viernes, 23 de agosto de 2019

33 canciones por minuto



12) Ruby tuesday, de Los Rolling Stones, del disco Flowers, creo que es una de las canciones más evocadoras en mi repertorio emotivo musical.
No está ligado a ningún amorío en particular. Es solo el momento de una tarde de verano en la casa de mi abuela en Escobar, por el año '99 o 2000. Mi hermano, el rollinga de la familia, había llevado un cassette que escuchábamos toda la tarde, acovachados en la piesita del fondo de la casa, cruzando el jardín, aplastados por el sol de verano austral. Ruby tuesday es quizás la canción más representativa de aquella época, pero también lo son Lady Jane, Out of time, My girl o Take it or leave it, por mencionar algunas otras. Casi todos los recuerdos suelen venir en forma de discos enteros, pero uno tiene que elegir la principal, esa que por algún extraño motivo caló más hondo en el alma y Ruby, sin ser mi preferida del disco, tiene ese nosequé que me retrotrae a la casa de mi abuela, que fallecería diez años después, y siempre la recordaría cuando sonara este disco.
Además, My girl formaría parte del soundtrack de la serie Okupas que saldría un año después. 

jueves, 22 de agosto de 2019

33 canciones por minuto



11) Otra vez el 2009 porque, junto con el año '97 y 2001, quizás sea el año del que guardo más recuerdos musicales. En esta ocasión, pienso en el tema Even flow y sobre todo en Black del disco Ten (Pearl jam). Un tema de una carga emocional poderosa. De intenso dramatismo y oscuridad.
Yo vivía momentos previos a una ruptura. Son esos instantes en que sabes que el barco se está hundiendo de forma irreversible, sin posibilidad de salvataje. Mi chica se había ido un mes a Europa y por lo que sabía andaba de casa en casa, de festival en festival. Y yo, acá en Buenos Aires, lidiando con mi mente, bastante enferma y erosionada.
De ella me llegaban las pocas señales de que no todo andaba bien. Se iba a ver con un "amigo" inglés para ir al festival de Glastonbury... La suerte estaba echada. Pero ¿Que podía hacer? Lo único que sabía hacer que fue buscar la salvación en el rock, como en otros momentos difíciles de mi vida. Entonces escuché este disco a todo volumen una tarde de invierno. Cuando sonaba el mencionado Black, ya las lágrimas habían dejado de correr y solo miraba hacia el atardecer frente a mí. Eran cinco pisos, todo iba a ser rápido, instantáneo. La música me alentaba a eso. Ya estaba decidido. No quería sufrir más. La oscuridad de pensamiento me cubría de forma total. Había decido tirar la toalla. Ya no aguantaba más.
Entonces pasó algo raro. Terminó la canción. Empezó Jeremy. Recordé la tragedia del tema. El chico, que harto de bullying de sus compañeritos de escuela, se pegó un corchazo en clase adelante de todos. Onda... no me rompan más las bolas o los dejo a todos con un trauma de por vida.
Recordé que Eddie Vedder también estuvo cerca de terminar como muchos de sus colegas generacionales del grunge, pero que un disco de Los Who (Quadrophenia) lo había salvado. La música esta para salvarnos, no para matarnos. El que no comprende eso no comprende nada. No podía nunca usar el poder de la música para autodestruirme. !Nunca jamás! No podía ser tan Kurt Bobein... Además, nadie vale tanto la pena como para tomar semejante decisión. Nadie...

miércoles, 21 de agosto de 2019

33 canciones por minuto



10) Llegó el momento de la nota nostálgica (aunque creo que todas lo vienen siendo hasta ahora).
Brillante sobre el mic. Difícilmente esta canción de Fito Paez no le toque alguna fibra sensible a alguien y es que es una canción de bastante carga emotiva. La letra, los coros, esa linea inicial "Hay recuerdos que no voy a olvidar", básicamente toda la idea principal de este "33 canciones" trata sobre eso, de recordar momentos, canciones que nos tocan, gente que está y gente que no. Del ejercicio de mantener vivo todo ese cúmulo de sensaciones y afectos vivo en el recuerdo.
Si bien todo el disco de El amor después del amor es un punto culmine en mi historia familiar, es Brillante sobre el mic, la canción que mejor expresa aquella época.
Era el año 1992. Año de la Expo '92, yo estaba en tercer grado y también año de salida del mencionado álbum (el más vendido de la historia del rock local, ¿aún?) y mi familia no fue ajena a ese fenómeno. El disco, bueno, sigue siendo el aporte más extraordinario del músico rosarino a la cultura nacional. (Gracias por eso Fito), como dirían por ahí, ya solo con eso y más allá de las huevadas que pudo hacer después, se ganó nuestro cariño incondicional para siempre.
Además de que en casa ese disco sonó como pocos, todos bastante fanatizados con el compacto, mi hermano terminó la primaria. Y ¿que sonó en la entrega de diplomas? Si, Brillante...
Demás está decir que todos lloraban mientras los chicos se dirigían al estrado a recibir su diploma. Yo lloré que tenía nueve años. Todos. Hasta el portero del colegio creo que lloró. Imposible no aflojar el llanto mientras sonaba esa canción que hablaba del arte de recordar los momentos maravillosos de nuestras vidas. Aunque fueran cortas como en el caso mío.
Hay que reconocer, que más allá de gustos y preferencias, Fito logró con esta obra (la canción, el disco entero) colarse para siempre en el inconsciente colectivo y educación sentimental de más de una generación. Y eso amigos, es un logro que no cualquiera obtiene...

