lunes, 30 de septiembre de 2019
Las que quedaron afuera de "33/6 canciones por minuto"
A continuación, un breve repaso por las canciones que se quedaron afuera de la lista o los países que no fueron al mundial...:
1- No Rain- Blind melon- Esta canción la conozco casi desde que salió en el '92, pero no sería hasta veinte años después que la tocaría a dúo con una amiga. Un muy grato recuerdo.
2- All tomorow parties - The velvet underground- Este tema lo escuché luego de mi primer flash con la marihuana. Cuando volví a mi casa (año 2002), me encerré, apagué la luz y terminé mi "viaje"
3- Glory days - Bruce Springsteen- Otra canción que me recuerda mi "renacer" post separación, de la primavera del 2009. Me gustaba mucho escuchar el disco Born in the USA mientras hacía trámites.
4- Guitarra del mesón- Joan Manuel Serrat- Para las navidades del 2003 decidí autoregalarme el disco Antonio Machado. Recuerdo mucho esas tardes calurosas de diciembre escuchándolo.
5- Waiting on a friend- The Rolling Stones- Este temazo me trae reminiscencias de algún año perdido de principios de los 90s cuando mi hermano ponía Tattoo you y entraba la brisa veraniega.
6- The man who sold the world- David Bowie- Me hace acordar al verano del 2002 cuando me compré el disco homónimo y me sentí raro por haberme comprado un disco con esa tapa.
7- Don dolón dolón- Cuarteto zupay canta María Elena Walsh- Si hay un tema que me hace acordar a mi infancia primigenia en los ochentas es este. Bueno, en realidad, todo el disco.
8- Janis - Focus- Este tema instrumental de la banda holandesa, me hace acordar al 2001 cuando descubrí esta banda (en realidad el vinilo Moving waves siempre había estado pero nunca lo atendí).
9- Coplas del musiquero - Nebbia Baraj Gonzalez- Este tema es tremendo. Me hace acordar a finales de los ochentas o principios de los 90s, cuando vivíamos en el hermoso barrio Catalinas Sur.
10- From the beginning - Emerson Lake and Palmer- En el 2003 le entré duro al progresivo y uno de los discos que más me gustó del trío fue Trilogy. Este tema tiene un halo de calma muy hermoso.
11- The long and winding road- The Beatles- Este era un tema que cuando escuchaba (más o menos la misma época que Twist and shout) me generaba lo contrario, en vez de euforia, una gran tristeza.
12- Don't worry baby- The Beach boys- No recuerdo bien el año, pero a ellos los descubrí bastante después, tipo 2006 en lo de un amigo (muy fumados), flashié mil y entonces los amé para siempre.
13- Oboi - Spinetta- Este tema que abre el disco Don lucero del '89, me recuerda a la época en que me lo compré en el 2007. Yo andaba organizando ciclos de cine y ahí me enamoré de ella.
14- Ladies of the road- King crimson- Un tema zarpado que me recuerda a esas rateadas del 2002 cuando me iba a escuchar mis compilados progresivos mientras veía salir el sol en la costanera.
15- En nuestra frente - Arco iris- Este tema recuerdo escucharlo mientras íbamos llegando a Copacabana en micro, con el lago Titicaca de fondo. Había enormes rayos cruzando el cielo. Épico.
16- Jessica- The Allman brothers- Como lo prometido es deuda, este tema entra ahora ya que en 2016 lo ponía en la librería que trabajaba y sonaba al taco mientras la gente intentaba pensar en libros.
17- Ya no sos igual- 2 minutos- Como no poner este tema, por dios. Canción iniciática para muchos de nosotros que en algún momento más o menos la punkekeamos. Clásico de clásicos. Año 1997.
18- Jane Seymour- Rick Wakeman- Este tema me recuerda al año 2000 y sobre todo a la anécdota que me contó un amigo acerca de su padre, que de joven solía ponerlo a todo volumen para molestar a sus vecinos.
19- Mil gaviotas- León Gieco- Esta es de esas canciones que más que una época es un momento. Y recuerdo escucharla a finales del 2001, de noche y mirando desde la cama el cielo estrellado.
20- Hot love- T Rex- El año pasado (2018) solía fumarme uno por la noche y bailar este tema en el living donde solía vivir con mi ex novia. Fueron aquellos, lindos momentos.
21- Cariñito- Los hijos del Sol- Esta banda peruana de cumbias psicodélicas me recuerda mucho al verano del 2010, cuando por primera vez en mi vida descubrí que la cumbia tiene lo suyo.
22- En el 2000 tocaba en una banda de amigos llamada Quadrophenia, como el disco de los Who. Uno de los temas que hacíamos era With or without you de U2 y como jamás los escucho, ahí está.
