miércoles, 30 de agosto de 2023

Hogar obrero



Por qué NO me gusta Radiohead

A veces me pregunto por qué carajo no me gusta Radiohead. No existe un motivo concreto más que el hecho en sí de que la banda en terminos generales me aburre y no me parece muy original. Considero que está muy sobrevalorada. Por otro lado me molesta la gente que es ultra fanática de la banda y te la vende como lo algo para entendidos. Eso me genera rechazo y no lo veo como algo justificado sino al contrario. Pero realmente no es importante dicho asunto porque lo mismo me pasa con artistas que me parecen increíbles y mucha gente no los valora aduciendo exactamente lo mismos argumentos respecto a Radiohead, asi que nada... para gustos, los colores...

Borracho

De un tiempo a esta parte dejé la marihuana. Quizás eventualmente, no lo sé, pero chau, cumplió su función. Lo mismo el cigarrillo que dejé de comprarme para pedirle a alguien a veces, porque la verdad, es un asco. Y nunca fuí de beber, pero a veces me tomo una birra o algún vino y como no bebo con frecuencia rápidamente me marea y me da sueño. Ese es el caso actual. 

Hogar obrero

En los ochentas existía el Hogar Obrero/Supercoop, un supermercado en plan cooperativa que evidentemente era un vestigio de otros tiempos. Con el Menemismo todo eso voló. A cambio vinieron grandes supermercados como Norte, Tía, Disco, etcétera. Mucha importación, capitalismo salvaje y toda una serie de porquerías individualistas que cagaron el país, lisa y llanamente. Malditos sean los abominables años noventas y toda la gente que los ama. Los odio con toda mi alma. 

Nirvana

Bueno, para ser justos, no todo de los 90s fue una poronga malsana. Hubo muchas cosas, al margen de la política, que estuvieron bastante bien. De hecho, cuando vivía en aquellos tiempos, odiaba gran parte de la música que sonaba en la radio. Con el tiempo no sólo fuí valorandola sino que me empezó a gustar tanto como la de otras décadas anteriores como los 60s y 70s. Caso similar con los 80s. Pero en aquellos tiempos la odiaba. Hoy, a comparación de la música "actual" que me parece una reverenda mierda, la música de los 90s es Mozart y Beethoven juntos. Y otra cosas más... Al margen de lo que pensaba de la música en la época del Carlo, hubo una banda que me pareció siempre increíble: Nirvana. La leyenda familiar cuenta que una amiga de mi vieja (la tía Elsa) le regaló a mi hermano el disco Nevermind porque la banda tenía un nombre ¿"budista"? Bueno, la verdad que no sé con que intención le regaló ese disco a mi hermano en sus quince, pero a principios de los noventas, ese cd le cambió la vida a los hermanos Carmona y de alguna manera, gracias a aquel equívoco pudimos entrar y comprender aquella pequeña y última revolución musical dentro del rock. 

Coda

Quizás hoy nos falte algo que nos haga entender la música contemporánea. Quizás nos falte ese Nevermind que nos llegó de casualidad. Pero sinceramente, dudo mucho que eso suceda...

PD: Siempre me pareció que Kurt Cobain fué a los 90s lo que Lennon a los 60s. Lo que pone a Grohl en el papel de ¿Paul?...

martes, 29 de agosto de 2023

Cartas a Milena


 12/1922

Querida Milena

                           Te escribo esta carta anónima porque necesito ponerme en el mapa de tu amor. Necesito que sepas que existo. Necesito que me veas, que digas Ahhh si, fulano de tal... Bueno, este Fulano de tal, hace mucho tiempo te conoció cuando naciste. Yo tenía nueve años y fui con mi vieja a la casa de una de sus amigas que casualmente acababa de tenerte. Cuando te vi eras eso, simplemente un bebé que dormía agazapado. Después pasaron los años y me olvidé de vos. Sin embargo nunca olvidé tu nombre. Nunca conocí ninguna otra Milena, asi que de alguna manera ese recuerdo quedó asentado en mi memoria. Los años pasaron, creciste, crecí, nos pasaron cosas, pero tu nombre quedó signado a tu persona para siempre. 