martes, 20 de agosto de 2019

33 canciones por minuto



9) Hay canciones que no puedo determinar con precisión a la época que me hacen acordar, aunque sí puedo decir que a determinado radio de la infancia.
Hay algo que me pasa con las canciones de Crosby, Still, Nash & Young. Sobre todo con Helplesly hoping, Teach your children, Helpless y mismo Guinnivere. Son temas que me transportan a mi infancia más primigenia y me dan mucha paz. (No en vano, se los cataloga como la banda más importante o representativa de la contracultura de los '60s). Y todo esto sin saber quienes eran los muchachos de C,S,N&Y. Mucho antes de saber que formaban parte de la época hippie y toda la bola. De niño no asociaba con nadie su música. Solo me trasmitía un sonido de otra época y quizás intuía que había algo medio hippie en toda esa música que sonaba en vinilos en casa.
Alguna vez subí al blog un "Poema hippie" que escribí mientras escuchaba Guinnivere. Podría haber sido Helplesly hoping, no importa. Casi todos los temas del compilado "So far" que estaba en casa generaba esas sensaciones en mí. Como de una tarde de sábado en verano, telas de colores, una mujer, incienso, música de CSNY, marihuana, flojera, amor, brisa suave en la cara, atardecer, paz...
Pero creo que es el tema Our house, un tema de Graham Nash, que desde chico me ponía romántico. Creo que desde chico abracé la posibilidad de enamorarme y dedicarle esa canción a alguien. Hasta ahora, nunca pasó...

domingo, 18 de agosto de 2019

33 canciones por minuto



8) Muy bien, es hora de volver al pasado. Exactamente veinte años. 1999 el año. El mundo se preparaba para la llega de un nuevo siglo y un nuevo milenio, ni más, ni menos...
Por acá, había elecciones y el gobierno del neoliberal "Nemen" ya había cometido todos les delitos posibles contra el pueblo, destruyendo a la clase trabajadora, haciendo descender a parte de la clase media y enbruteciéndonos a todos con la banalización y degradación de la cultura y sociedad argentina. 
Pero bueno, en medio de todo ese contexto de desigualdad, violencia e inseguridad en la que nos habían sumergidos los adalides del libre mercado, yo un adolescente en ciernes, luchando por encontrar mi lugar en el mundo abrazaba al rock como último bastión de resistencia desde la periferia en los barrios suburbanos a los cuales nos habíamos tenido que mudar. 
El año '99 fue de esos muy importantes (junto con el '97, el 2001 y 2002) en los que descubrí a bandas como The Who. Grupo insigne de la llamada Invasión Británica de los '60s, además protopunks y alocados rockeros de explosivas interpretaciones en vivo. 
A los Who llegué por ver su famosa presentación en la película Woodstock (Que por aquellos años cumplía 30 años y hoy se cumplen 50) y quedé pasmado. El power, la locura del batero (Keith Moon), bueno en fin, The Who mismo. 
Cuestión que quedé obnubilado con estos muchachitos y salí conrriendo a comprarme un cd de ellos para ampliar mi, de a poco, creciente discoteca personal. Ahorrando pesito a pesito de lo que me daban para ir al colegio. Un adolescente puede no comer si es necesario, porque el rock (en aquellas épocas) era mucho más fuertes. Y entonces pasé por algún Musimundo del centro (cuando era disquería) y ante la duda de cual llevarme, opté por The kids are alright, un compilado de 1979, donde se los ve enfundados en una bandera británica. Desde el inicio me pareció una banda muy pero muy británica, y me gustó. Sparks, solo por elegir una, me retrotrae a esas tardes de llegar del colegio en invierno y meterle al disco con ganas. En parte embalado también por películas como la ya mencionada Woodstock o Easy rider (también del '69). Sparks es una canción instrumental, rockera, poderosa. No es que sea la mejor canción del disco, pero ese clima (de hecho la toma del cd que compré es en vivo en Woodstock) es de aquellos mencionados que se me quedaron impregnados a un momento. Siempre recordaré al año '99, no solo como el cual El turco al fin largó la presidencia, sino como el año "Woodstock" el año Who, el año del descubrir que fue todo aquello de la contracultura hippie y demás yerbas (ricardas).  