23- Juntos para siempre- Lerner Mellino- Y si... la canción falopa de cualquier lista no podía faltar. A principios de los 90s casi todos los argentinos veíamos la serie La banda del Golden Rocket. Fin.
24- Goodbye stranger- Supertramp- Este tema lo escuché mil veces y recuerdo flashearlo en las casa de unos compas de Guión en 2012. Pero Su momento fue en el verano del 2015 cuando estabamos yendo con mi chica hacia el sur y mientras cruzábamos riscos y montañas, este tema de corte casi épico acompañó todo de manera excelente.
Ahora que lo pienso, muchas canciones más quedaron afuera. En fin. Basta. Se acabó. A otra cosa mariposa y todo eso que ya sabemos.
Besitos.
Santi.
sábado, 28 de septiembre de 2019
33/6 canciones por minuto
6*
Llegamos al final y volví a cambiar sobre la hora a la canción final. La verdad me podría colgar escribiendo sobre no sé, cincuenta canciones más que son importantes en mi vida o me marcaron por algo. Pero, todo no se puede y el tiempo apremia, quiero seguir escribiendo otras cosas, corregir otras, en fin... la vida misma.
Quizás, después mencione aquellas que quedaron fuera de esta caprichosa selección. Pero, esa es otra historia. Ahora, a lo hecho pecho:
Creo que por el 2003, estábamos viendo la tele con mi hermano mayor, algún canal de música medio random, pero creo que fue el programa "Tribulaciones". En fin, estaban pasando bandas de la "nueva escena" y creo que también escuché a Pez por primera vez (un verso sin esfuerzo no te hace más converso) y en eso aparece ese trío loco llamado Los Natas o simplemente NATAS. (SATAN al vesre).
La banda me voló la peluca de forma total. Era una presentación en vivo creo, y hacían un tema de su último disco Corsario Negro (2002).
La canción en cuestión; EL CONO DEL ENCONO y si bien al principio me encantó ese sonido medio denso y oscuro a lo Sabbath, a mitad del tema pelan ese corte instrumental con redoble de bata y guitarras de sonido valvular que me mató.
Mi hermano y yo nos hicimos fanáticos de la banda a partir de ese día y al poco tiempo, él cayó a casa con el disco mencionado antes, que era todo una voladura totalis.
A partir de ese año empezaríamos a ir a sus recitales, por lo general en Niceto club. Primero iría a verlo con mi hermano y un amigo suyo. Después con mi hermano y otros amigos de él. Luego con mi amigo, con una amiga, con mi amigo de nuevo, con una novia, con mi amigo y así, al menos hasta el 2009 o 2010 que fue cuando se separaron.
Durante toda esa década del dosmil, fue La banda ritual que iba a ver con diferentes personas, donde el porro era poco menos que condición básica para verlos. Su estilo (stoner rock) es bastante cannábico, con grandes temas largos y lisérgicos (pantallas psicodélicas) y mucho power.
También me compré los dos primeros discos (Delmar y Ciudad de Brahman) éste último mi preferido. Mi hermano aportó Toba trance y Muchen Sessions, todos discazos.
La verdad, que yo no viví mucho la escena de los 90s por una cuestión generacional (aunque haya ido a algunos recitales a finales de la misma) pero si recuerdo mucho ir a ver mucho a Los Natas que, junto con el flaco Spinetta, son los que mas seguí a recitales y si bien lo del flaco ya es imposible, no descarto que este trío de muchachotes se pueda volver a juntar, aunque sea para un par de presentaciones por su viejos y fumancheros seguidores que nunca fuimos muchos acá en Argentina (tenían más público en Europa), pero si bastante fieles.
Hermosísima época que recuerdo con mucha nostalgia y cariño. Asi que acá me despido de este labrioso rejunte de canciones que me traen grandes recuerdos y que vuelvan Los Natas carajo! Bye.
A continuación la lista de reproducción en Spotify:
https://open.spotify.com/playlist/7om3ZjcUFqa1dtZUJDf4Cv?si=o38HKcuDT8q7vf-Kcid1TQ
viernes, 27 de septiembre de 2019
33/6 canciones por minuto
5*
Por el año '98 aprox di un salto cuantitativo en cuanto a electricidad. Al darme una vuelta por la disquería de ocasión de aquellos tiempos me llamó la atención esa tapa con una especie de enano escolar pelando una guitarra endemoniada y si bien había escuchado hablar de AC/DC antes, poco lo había escuchado.
Cuando llevé el flamante nuevo disco a mi casa fue toda una revelación. A mis padres les pareció demasiado fuerte, a mi hermano también.
El disco me voló la peluca (perdón la imagen clishé pero así fué). La potencia de las guitarras de los hermanos Young en temas como IT'S A LONG WAY TO THE TOP, o Rock And Roll Singer. TNT o High Voltage, o los blues de cables pelados The Jack o Little lover.