Después, en una de esas casualidades de la vida (no tan casuales según mi sentido místico de la existencia), nos cruzamos en un bar de C... Cada uno que su respectiva amiga, vos con la tuya, yo con la mía. De hecho mi amiga fué quién se acercó a pedirte fuego para su cigarro y bueno, entre una cosa y la otra nos terminamos juntando los cuatro en una misma mesa. En ese momento me quedé hipnotizado por tus grandes ojos negros, tus hoyuelos y tu boca diafana. Después nos pasamos la data y pasamos a formar parte de una red social que nos mantiene "en contacto". Confieso que he cometido el pecado perdonable de stalkearte varias veces porque quedé prendado de tu maravillosa y única sonrisa. Y como cantan los juglares:

Tu piel, tersura incomparable cual suave terciopelo

Tus ojos, tus piernas, tus manos Tus dedos, tus narices

Tu pecho, tu espalda, tu pielTus cabellos (negros)
Tu cintura, tu talle, tus dientesTus labios, tus codos, tus cejasTus brazos, tus pies
Tus pestañas, tus caderas, tus rodillasTus mejillas, tus falanges, tus muñecasTus orejas, tus tobillos, eh... etcétera


Bueno, se entiende el concepto de quedar deslumbrado (no quiero decir enamorado porque no existe tanta confianza). Sé que para vos soy simplemente el señor Ka, nacido en 1883 en un barrio perdido de Praga. No te preocupes Milena, yo también soy de Europa del este. Sé también que has oído hablar de mí y de mis extraños cuentos coloquiales acerca de lo perturbador, lo incómodo, quizás lo bizarro. Pero no te asustes Milena. Yo sé que si me conocieras mejor quizás podría caerte bien. Hasta podrías enamorarte de mí. Según los astros somos de signos opuestos complementarios y una bruja una vez me dijo que mi alma gemela sería una chica que conocí en la niñez, mi opuesto complementario, y bueno... no puedo revelar más. 
Tan solo decirte que si por una de esas casualidades de la vida, que ya nos ha unido en el pasado, pudieras leer esta carta, bueno, espero que me tengas en un poco más de consideración. Porque yo si tengo interés en vos y quisiera ser ese amor que siempre esperaste pero nunca llegó. 

Con mi más sentido afecto
K. 


2/1923

Querida Milena
                          Sé que no me conoces y es que nunca recibí respuesta de mi carta anterior. Reconozco que es medio random que te escriba aquello pero no te olvides que a mi se me da un poco lo bizarro. Es mi naturaleza. Pero no te preocupes, no soy peligroso y de hecho ya no voy a molestarte más. Entiendo que vos estás para otra cosa. Que posiblemente sea la reencarnación de alguna divinidad grecolatina y yo soy un mero espureo, ya entrado en años y decadencia. Sé que estás para algo mejor, jugas en otra liga y no es mi intención hacerte bajar de nivel. Pero más allá de eso, quiero que sepas que aún así seguiré enamorado de vos. Quizás hasta que muera o quizás sólo hasta mañana a la tarde. Perdón, es que tengo otras citas y mujeres mucho menos pretenciosas que vos, anteponen su corazón a su vanidad y realmente creo que no sos la indicada pàra mí, mi eternamente bella y añorada Milena. Me estoy haciendo viejo sin tu amor, pero recordá que yo estuve ahí, antes que nadie. Y merezco algo más que sólo tu cortes desdén. 
Recuerdame como aquel que te amó y no pudiste ver...
Con irremediable amor x.x.x
Señor K.

lunes, 28 de agosto de 2023

Mi canción farovita



Ferpectamente!
Estamos todos locos.
Ferpectamente!
Viajamos por estos manicomios, asolados por desintegración visual.
Ferpectamente!
Es algo científico que Batman ya conoce por expriencia propia... 

Todos estamos locos, el quid de la cuestión es... ¿que hacemos con esa locura?

últimamente me estoy dando cuenta que me ven como un loquito. Al principio me sentí mal conmigo mismo. 
Después pensé, ya sé... gente muy cercana me lo dijo, pero... ¿Acaso soy el único?

Sólo alguien que sabe de lo que habla reconoce a sus pares. 
Aquellos que acusan a algun otro de ser un loco, bueno... tienen sus muertos en el placard. 

