jueves, 28 de agosto de 2025

Pastelitos

 

Había una vez, un pueblito chiquitito, era muy mini, tanto que sus habitantes (diminitos ellos) solían tener problemas para entrar. No cabían todos en aquel pueblito perdido de diosito. 

A veces se turnaban para poder dormir, comer y hacer sus cositas. Pero en verdad, no era práctico para nadie. Los diez negritos que allí trabajan con duro empeño, fueron expulsados con la excusa de haber sido los últimos en llegar al pueblito. Pobrecitos...

Luego echaron a diez indiecitos, pero no por haber sido los últimos, sino los primeros pobladores originales. Quedaron tristes y malitos por aquella dura afrenta.

En el pueblito aquel, nadie se sabía los nombrecitos de nadie, todos eran medio forritos...

Había dos facciones políticas muy chiquititas, bastante tontitas, nadie ofrecía nada nuevo, excepto ser malitos con los contrarios, los otritos...

En este pueblito de boluditos, había un trenecito que pasaba el medio justito. Pero como todos eran un poco zoncitos nunca pudieron entrar todos toditos. 

Aquía las viejitas son las que alimentan a todos, a base de puros pastelitos. Pastelitos rellenos, pastelitos vacíos, pastelitos salados y pastelitoshhh. 

El pueblito se deshizo de las pobrecitas viejas (tan viejitas), e impulsaron seguir con la sangría con los otros, los viejitos varoncitos. Nadie servía si todos estaban tan apretaditos. 

Los fascineroscitos comenzaron a luchar despiadados, despiadaditos, con los abuelitos, luego los nenes y los nenitos. Ya no comieron más pastelitos y su alma se agrió tanto que cayeron de a poquito. 

Los últimos pobladores que quedaron eran poquitos, pero seguían siendo muy chiquitos porque se dieron cuenta que las cosas les quedaban grandes, enormes, grandototas. 

Se había rotito el equilibrio chiquito, importante aún así, pero chiquito, tan chiquito que era imperceptibles a sus pobres ojitos. Antes, todos eran uno y uno eran todos. Ahora, solitos, los más riquitos, eran pobres, tontos y absurdamente chiquititos.