domingo, 1 de febrero de 2026

Nerviosos visitantes


La historia del rock en Argentina es larga y tiene raíces profundas en la cultura popular desde sus inicios. Esto mismo se debe a que desde los inicios del género hemos tenido la visita de grandes referentes generando un fanatismo que llega hasta hoy. Además de servir como puente e incentivo para la creación de nuestra propia producción local. 

Mucho se ha hablado de los orígenes del rock argentino, mencionando nombres como Eddie Pequenino, Billy Cafaro, Palito Ortega, Sandro y los de fuego hasta Los Gatos salvajes, Los gatos (a secas), Los abuelos de la nada, Almendra, Manal, Tanguito, Moris, etc, etc. 

Pero no mucho se ha dicho de las visitas internacionales que hemos tenido desde los comienzos mismos del rock y así como se suele creer que las primeras cantantes de rock argentinas aparecieron en los 80s con Fabi Cantilo, Celeste Carballo y demás cuando ya había hacía veinte años chicas haciendo lo suyo desde un lugar menos visible como Cristina Plate, Gabriela, etc. Lo mismo se suele pensar cuando hablamos de visitas internacionales, poniendo a Queen como la primer banda de rock internacional que nos visitó en 1981. Pero esto no es así, y hay que recalcarlo. Para hablar bien hay que hacerlo con la verdad y no la verdad a medias. Después podemos discutir cual fue el impacto popular, la experiencia, la producción, etc. Por eso haré una lista, probablemente incompleta (de seguro vinieron otros que no estoy encontrando data), de las visitas internacionales precedentes a la de Queen. Y como no encontré en internet ninguna lista de aquellos primeros recitales de rock internacional trataré de hacerle justicia al asunto. 

1958 . Bill Haley and his comets. Si señor, en pleno auge del rock and roll en EEUU, cuando el rock era el ritmo de moda del momento para que baile la juventud, nos visitó unos de los pioneros más importantes del género. Quien apareciera su famoso Rock around the clock (1954) en la pelicula Semilla de malda de 1956, y que hizo que fuera un éxito acá también. Al parecer tocó en el teatro Metropolitan y fue un éxito total entre la juventud acartonada de aquel momento, generando una veradera revolución musical que nunca más terminaría, más allá de censuras posteriores, dictaduras y represión que tanto ha sufrido nuestro país en el siglo veinte. 

1964. The American Beetles. En pleno auge de la Beatlemania a nivel mundial, Argentina no era la excepción a esa fiebre bitlesca, por eso se anunción con bombos y platillos que los danger four vendrían también aquí. Hubiese sido hermoso, pero se ve que la billetera no alcanzó y Romay (el zar de la televisión como se lo conocía en aquel entonces al productor local) trajó una de las tantas bandas de imitación pero de Estados Unidos. Tocaron en la tele y si bien la gente se dió cuenta de que no eran los originales, todo esto sumó más a un público juvenil enfervecido por escuchar novedades y artistas internacionales. 

1973. Santana. Probablemente uno de los recitales más importantes que hemos tenido en plena época dorada (ya no del rock and roll) sino del Rock con mayúsculas. Al parecer el méxicano vino con su banda que aquella época estaba en plena etapa de fusión de rock y latin jazz, y tocaron en los carnavales siendo mi querido Viejo Gasómetro el lugar donde se dió un recital que (dicen) los que tuvieron la oportunidad de presenciarlo fue una cosa de locos y un verdadero concierto de las ligas mayores. Pero como se carece de material audiovisual de aquel evento, apenas una nota en las pocas revistas especializadas de rock del momento y alguna que otra foto, todo parece un sueño o anécdota inventida por algún boomer trasnochado. Sin embargo la leyenda cuenta que todo fue cierto...

1974. Joan Baez. La cantante de folk de protesta Joan Baez vino en 1974, en plena época de conflicto armado y violencia política constante en Argentina. Como si fuera poco tocó con Mercedes Sosa, pero tampoco pude encontrar mucha data de donde fue que cantaron (quizás el Luna Park), y de fotos poco y nada. Es una lástima la poca cobertura que tenían estos eventos justamente en la más interesante época del rock para mi gusto. 

1977. Joe Cocker. Vino cuando ya estaba la dictadura militar y no sé como se habrá conseguido aquello, pero está claro que también fue algo extraño y oscuro. Se cuenta que Joe estaba en un estado deplorable y que a cada rato se escapaba a los suburbios porteños para poder emborracharse tranquilo. También tocó en el Luna Park. 

1979. Jan Hammer. Ok, yo sé que Jan no es un peso pesado como los anterios, era apenas conocido por cierto nicho rockero (más volcado a la fusión), como el ex tecladista de la Mahavishnu Orchestra de John McLaughlin. De todos modos es un evento que vale la pena recordar porque el tipo lo dió todo, tocó en el nuevo estadio de Obras y el flaco Spinetta (en plena época suya de jazz fusión) ofició de telonero y se subió a tocar un par de temas para el final de show. Algo tan increíble y fantástico que da demasiada pena que nadie haya tenido la mínima visión de filmar el evento (o alguna parte). 

1980. The Police. A partir de aquí si son más recordadas las visitas que hubo, pero seguro que las anteriores no eran de público conocimiento. Claro, no es que nos visita Paul McCartney o los Stones en los 70s, pero bueno, tuvimos nuestras visitas para nada despreciables. Lo de The Police vale la pena recordar porque los tipos estaban en pleno auge de su carrera y trajeron ese nuevo sonido new wave que habría de cambiar el sonido completamente del rock en los 80s. Y además debutaron en la inauguración del bolice New York city, luego tocaron en Obras y en Mar del Plata. Y Andy Summers, el guitarrista, le zarpó la gorra a un yuta que le estaba pegando a una fan en el concierto. Recordar que todavía estaba la dictadura y de pedo no se armó un conflicto internacional por esa disputa. 

Luego sí, lo que uds ya saben.

1981. Queen, dió una serie de conciertos entre febrero y marzo y revolucionó la escena por el calibre del espactáculo, el show pirotécnico que ya en los 90s sería moneda corriente hasta para los artistas locales, pero que en ese momento era toda una novedad para el público local. Tocaron en el estadio de Velez, Mar del Plata y Rosario siendo todo un acontecimiento que esta vez si fue debidamente documentado como merecía.

Ese año también tocó en el Luna Park el querido mafioso Frank Sinatra y los Corleone. Dicen que no estuvo tan bueno. Lo trajo Palito Ortega. 

En 1982, creo, no vino nadie, seguramente por el asunto de la guerra de Malvinas. La cosa se ponía picante a nivel social asi que supongo que no habría patrocinadores que aseguraran a los artistas internacionales. 

Lo mismo en 1983 y 1984. Hasta donde yo sé no vino nadie, mientras el rock argentino ganaba cada vez más popularidad y eran los Charly y Los abuelos de la nada los que empezaban a llenarse un Ferro o varios Luna u Obras.

1985. Yes. Un recital largamente postergado que hubiera sido más bello verlos en 1973 o 1974, en pleno auge de su carrera, pero bueno, llegaron diez años después y son los que con su visita rompieron ese aislamiento que había quedado después de Malvinas. Claro que tuvieron que extremar medidas de seguridad por el hecho de ser ingleses y parece que no fué tanta gente a ver su espectáculo de su etapa popera ochentosa. Pero ahí estaba los legendarios JOn Anderson, Crhis Squire, Alan White, más Tony Kaye y Trevor Rabin. Gigantes del rock progresivo de los 70s, devenidos poperos ochentosos pero con nivel claro. 

1986. No encontré que haya venido nadie ese año. 

1987. Ramones y The Cure. Quizás hayan venido otros más. Lo de los Ramones inicó un amorío con el publico punk argento que convirtiría a los 4 neoyorkinos en grandes fans de nuestra tierra. No así el caso de The Cure que tocaron en Ferro y al paracer hubo desmanes, atracos, peleas, violaciones y tanto bardo que su cantante, Robert Smith se juró no pisar nunca más esta tierra maldita. Auqnue luego volvieron en 2013 y 2023. 

1988. El Amnesty Internacional nos trajo a Peter Gabriel por primera vez, Bruce Springsteen, Sting y juntos tocaron con Charly Garcia. El evento fue en River y fué una campaña por los Derechos Humanos. Hay videos y toda la bola. 

1989. No encontré data tampoco. Quizás jodidos por el asunto de la hiperinflación y la economía cagada que solemos tener por estos lares. 

1990. Clapton y un largo etcétera. A partir de este año vinieron durante toda la década del 90 muchos artistas de todo tipo hasta casi hoy día de forma ininterrumpida, pero la verdad que no me voy a tomar la molestia de mencionarlos a todos porque esas visitas son recordadas. Entre las que destaco de la Era Menemista están Michael Jackson, McCartney, Prince, Page & Plant, Los Stones, Los Guns, Ac / Dc y la que quizás más lamento no haber llegado a ver, la de Bowie. Mi primer recital internacional fué Deep Purple en 1999, al cierre de una década que trajo a muchos artistas internacionales que antes parecía imposible traer.  

Pero al margen de estos, probablemente ni sabían que tuvimos visitas de gran fuste desde 1958, a poquitos años de haber nacido el género.


viernes, 30 de enero de 2026

El Zorro: la mejor serie de todos los tiempos


En los últimos veinte años, a la cinefilia se agregó una nueva tendencia: la seriefilia. Esta, como bien indica su nombre, es el fanatismo por una serie. Y si bien en los últimos años las series adquirieron un nivel de producción de película, cosa que las elevó bastante de su mediocridad sitcom, la realidad es que las series siempre estuvieron. No seamos tan literales, con siempre me refiero a por lo menos (casi) un siglo de historia. 

Pero no es mi intención historiar "la historia" de las series, sino más bien hablar de las que me parecen A MÍ, las más trascendentes e icónicas de su época. Y claro, además las que más disfruté de ver. Hoy en día (cuesta) pero casi nadie habla de cuál es la mejor película, la mejor banda, la mejor, la mejor... ese excitismo tan inmaduro y cuestionable ya no forma parte de nuestra sociedad evolucionada actual ¿o sí?