En los tiempos que corren, todos estamos un poco locos. De hecho, sería insano no estarlo. 
La cordura es un estado irreal para el ser humano. 
Si hay algo que no define a nuestra especie es justamente la cordura. 
Por otro lado, es algo demasiado sobreestimado. 

En este mundo cruel y desigual, donde casi nadie es lo que quiere ser, es imposible la absoluta sanidad mental. Y cuando uno se siente por fuera de todo aquello, se da cuenta que por otro lado está la herencia. Además está el contexto, el entorno, una sociedad cuasi alienada. No ser un lunatic is on the grass es una quimera tan imposible como innecesaria. 

Ahora bien...
¿Que debemos hacer para no sentirnos tan mal? Por empezar, dejar de acusarnos. Las acusaciones cruzadas de quien está más loco que quien no sirven, no suman y es como chanchos acusandose en el chiquero de quien está mas sucio. No seamos ridículos por favor, con estar loquitos nos alcanza y sobra. 

¿Seremos loquitos, locos atenuados o estaremos rematadamente locos?
Realmente, poco interesa...
Allí están las consecuencias de nuestra situación psíquica: dime a quien votas y te diré tu nivel de insanía. 
Y tal vez tengamos que reconocernos como gente enferma, para entender que debemos tomar el camino de la sanación cuanto antes. 
Una sociedad de locos y desquiciados no es buen augurio para casi nadie. 

Ahora volvemos a contemplar un futuro que se nos aproxima terrible, funesto, marcial...
Pero ¿es realmente esa la verdad?
La verdad es el árbol al que nos tenemos que subir... Para ver todo el panorama,, porque bien sabido que el árbol no es el bosque. Y más allá del bosque está la pradera, y más allá las montañas, y más allá los arroyos y las cascadas y la datura... pero más allá de las montañas empieza el desierto y luego la llanura y luego los bosques...

viernes, 25 de agosto de 2023

Hijos de Invierno

 Somos los inciertos, los hijos del invierno. 

Aquellos que nacimos con un hálito de frío sobre nuestra nuca. Un mundo congelado nos esperaba al salir.

 No creemos que podramos salirnos tan fácil con la nuestra. 

Ahora somos pocos, pero en breve seremos millones, agazapados para dilatar nuestras moradas.

El solsticio de invierno ha comenzado y nos ha traido una nueva esperanza.

Solitarios, vagamos por las dunas de Dunne...

Eternamente. Buscamos el calor que no encontramos al llegar al mundo. 

Por eso, como Olaf, amamos el verano. 

Y los nacidos en veranos, como era de suponerse, aman el invierno. 

Siempre queremos lo que el otro tiene. 

Si lo tengo lacio, lo quiero con rulos y viceversa. Si soy rubio amo a las morochas... Etc.

Cuando cumpla 50 años quiero festejarlo cruzando el desierto del Sahara arriba de un camello al que nombraré: Jorobado.

Nunca pienses que estás derrotado si aún no sacaste nunca la cabeza por la ventada del colectivo. 

No creas que perdió sentido todo, porque como cantaba Fito... Es solo una cuestión de actitud...

Una última reflexión:

Iba a escribir sobre otra cosa pero al enfrentar las pantalla en blanco olvidé todo lo anterior y salió todo este rollo sin sentido. Sé que estoy un poco borrachito, pero mi corazón es fuerte. A veces lloramos por las decisiones erradas que tomamos, pero peor es no tomar ninguna. Siempre es así. 

Jugaozla, porque como dijera hace miles de spots atrás, bienaventurados los intempestivos de espíritu, porque de ellos será el garage lleno de aceite del tío Alberto.

lunes, 21 de agosto de 2023

Raros avistamientos


Todo empezó una noche. Una noche como cualquier otra, donde quizás el viento soplaba muy fuertemente y parecía que nada era real. Los sauces se contorcionaban con extraños movimientos casi agonizantes. Y en medio de todo aquel resquemor, una mota de intranquilidad sopló su hálito de desgracia sobre todos nosotros.

Caminando por Villa del parque noté que algo extraño sobrevolaba sobre mí y clavé muy intranquilo mi ojo en el cielo. Como un observador nocturno de la esfera celeste, pude comprobar que una luz verdosa fosforescente zigzagueaba por sobre las pocas estrellas citadinas que pueblan el manto nocturno de una misteriosa Buenos Aires. 