El quinteto Australiano se pasó a convertir en una de mis cinco bandas preferidas, y en los dos o tres años siguientes quizás en La banda preferida o al menos en una de las puntas del tridente Contra todos los males del mundo urbano de finales de los noventas. Junto quizás con Deep Purple y La Renga. Tal vez, a partir del 2001 cambiaría a AC/DC por Black Sabbath, pero entre finales del '97 y mediados del 2001 a los de Melbourne los gasté. Vendrían discos como Powerage, Highway to hell, Let there be rock, Ballbreaker, Back in black, Alive... por empezar, siendo la etapa Bon Scott mi preferida. Algunos años después vendrían de yapa discos como Dirty deeds done dirt cheap o '74 Jailbreak, pero la fiebre eicidicera ya había pasado. Recuerdo que mientras estaba fanatizado con ellos pensaba que justo habían venido a la Argentina en el '96, poco más de un año después de que los descubriera (y aunque eso denotaba ya los primeros síntomas de un pensamiento neurótico auto flagrante) la realidad es que me apenaba mucho y tendría que esperar hasta finales del 2009 para poder verlos en vivo, cuando ya si apenas los escuchaba, aunque, nobleza obliga, no me los podía perder por nada del mundo y no lo hice, de hecho fue uno de los mejores recitales que vi, si señor.
Si tengo que elegir EL tema de AC/DC no lo dudo. No sé si es el que más me gusta, pero si fue la punta de lanza de mis combates internos. La intro poderosa, el riff rockanrolero y las guitarras mas pendencieras de la historia del rock hacen de Can I Sit Next To You Girl, el tema que más me identifica con toda aquella época de adolescencia prematura y resistencia a la hostilidad del mundo. Y que Sea rock, por siempre!
jueves, 26 de septiembre de 2019
33/6 canciones por minuto
4*
Hubo un tiempo que fui hermoso... Todos lo fuimos alguna vez y en cambio ahora, ¿que somos? ¿que nos queda? La vejez, el deterioro, las canas y la dureza muscular. Bueno, por ahí exagero un poco.
A Sui generis lo escucho, junto con la gran mayoría de bandas en mi año de despertar musical, 1997. Sin embargo, no sería hasta el año 2000 que explotaría en mi su magia. Banda adolescente iniciatica par excellence, Sui supo cooptar y entender esa edad del pavo de la sociedad argentina desde los setentas hasta mismo hoy día. Quizás ese sea su mayor logro, cosa que no es poco.
Es cierto que como dijeron por ahí a Sui Generis se le perdonan muchas desafinaciones, pero por que? quizás por lo mencionado antes. Queremos demasiado a Sui para demolerlo tan fácil. Sui nos dio todo en algún momento de nuestra adolescencia doliente. Cuando nos enamorábamos y no nos correspondían, cuando odiábamos a nuestros padres, cuando nos peleábamos con nuestros amigos, cuando nos llenábamos de granos y nos sentíamos horribles, etc. Allí estuvo este dúo de Charly Garcia y Nito Mestre, acompañando, haciendonos llorar, en fin, musicalizando aquella dura etapa.
Por aquel tiempo había visto en canal 13 a la medianoche la película La noche de los lápices de Olivera. Yo tendría quince o dieciseis años, o sea... la edad de los protagonistas de la peli. Bueno, no me voy a poner a hablar del tema porque ya muchos lo conocen y el que no, para eso existe internet.
La cuestión es que en una parte dos de los adolescentes en cautiverio se ponen a cantar Rasguña las piedras. La chica es la que está más dañada por la tortura y el pibe le canta, llorar, se abrazan a través de ese muro que los separaba. Esa escena es la mejor de la película. Esa escena me marcó más aún que las escenas de torturas, etc. Por que me mostró no solo una realidad de mi país que muchos otros prefieren obviar o relativizar. Es más fácil siempre echarle la culpa a otros que hacernos cargo de nuestra propia responsabilidad como sociedad de que fuimos cómplices del horror.
Desde ese día tengo una posición clara respecto del lado donde me paro. Algunos pensaran que no todo es una cosa u otra. Claro, puede haber muchas cuadras, muchas veredas, pero siempre está la vereda de enfrente y solo hay que saber donde hay que pararse con ciertas cosas que simplemente son básicas.
