martes, 17 de febrero de 2026

El mosquito fantasma

La imbecilidad es un don preciado en algunas culturas. En realidad, en muy pocas... sinceramente no sé en que puesto del ranking se encuentra nuestro país hoy, pero tampoco quiero pensar en eso. 

La invisibilidad es don raro, muy pocos seres en el reino animal poseen esa cualidad. La lista es más larga de lo que imaginan. De todos modos, creo que el principal antagonista de la humanidad es el mosquito. El ser que más bajas nos ocasiona, un verdadero enemigo y de una letalidad inversamente proporcional a su tamaño. 

Por las noches apago la luz. Me acuesto siempre sobre mi costado izquierdo, hacerlo sobre el derecho me da pesadillas, dormir boca arriba me puede dar parálisis de sueño, y boca abajo no lo concibo. 

Por ende, mi oído derecho es el que más expuesto queda cuando duermo, inmerso en la oscuridad total que necesito para relajarme. Pero entonces empiezan los problemas de verano. Los zumbidos mosquiteriles. El sonido más molesto de la noche, ese intermitente y pendulante bzzzzzzzzzzzzzz bzzzzzzzzzzzzzzzzzz bzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz...

Si, ya lo conocen... ya sé que lo conocen. Todos conocemos ese sonidito chiquito pero molesto como el solo. Más si tenemos en cuenta que ese sonido proviene del depredador mosquitensi, que tiene oscuras intenciones con nosotros. No sólo llevarse sin permiso una gota de sangre, sino que además nos deja ronchas, picazón y la malsana sensación de que, encima, como si fuera poco, podría enchufarnos algún enfermedad monstruosa traída de los tristes trópicos. 

Uno se incorpora rápido, a toda velocidad, prende el velador que solemos tener sobre la mesita de luz y buscamos con nuestra visión enceguecida aquel piojo volador malsano. Pero no lo encontramos. Por momentos nos parece que se pasea impune sobre nuestra mirada penetrante, pero no. NI rastro del vampirito zumbador. 

Hacemos un chequeo casi milimétrico de nuestro cuarto, pero nada, el bichito de Dios se evaporó. Nos relajamos, volvemos a acostarnos y apagamos la luz. No pasan ni dos momentos que ya estamos empezando a soñar y de pronto prush! Otra vez, el zumbidito enloquecedor rodeando nuestra pobre oreja derecha. Manoteamos en la oscuridad, como si quisieramos espantarlo, pero nada. Solo logramos golpearnos nuestra castigada orejota.

Bzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

Intentamos continuar con el sueño, pero ya estamos re contra despiertos. Vuelve el sonidito del demonio al ataque. Sin perder tiempo manoteamos el interruptor de la luz, aunque podemos fallar en el intento. Ya estamos cabreados y nerviosos. Bzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz. Damos luz y nos paramos, con ojota o librito en mano (debe ser un libro liviano, más tirando a revista porque lo libros gruesos o pesados no dan agilidad a nuestro ataque). 

Buscamos por toda la habitación, palmo a palmo, pero nada. El mosquito no sólo es un ser siniestro, creado por la madre naturaleza para enloquecer hasta al más Buda, sino que encima en un arma sofisticada. Tiene la capacidad de volar más rápido que nuestros ataques, chupa sangre y deja ronchas, si es muy mal parido te Denguea de lo lindo y para colmo, tiene la capacidad de desaparecer. Sé que lo dije en algún lado hace tiempo, pero en verdad el mosquito es el verdadero vampiro, más que los murciélagos. Porque en verdad sale de noche, vuela, chupa sangre, desaparece y huye de los olores fuertes. 

Y si no tiene la capacidad de desaparecer... entonces no me explico. Es un fantasma? El fantasma de un mosquito que liquidé años atrás, en un pasado muy remoto. En otra vida? El mosquito vuelve para vengarse pero como ya no puede chuparme la sangre, me vuelve loco con su zumbidito y con su estúpida capacidad de desaparecer. El frustrarme al no poder aplastarlo de un sopapo es lo que más me enerva de todo. Me siento como la Pantera rosa en aquel capitulo en que... en fin. Bzzzzzzzzzzzzz.

Vuelvo a la cama, derrotado por un diminuto ser, que tiene un cerebro más pequeño que una mota de polvo. Sin embargo, me gana... me ganó. Me venció por cansancio, porque vuelve al ataque una y otra vez. Yo envuuelvo mi cabeza con la almohada pero no sirve, me canso, al final la suelto. Porque me entrego... que haga lo que quiera, al final y al cabo, que más da?

Bzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz


 

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