Como Torteval de los laicos improperios, viejo escolástico de lo imperecedero, fuí fraguando la impertente carne de cangrejo que suelo deleitarme en llevar bajo mi sombrero. Sombrero mágico como el de María de Buenosayres. Extravaganza, fratelanza, incursión de lo intergaláctico en medio de un contexto cotidiano. 

Deletreo que todo tiempo venidero se asomará con más y más de aquello. Como Fabi, yo Amo lo extraño.

El ballet cósmico ha comenzado!

La danza de Siva, el destructor de mundos. 

Un aliento de seansación del mundo, cruza mis pensamientos, creyendo que han llegado los cuatro jinetes.

La humanidad es un juguete que vino roto. 

Desdeño la romanza y los veranos sin montaña ni olor a castañas.

Defenestro todo aquello que me erosiona el alma. Todo lo que me contradice con saña. 

Noto que el bailarín asesino repiquetea por el espacio como un saltimbanqui cualquiera. 

Pienso en la voz de los muertos... Los que me transmiten mensajes claves en sueños...

Ellos sabían de todo esto. Fuí advertido pero mi raciociño siempre busca deshechar todo lo que no cree de verdad.

Ahora es tarde. Ya comprendí que hace tiempo somos marionetas del mal. 

Compensando la trifulca ninguneada del gran Maestro.  

Como adoptar un nuevo comportamiento? Préstame tu oreja, y un sentimiento...

Sólo puedo decir: Aventurados los que vienen de lejos, porque de ellos será propicio nuestro nuevo estacionamiento. Disponible. De gran espacio. Y libre de todo mal. 

viernes, 11 de agosto de 2023

Tandilia!

La piedra de Tandilia es más dura y pesada que cualquier monoblock de hormigón hecha en Peronia. 

Tandilia, hogar de los muertos vivos, los chupasangres y los parásitos estatales. 

Gracias pero me quedo con el ogro de Lobos...

En Tandilia nació nuestro propio Anticristo. 

Tenemos uno nacional si. 

Los tiempos idos de la vieja Tandilia se perdieron en el alabastro de la modernidad itinerante. 

Un viejo zorro dijo en los noventas que a chiunfar a chiunfar a chiunfar. 

Y la piedra de Tandil, como el borrego de Miley siguieron a aquel viejo estafador. 

Lo peor de todo el asunto es que ya han ensuciado tanto la cancha...

Endeudado tanto nuestro hogar...

Han destruído lo poco que se pudo reconstruir en apenas doce...

Es un ciclo sin fín de mala leche y gente podrida. 

La piedra de Tandil hizo tanto daño que no piensa en otra cosa que en volver a cometer delito.

Un violador, un asesino, un corrupto no puede esperar para repetir su crapulencia.

Tandilia vomitó hijos frustrados, castrados de alma, odiadores de sus padres...

Gente que de tan gris su alma se puso negra y como dijo el poeta...

Una vez que se mutilan las alas ya no vuelven a crecer...

Envilecidos de poder y corrupción.

La política te aniquiló. 

martes, 8 de agosto de 2023

El maestro Albiore

Rolando Albiore nació en el barrio de La Boca, ciudad de Buenos Aires en el año 1960. Sus padres fueron Marcelo (el tano) Albiore y Gianina Grimaldi, los dos nacidos en Parma, Italia. El joven Rolando fue desde muy chico consciente de su poder vital, algo que lo diferenciaba del resto de sus amigos de barrio. Una sensibilidad con las fuerzas del Cosmos que lo convertían en un ser especial.

Cuando cumplió los diez años, sus padres murieron trágicamente en un accidente automovilistico. Como Rolando no tenía otros familiares terminó en un internado para huérfanos en el barrio de constitución. La vida dura del internado no hizo más que elevar su potencial, siendo Rolando el más fuerte de todos, superando en potencia a varios chicos más grandes. Sin saber porqué de esta condición su caso salió en los diarios como el caso del "Pequeño Superman". 

Al cumplir los doce años, un extraño venido de Europa se presentó en el establecimiento como "un pariente lejano" y dijo que tenía la posibilidad de llevar a Rolando a vivir a la tierra de sus ancestros. Como la presencia de Rolando se habóa convertido en un problema para los demás internos, el establecimiento aceptó que se lo llevaran sin muchas trabas. 