Rasguña las piedras sigue siendo un tema que me pone la piel de gallina ya que me quedó seteado a todo el horror vivido en mi país en los stentas. Ya sé, la canción es un poco anterior al golpe y habla de otra cosa. Del amor, de crecer, etc, en fin... cosas que también duelen, hasta hoy.
miércoles, 25 de septiembre de 2019
33/6 canciones por minuto
3*
Confieso que me iba a poner a hablar de un tema que me hacía acordar un poco al año 2016, en este afán por abarcarlo todo y no repetir épocas, pero creo que descarté la idea porque uno por algo en determinadas épocas de su vida, baña de sentido y libido a ciertos temas y no a otros. Y si bien Jessica de los Allman Brothers, es un temazo mas que digno de mención, el hecho de hacerme acordar a ese pésimo año solo para cubrir un período más cercano en el tiempo me parece forzado y fútil.
Así que decidí volver a las ROOTS de mi educación musical sentimental y hablar de un tema tan clishé y gastado como a la vez importante en mi vida. Estoy hablando ni más ni menos que de Light my fire de The Doors. Y claro, una canción así solo puede generar dos cosas, o un rechazo absoluto o la total entrega. Difícil no tomar posición con un tema de estas características.
Creo que fue por el año '98, en pleno auge de mi apertura sensorial al sonido cuando la escuché por primera vez. Si mal no recuerdo, fue escuchando la radio (la Rock & Pop) y dije, OK, acá hay algo.
Esos teclados estridentes, el solo lisérgico de la viola en la mitad del tema, la bata ajustada y sobre todo la voz de Morrison, que hacia el final de la canción hace su gracia característica, o sea se enoja, pudre la voz, grita. El Morrison que amamos está ahí ya. Ese es señores. Es lo que hay. Tómalo o déjalo. Mi hermano, por esa misma optó por dejarlo. Morrison le parecía un bocón desmesurado, agrandado, pedante y pretencioso con su estilo poético. En fin, cada cual con lo suyo.
Luego de esta primera escucha vinieron las segundas y las terceras. ¿El medio? El Playland de Flores donde íbamos a jugar a los fichines con los pibes del colegio Fernando Fader. Al fondo, tras los Pacmans y Tetris fuera de uso, había una especie de espacio o descanso con bancos y a un costado, una enorme y preciosa rocola. Claro, mis compas estaban en pleno proceso de descubrimiento punk rocker asi que por su lado sonaba Attaque 77, 2 minutos, Ramones y demás... Yo por mi parte clavé Light my fire, porque en mi casa nadie escuchaba a los Doors, así que era casi el único lugar donde podía disfrutar del extraño cuarteto de Los Ángeles. Mis compañeros quedaron confundidos ante ese sonido ácido y estridente, tan propio de la época hippie. No faltó el que soltara el comentario despectivo, sin embargo y para mi total sorpresa, nadie se burló del tema o la banda. Como dije antes, algo había ahí y si bien, con el tiempo descubriría el resto de sus canciones (primero con un cassette de Greatest hits que me prestó un amigo de la primaria) y luego comprándome sus seis discos clásicos y algunos en Vivo y rarezas, el tema que inició todo fue ni más ni menos que su hit número uno y me alegro de que así haya sido.
Creo que también el verano '98/'99 fue marcado (junto con Creedence) por la música de aquella tremenda banda. Tal fue mi creciente fanatismo por la banda que en poco tiempo me vi la película de Oliver Stone (a la cual debo reconocer que odié), me compre una remera batik (que amé mientras duró) con la cara de Jim, conseguí el librito de poesías "Una plegaria americana" y algunas pocas cosas más. Definitivamente, una banda con su halo de mística bastante especial.
martes, 24 de septiembre de 2019
33/6 canciones por minuto
2*
Entre otras épocas faltó mencionar el 2010 que junto a los años 2004, 2006 y 2016, es de los años que no guardo tantos recuerdos musicales.
Pero como diría el Chapulin colorado, !Que no panda el cúnico!
Claro, en el 2010 viví una etapa de transición, luego de una serie de noviazgos que no salieron del todo bien. A partir de mitad de año me dediqué de lleno a divertirme, a no tomarme nada en serio y la verdad, fue una de mis mejores épocas.
En plan de todo esto y en rigor a la verdad, recuerdo una noche en que me visitó una pareja de amigos, mis amigos preferidos.
Los tres pegamos la costumbre de juntarnos fin de semana de por medio, al menos. Puchos, cervezas, Fernet y porros, todo acompañado con pizza o empanadas y de postre, grandes barras de chocolate...
Todo una excusa para juntarnos en mi casa y escuchar música, tocar la viola, cagarnos de risa, etc, en fin, todo lo que solemos hacer con nuestros amigos más queridos.
