sábado, 27 de junio de 2026

Vida y obra del gran Rulito

 


Nunca tuve perros, siempre fui gatero (en el sentido más felino del término)

Nunca corrí, siempre cobré. 

Nunca tuve mucha pasión por el género canino, esa es la verdad 

Siempre me dieron miedo sus dientes y sus fieros ladridos. 

Pero tuve a Rulito, que fué un perro matrero

y esta es su historia. 

Cuando llegué a Merlo (San Luis) por primera vez, todo era barriada y tranqueras. 

Me llevaron mis abuela y su marido. Allí nos esperaba un perro muy jovencito y ladrador. 

Era el invierno de 1991 y mientras el mundo caía en la hegemonía capitalista y neoliberal

a mí me llevaron a conocer el campo. Para ver si se me quitaba el asma. 

Cuando llegamos apareció este perro raza perro, que era un alfeñique como yo. 

Con manchas como una vaca, un poco cimarrón. 

Me dió miedo su recibimiento. Ladridos y dientes voraces vaticinaban una relación difícil. 

Pero el perro se acomodó rápido. Y yo también. 

Lo primero que me dió confianza fue su nombre. ¿Por qué se llama Rulito? pregunté

Se llama Rulito porque cuando apareció, tenía un rulito en la cabeza y ese fué el nombre que le puso Miguelito. 

Miguelito era el vecino que vivía con su mamá en el fondo, en una casita modesta y frugal. 

Nos hicimos amigos pronto. él era un hijo natural del campo. Yo no sabía lo que era eso hasta mucho tiempo después. 

Juntos nos dedicamos a hacer todo tipo de correrías por los campos aledaños. 

Jugábamos a los bandoleros con pistolas de cebita. 

Rulito siempre conrría con nosotros. Era un perro gauchito y compañero. 

Volví otros veranos después. En el 94 junto a mis padres y hermano. 

Rulito siempre estaba ahí, presto a mostrarnos sus fechorías. 

Una mañana, encontramos una pata de cabra en medio del jardín. 

Rulito posaba a su lado, como mostrándonos un trofeo. 

Nunca supimos de donde se robó tremenda presea, pero Rulito era así. Salvaje y querendón.

Luego volvimos con mi hermano y mis abuelos en el 97. 

Rulito nos acompañaba a donde sea que fuéramos con mi hermano. 

En el 2003 fuimos con mi hermano y uno amigos nuestros por última vez. 

Rulito estaba viejo y cansado. 

Sabíamos que, dado que iban a vender la casa pronto, probablemente los veríamos por última vez. 

Así fué, nunca volví a ver a Rulito después de ese verano. 

Pero que puedo decir. 

Rulito fué lo más cercano a tener un perro en mi vida. Lo vi en el 91, en el 92, en el 94, en el 97 y en el 2003. 

Cinco temporadas y él siempre fué el corazón de aquella vieja casa de Merlo en San Luis.

Sé que Rulito hace tiempo se fué al cielo de los perros. 

Pero nunca, nunca olvidaré su desparpajo, sus calidez y su confianza con una familia porteña que iba cuando se podía y le daba mimos y cachos de carne para ser feliz. 


sábado, 6 de junio de 2026

Ser el Indio


Desde ayer quiero escribir sobre el Indio Solari, pero no encontraba el tiempo, las palabras y las ganas. Ahora, que es un sábado horrible, feo, malicioso, lo haré con gusto. Más allá de la febrícula, más allá del dolor de panza. Hoy voy a escribir sobre el señor Indio Solari, porque lo merece. Punto. 

Para empezar, tengo que hacer esta especie de aclaración medio absurda y ridícula: No soy un fan del Indio Solari. Fin. 

Segundo: El desarrollo a continuación. 