Rolando llegó con el extraño a España y de ahí volaron a una zona apartada de Grecia donde el pequeño se sintió como transportado a otro tiempo, como si hubiese viajado a un época de la antiguedad. En aquel extraño y desértico lugar, rodeado de columnas y ruinas griegas, Rolando se puso a inmediatamente a entrenarse para ser una especie de guerrero superpoderoso. 

En breve aprendió de la mano de su maestro Kreoptos los misterios de la fuerza y el Cosmos. Aprendió a despertar su séptimo sentido y a congraciarse con los demás pupilos de caballeros. 

Para finales de los 70s obtuvo la armadura de plata de Cefeo. Armado con espesas cadenas, su armadura celeste le hacía acordar los colores de su bandera. Para 1981 había sido destinado a la isla de Andromeda, donde se dice, en tiempos mitológicos, Andromeda había sido encadenada para aplacar la ira de los dioses. Allí debía impartir su conocimiento para que otros aspirantes a caballeros pudieran obtener, en el mejor de los casos, la armadura de bronce de Andromeda. 

Muchos fueron los postulantes que aspiraron a tan tamaño honor pero ninguno pudo conseguirla por años. Hasta que en 1986, un joven llamado Shun pudo dejar de lado por un momento su extremo sentido de humanidad y conseguir tan preciado honor. Los motivos eran simplemente volver a Tokio donde había sido separado de su hermano mayor Ikki, único familiar del jóven Shun. Pero antes de partir, Shun le demostró al maestro Albiore que su poder iba más allá de su mera agilidad con el uso de cadenas. Le mostró todo el brillo y poder de sus Cosmos que mantenía oculto para todo el mundo. 

Aquella fué la última vez que Albiore vería a su alumno preferido. Éste regresaría a Tokio para luego, junto con otros caballeros, iniciar una cruzada de liberación del Santurario de Grecia donde se decía un usurpador había ocupado el lugar del antiguo Patriarca. 

El propio Albiore sería testigo de esta tendencia hacia el mal y la destrucción cuando desde el santuario mandaran al temible caballero de oro Milo de Escorpio, que intentaría someter a los residentes de aquella pequeña y calurosa isla para que se unieran al régimen del nuevo patriarca. Pero se encontraría allí con una ferrea defensa por parte de sus habitantes, y sobre todo del poderoso Albiore, quien presentaría una dura batalla a su enemigo dorado. 

Albiore caería presa del poder de su rival dorado, pero tiempo después se sabría que Milo fue ayudado sin saberlo por otro caballero dorado, Aphrodita de Piscis, quien desde las sombras atacaría al gran Albiore que presentaba dura batalla a Milo y no parecía someterse de ninguna manera. La estocada de Piscis sería traicionera, (típica jugarreta pisciana), lanzando su mortal rosa blanca para así debilitar al caballero de plata hasta lograr que sucumba ante las agujas de Milo.

Albiore no es muy recordado pero es importante destacar que fue un caballero tan poderoso y temible, como honrado y servicial. Además fue uno de los pocos latinoamericanos en convertirse en un caballero del zodíaco. 

domingo, 6 de agosto de 2023

Por un pelo de rana calva


En las inmediaciones del Gran Chaparral, al oeste de Salta, donde los caminos son de tierra, el viento Zonda convierte a todo habitante en un prisionero del terror que emana de sus fauces lángidas y terribles. Nadie puede escapar a su poder evocador de leyendas y supersticiones. 

Bajo la traza misma de un rancho pobre y desabastecido, se encuentra la familia Cruz. Moradores históricos del rancho oriental de La Olvidada. La historia de la familia Cruz es curiosa porque se remonta a los tiempos de la Colonia. Allí ya estaban asentados y se decía en el pueblo vecino que los Cruz habían llegado con los primeros españoles en visitar la zona. 

No tardarían en mezclarse con la población nativa, pero siempre manteniendo determinado y necesario linaje para perpetuarse en el tiempo. En épocas de las guerras gauchas, Juan Cruz, notable estanciero del rancho La Olvidada primero se abstuvo de participar de la contienda por respeto a sus ancestros, pero cuando el general Guemes no dejó lugar para tibiezas, Cruz tuvo que ajustarse las bombachas, calzarse la faca y salir en su indomable junto con sus peones y otros estancieros para defender las fronteras de las invasiones españolas venidas del Alto Perú. 