En una de aquellas tertulias nocturnas nos filmamos cantando y bailando Un misil en mi placard del primer disco de Soda Stereo (no sé si aún dispongo de ese video), pero fue tan lindo momento, poniendo caras, haciendo que tocamos el bajo, nada... un momento mágico, reflejo de una época muy linda que forma parte de los recuerdos, pero que añoro con nostalgia, pero sobre todo con alegría. Y si bien ellos dos ya no están juntos hace muchos años, siguen siendo mis amigos mas queridos y ese tema es uno de los más gratos recuerdos que tengo con ambos.
lunes, 23 de septiembre de 2019
33/6 canciones por minuto
A continuación, una breve serie de bonus tracks:
1*
In my life, de The Beatles. Esta canción, como en varios casos mencionados antes, resume una época y un disco en general. La elijo por encima de otras por ser quizás la más emotiva y mejor lograda del disco Rubber soul, y además porque justamente habla del pasado idealizado perdido para siempre (en este caso del señor Lennon, habido maestro en el arte de la bien lograda nostalgia). In my life, es un cuadro impresionista sobre la infancia, nuestros recovecos donde solíamos jugar o escondernos del mundo que no avasallaba. Nuestros puntos de complicidad con amigos y seres queridos. In my life son también los familiares que ya no están, los amigos que se quedaron en el camino, los amores perdidos. Es todo eso y más, es también la posibilidad de amar todo ese pasado y añorarlo con una sonrisa, añorarlo ya sin dolor.
Podría mencionar temas como Norwegian wood, Nowhere man, Michelle, Girl, I'm looking trhough you o la fenomenal If i needed someone, pero como dije antes IN MY LIFE resume todo, porque justamente es una canción sobre la vida, Es la vida.
Encima de todo, y quizás por eso más que nada, el disco Rubber soul fue el primer cd que me compré en la primavera del año 1997 (hace veintidós años ya) y con el cual arranqué una pasión por los discos (y la música en general) que si bien fue desplazada en los últimos años por la compra de libros, nunca me abandonaría del todo, teniendo una colección de más de seiscientos cd's, algunos vinilos y otros formatos menos recordados. Hoy, cuando todas las plataformas reemplazan los viejos formatos "físicos", es bueno recordar que tenemos discos, que están ahí, con música grabada sobre sus cuerpos sintéticos o plásticos, para siempre.
Aquella primavera en que me metí en un Musimundo (estaba en en primer año del secundario), me llevé Rubber soul porque A) pensé que ese había sido el primer vinilo que se había comprado mi viejo (error; era For sale, pero como con Los Beatles uno nunca se equivoca, solo tomo caminos alternativos) y B) me encantó esa tapa donde miran a la cámara un poco abrigados por una típica mañana otoñal inglesa.
viernes, 20 de septiembre de 2019
33 canciones por minuto
33) Los últimos serán los primeros, oh sí nena. Porque la última canción de esta selección fue LA canción que abrió mis sentidos a musicofília, a la melomanía, a la luna.
Recién comenzaba la secundaria a inicios de 1997, cuando una tarde en nuestra casa de los suburbios porteños tuve una especie de insight musical o delitae musicae.
Haciendo las cosas que uno hace para no hacer las cosas que uno debe hacer (los famosos deberes), recordé una melodía de aquellas que sonaban en casa con los vinilos de mi viejo. Pero esa tarde mi viejo no estaba. Mi hermano tampoco. Mi vieja, si. Me acerque a mi progenitora y le pregunté como se pregunta a una madre universal: Che vieja, de quien es esta canción... (y tararee la melodía).
"...en el hospicio, algo... agua, sol y pan..."
La respuesta de aquella madre universal no se hizo esperar. Fermín de Almendra, el disco que tiene una especie de payaso triste en la tapa, con una sopapa en la cabeza. Lo busqué sin sosiego. El disco estaba allí.
Busqué la canción llamada Fermín (un nombre que me pareció tan ridículo como llamativo). Clave la aguja en el track en cuestión y si bien no es el mejor tema del disco, por primera vez sentí ese alivio especial que encontrás cuando tenes una canción en la cabeza y finalmente te acordás cual es y la escuchás con sumo placer y deleite. Aunque eso sería como el sexo, la previa, o sea, no saber que canción es, también es placentero... y quizás más que agotar la escucha de una canción. La expectativa, la mejor parte.
Luego, esa tarde me colgaría escuchando todo el disco del cual me haría fan. Muchacha ojos de papel es otro tema que marcó esa adolescencia primigenia. Figuración, Color humano, Que el viento borró tus manos, A estos hombres tristes. Todo el arte de tapa era maravilloso con los dibujitos y símbolos. El combo me gustó más aún que el tema por el cual llegué. Después escuché el segundo de Almendra, luego encontré Pescado, Invisible, Jade y por último todo Spinetta solista. Todo un mundo musical y poético por descubrir del cual quedaría atrapado para siempre (de hecho para fin de año iría a mi primer recital que fue de Spinetta y los socios del desierto en el Gran Rex). Pero aunque Fermín terminara oscurecido por un montón de otras canciones mejores, quien le quita a Fermín haber sido la llave para una puerta llena de música de la cual nunca volví. Nadie.