sábado, 17 de agosto de 2019

33 canciones por minuto



7) Guilty por Al Bowly, esa especie de Gardel inglés, muerto de un bombazo en la segunda guerra mundial. Esta azucarada canción me retrotrae al año 2009 y recién ahora que escribo esto lo recuerdo todo. Andaba por allí yo, medio perdido y solo en la vida, cuando ella volvió. O volví. La busqué y ella respondió el llamado. Nos vimos, volvimos a desearnos, después de cuatro años. Y entonces, una noche me hizo escuchar esta canción y Django Reinhardt. Y me volví a enamorar de ella. Y recuerdo aquellas noches como una época muy mágica de mi vida y ésta canción es la prueba de que todo eso pasó. Y aunque no siempre todas las historias de amor terminan bien, aquellos fueron tiempos que atesoro en mi memoria como quien guarda una cajita con tu juguete preferido dentro. Y solo en raras ocasiones acudimos a él, porque, aunque es un lindo recuerdo, es justamente eso, un recuerdo y en la vida no queda otra que ir para adelante y soltar a quienes ya no están...


jueves, 15 de agosto de 2019

33 canciones por minuto



6) En este día tan especial (mi cumpleaños número 36) voy a recordar una canción y todo un disco que me acompañó una tarde de cumpleaños pero del tumultuoso año 2001. Poco antes de las torres gemelas, antes del estallido social en Argentina, un poquito antes de todo eso, cumplía dieciocho años.
Me había quedado solo en casa. Mis viejos no estaban, tampoco mi hermano. El día era horrible. Una chica del colegio me tenía loco pero no era correspondido, o sí, pero tenía novio y no lo podía o quería dejar. Encima llegaba a la mayoría de edad, en cuarto año (había repetido segundo año). No sé bien que es lo que me pasaba pero creo que fue mi primera depresión o gran bajón.
Acudí al tocadiscos de casa y me acompañé mi tarde de cumpleaños con música. Pero a esa edad, la música genera cosas muy fuertes. Puede ser un gran subidón pero también puede doler, lastimar mucho.
Llegué al disco de grandes éxitos de Simon and Garfunkel. Ya sé que no es la opción más alegre, pero luego de la divertida Mrs Robinson arrancó For Emily whenever i may find her, y a partir todo fue cuesta abajo. Me sentía solo en el mundo, abandonado, librado al azar, desdichado sin motivo, triste, angustiado, miserable con mi vida y el mundo gris que me rodeaba. Llegó la canción Bridge over troubled water y para entonces ya lloraba, lloraba solo en casa. Y no sabía por qué, solo lloraba.
Luego fueron llegando a casa todos y me sentí acompañado, pero esa sensación de soledad en el día de mi cumpleaños no se borró nunca más, y los amigos de Simon & Garfunkel fueron la banda sonora de aquella tarde de revelaciones, soledad y crecimiento.

miércoles, 14 de agosto de 2019

33 canciones por minuto



5) Quinta canción. Cinco, el número del hombre. La estrella. Un número mágico y poderoso por donde se lo mire, como la canción de la que voy a hablar. Iniciado del alba de Pescado rabioso.
Segundo tema del segundo disco de la banda, Pescado 2 (1973).
Pescado es la segunda banda que descubrí de Spinetta después de Almendra. Invisible la tercera, asi que casi podríamos decir que las fui descubriendo en orden cronológico, pero todo entre los esplendorosos años de 1997 y 1998.
Cuando mi hermano trajo el cd a casa, quizás a principios del '97, ésta y Poseído del alba en particular se me impregnaron de forma poderosa en mi psique. Lejos de los arreglos más hippies y sesentosos de Almendra (de la cual ya hablaré), Pescado tenía un sonido más sombrío, más setentas justamente. Con esa influencia de Zeppelin y Traffic y algo de los teclados de Purple. Pero Pescado era Pescado. Y yo por entonces iniciaba el colegio secundario, o sea, momento clave en la vida, al menos para mí, porque me habría con toda la sensibilidad a la música y aquella que mis oídos percibíanpor primera vez serían las bandas seminales que me marcarían para siempre y que aún escucho hoy día y no me cansan ni un poco. Más allá de que ahora conozca muchísimas bandas más, en quelos años, con un puñado de bandas podía encarar el mundo que se habría ante mí, por lo general hostil. Eran los años de decadencia del menemato. La sociedad se hundía cada vez más en la desigualdad y por ende en la inseguridad y violencia cotidiana. Y las bandas de rock eran lo que mejor me ayudaban para hacerle frente a toda esa mierda. También a dejar la seguridad de la escuela primaria, mis amigos de la infancia, madrugar para ir a un colegio técnico de doble jornada, viajes diarios en colectivo, y para eso lo mejor eran estar provisto de walkman y cassettes donde grababa las canciones de la música que había en casa. Esas bandas, la mayoría bandas viejas de los 60s, 70s y algo de los 80s me acompañaron, me ayudaron y en ocasiones me salvaron la vida.
Del tema que decir. Es un temazo de la época y me importaba tres carajos que para mis compañeritos que escuchaban Radiohead, Attaque 77, Rancid o Animal yo fue un anticuado que escuchaba de la caja de "viejitos", para mi era y sigue siendo la mejor música rock de todos los tiempos y me bato con cualquiera que me lo discuta.