Su ayuda terminó siendo clave y lograron repeler a muchos maturrangos de aquellas expediciones punitivas contra el nuevo gobierno libre americano. Y sin embargo, no todo tuvo un final feliz. Al parecer, cuando Cruz y sus hombres volvían de una batalla a su rancho La Olvidada, un grupo de realistas logró perseguirlos hasta pocos metros antes de su morada. La batalla se desató por la arbitrariedad de un chasquido imposible ocasionado por el pisotón imprudente de un soldado español sobre una rana calva colorada. Ésta en vez de morir lanzó una especie de lamento con lo que se dice parecía el lamento moribundo de una parturienta agónica. Los arcabuses no tardaron en sonar y en breve los sables entrechocaban peligrosamente frente a donde la familia de Cruz rezaba a los cuatro puntos cardinales. 

La batalla fue breve pero cruenta y si bien los pocos españoles que lograron sobrevivir huyeron, más adelante serían interceptados por una tropilla de los infernales de Guemes que les mandarían a rendir cuentas al Averno. Por su parte, Cruz fue herido de bala a traición por la espalda y cayó malherido frente a la puerta de su casa. Su esposa e hijas salieron a socorrerlo pero fue inútil, el hombre había encontrado su destino. Bajo estas nuevas circunstancias, la familia Cruz cambió de política y a partir de ese día decidieron que los Cruz ya no servirían a amo alguno. Convirtieron a La Olvidada en un rancho fantasma y huyeron a vivir a los montes lejanos del oeste. Con el tiempo, las guerras contra España terminaron, Guemes murió pero se convirtió en un héroe nacional y a partir de ese entonces empezó la forja de lo que luego sería la Nación Argentina... Pero esa es otra historia. 

El rancho La Olvidada fué pronto ocupado por algunos paisanos que luego a su vez abandonaron el predio al afirmar que la antigua casa de los Cruz estaba embrujada. El tiempo convirtió a la vetusta casa en meras ruinas que apenas podían dar lugar a los visitantes de paso que aquello había sido alguna vez un hogar. La leyenda cubrió a la zona de un halo de tragedia y misterio, donde se decía que el espíritu de la mujer de Cruz vagaba por las noches sin luna con la forma de una cabeza fantasmal, gimiento y agonizante. Clamando por el retorno de su esposo de aquellas cruentas batallas. 

Pero la leyenda no termina ahí. Hacía el año 1885, un grupo de expedicionarios de la zona, mandados por el presidente Roca, encontraron las ruinas y siguieron el rastro que hacía setentas años había llevado a la familia Cruz a huir hacia las montañas. Esta expedición no tardó en encontrar unas señales que los terminaron arrojando hacia una zona demasiado árida, un enclave en las montañas de difícil acceso. Allí, según el único sobreviviente de la expedición, encontraron unas grutas en la montaña donde la familia Cruz había degenerado a los estamentos más elementales, olvidando su origen humano y vueltos casi como trogloditas. Una pequeña sociedad de incesto y canibalismo que era tan infrahumana que costaba mirarlos. Sus facciones se habían deformado y según el informe de Felisberto Gonzales, su  imagen eran aterradora y el hedor a descomposición insoportable. 

El grupo intentó entablar una conversación pero los únicos que podían entender algo eran los ancianos y estos se negaban hablar. O quizás no podían. Según el confuso informe de Gonzales, los viejos vivían en el peor estado, hacinados en una caverna pequeña llena de escrementos. Y los jóvenes del lugar parecían haber tomado el control, entregándose a sus instintos más básicos. El grupo estaba armado pero eran apenas una partida de siete expedicionarios. Su error fue dividirse en grupos de dos para inspeccionar las barracas, quedando sólo Gonzales en su caballo, quien cuando ninguno retornó para la noche pensó lo peor. Cuando poca luz quedaba, Gonzales cuenta que siluetas subhumanas se acercaban a él, aún masticando los brazos de sus compañeros. El susto lo hizo salir a todo galope hasta que su caballo cayó muerto de cansancio y aún así él siguió corriendo hasta el pueblo más cercano que estaba a varios kilómetros. Su relato fue en parte descartado por el estado deplorable de Gonzales y algunos creyeron que se trataba de un alucinación, debido a la larga caminata de dos noches y dos días que hizo para escapar de allí. 