Pienso que existen muchas cosas que nos parecen lo mejor sólo porque a nosotros nos gustan mucho, pero eso no significa que algo sea mejor o peor sino que tiene que ver con lo que resuena en mí. Después existe la opinión de la crítica, algunos factores como trascendencia, iconicidad, porducción, actuaciones, historias sólidas y bien estructuradas, en fin... vigencia. Hoy vemos El Padrino y para algunos será la mejor, para otros no, pero la película mantiene vigencia por su excelencia narrativa y audiovisual. Después para gustos, los colores... 

En fin, dejemos de dar vueltas al asunto y vayamos directo al grano. 

En el 2012, cursando guión para radio y tv, surgió en uno de los recreos del Iser cuál era la mejor serie de la historia. Ya arrancamos con el excitismo de lo mejor o peor... pero bueno, era lo que había. Muchos, por no decir la mayoría, tiraba los grandes tanques del momento. Juego de Tronos, Breaking bad, alguno tiró MadMen... varios Los Soprano. Cuando me preguntaron a mí, me sentí fuera de onda porque no había visto (aún) ninguna de las series mencionadas. Estaba literalmente en otra y me consideraba un orgulloso cinéfilo de barricada. La seriefilia me parecía una estúpida moda del momento. Pero para no quedarme afuera tiré El Zorro. Algunos se rieron, otros me dijeron: No dale boludo, en serio. Pero me mantuve en mis trece. El Zorro es la mejor serie de los tiempos y me bato a duelo con quien diga lo contrario. Bien al estilo del Zorro. Algunos se lo pensaron y la cosa quedó ahí, pero no porque me tuvieran miedo sino porque creo que en el fondo mis interlocutores sabían que tenía razón. 

A ver, maticemos la propuesta. No es que piense que El Zorro sea la mejor, pero sí creo que es una serie icónica y vigente por un montón de motivos. Sobre todo de una época donde los seriales eran producciones menores y de escasos recursos a diferencia de la grosería presupuestaria que se maneja hoy en día. Entonces hoy, con buenos efectos ya tenes a la mitad de la audiencia adentro. En esa época no era así, te la tenías que ganar sobre todo a base de narrativa, acción y aventura. 

Claro, El Zorro es una serie de aventuras y eso la sigue haciendo interesante. Es otra categoría a Breaking bad o Los Soprano que tienen tintes más dramáticos y profundidad narrativa. Pero El Zorro en su liga es casi rey. Si pensamos que se trata, primero de una serie de Disney basado en el personaje literario de Johnston McCulley de 1919. Hubo varias adaptaciones a series y películas que no trataremos aquí, pero está claro que quien dio verdadera popularidad al personaje a nivel internacional, fue la versión de los estudios Disney con dos temporadas 1957-1958. Luego hubo tras versiones más modernas con Antonio Banderas, etc. Pero el Diego de la Vega definitivo es el interpretado por el querido Guy Williams, dicho sea de paso un amante de nuestro país. 

El Zorro de Disney tiene todo lo que uno espera de un serial de aventuras, personajes variopintos, villanos varios que se van sicediendo pero que responden a un villano que aparece al final. El humor que tiene la serie partiendo de Don Diego, ese estanciero bon vivant que es entrañable y divertido, el tipo más buena onda de la California española. Después Bernardo, ese mudo también adorable y tierno que le salva las papas más de una vez. El padre de Don Diego, Don Alejandro, es un tipo testarudo pero super cariñoso con su hijo. Me mata cuando le dice que descanses hijo querido. Guau, que bien que se trataban en la época de la colonia. O es porque tenían plata? Vaya uno a saber. Luego el Sargento García, un obeso sargento, amante del vino y la música. Las canciones que canta el sargento a lo largo de la serie es uno de los puntos más altos, con su voz atronadora y melodías inolvidables. Luego el Capitán Monasterio (el primer villano), de todos los villanos es el más querible. Al final de su arco narrativo es el único que casi descubre que don Diego es el Zorro. Así que merece el mayor de los respetos, aunque también era un personaje bastante patético y sus insultos a García eran la comidilla de cuando uno era chico. Luego aparece el cabo Reyes, un soldado bastante fiaca y pancho, que sirve como comparsa del sargento García, siendo la dupla cómica por excelencia de la serie. El humor es una de las mejores cosas de la serie, lo cual la hacía familiar, para grandes y chicos. Pero aparecía gente fumando pipa, tomando vino, etc. Lo cual hace al Disney de hoy, que es bastante inferior al Disney de los 50, a poner cartelitos avisando esos terribles pecados. 

La serie está tan bien elaborada, con un Guy Williams que casi no usa dobles de riesgo, haciendo las escenas de pelea él mismo o andando a caballo. Lo que se dice un verdadero actor y héroe. Y además, un arco narrativo impecable que hoy en día (sobre todo si estás de vacaciones como estoy yo) te hace maratonear como la mejor serie de hoy día. Todo funciona bien y es coherente. Nos habla de una época muy poco retratada en las series y películas yanquis que es justamente la de cuando Los Angeles, San Francisco, Monterey, y toda alta California pertenecía aún a la corona española. Y como los yanquis son tan reacios a mostrar esa parte de la historia, por orgullo, por sentimiento anti hispanista, anti católico, o por lo que fuere. Eso le da un gran plus a la serie. Y sin bien los soldados del rey son mostrados como tipos bastantes ineptos, no se lo puede culpar ya que como los romanos en Asterix, los ejercitos enemigos, en un serial familiar tienen que ser un poco payasescos. Porque los verdaderos enemigos son justamente aquellos que quieren robar las colonias a España. Y después está el capítulo donde vienen dos gauchos a importar botas de Argentina. Son, claramente los villanos, y uno usa boleadoras, dandole más de un dolor de cabeza al Zorro. Esos si son mostrados con astucia y altanería, demostrando el respeto y cariño que Walt Disney sentía por Argentina. 

Y el Zorro es un personaje tan icónico de mediados del siglo veinte que influyó a muchos otros que vinieron después pero creemos que son anteriores como el mismísimo Batman. Que vendría a ser la versión más yanqui del Zorro y más anclada en el siglo 20. Claro, con un tamiz más oscuro y dramático. Acá no tiene un padre amoroso, sino que sus padres fueron asesinados, los villanos son psicópatas y por momentos el propio Batman parece un tipo bastante lejano a lo que se considera cuerdo. Pero luego la premisa es muy parecida: Un tipo rico o heredero de gran fortuna, se disfraza de negro y con su astucia y fuerza combate el crimen sea en Los Angeles de 1820 o en Gotham city del siglo XX. Tienen su escondite en su propia casa, un asistente Bernardo/Alfred, tienen su movil Tornado/Batimovil, y luchan por la justicia por fuera de la ley. Amo a Batman, pero sin El Zorro, no sé si hubiera existido. De hecho la serie de Batman de los 60s, tiene mucho de los tópicos de la serie de El Zorro que había salido diez años antes. Sólo que reemplazando es humor alegre y festivo del Zorro, por un humor más absurdo y estética Kitsch, en el caso del Murciélago. 

Para finalizar, recordar que El Zorro es claramente la mejor serie de la década de los 50, pero por afano. Es cierto que en aquellos tiempos tampoco es que había una super competencia, pero había varias series, pero la que destaca por sobre el resto es claramente la del justiciero que marca la Zeta. Así como en los sesentas tuvimos Star trek, Batman, Doctor Who, en los setentas Kung Fu, La familia Ingalls, Wonder woman, en los ochentas hubo una explosión de series (como de películas) siendo para mí las series más interesantes V, invasión extraterrestre, Alf y El auto fantástico. En los 90`s creo que Expedientes X vino a marcar la diferencia, por supuesto que Los Simpson, y la moda de la sitcom (que a mi nunca me copó) como Friends y Seinfeld. Y claro, con los 2000 las serie entraron en esa órbita de mega produccción que es la que llega hasta hoy día, desde Los Soprano, Lost, Madmen, Breaking bad, Juego de tronos, Black mirror, El juego del Calamar, hasta El Eternauta si se quiere... todas grandes series que parecen jugar en otra liga. Disney con su Mandalorian y Andor como lo mejorcito que hizo, pero muy lejos de sus días de gloria con El Zorro, cuando realmente lideraba los seriales por sobre el resto. 

Pd: Otra curiosidad del Zorro es que está tan apropiada por el público argentino (y calculo que en toda latinoamérica será lo mismo), que es casi imposible mirarla en su idioma original, siendo el doblaje clásico el que mejor la sienta a esta hermosa serie, quizás por ser personajes que deberían hablar español o porque simplemente, como en los Simpson, les cuadra perfecto. Un excelente e inmejorable trabajo de doblaje. Podría escibir muchas más cosas de esta increíble serie pero acá corto porque hay que salir al sol también. 

Salud!

Z

miércoles, 21 de enero de 2026

Dos boxeadores: Dos modelos de país


Cuando pensamos en boxeo, muchos son los nombres que se nos vienen a la cabeza: Muhammed Alí, Joe Louis, Mike Tyson, Sugar Ray, etc, etc, etc... también a nivel nacional tenemos lo propio: Ringo Bonavena, Carlos Monzón, Nicolino Locche, etc... Además de que también pensamos en sangre, sudor y lágrimas, ya que la vida de los boxeadores suele ser de lucha y sufrimiento, en muchos de los casos más resonados al menos. 

No voy a plantear una historia del boxeo porque no es la idea y ni siquiera soy un gran aficionado a este deporte o disciplina de combate, como quien llamarle. Creo que es una disciplina más pero pocas son las veces en las que me junté con amigos para ver una pelea en Combate Space, los sábados a la medianoche. Tiene algo de vértigo, mística de juntada futbolera, pero creo que tambíen es en parte por la onda argentina que le ponemos a las reuniones con amigos. No importa tanto el qué, sino más el como. Y en relación a la identidad argentina y el box, creo que hay dos películas (excelentes y recomendables ambas), que vienen al caso para ilustrar un poco la idea que vengo teniendo. 