martes, 13 de agosto de 2019

33 canciones por minuto



4) Para salir un poco de la infancia traigo la siguiente canción más cercana en el espacio inmaterial del tiempo. Spacelab de Kraftwerk. Era el invierno del 2011, yo me había bajado el disco The man machine (1978) de la mencionada banda alemana y me acompañó durante buena parte de aquel invierno frío y oscuro. Fue el invierno del kraut rock y las historias de terror. Un día en particular iba a una lectura de poesía en la ciudad de La Plata y en el viaje en micro iba escuchando este disco, mientras leía unos cuentos del escritor del terror universal H P Lovecraft y la magia ocurrió. De repente, todas las canciones se amalgamaban con las lecturas. El color que cayó del cielo, Los mitos de Cthuluh y demás. Entonces sentí miedo. Nombro Spacelab, pero también Metropolis, The Robots, The man machine, todo el disco acompañaba la lectura dando un clima más espectral, mientras el cielo plomizo y el frío antártico cubría la ciudad de Buenos Aires. Hoy en día, es casi imposible que escuchando el mencionado disco no recuerde el horror que los textos de Lovecraft me generaron. Y es un disco que suelo escuchando mucho en invierno y si puedo acompañarlo por una lectura de terror mejor. Pero nunca logro las misma sensación que obtuve sin buscar aquella primera vez, hace ya ocho años atrás.

lunes, 12 de agosto de 2019

33 canciones por minuto



3) Si bien no quería empezar necesariamente por mis canciones de la infancia, el recuerdo se impone y no puedo hacer nada al respecto.
A principios de los noventas, los cds se imponían en las disquerías de Argentina (y supongo del mundo entero), y mi vieja se compró el Greatest hits de Queen, banda que le gustaba en su adolescencia a mediados de los 70s.
El disco me encantaba (a diferencia de mi padre que solo le gustaba Bohemian rapsody). La banda era explosiva, poderosa, en fin, Queen; y algo en sonido de la banda me hechizaba.
Además, poco tiempo después, fue el tributo a Freddie Mercury y recuerdo haberlo visto por el canal Telefé mientras almorzaba. La cuestión es que la banda me enloquecía. Don't stop me now era otra canción que me ponía los pelos de punta. Pero había una en particular que me enloquecía y era Another one bites the dust. Era un tema que ponían de cortina musical en un programa yanqui de lucha libra o de físico culturismo o alguna de esas cosas con hombres inflados de anabólicos.
Entonces iba y ponía el tema, que tiene esa intro de bajo in-cre-íble, y lo buscaba a mi hermano mayor para luchar!! Hilarante. Según recuerdo, tomaba las gotitas que caían de la canilla de la cocina (mal cerrada o con pérdida) que era una especie de poción mágica que me dabas fuerzas y mientras Freddie cantaba ese tema funky-disco-rock yo enardecía y las tardes en mi casa eran más divertidas.
Ahora que lo pienso había algo medio gay reo en esa canción que me hacía buscar a mi hermano para jugar a la pelea. Como sea, es un lindo recuerdo, y el tema ya lo escuché tantas veces que ya no me vuelvo tan loquito, sin embargo, quien sabe...

domingo, 11 de agosto de 2019

33 canciones por minuto



2) Sigo con esta lista loca de canciones para el recuerdo. En esta ocasión, toca recordar una canción de una banda que no me gusto mucho. O nada, para ser preciso, pero que quizás en aquellos años era parte de la banda sonora diaria. Me refiero a Montón de nada de Memphis la blusera. Esta especie de balada o blues sobre el amor perdido, me remite a un cumpleaños mío de vaya a saber que año. Principios de los noventas. En aquellos años, cuando venían los compañeritos de uno a casa, se empezaba a bailar y en mi casa se echaba mano de los discos que había. No abundaba la música moderna, pero entre algunos cds de Charly, Los Pericos o los Red hot chili peppes, estaba este de Memphis que era de mi hermano mayor. Era la hora de los lentos. Todos tendríamos no más de diez años, asi que los lentos era algo bastante distante aún. Pero alguien puso este tema y algunos bailaron. La canción tiene ese sonido ochentero con saxos y melodías pegajosas. La canción garpa aún hoy en día y es uno de los grandes blues de la banda. Pero aquella vez yo lo odié. No sé bien porque, pero supongo que no quería bailar lentos o quería escuchar otra cosa. Me quejé al respecto y una compañera, una especie de la chica rebelde del grado me dijo algo así como que tenía que escuchar la letra. Que no fuera tan básico. Y yo me quedé de cara, sintiéndome un poco avergonzado por no captar "el mensaje". Hoy por hoy, la canción me gusta. Tiene un sonido viejo que indefectiblemente me retrotrae a mi infancia y a veces, también a ese recuerdo. La cosa quedó ahí. Sacamos el disco, pusimos otras cosas y fin de la historia. Sin embargo, por mas vueltas que le doy, nunca entendí el significado de la letra. Para mí es una canción de amor o desamor y nada más. O nada menos...