Pd: Por estos días se cumplen 50 años de la grabación del afamado primer álbum histórico de Almendra. Salud!
jueves, 19 de septiembre de 2019
33 canciones por minuto
32) "Eye in the sky" es quizás la última canción que me retrotrae a un pasado cercano. El tema de Alan Parsons project era completamente desconocido para mí. Sin embargo, cuando hace dos años, aún convivía con mi última pareja. Me hizo escuchar este tema ochentoso y me gustó mucho. Ella me dijo que le recordaba a su infancia y a su padre escuchando esto y también toda la onda progresiva de Pink Floyd, Génesis, etc...
En fin, yo reconocí que jamás había escuchado esa rola. De hecho, había leído la novela de Philip K Dick del mismo nombre y al subir la tapa del libro a Facebook, una amiga me puso "A Alan Parson project le gusta eso" y no entendí el chiste, obviously.
Eye in the sky, representa toda esa época, esa relación que duró más de cinco años, la más larga de mi vida y que se consumió con el fuego de la pasión, así como también con el desgaste de la rutina y la monotonía.
Quizás sea mi último recuerdo musical de trascendencia. Más acá en el tiempo no puedo venir, porque la realidad me avasalla y no deja resquicio alguno para la melancolía.
De todos modos, si bien no es un tema de una banda que me fascine, si puedo decir que este tema es una hermosa canción pop rock radial, ideal para amenizar una tarde de copas y cansancio.
miércoles, 18 de septiembre de 2019
33 canciones por minuto
31) En el verano del 2014 tenía mis primeras vacaciones pagas en la Librería. Como solo me tocaba una semana decidí emprenderla a un destino no muy lejano y un amigo me recomendó Claromecó, una playa del sur de la provincia de Buenos Aires. Allí donde "pega la curva" o "en la panza".
Viajé de noche para llegar a destino bien temprano por la mañana. Mientras miraba por la ventanilla alguna que otra estrellita pampeana perdida en la inmensidad, me rescaté del momento especial que estaba viviendo, por mis auriculares sonaba "What to do" de los Rolling stones (Sí, otra vez ellos).
No sé bien a que adjudicar esto. Básicamente, había tenido un 2013 difícil, complicado, lleno de malestares, rupturas y desasosiegos. Pero ahí estaba ahora, haciendo mi (hasta ahora) último viaje solo, algo que antes era muy común en mí.
No me quiero entretenerme contando las vivencias en Claromecó (un lugar tan agradable como aburrido), pero no quería dejar de comentar el hecho de que fue una especie de viaje de despedida, pero sin saberlo. Despedida de toda una época de libertad e incongruencia juvenil. Luego vendrían los tiempos aciagos. Los viajes familiares y en pareja, etc.
Pero ese verano, escuché esa hermosa canción de los Stones de los sesentas que me generó una sensación agradable al escucharla, mientras miraba el cielo nocturno y sentía una inexplicable felicidad que solo pueden darme dos cosas. Contemplar la hermosura de los astros en la noche, y por otro ir a un destino incierto sin saber bien que voy a hacer. Y eso lo explicaba esta cortita y sencilla canción de los Rolling a la perfección.
"What to do, i really don't know,
Nothin' to do, nowhere to goYou're talkin' to people that you don't knowThere's na-na-nothin', to do-do-doThere's na-na-nothin', (no) noYou (I) really don't what to do yeah"...
martes, 17 de septiembre de 2019
33 canciones por minuto
30) "Yo no sé lo que me pasa cuando estoy con vos, me hipnotiza tu sonrisa, me desarma tu mirada y de mi no queda nada, me derrito como un hielo al sol"...
Corazón es una canción de Los autenticos decadentes medio cumbiera de mediados de los noventas y la primera vez que la escuché fue en 1996. Estaba en séptimo grado de la primaria y había una chica de sexto (turno tarde) que amaba esa canción y yo a ella. Fue mi "primer amor".
Es muy difícil tratar de explicar las cosas que este tema me genera aún hoy, porque si bien no es un tema que ame o me traiga buenos recuerdos en sí, en todo caso es una canción que me recuerda la primera vez que rompieron mi corazón y oh! casualidad, el tema se llama Corazón.
Íbamos al mismo grupo Scout del barrio. Al mismo colegio. Vivíamos en el mismo barrio. Me la crucé en un baile del colegio (no era el del Encanto bajo el océano pero casi). Se acercó a saludarme y yo respondí con suma timidez. La invité a bailar y la pasamos súper bien. Por aquellos tiempos, los lentos eran parte esencial de aquellos eventos rítmicos y sociales para chicos.