Hace poco volví a ver Toro salvaje (Raging bull) de Martin Scorsese y Gatica, el mono de Leonardo Favio. Dos directores colosales desde mi punto de vista, con ópticas y miradas bien diferentes. Ideales para exponer el contrapunto que quiero desarrollar. 

En un lado del cuadrilatero (sic) tenemos una película como Toro salvaje de 1980, dirigida por Scorsese, un joven director neoyorquino que ya había hecho grandes películas como Calles salvajes (1973) y Taxi driver (1976), esta última nominada al Oscar a mejor película. El hecho de que un peliculón como Taxi driver haya perdido con Rocky, parece menos una coincidencia de lo que parece. Creo que hasta ese momento, Taxi driver fue la mejor película de Scorsese y merecía ganar el premio de la Academia (aunque me guste Rocky) pero creo que la obra de Scorsese con De Niro es oscura, expositiva y visceral, una postal de la cruda sociedad de NY de los 70s. Un país en decadencia, donde la solución no está en los políticos falsos sino en una especie de héroes anónimos (un poco bastante exaltados). En cambio Rocky es una especie de cuento, de fábula. Es el molde de película Hollywoodense, donde un don nadie, de la noche a la mañana tiene su gran oportunidad, conoce el amor, y es buenudo. Rocky es adorable, nadie lo niega, grandote y tontolón. Todos lo queremos, pero es casi una fantasía, por lo general los boxeadores son gente oscura, marginal, con pasados y orígenes difíciles. No digo que todos sean así, pero los casos más resonados y famosos si. Rocky es menos una película de boxeo que una fábula de sueño Americano, que no tiene nada de malo en sí, pero nadie se la toma como una película realista. Es pura imaginación del bueno de Silvestre, que hizo su gran aporte con ello a la historia del Séptimo arte. 

Volviendo a Toro salvaje, en 1980, Scorsese vuelve a las tablas con De Niro haciendo la vida de Jake L Motta, un boxeador que existió y que de hecho vivió hasta hace pocos años. El filme está lejos de la fabula tierna de Rocky. Nos ofrece la historia sórdida de un boxeador de NY, de origen humilde e italoamericano, igual que Rocky... pero completamente diferente. La Motta es un tipo agresivo, medio bruto y sobre todo, un posesivo del carajo. En la película se nos muestra como a su primer esposa la abandona, le grita o rompe cosas. Jake tiene a su hermano menor Joey (interpretado por el gran Joe Pesci), que lo acompaña, le hace de manager y a veces le pone fichas para que ponga en su lugar a su esposa. Luego Jake conoce a Vickie, una hermosa rubia del bronx, y comienza una nueva relación. La cosa marcha bien, en el medio Jake gana y pierde peleas. Siempre está cerca de conseguir el título de peso mediano y al final lo pierde por puntos. Jake se nos muestra como un tipo por momentos calmo, acepta las derrotas para luego desquitarse con absurdos ataques de celos hacia Vickie. El derrotero de la película continua con este drama, donde Jake se nos muestra por momentos como un verdadero imbécil y canalla, poseído por unos celos infernales que lo llevan a desconfiar de su hermano. En una escena donde lo faja y luego le pega a Vickie, cayendo en lo más bajo. Luego consigue el título y luego comienza la debacle. Empieza a engordar, se tira a chanta, diríamos y luego pierde el título. Tocó el cielo y luego no lo supo mantener. Todo el hampa de NY lo desprecia porque es un violento y no presenta sus respetos. Saben que en un celoso impredecible asi que de a poco Jake se va quedando cada vez más solo. Al final tiene su bar, el Jake La Motta´s club, donde se dedica a amenizar las noches. Hasta que lo meten en cana por dejar entrar a menores de edad. NO queda claro si hubo estupro o no, pero al final lo meten en cana por no poder pagar la fianza. Cuando sale, vemos que perdió el poco estatus que le quedaba y ahora cuenta chistes malos en un bar de mala muerte donde nadie lo respeta. La película termina y uno piensa y que habrá pasado con este tipo. La realidad es que la peli llega hasta 1960, y la peli es veinte años posterior a eso, y el tipo murió en 2017. Hierba mala nunca muere, dicen. Increíble que un tipo así haya vivido tantos años. Lo que me pasa es que en ningún momento me siento identificado con Jake, porque es un tipo despreciable en verdad. Nada de él me cae simpático. No tiene sentido del humor, aparte de que es un cerdo. Por lo cual, debe haber sido muy dificil interpretar a alguien así. De hecho de cae mucho mejor su hermano, o Vickie. Pero no, la peli muestra un mundo de poca o nula paz, alegría o amor. Allí todo es pelea, violencia y abuso. Entiendo que es el tono que Marty le quizo dar a su película, pero por dios... que tono mama mía. O sea, un drama drama, de boxeo si, pero dramón. 

Ahora bien, del otro lado del cuadrilátero tenemos a Gatica, el mono (1993) de nuestro querido Leonardo Favio (que tantas veces he ponderado como mi director local preferido), y la cosa es bien distinta. Muchas veces se ha cometido la injusticia de decir que Gatica es una copia de Toro salvaje y la verdad es que nunca escuché una crítica más vagoneta y poco fundamentada. A ver, si, está claro que Favio debe haber visto Toro salvaje y hasta quizás lo inspiró para hacer algo así pero con un boxeador de acá, pero eso es tan solo una parte de todo el asunto. Nadie puede acusarlo de tomar inspiración en otra película, pero si las analizamos vemos que se tratan de películas bien diferentes, hasta antagónicas si se quiere. Antes, repasemos un poco a Favio. Su opera prima data de 1965 (Crónica de un niño solo) una hermosa (y cruel) película sobre infancias vulneradas. También podríamos hacer una comparativa con Los 400 golpes (1959) de Truffaut... inspiración o plagio? El caso es similar, la inspiración está, y quizás aquellas otra también se inspiraron en películas anteriores. El tema es si contas lo mismo de la misma manera o contas algo diferente de diferente forma (aunque haya similitudes en los tópicos). Gatica es su séptima película, y en el momento del estreno de Toro Salvaje, ambos contaban con seis largomentrajes. 

 Entonces, lo que podemos ver es que Gatica y Toro salvaje son dos propuestas bien distintas, desde lo argumental, pasando por lo estético y lo narrativo. Siempre comparar una película de EEUU (aunque esta sea de Scorsese que tiene un perfil más independiente), con una producción local, parece una comparación imposible. Por la producción, por la guita invertida, y a veces por lo actoral. Está claro que sobre todo en esto último, la de Scorsese le saca un par de puntos a la de Favio. No por nada la interpretación del nefasto La Motta le valió su primer Oscar a mejor actor al querido De Niro. En cambio, Edgardo Nieva hace un buen papel de Gatica, muy distinto. Por momentos mucho más bufonesco e histriónico que lo que representa De Niro. Pero me atrevo a decir algo que puede sonar a herejía, a veces le veo mas sentido a Nieva como Gatica que a De Niro como La Motta. No creo que sea una cuestión de capacidades, pero creo sí que hay algo ahí que tiene que ver con la identidad de cada pueblo. Porque por más italoamericanos que sean los Scorsese, De Niro y Pesci... creo que los Argentinos tenemos más mescolanza en nuestro ADN. No somos solo italianos en Argentina, somos indios, latinos, criollos, mulatos, españoles, judios, polacos, etc, etc... Entonces ahí lo tenemos a Gatica el tigre puntaño, un moreno venido de San Luis desde muy chico a Buenos Aires. Sus orígenes son bien latinoamericanos. No es un tipo de clase media baja como La Motta, es un tipo de abajo, bien de abajo. De esos que venian a Buenos Aires con lo puesto. Gatica solo tiene a su amigo el Rusito, seguro algún hijo de inmigrantes, que es su amigo fiel. El lo cuida, lo banca y es un poco la voz de su consciencia. No tiene la misma maldad aunque moderada como es el caso de Joey y Jake La Motta. Acá, el ruso es un amigo fiel, es como el Pepe Grillo, solo quiere el bien para Gatica. Que si, Gatica es mentiroso, fabuleroi, agrandado, medio traicionero y mujeriego. Un papelonero de ley, con ese aura de argentino agrandado. Puede gustar más o menos, pero por momentos es un tipo adorable, cuando esta cantando tango y se mea encima, o cuando habla de la gallina ponedora. Él sabe que es un bruto, pero es un tipo que también se da cuenta que se equivoca, y sufre y llora por su perro que atropellan. Es un personaje más complejo que La Motta, porque lo queres matar, a veces te cagas de risa, llorás con él. En fin, es un sinfin de emociones, como Argentina, el país por excelencia con altibajos. 