sábado, 10 de agosto de 2019

33 canciones por minuto

Prólogo:
En este nuevo proyecto o blogonovela (expresión muy 2005), decidí empezar esta especie de bitácora o catálogo de canciones clásicas que marcaron momentos inolvidables de mi vida. Desde mi infancia hasta hace poco tiempo atrás. Un verdadero mix de canciones para la nostalgia o emotional rescue.
Estas canciones no necesariamente son mis favoritas de los artistas mencionados, pero por algún extraño motivo quedaron adosadas a un instante de mi vida. Y bueno, solo por eso, merecen este homenaje. Ya sé, la idea no es novedosa, ya varios hicieron su propio compilado de canciones sentimentales y uno de ellos, quizás el más famoso, Nick Hornby (autor melómano de High Fidelity) lo hizo con su "31 canciones". Bueno, como quedé bastante decepcionado con su elección de temas, a continuación vienen las mías, que lejos de ser mejores que las de Hornby, las amo mucho más.



1) La primera canción con la que voy a empezar no es necesariamente la que más me gusta de ellos, pero sí es una de las que guardo un recuerdo más antiguo en mi memoria. Es Twist and shout, por Los Beatles. No recuerdo exacto el día que la escuché por primera vez, porque en verdad era una canción que solía sonar en casa bastante seguido, más que nada por mi viejo que es fan de la banda. Quizás debido a esa marca de la infancia, los Beatles se convirtieron en mi banda número uno. Imposible olvidar el primer amor, y en el caso de la música, más difícil aún. Pero cuestión, que ésta era la canción para mí en esos años. Quizás fuese por el estallido mismo que tiene el tema. Hoy en día hay canciones que disfruto mucho más del primer disco de los Beatles (Please, please me, 1963), pero de chiquito, era ésa. En realidad, mi viejo tenía la canción en un vinilo de John Lennon llamado "Imagine" pero que en realidad era el soundtrack del documental de Andrew Solt de 1988. Un compilado de canciones famosas de John Lennon solista y con los Beatles.
El tema es una bomba. Explosivo, con fuerza; un rocanrol clásico del re carajo. Cuando sonaba se me despertaba el niño salvaje de adentro, como quien dice 'me salía el indio', y entonces todo era excitación, gritos y delirio. Y la canción va de eso, de gritar y enloquecer y creo que Lennon acá tiene una de las mejores interpretaciones vocales de su carrera. Los gritos pelados le salen del corazón. Es la perfección del arte de enloquecer, y el chabón de veintitrés años, lo hizo. Y yo, entonces, la escuchaba una vez y le pedía a mi viejo que la pusiera de nuevo y así seguía hasta que me generaba esa locura del momento y me ponía a saltar y a gritar y golpear las paredes o roperos. Y entonces, ya está bien, basta, fin. Es hora de cenar querido y clíck se acabó, a la mesa. Sería finales de los ochenta y tendría cuatro o cinco años, más o menos. Pobres mis viejos.


miércoles, 7 de agosto de 2019

Mi carta al padre



Carta al padre, al hijo y al espíritu santo. Como era en un principio, ahora y siempre, amén.
Carta al padre Mario. Al Padre Francisco. Al Papa. Al Pater familias. Pater Noster.

En fin, carta al padre interior, superyoico. Ese que te dice siempre que no podes.
A ese y otros tantos más.

En el '83 nació Kafka. Yo también. Pero un siglo después. En el '19 le escribió la famosa carta al padre. En el '19 yo también hago lo propio. Pero un siglo después, otra vez. No tengo otra alternativa. Estoy supeditado a vivir todo un siglo después. A escribir todo lo que quiero escribir un siglo después. Un siglo tarde. un siglo atrasado.

Me pediste que te escribiera una carta, era el inicio del ejercicio de escritura donde nos hacían escribir una carta. Y esto es así. Kafka amaba a su padre, pero a la vez lo odiaba. Le temía. Le reprochaba que no lo había dejado ser. Que lo había asfixiado y apretado como un padre enorme y todo poderoso. Un padre abusivo y temerario que se aprovechaba de la complexión enclenque y enfermiza del pobre Franz. Lejos de haber vivido una situación semejante, puedo decir que mi padre es la antítesis total de todo aquel rollo Kafkiano.