Nos abrazamos y besamos en la pista de baile por primera vez. Le pregunté si quería ser mi novia y asintió con la cabeza. Después la perdí entre el mar de gente. La busqué desesperado pero solo me encontré con mis compañeros de curso que me miraban con sonrisas cómplices. Esa noche no la volví a ver y ni siquiera tenía su teléfono de línea.
Poco después me la encontré en el grupo scout y parecía no darse mucho por aludida. Al salir le pregunté como estaba y me dijo que bien. Caminamos por el barrio en silencio algunas cuadras y en la puerta de su edificio nos despedimos con un beso. No sabía que hacer con ella o que decirle. (Hoy tampoco sabría).
En la semana nos cruzamos por el barrio de casualidad. Yo iba con un amigo que la invitó a su casa. Fuimos los tres. Mi amigo se excuso con una tontería y desde su cuarto puso el tema. Ella se volvio loca y chapamos como dos pre adolescentes alocados. Yo sentía que mi corazón iba a explotar por los latidos, pero no. Luego mi amigo volvió con tres vasos de soda y los tres los bajamos con una sed inextinguible. Nos pasamos los teléfonos y nos empezamos a llamar todas las noches. Cuando me llamaba mis padres me pasaban el tubo con una sonrisa condescendiente y odiosa. Para mí, todo el asunto era serio, muy serio.
Al poco tiempo salimos de campamento con el grupo y a mí me costaba horrores acercarme a ella adelante de todos los demás. Ella lo notó y no pareció gustarle eso. Además, había otros chicos que se le acercaban a hablarle y ella me miraba buscando mi reacción. Yo estaba paralizado. Esa primera tarde de aquel campamente de fin de semana alguien puso la radio y entonces sonó el "tema del momento", mientras todos estábamos al alrededor del fogón. Cuando la canción decía... "vivo dando vueltas a tu alrededor, como un perro abandonado que en la calle se quedó" me fui a su lado y le di vueltas. Ella se mató de risa e hizo lo mismo. Luego, al regreso, volvimos sentados juntos en el tren, comiendo unas galletitas Frutigran que llevé y dándonos besitos moderados para que no nos retaran. Sus labios erán cálidos y suaves, muy suaves.
Seguimos un tiempito más así, pero yo seguía sin poder ponerme a su lado como esperaba.
Hasta que en el siguiente campamento, ante esa imposibilidad mía, ella terminó por acercarse a otro chico que la cortejaba bien. Yo me hice a un lado de todo el asunto y eso fue todo. Lloré por los rincones desconsolado y ella se apenó, pero no pudo hacer nada al respecto. ¿Que podía hacer?
Al volver a Buenos Aires, lloraba como un condenado hasta que un día decidí reconquistarla. Fui al kiosco del barrio y le compré una caja de caramelos con forma de corazón, pero cuando tuve la intención de dárselo la vi por el barrio, en la compañía de otro chico nuevo. Me escondí y una vez que pasaron, arrojé el corazón en el primer tacho de basura que encontré.
lunes, 16 de septiembre de 2019
33 canciones por minuto
29) Una fresca mañana primaveral del 2002 me hice la rata o rabona (no fui al colegio). Estaba en quinto año y ya tenía mi pase asegurado hacia la nada o la eternidad. Iba de Almagro a San Telmo y ya me pesaba esa ambigüedad casi lateral que me generaba ir de un punto a otro de una ciudad que no me veía. Cerca de San Telmo está El bajo, y más allá Puerto Madero, y más allá La costanera y un poco más allá, la Reserva ecológica. Pero no me fui tan lejos. Llegué a una banca de Puerto Madero y me senté a contemplar como el día empezaba a despertar, justo frente al sol naciente por el este.
Me había llevado algunos cds en mi discman. Uno de ellos era Close to the edge de Yes. Gran disco, con grandes temas y una gran tapa.
El tema que le da nombre al disco dura casi veinte minutos. Mas o menos por la mitad, el tema se calma, baja mil cambios y entra en una especie de trance responsorial. El cantante Jon Anderson canta y un grupo de muchachos le responde de fondo. Esa parte es hermosísima y dura algunos minutos, hasta que el super órgano de inglesia de Rick Wakeman mete un corte, pero luego vuelve la canción en voz baja. Pero otra vez los teclados de Wakeman cortan esa especie de nube de ensueño o pompa de jabón etérea en la que nos había sumergido la canción.