La estética, ni que decir... Toro salvaje maneja una estética cuidada, en blanco y negro, con encuadres grandes y cámara lenta. No en los momentos de combate, sino en momentos más introspectivos, cuando menos lo esperás, como cuando están Jake y Vickie en el golfito. Es una estética que le debe más a la nouvelle vague y al cine independiente americano. Estéticas cuidadas, encuadres perfectos, retratos en sepia. Lo de Gatica podríamos decir que tiene algo de eso también pero además el neorrealismo italiano que siempre influenció a Favio, como un aporte fundamental. Si Crónica de un niño solo es la versión de Los 400 golpes, pero a la argentina, o sea pasada por el filtro del neorrealismo italiano, lo circense y la viveza criolla. Gatica es algo similar, siempre están los paneos, los pasajes, los planos largos. El travelling alrededor de la pelea. Los planos fuertes de rostros ensagrentados exageradamente, a todo color y con los golpes en cámara lenta. Todo bastante diametralmente opuesto a lo que buscó Scorsese. Además, que en la peli del oriundo de Nueva York, la música brilla por su ausencia, en la del Mendocino, la música es la pieza clave de su cine: Desde grandes orquestaciones dramáticas, hasta cumbias, cuartetos casi juglarescos, o unos cantos gregorianos tremendos, en medio de su sangrienta pelea con Alfredo Prada. Y es que, así como en Toro salvaje estaba el rival clásico de La Motta que era ni más ni menos que Sugar Ray Robinson. En Gatica el mono, esta Prada, el boxeador rosarino con el cual Gatica se daban con todo. Gatica era peso ligero, un poco menos que La Motta, pero se dice que cuanto menos peso, más duro se dan... y más largos los combates. En fin, si hay una herramienta que sí está utilizada de una forma similar, es el transcurso de peleas una atrás de otras con cartelitos donde pone el rival, como ganó y la fecha. Pero es que es un recurso super sencillo y sirve para que la historia avance, son como elipsis que en una película sobre un boxeador histórico queda perfecto. No hace falta cambiar lo que ya funciona bien y es útil. Luego, casi todas las decisiones estéticas, como dije, van por otro carril. En Gatica predomina el grotesco criollo, los gritos, la exageración, los llantos, el drama y la comedia. Intensidad 100% criolla. En cambio, en Toro salvaje, y para ser una película de italoamericanos, todos los actos son más medidos, las actuaciones mñas medidas, mas contenidas. Hay violencia, pelea y gritos, si, pero todo se siente bajo un control casi milimétrico, porque... dime en que país vives y te diré como es tu intensidad. No puedo dejar de mencionar justamente esto: la diferencia entre Toro salvaje y Gatica, el mono, estriba más allá de cuestiones tecnicas o estéticas, en el ADN de cada peli. Las dos son excelentes, y una tiene 8 puntos y la otra 7 y pico en IMDB. Pero eso no importa, ambas son valoradas, porque ambas muestran un poco la vida de dos boxeadores que vienen de abajo, dos brutos, dos héroes de barro. Dos tipos que son despreciables con sus mujeres, machistas y violentos. No hay héroes de fantasía acá como en Rocky. No digo que todos los boxeadores sean tipos violentos o despreciables como vemos a La Motta y Gatica, pero convengamos que históricamente han sido gente que viene muy del llano. Con poca educación y en ambientes hostiles y machistas. Pero lo que más me interesa en esta comparativa es el contexto de cada historia.  


Ambas películas manejan casi los mismos tiempos históricos, comenzando el derrotero pugilistico en ambos casos a principios de los 40s y finalizando a mediados de los 50s. En eso son realmente (y es notable) historias paralelas. Pero mientras que Jake La Motta consiguó ser campeón en 1949 y retener el título dos años, Gatica no tuvo tanta suerte ya que nunca se coronó campeón, al margen de haber ganado muchísimas peleas. Lo que le dio el nombre de Rey sin corona o Campeón del pueblo. Porque Gatica era adorado popularmente por gran parte de los aficionados locales. Claro que tenía a Prada como representante de la contra, pero Gatica era el héroe popular de aquellos años. Años que coinciden con el Peronismo clásico 1946-1955, y si bien Gatica ya venía peleando de algunos años antes, durante el período Peronista, José María Gatica supo ser el héroe pugilistico del Peronismo. Y aquí es donde reside la gran diferencia entre Toro Salvaje y Gatica el mono, si sólo contenplamos sus vidas, son a decir de Plutarco (casi) vidas paralelas, por la época y por la subida y caída. En un caso un celoso violento imposible, en el otro un mujeriego, engañador y agrandado; ambos son queridos y despreciados. Ambos son víctimas de sus propias debilidades y lidian como pueden con su sonora caída. Pero quizás, la diferencia estriba en que mientras Toro salvaje es la historia de un boxeador polémico que tuvo su auge y caída, Gatica va un poco más allá de esa parte. Porque además, no cuenta la historia de un país, de un momento histórico clave de Argentina, que marcó un antes y un después que continúa hasta hoy en día. Porque ya sabemos que, al margen de que Favio fuera peronista, tampoco es un fanático condescendiente. Para cuando hizo Gatica (1993) ya habían pasado los 70s con su vorágine de violencia política, la sangrienta dictadura militar, el decepcionante gobierno alfonsinista y ahora, en pleno auge de un Menemismo vende patria, nadie podía ser ingenuo y optimista en ese momento, respecto al Peronismo. Sin embargo, Favio apostó a la vida de Gatica, para contar los orígenes del Peronismo. El auge popular, la fanfarria, la fiesta nacional y popular, el exceso, la mística y la mitología. Todo condensado en una película de dos horas de una manera perfecta. Porque si, el elemento político es lo que diferencia a Gatica de Toro salvaje. Mientras esta última es un retrato estilizado sobre un boxeador perturbado, la otra es un retrato de lo mismo pero además es también de una sociedad, de un pueblo y de un movimiento político popular que sigue movilizando (a veces más, a veces menos) las masas 80 años después. El auge de Gatica, con su pelea en el Madison Square Garden, la cantidad de minas, los trajes caros, los autos, todo un despilfarro de guita que el tipo no sabe cuidar, porque si, es un cabeza. Vive el día a día porque de chico no tuvo nada, y cuando lo tiene le saca todo el jugo. Y luego, empieza de a poco la debacle, porque no se cuida, porque no entrena, porque se entrega a los vicios. Y además, no tiene ningún problema en mostrarse junto a Perón y Evita, porque para él (como para muchos) pensaban que aquel  momento histórico de grandeza popular iba a durar parea siempre, que los desplazados habían sido reivindicados y que no había vuelta atrás. Pero las fuerzas antipopulares nunca se rinden, siempre buscan destruir a los de abajo, para sentirse que ellos siguen estando arriba. Con la caída del Peronismo cae Gatica y cae toda esa fiesta de cultura popular. Y la caída de Gatica es más dramática que la de La Motta que cae preso por ignorante y sórdido. La caída de Gatica es sonora porque cae con las clases populares. Pierde a su familia, vuelve a la villa, es obligado a tomar trabajos denigrantes para su rival prada, donde es humillado en la entrada de un restorán diciendo: Buenas noches, buen provecho, a todo bicho que entra a morfar. Lo descansa un gordo. Karadajian, en una muestra de lucha, lo lastima con una toma de Catch y lo deja rengo. De a poco Gatica se descascara, se rompe, pero mantiene su altanería, sólo que ahora que está proscripto por el gobierno militar que hechó a Perón, lo dice en voz baja. El rusito aún lo acompaña, y sabe que lo que más le molesta a Gatica es que no lo respeten. Antes gritaba Gorilón, a mi se me repeta, o Para hablar con Gatica, se pide audiencia. Casi como si fuera un diplomático o un Rey sin corona. Estaba excatamente donde la gente lo había colocado. Y ahí se quedó, hasta que murió pocos años después de la caída de perón, en el 63. Por lo que ni siquiera pudo ver la vuelta del General en el 73. Pero cada vez que volvía humillado del restorán en la Boca, cruzando el Riachuelo a la Isla Maciel, Gatica susurraba... dejá nomás, deja... ya van a ver cuando vuelva el General. Como diciendo, ya volverá la justicia, y todos los que estamos ahora humillados y ofendidos por los militares, por la oligarquía y por los gorilones de siempre, seremos redimidos. Porque el Peronismo se convirtió desde su aparición en eso, en una posibilidad de que las clases trabajadoras fueran redimidas. Y por eso, siempre el pueblo Peronista está esperando el regreso, una vocación muy cristiana por cierto. 

Así que bueno, esta es mi visión acerca de dos grandiosas películas, donde desde diferentes ópticas y para contar no siempre lo mismo, se ultiliza la vida de estos dos boxeadores, dos ídolos trágicos, uno norteamericano y el otro argentino, ambos con su auge y caída, pero son sus diferencias esenciales donde el norteamericano (aún con sus desgracias) sigue anclado en un sistema rígido de una sociedad estructurada y organizada. Mientras que el otro flota en los vaivenes políticos de un país que no logra consolidarse debido al tironeo entre dos modelos de país. Lo que los yanquis finiquitaron en su guerra de Secesión (1861-1865), nosotros seguimos tratando de resolver (pareciera) sin posibilidad de solución.  

lunes, 19 de enero de 2026

El despertar de un refugio atómico, después del fin del mundo, abriendo los ojos, saliendo a la vida...



Ella despertaba lentamente, del jarín oscuro de la mente... 

He soñado esto esta noche de insomnio, de ingestión, de indecisión, de pensaresy pesares.

Cuando ella despertó vio que el mundo ya no era lo que recordaba. A su alrededor sólo destrucción y ruinas. 

Salió de lo que recordaba había sido su hogar, y se encontró con un mundo sin humanos. 

Ella estaba sola, última sobreviviente de la última ecatombre, del holocausto nuclear que finalmente sus congéneres habían llevado a cabo como última remesa de su locura.

Y ahora que podría hacer? Su existencia era el último reclamo a una humanidad que no haía podido sobrevivir a sus propias locuras, el último grito de desesperación. 

Sofía, su nombre era Sofía y significaba sabiduría. 

La misma que la llevó a caminar por aquel campo minado de destrucción masiva. Una tumba que no tenía razón de ser, pero que ahora era toda su herencia. 

Heredarás la tierra, pensó para sí misma. 

Ya no había con quien compartir su desconsuelo. Y caminando por lo que ya no era, por lo que había sido, pensó que de nada serviría seguir adelante.

Los restos de un viejo puente le hicieron pensar que debería unirse al destino de sus congéneres. 

Pero una voz la llamó por su nombre. 

Encontró sólo la sombra de lo que parecñia un gato. Este si hablar le habló. 

Era Sputnik, un gato ambarino, atigrado, que la miraba y con sus ojos brillantes le reclamaba una explicación a tanta muerte. 

Sus amigos y amigas habían desaparecido también, por culpa de los humanos. 

Y le inquiría por qué, por qué toda esa miseria y destrucción. 

Ella, desconsolada, no tenñia una respuesta. Pero le ofreció su mano y de a poco se fueron acercando. 