Mi padre es un hombre de semblante tranquilo. Pero de esporádicos estallidos iracundos. De un carácter conservador pero bondadoso. Alentador y paranoico. Sensible e irascible. Bromista y calentón. Artista temeroso. De poca ambición o poco temerario, pero de notable gusto estético y buen oído musical. Mi padre sabe disfrutar de una buena comida, así como de un buen libro, una buena pintura, una buena meditación o buen disco. De un buen discurso político también. Me padre descubrió el peronismo de forma tardía, como muchos de su generación que provenían de familias radicales.

Mi padre estuvo ahí para mí, y no estuvo. Fue un buen ejemplo y no lo fue. Me alentó pero no fue lo suficientemente severo como para ponerme en la buena senda. A mi padre le faltó rigurosidad y exigencia, esa de la cual al padre de Kafka le sobraba. Tuve un buen modelo masculino y a la vez no. Quizás un poco endeble. Hippie. Sensible. Demasiado metafísico y espiritual. Pero de un carácter explosivo, fueguino, ariano. Mi padre, un tipo lleno de contradicciones morales y filosóficas. De una gran confusión neurótica. Pero buena persona. Solapado. Tímido. antisocial. Poco amistoso. Alérgico a los lugares con gente, dependiendo el día. Inseguro en su talento. Futbolero en su juventud. Cuervo. Gran número ocho. Pintor expresivo a lo Van Gogh y un diseñador de moderado gusto estético (estilo 70s, 80s). Un hombre celoso, prisionero de sus inseguridades. Buscador. Ambiguo. Extraño. Musical y colorido. New age. Aventurero. Susceptible. Compañero. Cariñoso. Buen padre.

Este es mi ejercicio. No tengo más de setenta hojas para escribir quejándome de mi padre como F Kafka sí tuvo. Quizás por eso, a la misma edad que el autor checo, mi vida no sea tan interesante, lo mismo que mi escritura. Pero valía la pena hacer una especie de marcador en este punto de mi vida, porque más allá de todo, mi padre es un buen hombre y con sus aciertos y errores, ahí está todavía el viejo.

domingo, 28 de julio de 2019

La ciencia ficción en el rock



Muchas son las colaboraciones entre mundos, al parecer, ajenos como el de la música y la literatura. O la pintura y la música o arte y literatura, etc. Pero son mundos afines, se tocan, se nutren entre sí para dar vida a nuevas obras, nuevos engendros que tienen todo lo que nos gusta. A veces salen bien y a veces salen horripilantes, pero es parte de la idea misma de experimentar, de mezclar la paleta.
A continuación, detallaré como algunas canciones de rock se mezclan en su idea o concepto con las temáticas del género literario de la ciencia ficción. 
No es nada novedoso, se hace desde casi los inicios del rock. Género que nació a mediados de los años cincuenta, cuando la ciencia ficción vivía su década dorada de auge y popularidad. 
Son géneros, dentro de la música y la literatura, que comparten muchas ideas y cosmovisiones de un mundo mejor, mas adelantado o también, sirven como excusa para vaticinar y alertar sobre futuros distópicos terribles. Sobre todo a partir de la década de los 60s con todo el movimiento de la contracultura hippie, que algunos alucinados vieron en el género una forma de combatir "al amo". Todo esto en el contexto de la carrera espacial, el Apolo 11, y novelas como Forastero en tierra extraña de Heinlein o El señor de la luz de Zelazny. De hecho el propio Philip Dick tuvo su acercamiento al movimiento contracultural, seducido por sus viajes lisérgicos y la música de Grateful Dead, entre otros.  
A continuación, veremos letras influenciadas por el género. Muchas quedaran afuera, como es el caso de muchas canciones de Led Zeppelin, quien su letrista insignia estaba muy influenciado por Tolkien y su Tierra Media. Pero decidí dejar géneros cercanos de lado. Lo mismo discos conceptuales como Viaje al centro de la tierra de Rick Wakeman, o Yo robot de Alan Parson's Project, aunque cabe mencionarlos. 

A continuación los mejores temas para mí (por orden cronológico), de rock con lírica de ciencia ficción:

1- MR. SPACEMAN - THE BYRDS- (1966) Esta canción es rara en el sentido de que la música no es para nada espacial, no tiene el ambiente carácteristico de una música que denote el género en cuestión. Es un tema corto, casi una ranchera un poco psicodélica, pero como cuenta la visita de un alienígena es súper clásica y no puede faltar.