Si, no soy un fan del Indio Solari, nunca lo fuí y no creo que lo sea nunca. Pero, pero... tampoco soy un detractor. Me gustan Los Redondos (sobre todo hasta Luz Belito) y me gustan algunas canciones de él solistas. Sin embargo, hubo un tiempo en que sí, (decir que lo odiaba me parece un montón), pero sí, no me caía bien él. Y creo que escribí una entrada bardeándolo en este mismo blog, allá por el 2008, cuando esto de los blogs estaba en auge, yo tenía Veintipocos años, y sinceramente no me importaba nada caerle mal a la gente. Hoy en día, trato de ser un poco más medido. 

Pero más allá de eso... quiero escribir esto que podría haber escrito hace años, porque la verdad que hace años bajé la guardia con el señor Solari. Pero bueno, un cosa llevó a la otra y al final nunca pude llegar a reivindicarlo (para mí mismo) públicamente. Y buen... ayer la Parca se lo llevó y una de las cosas que pensé fueron... que mal estuve (o más bien que injusto) con Solari hace casi veinte años atrás. ¿Le importa esto a alguien? ¿Acaso el Indio lo leyó y se puso mal? Nah, ni en pedo. Pero para mí el Indio, o su figura, lo que representa y como artista, fué cambiando mucho desde el 2008 a la actualidad. Y por suerte uno puede rectificar, si pensara lo mismo que a los quince años sería una especie de radicheta gorilón. Uno tiene el don divino de cambiar, de perdonar, de ver a otros con otros ojos, ser más justos, menos destructivos o extremistas, y eso sólo te lo da la experiencia y la edad. 

Lejos de ser una especie de sabio, sí creo que en algunas cosas maduré mis opiniones, en lo que respecta a algunas tendencias políticas y también, como no, en este caso a un artista que antes no era santo de mi devoción. De hecho el Indio me parecía un soberbio, pedante, que cantaba cualquier verdura y que la gente lo inflaba muchísimo. No sentía que merecía ese podio en el Olimpo rockeril argento, y sobre todo, esa popularidad ciega de ricotero cabeza me rompía soberanamente las pelotas. Y, de alguna manera, entiendo a los que piensan exacto lo que yo pensaba hace 18 años atrás. Porque algo de todo eso hay ahí... existe un poco de exageración en la deificación del Indio? Yo creo que sí, pero la existe también con Charly, con Gardel, hasta con Piazzolla. Si mitos, si... leyendas, seguro. Pero Dioses? Me parece que se nos escapó la tortuga un poco. Pienso que sólo en el caso de Maradona podemos pensar una figura (no sé si divina) pero al menos semi, tipo un Hércules. 

En fin, pavadas que pienso... son muy personales y discutibles. Pero sí creo que el Indio estaba muy, muy arriba. De su pensamiento político no digo nada porque no es eso a mí justamente lo que me moleste de él. Pero sí, reconozco que lo veía como la canción de Juanse lo pintaba en Ya morí. Y durante años me pareció una estampa muy acertada del músico entrerriano. Pero después, con el tiempo, pensás... y bueno, no está tan mal. La verdad que tiene temazos, tiene muy buenas letras (de los mejores letristas de acá, lejos), tenía una voz única, un timbre único. Y la gente, cabeza o no, lo amaba, y está bien. Quien carajo es uno para cuestionar a los ídolos populares? A mi no me gusta la música que hacía Rodrigo, Gilda o la Mona Jimenez, pero son íconos populares y respeto esa devoción. Para muchos el Indio es el mejor poeta del rock argentino (o mundial), para mí es el flaco Spinetta... y está bien. Somos tres contra veinte que piensan lo contrario. Y está bien, hay que bancarserla. Para algunos Cerati es el mejor músico de Argentina, porque es el más popular en latinoamérica, o por lo que fuere... para otros será Charly García (que lo amo), y está bien, para mi sigue siendo el flaco... entonces, cada quien tiene su propio personal jesus, su propio mesías, su santito popular, o lo que fuere. Nadie tiene razón por sobre el otro, porque por suerte estamos hablando de arte y para el arte, colores y para colores, gustos. No existe el, es mejor por tal cosa, porque llena más estadios... o porque todos se saben las letras, o porque triunfó en España, o porque tiene más oyentes en Spotify. Todas son cosas altamente cuestionables y zonzas, porque no existe el talentrónomo, por suerte... Cada quien le reza a su ídolo preferido y está bien y el Indio fue un capo, un re capo. Y encima apoyó causas que me parecen justas en los últimos años. Tendió puentes, (con algunos más que con otros pero bue, todo no se puede) con otros músicos, cosa que en tiempos de los Redondos no hacía. Y luego enfermó, y aquel que me parecía sobrado de sí mismo, me pareció un ser frágil, como todos nosotros mortales, y la verdad es que bueno... si bien no es que se conmvirtió en mi músico argentino preferido, si subió mucho paa mí en lo personal (que era la parte que más me costaba asimilar y aceptar de él).