La idea era caminar juntos, buscando vida, buscando un lugar para poder encontrar vida y paz. 

Luego de un sinfín de escombros y muerte, de largo caminar sin rumbo fijo, los dos compañeros de viaje, los dos supervivientes, encontraron un campo abierto frente a sus ojos. 

Pensaron que cruzarlo los llevaría a su destino final. 

A upa, el gato fue a cuestas de Sofía, hasta que el gato se le escapó de sus abrazo. 

Se escabulló en un bosque que parecía florecer ante su atónita vista y juntos descubrieron un nuevo mundo. El de los supervivientes. 

El gato le confesó que en realidad era el espíritu de su padre que la guiaba hacia el único refugio que quedaba para ella. 

El refugio del interior, donde podrían comenzar todo de nuevo...

Luego, Sofía despertó del sueño del sueño, del que la soñó en primera instancia, o sea su propio padre en el pasado remoto... cuando el mundo de los humanos aún prevalecía. 

Y pensó, aún yo también hoy soy leyenda...

jueves, 1 de enero de 2026

Año nuevo, mundo arjo

 Vengo a dejar constancia de que sigo en el planeta Tierra, por tiempo indeterminado. 

Además, creo que es importante abrir el año con un saludo y un deseo. 

El año pasado no pude escribir mucho, me sentí absorbido por las redes, mis pensamientos, estudio, trabajo, quilombos y demás. 

En el balance de año me sentí poco productivo, pero son cosas que pasan. 

Este año que comienza pienso sacarme eso de encima. 

Volar, viajar, flashear, escribir cualquier cosa que salga. Sin pensarlo tanto. 

Para fluir hay que largar... para la calidad hay tiempo, lo importante es sacar. 

Para no sentir que nos estancamos, que nos oxidamos, que nos metemos para adentro. 

Cambio, sudor y lágrimas. 

Feliz año nuevo para todo el mundo 

y que empiecen a vibrar esos teclados. 

Cantemos una invocación:

El payaso plin plin

se pinchó

la nariz. 

Payado idiota... it, vas a correr...

Todas las cosas tienen música... el sol... de los hombres

y a tí amor

domingo, 21 de diciembre de 2025

ídolo trágico


 Comienza el verano y tenemos calor, porque así es el verano porteño. 

         Así es el calor. Hace calor, calor calor calor calor... CALORRRRRRRRR

Llegan las fiestas y estamos pensando que regalarle a nuestros familiares. 

                                                            Porque así son las fiestas. 

     El fin de año se acerca y hacemos balances, porque en eso consiste llegar a fin de año.

Vivos y haciendo balances. Lo positivo, lo negativo. Lo que conseguí, lo que perdí. 

                   Lo que salió bien, mal y aquello que me sorprendió.

 Desgaste físico, mental, emocional, llegamos como podemos, pero en principio vivos.

                   Y para qué? Le pregunto a la audiencia. Me pregunto a mí mismo. 

Otro año que se va y estamos cada vez mas extenuados. Agotados. Alienados. 

Vamos a la playa en enero? Si, vamos a la playa, en alpargatas, con poca plata. 

                        Vayamos juntos a la feliz, a ser feliz, comiendo en lo posible un toque de perdiz. 

Pero que tontolon que soy. No hago más que decir pavadas, repetir sandeces y pensar...

               Hay algo que me quedó pendiente este año. 

No lo puedo dejar pasar. Tengo que ir, buscar en el bolsillo de mi camisa y llamar a mi musa inspiradora. Que la perdí, por instigadora. Ella está conmigo en los momentos que más la necesito, pero vió que me perdí en mis estudios, en mi rutina, en mis quilombos diarios...

Peor para mí, peor para ella. 

               Sé que soy un ídolo trágico, que se flagela con la tortura constante de pensar que ya valió. 

Que todo fue. Que nada será. Pienso en Aquiles, tonto iracundo. Pienso en Ulises, arrogante culposo. 

Pienso también en Alejandro Magno, más arrogante y tonto. En Julio César, en Napoleón, en el Che... etc. Todos ídolos, todos (o casi todos) con finales trágicos. Porque no supieron reconectar con la matriz quizás, Con la Musa inspiradora de grandes logros, grandes batallas. Pienso en Rimbaud, en Van Gogh, en Artaud, en Syd Barrett, en Tanguito, y mismo el propio Lennon... Mártires del Arte con Mayúscula. Las mejores mentes de su tiempo arruinadas por la incomprensión, la autodestrucción, la ignominia, la imbecilidad, de creerse eternos pero luego darse cuenta que no, que en el camino perdieron la inspiración, la conectra umbilical with the Pachamama, y una vez que se cortan, las alas ya no vuelven a crecer... O quizás haya otros métodos mecánicos para lograrlo. Porque creo en la resurrección personal, creo en el ave Fénix que renace de su propio fuego, he tenido el gusto de renacer. Pero cada vez que pasa cuesta más... entonces debemos tener cuidado de no malgastar nuestra energía. Sólo para quien la merezca y es un don que te da la experiencia aprender a discernir quien suma o quien resta. Quien está verde o maduro, quien realmente es... egolatras, abstenerse. 

Y con esto digo, me voy...

Hasta mañana!

 

sábado, 29 de noviembre de 2025

Para Ver


 Un brownie la trajo de vuelta. Todo comenzó con la merienda y aquella torta húmeda. 

Ella fue la primera en prepararlo para mí y fué la primera en muchos sentidos. 

 Pasaron veinte años de aquel romance. Pero aún la recuerdo, siempre.

Hasta que Fortuna nos cruzó una segunda vez, algunos años después. 

 Duramos más, nos conocimos más. Quizás nos enamoramos más, o al menos, diferente. 

Pero también luego todo cambió. El Diablo metió la cola entre nosotros. Nuestras idealizaciones se desmoronaron y llegó el fin final...

 Hoy la mencionó mi hermano y yo (casi) pisé el palito. 

Me sentí tentado de buscarla, de encontrarla, de abrazarla de nuevo. 

 Pero los años sirven (si uno aprende algo) para no caer en las mismas trampas del pasado. 

Poco serviría un reencuentro, poco añadiría a nuestras vidas de hoy. 

 Hoy somos, en verdad, dos extraños, tan ajenos como cualquier transeúnte. 

Y pienso que es mejor preservarse. Mantener las buenas formas. Ser lo suficiente mente caballero y maduro como para entender que salir a perseguir fantasmas del pasado es una simple ilusión. 

 Lo pienso, me lo digo y me auto convenzo. Pero sé que una parte de mí todavía puja por buscarla. 

Algo que pretende pretender volver a un pasado (un poco) idealizado. 

 Ya no somos los mismos. Ni ella, ni yo. Y sería un error de cáculo pretender algo más.

Como si fuera una película romántica absurda. La realidad es bien distinta, lo sé. 

 Prefiero seguir amándola en ese lugar reservado que uno guarda en el corazón para los grandes amores que nos forjaron. Ahí somos y ahí estamos seguros, inexpugnables y eternos...

S.

domingo, 12 de octubre de 2025

Que espero de La strada?


Acabo de terminar de ver (por tercera vez) la película insignia de Federico Fellini. Obra maestra del neorrealismo italiano y del cine en general. Estrenada en 1954, esta película protagonizada por Anthony Quinn, Richard Basehart y la inolvidable Giuletta Masina entre otros, cuenta la historia de una pareja de artistas de números callejeros. Más concretamente, un forzudo (Zampanó) que rompe unas cadenas con los pectorales, y una muchacha (Gelsomina) que le sirve de comparsa... por decirlo de alguna manera. 

Sinceramente, esperaba tener otra reacción a las dos veces anteriores, pero aunque ahora rescaté algunos detalles que antes no había visto, o quizás olvidé, hoy tuve el mismo sentimiento al final de la película: desasosiego. Dolor. Angustia. Y una tristeza que no puedo canalizar de otra forma que llorando como niñito. Pensé que esta vez sería diferente, que habría madurado mis emociones, que podría responder con mayor madurez, ser más duro. Pero no. La película (junto con La tumba de las luciernagas y otras pocas más) me hace llorar siempre que la veo. Quizás la primera vez fue el Niágara, la segunda el Salto del Tabaquillo, y hoy, una mera canilla del baño... pero lloré. Puse a prueba el experimento antes que con La tumba de las luciernagas y mismo resultado. Son películas que amo, pero que me hacen sufrir. Entonces durante años evito verlas, las evito como a la peste. Porque me angustian mal. Y en el caso de La tumba... es comprensible. Es un drama que no puede obtener otro resultado. Con otras superé el asunto como Coco... Lloré una, dos... a la tercera creo que ya lo superé. Pero con estas es imposible. Y en lo que a La strada respecta... No lo puedo entender. No sé si le pasa a todo el mundo, y tampoco es tan trágica la película. Pero en determinado momento de la película, es casi matemático, puf... lágrimas incontenibles. Y por qué? Vamos a analizarlo...

La strada es una película, como mencionamos antes, enmarcada en el neorrealismo italiano. Cine de post guerra, mundo devastado, pobreza, blanco y negro e historias un toque trágicas. Pero por lo realistas, más que nada. No evitan la tragedia humana, la muestran tal cual y son cosas que afectan a cualquier persona con un mínimo de sensibilidad social. En su momento, esto era algo que a los grandes directores italianos de la época les salía natural. Era como una necesidad de exorcizar veinte años de fascismo, siete de guerra y la miseria que quedá después de todo el desastre. Es entendible, es natural, es hasta sano. Es como, bueno si, vamos a llorar. Pero después a seguir, pero antes necesitamos llorar. Y es algo que se ve claro en películas como Ladrón de bicicletas, Roma ciudad abierta, etc. Pero en La strada... la cosa no va tanto por ahí. O sea, si y no. 