2- ASTRONOMY DOMINE - PINK FLOYD (1967) Es difícil elegir una canción de esta banda. Elijo ésta en particular porque es la primera con la que abren su primer disco. Un tema de spacerock psicodélico al taco. La letra es un poco difusa, como la mente de Syd Barrett debido al ácido, pero eso hace la canción mas misteriosa y espacial.  Pero las voces por megáfono, el sonido en fin, memorable. Otra podría haber sido Set the controls for the heart of the sun, un tema de tinte mucho más oscuro. Gran tema también.

3- 2000 LIGHT YEARS FROM HOME- THE ROLLING STONES (1967) Lejos de ser una banda que nos transporte a mundos lejanos, ésta parece ser la excepción a la regla en la enorme discografía Stone. Un tema de su disco más psicodélico y lisérgico Their satanic majestic request. Por eso no extrañan otros temas del mismo como 2000 man o In another land. En una viaje lisérgico interestellar nos veremos por los rincones de Aldebarán.

4- SPACE ODDITY- DAVID BOWIE- (1969) Bueno, de este músico se podría hacer un compilado único (como el que ya hice en este mismo blog de Spinetta y la ciencia ficción). Bowie tiene tantas canciones referidas al género literario que es casi imposible elegir una. Desde sus inicios, el Duke ha mostrado interés e influencia de la ciencia ficción en sus letras. (Hasta el disco Diamond dogs está inspirado en la novela 1984 de Orwell). Pero es imposible no encabezar esa maravillosa lista con este gran tema acerca del ya famoso astronauta el Mayor Tom, que a esta altura se erigió como todo un personaje del género debido a la retro alimentación en la cultura popular.
Otras menciones del mismo artista: Life on Mars?, Starman, Sufragette city, TVC 5, etc, etc.

5- STARSHIP- PAUL KANTNER JEFFERSON'S STARSHIP (1970) Este tema cierra el disco Blows against the Empire, un disco conceptual de los ex miembros de Jefferson Airplane, una de las bandas emblema del acid rock de los sesentas. En esta versión, cambian el Aeroplano por una Nave y deciden irse lejos. Un disco raro que vale la pena escuchar. Es casi una novela, bastante ácida, acerca de un grupo de aventureros que deciden escapar de la Tierra, fatalmente destruida, buscando algo más allá. De hecho, llegué a este disco por una mención en el libro Empotrados o incrustados de Ian Watson. Vale la pena la inmersión. Paul Kantner era claramente un apasionado del género, de hecho gran parte de su discografía, esta atravesada por líricas de temáticas espaciales.

6- PIONEERS OVER C- VAN DER GRAAF GENERATOR (1970) Para los amantes de la ciencia ficción dura, acá nos alejamos ya un poco de la psicodelia norteamericana y entramos de lleno en el progresivo inglés, género dentro del rock que se llevaría bastante bien con las temáticas de ciencia ficción, debido a esos sonidos de sintetizadores que dan mucho nave espacial, además de los temas largos, complejos, muy ambientales y con grandes momentos de oscuridad. Van Der Graaf es una banda poco conocida o apreciada dentro del mundo rock. Pero las extrañas letras de Peter Hammill y sus potentes saxos hicieron de esta banda un punto alto en el prog rock. Pioners over C es sobre unos astronautas que viajan  a la velocidad de la luz y caen prisioneros del tiempo, perdidos entre la nada y la eternidad.

7- STARSHIP TROOPER- YES (1971) No, no es una adaptación de la novela de Heinlein, pero bien podría serlo. Sister Bluebird, es el nombre de la nave protagonista en esta épica canción clásica de la gran banda de rock progresivo Yes. A mi gusto, es de mis preferidas de todo el listado, pero como estoy yendo en orden cronológico más que nada, bueno, queda en el puesto siete al fin. El recuerdo de los viajeros espaciales de su madre Tierra, el invierno, el verano y todas las cosas hermosas que se pierden para siempre en el espacio tiempo.

8- ROCKET MAN- ELTON JOHN (1972) Es casi una revisión de Space Oddity de Bowie, pero se vale por sus propios medios. La historia es la clásica despedida de aquel ser que debe abrazar la soledad del espacio por fuerza mayor. Pero nadie parece terminar de sentirse a gusto mas que en un solo lugar, y después de haber estado surcando la galaxia, no hay nada como estar en casa. De todos modos, es un gran gran tema. Muy emotivo.

9- WATCHER OF THE SKIES- GENESIS (1972) Bueno, otro tema de antología por una banda de prog rock. Acá vuelven a unirse los dos mundos para lograr esta especie de cuento acerca del observador venido del espacio. Su relevamiento no es nada bueno. Ve nuestro mundo muriendo y al borde del colapso. Nada muy diferente a lo que vería en cualquier momento de la historia de la humanidad, siempre pendiendo de un hilo, al filo de la destrucción y el desastre. Dato de color, cuando Genesis tocaba este tema, en la hermosa y teatral era Gabriel, Peter se disfrazaba con un traje entre espacial y vampiresco, mientras sostenía un tubo de luz violeta. Hermoso.

