jueves, 30 de abril de 2026

El Peronismo en su laberinto


Tiempos raros. Tiempos aciagos, difíciles, complejos... 

Ayer leíamos en Análisis del discurso una conferencia que dió Néstor Kirchner en septiembre del 2005, cuando se había aprobado la Ley de Educación Técnica. Pensábamos que vista hoy, veinte años después, la conferencia parecía surreal, por no decir fantástica en el sentido más ficticio. Porque parecía un mundo de fantasía en contraste con lo que vivimos hoy, veinte años después. 

Las alusiones a los contrincantes políticos son indirectas, ni falta hace mencionarlos. El entusiasmo por volver a apostar por la educación pública y técnica se percibe real. El deseo y las ganas se concreta con políticas de estado, no hay piripipi, no hay cháchara, no hay insultos y no hay egomanía. Todo se narra desde un nosotros, desde un todos, y se habla por el bien común de todos los argentinos. 

Hoy eso parece sacado del guion de una película de ciencia ficción. Nos alejamos tanto de esa realidad de inclusión y trabajo que hoy pagamos una de las peores y más oscuras versiones de gobierno en democracia. Es triste, es preocupante, y sobre todo porque una buena parte de la sociedad, que hace excatos veinte años aplaudía a esa Argentina de pié, hoy está deprimida, con la autestima tan baja que necesita un presidente que los insulte, que los aborresca, que los empobrezca hasta niveles imposibles de remontar. Hoy vivimos la peor versión de la democracia, la autoflagelante. 

Y que pasó con los argentinos que nos sentíamos tan bien representados hace veinte años? Que nos sentíamos orgullosos después de mucho tiempo o algunos (como quien suscribe) por primera vez en su vida? Bueno, uno de mis mayores defectos (o virtudes) es tener una memoria histórica prodigiosa. Me acuerdo de absolutamente todo el proceso político de Argentina desde, por lo menos, el año 1995 cuando lo religieron a Menem y me sentí defraudado por primera vez con el votante medio argento. Asi que a mi eso de que quiera tirar por tierra gobiernos que sé que fueron positivos para una gran mayoría de argentinos como el de Néstor, no va. Yo recuerdo bien como estábamos, el humor social y todo. Lo que pasa es que es obvio, no vivíamos en estado de gracia porque simplemente nos sentíamos mejor que en los 90s (digo en mi caso y en el de muchos otros). Entonces lo que pasaba en ese momento nos satisfacía pero claro, siempre estábamos lejos de vivir en nuestra propia fantasía utópica igualitaria. NO sabíamos que podíamos volver al pasado más oscuro de nuestro país primero con Macri y luego con Milei, grandes refriteros de la dictadura militar y del menemismo más rancio. 

Entonces es claro, en ese momento... como dice la frase famosa... eramos felices y no lo sabíamos. Simplemente vivíamos el día a día, dábamos las conquistas sociales por hechas, como algo que había que hacerse y listo, nos alegraba pero tampoco es que pensábamos que pudiera ser de otra forma. Hoy, que han vuelto los oscurantistas, nos asomamos un poco a ese gobierno de Néstor o Cristina, y nos parece otro país, un país hermoso, casi idílico, lloramos porque sentimos que no lo aprovechamos bien, que no lo pudimos sostener, no pudimos mantener una visión de país igualitaria y volvimos al peor vicio argentino en términos políticos: el recambio político que destruye todo lo bueno que hizo el otro. Y así hacemos felices a los poderes, locales y externos, que no quieren una Argentina de pié. Nos quiere siempre abajo, que nunca podamos dar más de dos o tres pasos adelante, y si eso sucede, se pone toda la guita para que todo vuelva para atrás. 

Mañana no sé que pasará. No sé si el Peronismo podrá sacar de la galera otro conejo mágico como lo hizo en el 2003 con Néstor, alguien de que nadie esparaba nada y al final lo dió todo. Hoy solo hay pujas estúpidas, medidas de chota pueriles con el peronómetro, pero cero ideas, cero unidad, cero compañerismo, y mientras... el rey enfermito dinamita lo poco que queda de nuestra amada nación. 

martes, 14 de abril de 2026

El psicomago de Almagro


Si, la magia existe!

Muchas veces pensamos que no, que se trata de un cuento, o de algo para chicos, pero no. La magia existe y desde las formas más pequeñas hasta las más grandes. Desde que los primeros humanos encontraron la forma de lograr curaciones imposibles en el amanecer del hombre, hasta hoy día. Con pequeños actos de sentido o mejor dicho, de intención. 

Cuando cantamos el feliz cumpleaños, hacemos un pequeño acto de devoción y homenaje al cumpleañero. Lo cargamos de buenas vibraciones e intenciones, y cuando pedimos tres deseos, canalizamos esa energía con nuestras intenciones. Puede darse o no, en gran parte depende de nosostros mismos, pero la intención está. 

Cuando mepreguntan como hacer para dormir, yo les recomiendo crear una situación de sueño que a mi me funcionó siempre. Apagar todas las luces, cerrar los ojos y relajarse. Y además, si pueden, poner el tema Reve de Vangelis. Claro que demas de significar sueño, el tema tiene una sonoridad relajante y cósmica que puede transportarnos sin escalas al país del sueño. Si uno es un porfiado/a y descreé de esto, no lo va a conseguir. Ay! no, tiene muchos sintetizadores. Pero los sintetizadores no importan, son un mero instrumento sonoro, lo importante es la intención. Si lo hacemos a consciencia, esto u otro tema (a mi me funciona con este), va a conseguir el cometido que es relajarse y adentrarse en los dominios de Morfeo. 

Jodorowski, en su famoso libro Psicomagia, capitaliza este concepto (que no es suyo pero lo hizo suyo) e hizo de la intención todo un sistema operativo. Habla de como uno, por medio de rituales que pueden parecer absurdos e incongruentes desde todo punto de vista científico, puede lograr objetivos como curarse a sí mismo, lograr determinada cosa, o "embrujar" un evento para poder alcanzar sus objetivos. 

Una vez, mi psicólogo (que se autodenominaba ezquizoanalista pero que en verdad era un psiconauta sin saberlo) me recomendó un ritual para el duelo basado en algunos pueblos originarios. En los últimos tres años habías perdido a casi todos mis abuelos y estaba destrozado. El ritual conmsistía en escribir en una madera sus nombres y enterrarlos al pie de algun enorme árbol. Como en Buenos Aires esto es dificil de conseguir, ese verano me fuí a la Patagonia y procedí con los pasos señalados. Todos mis pesares, malos recuerdos y pesadillas se quedaron enterrados bajo el enorme pino. Porque el acto en sí creó una idea en mí, un pensamiento, una intención. La magia no estaba sólo en la madera o la tierra, sino en lo que yo le aportaba a ella. Todo lo que nos rodea es energía pero no pasa nada si no sabemos utilizarla bien. Sobre todo a nuestro favor. 

Asi que desde entonces descubrí el poder de los pensamientos, de los actos simbólicos cargados de intención, que son los que constituyen la pequeña magia, la cotidiana, la que está más al alcance de todos nosotros.  Existen muchas formas de magia, o ejemplos acerca de estos acto psicomágicos como los llama Jodorowsky, pero creo que se entendió el mensaje. Use the force!