La peli empieza con la imagen de Gelsomina caminando por la playa con unas ramas. La llaman sus hermanas menores. Su madre la espera para decirle que ha llegado Zampanó, el musculoso itinerante. Este quiere que reemplace a Rosa (su hermana mayor) ya que ésta falleció. Me había olvidado de ese detalle, pero Zampanó ya se había llevado a su hermana mayor y muerta ésta, viene por la que sigue en edad. Gelsomina es una chica bajita, de pelo corto, tímida y bastante aniñada. Parece torpe e ingenua y está claro que no tiene todas las luces. Sin embargo, es la tipa más cómica, simpática y entrañable que uno podría ver en el cine. En principio acepta esa situación porque Zampanó le paga una plata importante a su madre, que tiene otros crios. Y Gelsomina se sacrifica por su familia yéndose con el random de Zampanó que a todas luces se nota que es, mínimo, un rústico. A lo largo de la película, descubrimos una dinámica un tanto particular entre ellos. Él la lleva a recorrer los caminos, actuar, trabajar de artista, salir del nido, o sea, salir al mundo y vivir. Ella lo acompaña, lo cuida, lo soporta y le da afecto. Pero Zampanó es un bruto, es el clásico rústico que le cuesta tres huevos demostrar sus sentimientos. Se acuesta con cualquier otra mujer que se cruza por el camino y Gelsomina sufre, pero aún así lo quiere. A veces piensa en dejarlo, pero le da pena. Y el tipo no puede verla en toda su dimensión, porque él es el tipo rudo. No puede actuar de otra manera. Ella se escapa, pero al final él al vuelve a buscar. Bestialmente, pero vuelvo por ella. Pero nada cambia... y Gelsomina conoce a un equilibrista y parece que se enamora. Pero el tipo es un payaso, que le encanta provocar la ira de Zampanó. Al final, mientras aquel se queda una noche en la cárcel, el payaso le dice a Gelsomina que lo deje, que se vaya. Todos le dicen lo mismo, pero Gelsomina parece tener culpa. Y el payaso le dice que entonces se quede con Zampanó, que quizás el tipo la quiere. Aunque le cueste demostrarlo. Al final, Gelsomina sigue con el bruto de Zampanó hasta que se vuelven a cruzar con el payaso que lo había ofendido y Zampanó "accidentalmente" lo mata. Gelsomina queda fracturada después de esto y si ya era frágil de antes, ahora su psique se desmorona. Porque el payaso le había dicho que se quedara con el bruto de Zampanó y ahora moría bajos sus golpes. Gelsemina se siente culpable, rota, perdida. Repite en su cabeza los momentos del ataque, El loco está mal... la piba al final piró. Zampanó se siente culpable, intenta convencerla de que no fue su intención, pero Gelsomina ya no oye. Ante esta situación, Zampanó la deja durmienda la siesta en medio del camino, y huye con su moto-carro. Dejándole un abrigo y la trompeta con la que ella hacía su número circense. 

Años después, Zampanó un poco más viejo, llega a un pueblo y lo recorre caminando. Desde una casa suena una melodía cantada por una chica. La melodía era la que usualmente Gelsomina solía tocar con la trompeta. Pregunta de donde aprendió esa tonada, y la chica le confirma que la aprendió de una muchacha que ansaba sola, perdida... que su padre la había encontrado en la playa. Que no hablaba y cuando no tocaba la trompeta lloraba. Al poco tiempo murió de fiebre. Zampanó se sorprende pero se va agradeciendo, un poco desorientado. Después vemos como está borracho y lo echan de un bar por armar escándalo. Termina llegando a una playa, parecida a la del inicio, donde se encontró a Gelsomina. Algo se quiebra dentro del siempre enojado y recio Zampanó, y termina llorando como todos. Porque si, porque fue su responsabilidad por abandonarla. Porque no supo verla. Porque pecó de bruto y no pudo reconocer en el momento que también la amaba. A su manera torpe y brusca, pero la amaba al final. Y ahora ya era tarde. Gelsomina murió perdida, loca, abandonada, con el corazón roto. Y Zampanó llora, tarde, cuando ya no hay remedio. Y pienso que la película es una analogía de eso mismo. De cuando no sabemos valorar las cosas cuando están, ni hablar de las personas. Y un día ya no están, el tiempo pasa,  uno mira atrás y se da cuenta que no supo ver al otro. Y cuando es tarde, cuando la vida pasó, ya de que sirve llorar, más que para un obtener un inservible desahogo. 

Con La strada me pasa lo que con pocas películas y es que llega un punto de la misma donde digo "que no haga tal cosa" "que no pase tal otra..." Cuando era chico y veía El rey león, me pasaba similar. Que Simba no vaya con Scar al cañón choto ese. Que los hermanos de La tumba de las luciernagas no dejen la casa de la vieja pesada. Que Zampanó no la abandone a Gelsomina. Pero nunca sucede. Al final las cosas se dan como se tienen que dar y uno no puede cambiar el pasado o el guion de la película. Tenemos que asumir que los finales tristes son parte de las películas y que bueno... también de la vida. 

Pd: Te amo Gelsomina.

viernes, 12 de septiembre de 2025

La invocación - Parte 5: El duelo


La cosa estaba candente. Cientos de medios de todo el mundo reodeaban la plaza. Durante tod ala semana el presidente se dedicó a hacerse el picante. A vociferar insultos y amenazas, a no querer reconocer sus equivocaciones y pretender que la gente, encima, lo apoye. Pero siempre a base de decir que quien no está con él es un pobre diablo, un negro bruto, un gaucho federeal...

Por su parte, el retador, se mantuvo en el completo anonimato. Nadie pudo seguirle el rastro y algunos comenzaban a sospechar sino realmente sería una persona de carne y hueso. Algún asesor trasnochado le comentó al presidente la posibilidad de que alguien o algunos, pudieran haber hecho alguna clase de rito para invocar a algún espíritu. Pero el presidente, en su afán supremacista de creerse por encima de todos, se rió de la sola sugerencia. A él le bastaba tener a su reival enfrente y darle con todo. Y en caso de que eso no funcionara, ya se había previsto de algunos francotiradores para liquidar al indeseable. No consideraba un peligro real toda aquella pantomima. Para él, todo sería justificado para afianzar su poder frente a un loco desquiciado que no hablaba en nombre de nadie. 

El presidente llegó a horario y se paró del lado de la casa rosada. El otro, se hizo esperar un buen rato, y algunos ya sugerían que lo mejor sería retirarse y darl por vencedor al presi, pa no arriesgar vió. 

Pero el presi se mantenía en sus quince, quería cargarse a alguien, humillar al que lo había humillado a él y a su primera hermana dama. Como el presidente se veía a sí mismo como un león, su slogan poco creativo había sido "escuchame rugir". Pero la realidad es que sonaba soso y hasta amanerado. Todo lo que el presi no quería ser...

Cuando ya parecía que el retador no iría a venir, una luz rojiza salió de golpe desde dentro del Cabildo. Aunque algunos dicen que esa luminosidad venía desde las viejas Cisternas, pasó por las catacumbas de la Manzana de las luces, San Ignacio, Librería del Colegio y finalmente, al Cabildo. Allí, por la entrada principal, apareció la estampa del Restaurador. Avanzó sin miedo hacia el centro de plaza, siempre de traje, siempre de rojo sangre. 

El presi se adelantó y gritando consignas absurdas sobre la libertad, se arrojó con todo hacia su destino. El retador lo esperó calmado, quieto, parecía a punto de ser atacado, cuando en el último milímetro, se hizo a un costado. El presi siguió de largo y casi sale bien parado, pero se tropezó con una paloma (cruel ironía) y cayó de bruces al suelo. Al darse vuelta, todas las cámaras lo enfocaron con el "chocolate" en todo su rostro. Esa imagen se viralizó por todo el mundo. Ya estaba derrotado. Pero no se rindió, con la cara roja de humillación, reunió todas sus fuerzas y se avalanzó nuevamente sobre su contrincante, que nuevamente, mantuvo la sangre fría otra vez y lo dejó seguir de largo. El presi cayó ahora en una de las fuentes. NO había mucha agua, pero se empapó de pies a cabeza. El ridículo era irremontable, pero ya estaba en el baile, y no le quedaban otra que bailar. El presi insistía con ataques frontales hacia el viejo caudillo que no si molestaba en contratacar. Una frase cruzó su mente, sé como el agua mi amigo. Y ante esta estrategia, el presi ya nada pudo hacer. Gastó toda su energía en absurdos ataques al vacío, pero no se daba cuenta que en realidad perseguía su propia sombra. 

Cuando el presi ya no pudo sostenerse más, siguió un momento de tensión. Nadie esperaba lo que podría pasar. El enemigo parecía frío e imperturbable y no parecía guardar ningún encono personal con su rival. Pero como decían en el 19, un duelo es un duelo, y aquellos eran hombres de honor. El Restaurador se acercó al arrodillado presidente, que comenzó a temer por su vida y a insultar, para luego rogar clemencia mientras se hacía pis encima. El Restaurador se agachó, tomó el rostro del presi entre sus manos y le besó la frente. Dijo: Hermano, te libero de toda obligación futura. El presi lo abrazó y se largó a llorar. Era un chicuelo, que había jugado a ser papá y ahora papá volvió a casa y todo se había terminado. El Restaurador sintió verdadera pena por aquel adolescente adulto, con serios problemas mentales. Y mientras lo abrazaba se veía su cara de compungimiento. Pero luego, se notó que apretó con sus brazos alrededor del cuello del presi, con una fuerza sobre humana y dijo algo así como... pero el poder es para los verdaderos fuertes. Y ahí nomás le arrancó de cuajo la cabeza al pobre presi. 

El silencio era absoluto, nadie sabía que hacer o como reaccionar. El Restaurador elevó la cabeza cercenada y la mostró a todo el mundo, como si fuera un gladiador en la arena. Se escucharon algunos zumbidos y tímidos walkie talkies que trataban de dar una orden que no llegaría a sus receptores. La Mazorca había caído sobre todos los francotiradores. Frío y sigilisosos, aparecieron por detrás, saliendo de la ignominia de la historia, y les hicieron sentir la refalosa a todos y cada uno de ellos. 