También podría hablar del tema siguiente And you and i, que tiene esa introducción de guitarra acústica trascendental, meditativa, contemplativa y hermosa. Una canción aún más épica que Close to the edge, pero ésta es el caramelo por excelencia de todo aquel rollo progresivo que disfrutaría en esa mañana primaveral mientras mis compañeros estaban aprendiendo en el colegio y yo aprendía a disfrutar en modo cuasi zen de la belleza de la vida.
domingo, 15 de septiembre de 2019
33 canciones por minuto
28) En el 2011 habíamos armado una bandita de amigos, una pareja amiga y una chica en cuestión. Más allá de haber terminado siendo una mezcla de Mamas and the Papas y ABBA con un poco de Fleetwood Mac en cuanto a relaciones amorosas de por medio, la cosa (que duró dos o tres meses) estuvo buena como experiencia en sí.
Nos dedicamos a tocar covers en un cuarteto acústico. Mi amigo tocaba la guitarra criolla, las chicas coros y guitarras ocasionales, yo la percu. Sin embargo, cada uno se practicó un tema y lo cantó. Mi amigo cantó "Garden of serenity" de los Ramones, las chicas "Jesus loves me" (Cocorosie) y "Hot Rod mama" (T Rex), yo "Lotta love" y todos la cumbia noventera "Vienes y te vas" de La base.
Tocamos una única vez en un centro cultural trosko de Lanús. Como dije la experiencia fué única y gratificante. Nunca me sentí tanto un "rockstar" como aquella noche y eso que me equivoqué en la letra de la canción por los nervios. Tocamos los cuatro sentados, rodeados de velas y con imágenes de la película Fantasía de fondo. Todo un happening al viejo estilo hippie, como diría Abraham Simpson.
Todas las canciones del repertorio me recuerdan a aquella noche mágica, pero la que canté yo (la vieja canción setentosa del bueno y querido Neil Young) quedó implicada más sentimentalmente en mí. Sin saberlo o reconocerlo del todo, se la estaba dedicando a la chica de la banda con la que cantábamos. Ella lo suponía, yo sabía que lo suponía y así y todo, ese romance breve duró lo que duró la propia banda. Esa misma noche, después de tocar, nos volvimos juntos en el colectivo 15 y nos bajamos en la plaza de Congreso. Fuimos a su casa y cogimos por última vez.
Al otro día casi me saludó con un apretón de manos y aunque me la cruzaría por la vida algunas veces más nunca se planteó volver a estar juntos. Ella todavía estaba saliendo de una relación. Yo no, la esperaba y por eso mismo la cosa no pudo seguir porque todo indicaba que se terminaría con un corazón roto, el mío.
Lógicamente la banda se extinguió después de ese debut y despedida, y no poco tiempo después la pareja de amigos también romperían. La banda dio demasiado, tanto que nos aniquiló nuestra propia pasión desatada. Sin embargo, creo que los cuatro recordaremos esa noche de finales de Septiembre de 2011 toda la vida porque, de hecho, fue una noche de pura magia y expectativa.
sábado, 14 de septiembre de 2019
33 canciones por minuto
27) Si hay un año que odié, un año en el que todo lo que podía salir mal, salió, ése fue el afamado y mal ponderado año del 2006. Anno horribilis par excellence.
Por suerte todo eso ya pasó y sigo vivo, pero esa no es la cuestión. En esta lista me di cuenta que abarque casi todos los años desde mediados de los noventas hasta poquitos años atrás y si no lo hice aún, estoy en vías de... Pero del espantoso 2006, nada. Ningún buen recuerdo de escuchar canciones venían a mi mente. Es como si hubiese estado tan sumergido en la mierda que no tuve oportunidad de tener mi momento epifánico anual correspondiente. Ninguna canción pareció marcar mi vida durante aquel invierno eterno. Sin embargo, escarbando y escarbando en la basura a veces solemos encontrar algo y como el que busca encuentra...
Paradójicamente una de las canciones que más tengo presentes de aquellos tiempos aciagos es una de Spinetta (uno de mis músicos preferidos). Y bueno, es así. Las contradicciones y paradojas de la vida no tienen límites.
El tema: Dale luz al instante.
Es un tema que no odio, pero no me trae los mejores recuerdos. Por aquel tiempo mi viejo se estaba encontrando con su amante por la cual se iría de casa a mitad de año. Y mientras todos sabíamos de las fechorías del viejo, éste era un tema que ponía feliz por su nuevo amor. Y yo lo odiaba en silencio. Un traidor a mi madre, a la familia, a todos, a mi. Así lo veía en ese momento al menos. Por ende, odié la canción y ese disco Pan de Spinetta siempre me quedó atravesado como una espina en la garganta, convirtiéndose en el único disco que no me gusta del flaco ni me compré jamás.
Hoy a la distancia está todo liso con mi padre y entiendo su segundo aire que agarró al cumplir los 50, pero bueno, quien nos puede culpar, éramos todos más jovenes...
El recuerdo no es bueno, lo sé, pero no todos son buenos y agradables recuerdos en la vida nocierto...
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