueda de seis exposiciones tuvieron más puntaje. 

Luego vino la gran faena donde todas las comitivas se dieron cieta para intercambiar opiniones sobre lo expuesto hasta ese momento. Las terrícolas no estaban en la mejor posición hasta ese punto, siendo ampliamente superadas por las Veganianas, las Antareanas y las Sirianas. Cuando pasamos a la segunda parte del ciclo de conferencias, las terrícolas comenzaron a subir al estrado con una actitud renovada que terminó clarificando ciertas cuestiones y cambiando la perspectiva sobre ellas hasta ese momento. Dispuestas a dar una batalla sin cuartel, evidentemente, los seis grupos posteriores a los primeros resultaron ser el punto fuerte de este variopinto menjunje de mujeres terrícolas. Las extrañas mujeres terrenales, como les decían el resto de las féminas intergalácticas.

Las Librianas resultaron ser interesantes en su búsqueda constante por una imparcialidad imposible de conseguir para su especie. Una clara tendencia por la necesidad de más justicia y equidad entre las diferentes razas. Pero notamos cierta dubitación constante en ellas, una indeterminada propensión a no tomar partido o decidir lo mejor para ellas y el resto. Esa dubitación las dejó atrás de sus contrincantes. 

Las Escorpianas hicieron una gran alaraca. Resultaron intensas y profundas. No tuvieron pruritos en patear el tablero de la convención y dejar patas para arriba a todos los congregados. Fueron efusivas y no tuvieron reparos en cuestionar o señalar todo lo que para ellas estuviera mal. Más allá de que tuvieran o no razón, al final consiguieron imponer un pensamiento que resultó ser victorioso para sus representados por primera vez en la convención. Su exposición no estuvo excenta de disputas y reclamos cruzados, con otras representantes y con las propias. Las Escorpianas vinieron para confrontar con todo. 

Las Sagitarianas no se quedaron tan atrás de las anteriores. Con una característica efusividad, pero con un sentido del humor más arraigado. Con cierto pensamiento romántico, creativo y aventurero, se granjearon mayor simpatía que las Escopianas en la convención. Al final, una especie de sentido de derrota y autoconmiseración las dejó afuera de la competencia, habiendo estado muy cerca de la victoria para su comitiva. (En lo particular son las que más me gustaron, pero para el voto de la mayoría no) 

Las Capricornianas apelaron nuevamente a un pensamiento de rectitud moral muy estricto. Ellas eran las que no se reían para nada. Las que se tomaron todo muy en serio. Pero un afán muy competitivo por ser las vencedoras las dejó a la puerta de la victoria. Les jugó en contra su solemnidad, un estilo un tanto soberbio, y su incapacidad para reírse de ellas mismas.

Las Acuarianas fueron una fiesta. Ellas llegaron arrojando serpentina de colores y haciendo extraños dibujos en los rostros de toda la convención. Expusieron una serie de alegatos pacifistas y de amor universal que terminaron por convencer a gran parte del electorado. Les jugó a favor que el resto de las comitivas parecían haberse quedado sin grandes expositoras, porque en realidad las Acuarianas eran confusas, caprichosas y de un celo terrible por su independencia, lo cual, al final contrastaba con ese amor horizontal que pregonaban. Ganaron por poco pero ganaron. 

Finalmente, llegó el turno de las misteriosas Piscianas. Un grupito de mujeres bastante variado pero compacto en ciertas cuestiones. Un amor propio rallano en la locura, una tendencia a convertir cualquier tema en un drama, y llantos por doquier. Nadie las comprendió, pero su sensibilidad que rozaba el extremo, conmovió a un jurado que tuvo que darles la razón en cosas que era imposible dárselas. 

Al final, las terrícolas subieron del vigésimo quinto puesto al cuarto lugar. Resultaron ser un carrousel de vanidades, celos, confusiones y pasión, pero también de empatía, ternura, comunidad y sentido puro de la libertad. Quizás por su propia historia planetaria, o por lo que sea, pero es claro que resultaron ser una gran sorpresa en esta primera edición de la Convención Intergaláctica de Mujeres. Esperamos mucho más de ellas en las futuras ediciones que nos aguardan. 

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