He soñado esto esta noche de insomnio, de ingestión, de indecisión, de pensaresy pesares.
Cuando ella despertó vio que el mundo ya no era lo que recordaba. A su alrededor sólo destrucción y ruinas.
Salió de lo que recordaba había sido su hogar, y se encontró con un mundo sin humanos.
Ella estaba sola, última sobreviviente de la última ecatombre, del holocausto nuclear que finalmente sus congéneres habían llevado a cabo como última remesa de su locura.
Y ahora que podría hacer? Su existencia era el último reclamo a una humanidad que no haía podido sobrevivir a sus propias locuras, el último grito de desesperación.
Sofía, su nombre era Sofía y significaba sabiduría.
La misma que la llevó a caminar por aquel campo minado de destrucción masiva. Una tumba que no tenía razón de ser, pero que ahora era toda su herencia.
Heredarás la tierra, pensó para sí misma.
Ya no había con quien compartir su desconsuelo. Y caminando por lo que ya no era, por lo que había sido, pensó que de nada serviría seguir adelante.
Los restos de un viejo puente le hicieron pensar que debería unirse al destino de sus congéneres.
Pero una voz la llamó por su nombre.
Encontró sólo la sombra de lo que parecñia un gato. Este si hablar le habló.
Era Sputnik, un gato ambarino, atigrado, que la miraba y con sus ojos brillantes le reclamaba una explicación a tanta muerte.
Sus amigos y amigas habían desaparecido también, por culpa de los humanos.
Y le inquiría por qué, por qué toda esa miseria y destrucción.
Ella, desconsolada, no tenñia una respuesta. Pero le ofreció su mano y de a poco se fueron acercando.
La idea era caminar juntos, buscando vida, buscando un lugar para poder encontrar vida y paz.
Luego de un sinfín de escombros y muerte, de largo caminar sin rumbo fijo, los dos compañeros de viaje, los dos supervivientes, encontraron un campo abierto frente a sus ojos.
Pensaron que cruzarlo los llevaría a su destino final.
A upa, el gato fue a cuestas de Sofía, hasta que el gato se le escapó de sus abrazo.
Se escabulló en un bosque que parecía florecer ante su atónita vista y juntos descubrieron un nuevo mundo. El de los supervivientes.
El gato le confesó que en realidad era el espíritu de su padre que la guiaba hacia el único refugio que quedaba para ella.
El refugio del interior, donde podrían comenzar todo de nuevo...
Luego, Sofía despertó del sueño del sueño, del que la soñó en primera instancia, o sea su propio padre en el pasado remoto... cuando el mundo de los humanos aún prevalecía.
Y pensó, aún yo también hoy soy leyenda...

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