La hermana del presi recibió la cabeza de su hermano esa misma noche. 

El país se encontraba bajo el control total y absoluto de La Mazorca renacida. 

martes, 9 de septiembre de 2025

La invocación - Parte 4: La previa


Un revuelo de santa madre y padre circundó a todo el país. Y hasta en el lugar más recóndito del planeta se hicieron eco del reto lanzado al presidente de este país. Los titulares no podían dejar de focalizar en dos cosas centrales: el origen del retador, que parecía un ser misterioso salido de alguna novela de Alejandro Dumas y, claro, la cara de miedo del desorientado presidente. Sus intentos por seguir tratando de vender una imagen de alguien fuerte fueron ridiculizadas y boicoteadas por él mismo. El deseo de que mostrara algo de cordura o un mínimo de sensatez, por el resto de los mortales, también fue rápidamente perdido. 

Ahora bien, todo el mundo pensando en como podía ser que un primer funcionario cayera tan bajo para aceptar el desafío de cualquiera que se le presenta. Pero muchos analizaban la situación como no quedaba otra forma de hacerlo. Era un pueril y torpe manotazo de ahogado por intentar recuperar un mínimo de respeto de sus votantes y allegados. Algo muy parecido a la guerra que inició el borracho. Nadie podía dejar de pensar en la analogía, con el alivio actual de que al menos, por una vez, serían ellos quien pusieran el pellejo y no otros. Entre erecciones y megalomanías, el pueblo había aprendido al menos eso. Nosotros Carne de cañón, nunca más. Ustedes si. 

Todo se preparaba con cierta cautela, porque todo el asunto parecía salido de alguna mala película clase de ciencia ficción. Dos locos, dos alienados completamente impredescibles, que lucharían por el futuro de una Nación. No serían pocos los buitres que se pondrían a rondar a nuestro alrededor. Pero, que se podía hacer? El barco sin timón iba derecho a colisionar, y no había otro tipo de perspectiva. Ahora era a todo o nada. Luchar para vencer, vencer para comandar. 

Y en vista de todo el asunto, alrededor del comodoro existía el más absoluto secretismo. Nadie sabía donde estaba él. Era como un fantasma, una sombra del pasado, que sólo se hacía presente en los momentos clave del asunto. Pero luego se evaporaba como si en verdad no tuviera consistencia física. Lo mismo que su séquito parapolicial conocido como La Mazorca, que se hacía presente como un eco infinito de la propia silueta del temible tirano de rojo. 

En cambio, el presiduende (como le decía casi todo el país en una absoluta falta de respeto a su investidura presidencial) se había puesto, no sólo a entrenar con los mejores sino que también a televisar dichos acontecimientos. Con el pretexto de mostrarse fuerte y agresivo, con el vano proposito de amedrentar a su fantasmagórico rival. Pero el pobre hombre perdía popularidad a cada minuto, mientras su rival más terrible era su propia falta de razón de ser. Sintiéndose una especie de cruzado o Rocky Balboa contra el soviet... nunca pudo captar lo alejado que se encontraba de la realidad. Mientras su rival se fortalecía a la vista de su propia inpotencia. 

Ya todo estaba servido para el día D, el día de la colisión final, que una vez más cambiaría de forma abrupta el rumbo de nuestra (aún) joven Nación...  

domingo, 7 de septiembre de 2025

La invocación - Parte 3: El desafío



Manga de forros, hijos de puta, callense todos! Me hacen caso porque les puedo hacer todo el daño que yo quiera. Ustedes son una casta de pordioseros, país de mierda! Y me importan tres carajos lo que puedan pensar de mí, me importa tres carajos la gente que se queja o se muere de hamble! A ver si lo entienden soretes, vividores del estado, me IM POR TA TRES CA RA JOOOOOS!! A ver si lo entienden ratasss!! 

El discurso sigue así por un buen rato. El tipo, completamente desatado, a los gritos, con una voz aguardentosa de niñito enojado, que pretende ser de autoridad pero que desnuda una gran falta de coraje, valentía y de verdadera masculinidad. El que en verdad es poderoso, no necesita insultar, agraviar a los más débiles y proferir amenazas de todo tipo. Nadie respeta eso. Su estilo de amedrentamiento es pueril, vano, simple y bastante estúpido.

El tipo era un idiota. Básicamente. Un caprichoso, nene de mamá consentido, despreciado por su padre y un lascivo de su hermana. Odiaba a todos porque Dios lo hizo bajito, poco agraciado, infeliz, acomplejado. Despreciaba a todo aquel que no pensara como él. Odio de clase, odio de raza, odio de género, odio de todo tipo. Y si encima a un ser así de excecrable le das poder, el combo ya está configurado para que estalle el polvorín. 

La gente puede temer un tiempo, a su policía con armas nuevas, sus agentes pasados de coca, pero al final todo eso no dura. Cuando la gente se cansa, y más en este país, los tiranos afueraaaa.

De todos modos, a veces es importante darle un empujoncito. Ahora llegó el momento. Es ahora. Now!

La comitiva del Presidente se aprestaba para salir del Antiguo Fuerte rioplatense, en dirección al Congreso, para dar inicio a las legislativas. Algo completamente para las tapas de los pasquines, porque era evidente que aquel recinto de leyes estaba bajo su total control. Pero quien más aprieta más consigue que se deslicen contras de sus deditos gordos y ramplones.

El presidente no llegó ni a la mitad de la Plaza. Una luz se prendió, un foco aluminó a algo o alguien, que reposaba en la piramide de mayo. Una silueta negra, que al salir a la luz, se vislumbró roja. 

Un hombre, no mucho más alto que el presidente, con verdaderas patillas, pelo risado castaño claro. Poderosos ojos azules y una lengua fricativa como ya no se escuchaba hacía siglos. 

Aquí yace el tirano de los pueblos? - Preguntó enigmático aquel hombre de traje de cuero rojo. 

La comitiva no se esperaba eso, los medios se hicieron eco al instante, y en pocos segundos estaban rodeados por cientos de cámaras trasmitiendo a todo el país. 

Quien carajo sos vos?- Grito el presidente, entre asustado e intentando mantener su postura de tipo malo. 

El extraño salió con toda pompa de su escondite, las luces sobre él. Algo en aquel sujeto indicaba que no era un tipo cualquiera, un halo de grandeza manaba de él. 

Quien soy? Yo aquel que ha venido de hace mucho, cruzando los límites del tiempo, soy la historia que viene a pedirte cuentas, también soy el padre de los negros, el azote de los cipayos, de los traidores a la patria, de los salvages unitarios y de todos nuestros enemigos extranjeros que buscan ponernos cadenas. Pero yo soy el único que pone cadenas y que devuelve a los piratas imperiales o reales devuelta a su país. Yo soy quien a los amigos de nuestros enemigos, ni justicia!

Asi que... señor presidente... diga usted quien es!! Amigo de su Nación o enemigo?

El presidente no sabíendo que responder, optó por uno de sus insultos más bajos y bulgares. 

Agarrame esta salame, yo hago lo que quiero! Viva la libertad carajo!

Algunos aplausos tímidos acompañaron el acto desafiante pero poco inteligente del presidente. Algunas caras de preocupación a su alrededor pudieron verse por todos los canales. Su hermana o pareja, le aconsejó que tuviera cuidado. Que podía ser un truco de la oposición para hacerlo pasar verguenza. Pero el presi se embaló.

Y decime, vos pelotudo, quien sos en realidad porque tenemos cosas más importantes que... 

YO SOY EL RESTAURADOR!!! 

Y vengo a lanzarte un desafío ante todo el país, para ver si no sos un cagón, que se esconde tras la falda de su hermana. 

El presi se puso pálido en primerísimo primer plano nacional. 

Que? Pero que... que... desafío?

UN DUELO! Como vos quieras, pistolas, sables, floretes, cuchillos... o a mano limpia si queres. 

Pero yo... pero...

Te animás o sos un cobarde?

Antes que la hermana del presidente pudiera aconsejarle, el presidente cometió su último acto de imprudencia final. Entró en el juego del Restaurador, y contestó con soberbia e ira. 

Siii, acepto maldito infeliz, te voy a hacer mierda, ya vas a ver, a vos y a todos los negros de mierda que vienen con vos. Hijo de putaaaa, ya vas a veeeer quien manda acá!!

El Restaurador apenas esbozó una sonrisa de satisfacción. Y vuelto de nuevo todo un gentleman respondió diplomático:

Perfecto, en una semana, a las tres de la tarde. Aquí en la Plaza de la Libertad, la plaza del pueblo. Veremos de quien se teñira de rojo esta vieja plaza de matanzas. Adiós. 

Y dicho esto, el hombre de rojo desapareció tras un vapor púrpura. Un fuerte olor a azufre colmó todo el lugar. Y en ese momento, la comitiva siguió camino hacia el Congreso. Lo último que se pudo ver del presidente, antes de encerrarse en el auto blindado, fue una cara de espanto absoluto ante lo que acababa de suceder. 

Pero estaba hecho, no podía retractarse o tendría que renunciar. Ahora había llegado el verdadero momento de la verdad. 

sábado, 6 de septiembre de 2025

La invocación - Parte 2: La invocación


Frente a un altar con el cuadro del Restaurador, una mesa con un sable corbo, y cientas de rosas rojas, el maestro de ceremonias comenzó la invocación frente a más de doscientas almas congregadas.

...

Señoras y señores, miembros del jurado y más allá. A todos los seres, terrenos y extraterrenos de este mundo. Los materiales y los inmateriales, los orgánicos y los inorgánicos. Seres del cosmos total, en todas sus formas y niveles. Dioses de acá y de más allá. A todos y cada uno de todos como un todo, los invoco. Los invoco para que nuestra invocación sea poderosa y valedera. 

Estamos aquí reunidos para que nuestra vos las escuchen los que están, los que pasaron y los que vendrán. Sean testigos, pues, de este mandato que hacemos. De esta invocación necesaria. 