Gonzales volvió a la ciudad de Buenos Aires pero no se supo más de él. Algunos dicen que fue empleado por Holmberg en su flamante nuevo Zoo como cuidador en el área de aves. Otros dicen que terminó internado en un Instituto Psiquiátrico de alta alcurnia y otros dicen que se suicidó, alienado por las imágenes que habían quedado aferradas en su memoria. 

Cada vez que sopla el viento Zonda por la zona de La Olvidada, algunos cuentan hasta hoy en día que llegan los lamentos de la familia de Cruz que degeneró en trogloditas. Quizás ya ahora sean meras almas en pena o una nutrida secta organizada. La realidad es que desde hace más de cien años nunca ningun gobierno quizo mandar una partida para corroborar aquella deleznable historia. 

Y todo quizás por un pelo de rana calva... 

viernes, 28 de julio de 2023

El escritor, el astronauta, su mujer y su amiga


IV

Finalmente llegó el día de la consumación total de cualquier arista que hubiese podido llegar a quedar sin resolver. Porque Thiago despegó, como uno de los primeros argentinos en volar al espacio como astronauta. Muriel no daba más del orgullo. Sebastián seguía el despegue con gran interés. Todo el país yel mundo entero celebraba este nuevo viaje hacia el borde exterior. Todo era optimismo y algarabía porque la humanidad por fín rompía el cascarón. Pero a veces, cuando las cosas salen demasiado bien, en algún momento salen mal y es que un desperfecto técnico en una bomba de oxígeno fue el responsable de que la nave en la que viajaba Thiago explotara cuando se disponía a cruzar el cinturón de asteroides. 

La noticia fue devastadora para todos. Un silencio imperante en toda la sociedad había puesto freno a esa vorágine celebratoria de un día atrás. Solo unos pocos apáticos, los anti mood social de siempre, hacían como que nada les importaba. Pero aquellos que no lloran las penas del pueblo, en silencio lloran no poder llorarlas.

Luego del hecho traumático Sebastián se recluyó por varios meses sin querer saber nada del mundo exterior. Mirando cualquier cosa en su computadora que no tuviera que ver con el espacio, ni las noticias, ni mucho menos comunicarse con alguien del mundo externo. Y aunque pensó muchas veces en llamar a Muriel, se abstuvo. Por respeto y también por temor. Ella tampoco dió señales de vida y de alguna manera implícita, ambos sabían por lo que estaba pasando el otro sin necesidad de hablar directamente y así incurrir en el error general de salar las heridas cuando el corte fue reciente. 

El tiempo, el traicionero, el veloz y lerdo cuando quiere, pero el implacable, dicen... que lava las heridas. Para Sebastián no existirían los eones necesarios para solventar la pérdida de su mejor amigo y la de Muriel también, porque para lo que él respecta, ambos habían muerto en ese accidente. 

Ya no quedan más amigos de lo eterno... El cielo con violencia se da, puede chuparte la energía esencial, y si el cielo te busca, no tenes que estar... 

Mientras Pescado Rabioso canta ese lamento del Poseído del Alba, Sebastián desayuna Choco crispies como cuando era chico y le gustaban más que nada por el olor y el elefante marrón. Ahora la humanidad le gusta por las razones menos obvias: porque sabe que se extinguirá tarde o temprano. 

La puta madre que me parió carajo, se lamentaba cada vez que se metía un bocado de comida en la boca.

Las noches eran un martirio y ya nadie preguntaba por él. Habían pasado diez años del incidente y estaba próximo a cunplir cincuenta años. La edad en que su padre enloqueció y desapareció del hogar. ¿Y ahora? ¿Que triste final trágico se tejía de su pobre suerte?

...

Para finales de agosto del 2033, Sebastián se encontraba paseando a su perro gran danés por el Parque Centenario. Cansado por la vuelta, se dejó caer en un banca. Allí, contempló el cielo azul pre primaveral y agradeció haber seguido adelante. Luego de un hiato de 4 años volvió a escribir y estaba próxima a salir su nueva novela sobre un viaje espacial al interior del universo personal. Lo llamaba su gran experimento "Gnosis ficción". De hecho habían dos o tres editoriales interesadas en la nueva obra, la del regreso del escritor Sebas Kartuccio.