10- '39 - QUEEN (1975) Acá, el astrofísico y también amante del género Brian May se despachó con este temazo de estilo folkie donde cuenta como en el año ¿39?, unos viajeros parten a recorrer la galaxia en busca de un planeta que los salve, pero al volver por sus seres queridos, del planeta ya casi no queda nada y aunque ellos apenas envejecieron, el resto es polvo y ceniza.

11- PARAÍSO SIDERAL- ARCO IRIS (1975) Venimos ahora un poco hacia tierras australes con esta banda de rock progresivo argentina liderada por Gustavo Santaolalla. Una extraña canción que habla de planetas lejanos donde poder ir a vivir. Es parte del disco conceptual Agitor Lucens V, una de las obras mas ambiciosas del grupo y del rock argentino de los 70s. Un poco rebosante de new age y ufología para mi gusto, pero esta bastante bien. El disco tiene momentos de fuerte intensidad y oscuridad que hacen que siga siendo un disco escuchado y valorado en su particular estilo. Otra mención destacable de la banda es Canción de cuna para el niño astronauta de 1970.

12- EL ANILLO DEL CAPITÁN BETO- INVISIBLE (1976) En esta fantaciencia de Spinetta se cuenta la odisea de un astronauta improvisado que surca la galaxia en su precaria nave hecha con los restos de un colectivo. Quizás no sea ciencia ficción dura, pero el mensaje no deja de ser hermoso y por demás poético. Hay muchas otras canciones del flaco con tintes ciencia "ficcionescos" ya mencionados en este mismo blog. Pero como con Bowie, elegí la canción para mi más icónica del músico en cuestión.

13- THE SPACEMAN- RICK WAKEMAN (1976) Como parte del disco conceptual No Earthly connection, esto ya es el colmo de la nerdeada afín. El rock progresivo en su expresión más burda si se quiere. Sintetizadores al palo todo el tiempo, viajes espaciales a cagar. El disco ya harta y peca de empalagoso en lo nerd. Pero, quizás por cuestiones personales que no vienen al caso lo banco y lo pongo en la lista, pero reconociendo que ya es una exageración. De todos modos, como en todos esos primeros discos del ex tecladista de Yes, hay momentos de gran disfrute, pero no es de extrañar que un año después estallara el punk en Londres en protesta contra todo esto que ya había llegado a niveles exagerados de parafernalia. De todos modos, placer culpógeno no se le niega a nadie.

14- THE ROBOTS- KRAFTWERK (1978) Ya saliendo un poco del rock progresivo, nos encontramos con estos alemanes, padres de la música electrónica (por decir algo) y este notable disco llamada The Man Machine. Todo el disco (el mejor de la banda para mí) es una joya. Los vuelos instrumentales de oscura y electrónica densidad nos sumergen en un mundo frío de robots donde los ejecutantes mismos de la banda parecen haber cumplido el sueño del hombre bicentenario de Asimov, pero al revés. We are the robots...
También podría mencionarse Computer blue de la banda de 1981, y hasta otras bandas alemanas con ese juego entre espacial y robótico, pero todo no se puede.

15- PANTALLA DEL MUNDO NUEVO- RIFF (1982) Otra canción de una banda argentina, pero en esta ocasión toca el rock pesado de la mítica banda Riff de Pappo. Una letra del batero Michel Peyronel que nos pinta un escenario apocalíptico bastante gris y oscuro. Además la voz de Pappo detallando aquella visión desoladora es única e imperdible. Las consecuencias de ver películas como Warriors y Mad Max.

Otras Menciones destacadas (porque pinto el hambre) y de seguro hay muchas más que quedan afuera:

-Purple people eater- Sheb Wooley (1958)
-Cuando llegue el año 2000- Los gatos (1968)
-It came out of the sky- Creedence clearwater revival (1969)
-Moonchild- King Crimson (1969)
-Iron Man- Black sabbath (1970)
-Master of the universe- Hawkwind (1971)
-Space truckin'- Deep Purple (1972)
-Astronomy- Blue oyster cult (1974)
-Serenade- Steve Miller band (1976)
-2112- Rush (1976)
-Flight of the Moorglade- Jon Anderson (1976)
-Chico cósmico- Raúl Porchetto (1977)
-Walking on the Moon- The Police (1979)
-Mr Roboto- Styx (1983)
-Vuelta por el universo- Cerati-Melero- (1992)
-Subterranean homesick alien- Radiohead (1997)
-Fett's vette- Mc Chris (2001)
-Yoshimi battles the pink robots- The flaming lips (2002)
-Robot rock- Daft punk (2005)
-Mi próximo movimiento- El mató un policía motorizado (2008)