Pedimos a envocamos al Gran Restaurador de las Leyes, para que se haga presente en carne y hueso, en esta noche de fatídica. Para que regrese de su sueño eterno y descargue su ira implacable sobre los traidores, sobre aquelos infames antipatria que hoy gobiernan a nuestra amada Nación Argentina. 

Te invocamos entonces, amado y temido Restaurador, para que puedas vengar la infamia que contigo se ha cometido, aquella vieja vil traición que te llevó a morir en el exilio más infame. Para que descargues tu venganza sobre el que hoy se dice presidente y no es más que un vil traidor a la patria, un triste lacayo de los enemigos de tu nación. Te invocamos, hoy, gran Restaurador de las Leyes, el Rubio, el inglés, Don Juan Manuel de Rosas!

...

Al silencio, siguió un leve zumbido que se convirtió en temblor. Los vidrios de las ventanas vibraban como si allí afuera hubiera un terremoto. La llegada del Apocalipsis, el Fin de los Tiempos. Los presentes no podían más que lamentarse por aquella decisión porque el viejo temor al más temido de los caudillos se hizo carne en todos los comensales. Abrazados, temerosos del castigo divino que se haría piel en todos aquellos que osaran desobedecerlo. Pero ya era tarde. Un resplandor rojo sangre iluminó el altar donde reposaba la espada del Libertador, bañada de sangre de cerdo y una flor federal, con una divisa punzó. Un humo rojizo se elevó por todo el salón mientras todos los muebles temblaban. Y una sombre terrible se elevó por encima del la espada, que se elevó en el aire, magnetizada por la mano del terrible tirano revivido. 

Ahora el silencio era demoledor. Nadie sabia bien que esperar de todo el asunto. Y ya no había lugar para los débiles, para los tímidos y menos para los tibios. Era a todo o nada. El conjuro estaba consumado. Y ahora solo restaba saber como se daría la cadena de acciones que cambiarían el curso de las cosas en nuestra gran nación. 

La hoja de la espada cortó el aire y la luz de la sala se apagó. Un fuego rojizo con olor a azufre fuerte, se elevó en el altar, surcando el contorno del cuadro del tirano. Mientras un rugido ancestral atronó en todo el espacio, rompiendo un silencio de casi doscientos años. Tambores de lejanos carnavales federales acompañaron la respiración del revivido. Había llegado el día D, la Hora de los Pueblos, la hora de hacer tronar el escarmiento. Los cuadros allí presente de Lavalle, Echeverría, Sarmiento, Alberdi, Mitre, y mismo el del actual presidente, se incendiaron hasta quedar reducidos a cenizas. En ese momento todos los presentes comprendieron que se habían excedido. Por detrás del Restaurador se veía la silueta de centenares de soldados con sombreros frigios rojos. La Terrible Mazorca había regresado.

(Cont.)

viernes, 5 de septiembre de 2025

La invocación - Parte 1: El mitin


El tipo es un demente, un estafador, un violento y un hambreador. Y la realidad es que nadie se anima a ponerle un freno. Es como el señor Burns... Se acuerdan?

 No, pero lo que decís es cierto. La gente no lo soporta más. Todos queremos que se termine esta especie de tiranía. 

Tiranía electa, vale recordar. 

No importa eso. El asunto ese ya caducó. El tipo tiene entre idiotizada y amedrantada a la gente. Propios y ajenos. Hay que ponerle un freno ya a este lunático déspota. 

Si, estamos de acuerdo. Pero quién se va a animar a hacer el sacrificio? Inmolarse por el bien común. 

Silencio en la sala. Miradas cruzadas o cabizbajas. Una tos prorrumpió en la oscura habitación. Afuera, el temporal continuaba azotando a la vieja ciudad rioplatense. Una voz inesperada se alzó desde el fondo del salón donde los doce concurrentes, de diferentes sinos políticos, se congregaban en aquel momento crítico de la joven nación. 

Existe una solución. Peeeeroo, tiene sus contraindicaciones. 

Diga hombre, diga nomás. 

Bueno, podríamos hacer una invocación. 

Todos miraban esperando que se explayara más al respecto. 

Una invocación es cuando, por medio de una ceremonia específica, traemos nuevamente a un ser. Alguien que ya murió. Alguien a quien podríamos pedir que se encargara del tirano. 

Los concurrentes se miraron entre sorprendidos y excépticos. El viento rugía más que nunca allá afuera. 

Y eso como sería posible? O sea, que tan factible es?

Es posible y factible. Se hizo, se hace y se hará. Eso no es tanto el problema. El problema sería lo que podría acarrear algo así, porque como dije. Tiene sus efectos colaterales. 

Pero explicanos más, a ver... estamos desesperados. Cualquier delirio es mejor que nada. 

Bueno... piensen en esto. Este presidente que nos gobierna es un enfermo psicopata del mal. Es un loco, un demente, un lunático. Y encima, un tirano y de la peor calaña. Que hacemos cuando hay un incendio?

Todos callaron. 

Los bomberos lo saben bien. Hacen un fuego alrededor del fuego. El fuego no se combate con agua, sino con más fuego. Y pienso que esa es exactamente nuestra solución. 

O sea, vos decis que tendríamos que revivir a un tirano del pasado para combatir al actual?

Exacto señores!

Jaja, perdón, pero esto es un delirio... 

No, a ver... esperen. Dejenlo que termine la idea. Me divierte. Y quien podría ser?

Bueno, piensen un poco señores. A quien traerían del pasado? Quien fué El Gran Tirano del siglo 19?

Hubo varios... 

Si, si, pero hubo uno que cambió la historia Argentina para siempre. Uno que estuvo prohibido durante un siglo casi después de su caida. Uno que no temblaba ante sus enemigos. Uno que defendía la soberanía nacional con uñas, dientes y, sobre todo, con sangre. No estoy hablando de cualquier caudillo provincial... estoy hablando de

El Restaurador... Ni más, ni menos. Que dicen?

Creen que podría acabar con...?

Murmullo creciente. 

Y... la verdad que al lado de aquel, el tirano actual es un personaje de cuarta. Pero...

Que?

Y pero como hacemos para que lo destruya? El presidente está completamente custodiado. No hay chances. Ni el mejor asesino del mundo podría llegar a él. 

El murmullo aumentó en un fuerte crescendo. 

Pero, señores, tranquilos... tranquilos. No se trata aquí de entrar furtivamente y matarlo a sangre fría. Eso es de cobardes... como nosotros. No, si, si... es así. La verdad no duele señores. Escuchen. Escuchen por favor... Lo que El Restaurador haría sería enfrentarlo cara a cara, no concibo otra manera. Y en ese caso, creo que nuestro campeón haría pedazos al actual tirano. 

Si... si...

Murmullos. 

Pero como lograríamos que el presidente lo confronte? Nunca aceptaría. No estamos en el siglo 18 o 19... nadie se bate a duelo ya. Es una insensatez. 

Pero señores, por favor. Como que no? Piensan que este demente, archi megalómano, no aceptaría? Su orgullo y su complejo de inferioridad lo harían aceptar. Más porque el duelo sería lanzado ante la vista de todo un país. Rechazarlo sería firmar su propia sentencia de muerte política. Quedaría como un cobarde, él, que no para de lanzar insultos y amenazas contra todos. 

Si, puede ser... pero hay algo que no me cierra. Pongamosle que pasa lo que decis. Y entonces? Que pasará luego con el Restaurador?

Ahí está la otra parte... quizás sea cambiar a un tirano por otro. Pero que opciones nos quedan?

Todos los murmullos se elevaron en un rugido incomprensible.

Señores, calma. Si queremos acabar con el tirano de hoy, habrá que traer al tirano de ayer. 

Los murmullos se convirtieron en expresiones de aprobación.

Muy bien, llevemos adelante la invocación. 

(Cont.)

jueves, 28 de agosto de 2025

Pastelitos

 

Había una vez, un pueblito chiquitito, era muy mini, tanto que sus habitantes (diminitos ellos) solían tener problemas para entrar. No cabían todos en aquel pueblito perdido de diosito. 

A veces se turnaban para poder dormir, comer y hacer sus cositas. Pero en verdad, no era práctico para nadie. Los diez negritos que allí trabajan con duro empeño, fueron expulsados con la excusa de haber sido los últimos en llegar al pueblito. Pobrecitos...

Luego echaron a diez indiecitos, pero no por haber sido los últimos, sino los primeros pobladores originales. Quedaron tristes y malitos por aquella dura afrenta.

En el pueblito aquel, nadie se sabía los nombrecitos de nadie, todos eran medio forritos...

Había dos facciones políticas muy chiquititas, bastante tontitas, nadie ofrecía nada nuevo, excepto ser malitos con los contrarios, los otritos...

En este pueblito de boluditos, había un trenecito que pasaba el medio justito. Pero como todos eran un poco zoncitos nunca pudieron entrar todos toditos. 

Aquía las viejitas son las que alimentan a todos, a base de puros pastelitos. Pastelitos rellenos, pastelitos vacíos, pastelitos salados y pastelitoshhh. 

El pueblito se deshizo de las pobrecitas viejas (tan viejitas), e impulsaron seguir con la sangría con los otros, los viejitos varoncitos. Nadie servía si todos estaban tan apretaditos. 

Los fascineroscitos comenzaron a luchar despiadados, despiadaditos, con los abuelitos, luego los nenes y los nenitos. Ya no comieron más pastelitos y su alma se agrió tanto que cayeron de a poquito. 

Los últimos pobladores que quedaron eran poquitos, pero seguían siendo muy chiquitos porque se dieron cuenta que las cosas les quedaban grandes, enormes, grandototas. 

Se había rotito el equilibrio chiquito, importante aún así, pero chiquito, tan chiquito que era imperceptibles a sus pobres ojitos. Antes, todos eran uno y uno eran todos. Ahora, solitos, los más riquitos, eran pobres, tontos y absurdamente chiquititos.