Después, a ver... no me quiero subir al trencito de los homenajes porque pienso que todos están en esa. Todos son fans de la primera hora, o de la segunda, o máximo de la tercera. No, y que quede claro, nunca fué (en mi educación musical sentimental) de mis bandas formativas. Sin embargo, al ser una banda tan popular, no puedo no estar atravezado por su música... sobre todo de los Redonditos. Y cuento dos cosas y listo: 

Primero, el casete que mi hermano tenía era Un baión para el ojo idiota. El tema es que como mi hermano (mayor) era fan de los Ratones, con el Indio y su banda tenía una especie de inquina, probablemente por cosas de tribus. Pero bueno, alguien le grabó ese casete y a veces lo ponía. Era un disco que me parecía entretenido (hablo de finales de los 90s) con un tema final "Todo un palo" que me parecía una especie de Stairway to heaven, o sea... un himno. Impresionante. Sin embargo, y aunque me gustaba, seguía sin ser fan de la banda. Luego los temas que sonaban en la tele como Mi perro dinamita me parecían una cagada. Hoy me parece un temazo, re divertido y bailable. Y finalmente, llegó el momento en que me fuí a conocer la Patagonia por primera vez (con los Scouts), allá por enero del año 2000. Anécdota ya mencionada en este mismo blog. La cuestión es que alguien llevó un grabador o mini equipito de música con casetera. Yo por ese tiempo andaba muy a full con Ac/Dc asi que llevé eso y no sé si algo de los Doors. Sabía que llevar un disco del flaco (en esa época) me exponía a que me lo revolearan por la cabeza. Los muchachos (como la gran mayoría de mis compañeros de Scouts, de colegio, de lo que sea) escuchaban los Redondos. De hecho creo que en esa época o eras Ricotero o todo lo demás (metalero, punk, etc. No había muchos grises. Y mis compas de campamento llevaron el casete de Oktubre, ese disco medio dark de los Redondos, grabado en 1986, con referencias al reciente desastre de Chernobyl, etc. El disco me voló la peluca. Siempre que empiezan los compaces de Preso en mi ciudad, recuerdo como me sentí escuchándolo en medio de la montaña patagónica del Hoyo, en ese lejano verano del 2000. Y ahí sí me entraron los Redondos de lleno, siendo hasta hoy en día mis disco preferido de la banda. Luego vendrían también Gulp!, los Lobo suelto, La mosca... etc. En fin, que decir, o sea, nunca los fui a ver porque me daba cagazo. Y el Indio solista no me convocaba mucho, lo sentía como un Jagger sin Richards, pero buen... No sé si es tan así. 

A mi también me remueve mil recuerdos la música de Los Redondos, la lírica del Indio y ese aura medio marginal que vivía tan de cerca por aquellos años. No era lo que me más me gustaba, pero estaba ahí, completando un soundtrack de vida junto con otros, más allá de quienes fueran mis favoritos. Así que no puedo negar mi corazoncito ricoteril. Mucho más modesto que el de cualquier seguidor de la banda, pero algo hay ahí... lo ví con los años. Parte de la banda sonora de una época que en su tiempo no me gustó mucho (finales de los 90s) pero que también es parte de mi historia y que no puedo, ni ya quiero, negar. 

Asi que Indio, donde sea que estés, Salud viejo!

PD: Siempre cantaré "Vamo lo redooondoooo", cuando vea Lawrence de Arabia.