Un sombra le tapó el sol de repente. Seba elevó su mirada hacia el ser del umbral. Era una mujer de increíble pelo negro azabache que ya había visto tantas veces que no podía contarlas. Ella siempre estaba en los momentos más importantes y bisagra de su vida. Había vuelto a aparecer y eso para Sebastián era una buena señal. Señal que no dejaría pasar esta vez... 

-Hola inventor. ¿Como estas?

-Hola, tanto tiempo che...- Hubo un breve silencio incómodo- Sentate si queres. 

Ella se sentó a su lado y se puso a jugar con Derby, el enorme perro guardián de Seba. 

-Él es Derby, es mi nuevo compañero. Amigo, confidente y protector. 

Ambos miraban al perro con afecto mientras el can se dejaba querer moviendo la cola con la lengua afuera. 

-Siempre fuí gatero. Pero hace unos años me di cuenta que necesitaba otro tipo de afecto. Y bueno, acá estamos. ¿Vos como estas Susi?

Ella lo miró sonriente. 

-¿Como sabés mi nombre?

-Siempre lo supe, pero bueno. A veces me encontraba demasiado ensimismado para apreciar al mundo.

-¿Y te curaste?

Seba cabeceó... -Y... en eso estoy...

Siguieron mirando a Derby y observando a las palomas comer el pan que la gente les tira. Luego se levantaron, dieron la vuelta al lago y después Susi le dijo si quería ir a tomar un helado. Después de eso se perdieron en las intrincadas redes y filamentos de un universo incomprensible que podía ser tan absurdo como un Dios con forma de monolito o de un secador de pelo naranja...

FIN


jueves, 27 de julio de 2023

El escritor, el astronauta, su mujer y su amiga


 

III

Sabés que no va a volver ya... las posibilidades son mínimas...

No. Me cansé de esperarlo. Sabés que no va a volver...

Pero es mi amigo. No puedo hacerle esto.

Y es mi amor. Pero él ya no va a volver. Pasaron diez años desde que se fue, cuando tendrían que haber a los dos años como mucho. Yo lo esperé, pero ya está. No soy Penélope. Y además...

¿Además que Sofía?

Además ya sabés... 

No, no sé. ¿Que?

A vos también te amo y...

Pero...

Y si tuviera que rehacer mi vida, la única persona con la que quisiera estar es con vos.

Bueno, yo también te amo. Pero eso ya lo sabés... siempre te quise pero acepté mi lugar de amigo y entonces...

Calláte.

(Silencio)

(Telón)

Corte a

            la nave estaba enquistada en el famoso Atracadero de Espacionaves R Delta-cat 12, sector V. Y El Astronauta era el último sobreviviente de toda una cadena de sucesos desafortunados en aquella Illiada y Odisea espacial que había llevado a la NASA, TESLA, Astronautas de la UE y Cosmonautas de la Federación a un viaje que tenía menos de exploración científica que de expedición de castigo por la destrucción (quizás involuntaria) de la Estación Espacial Omega del Sector 4 por parte de los Mandrakianos (como los llaman despectivamente los Terrícolas), una especie de diferentes valores e intereses interestelares de los que suele tener la humanidad. La verdad es que lo Mandrakianos no tienen interés en hacer contacto con nosotros. Se dedican a la exploración espacial con fines que podríamos llamar etnológicos. Su plan en realidad es de meros observadores de diferentes planetas y especies pero sus fines no son del todo claros para los humanos que entonces reinterpretan todo aquel desprecio a hacer contacto con nosotros como un desplante y como los humanos sólo les interesa el comercio de tecnología, la afrenta no puede ser gratuita. 

Los primeros en destruir el cielo fuimos nosotros. Luego ellos hicieron inhabitable el aire. La guerra se demoró por diez años, como la de Troya. Cuando las naves volvieron en llamas hacia la Tierra, un viento celeste catapultó a los pocos sobrevivientes en el cruce de la Cadena de Asteroides que nos separa de los planetas gigantes. La guerra había finalizado y los Mandrakianos se habían retirado hacia su galaxia con varias bajas pero con media flota aún en pié. Los humanos habían quedado despedazados. ¿Todos? Todos menos una nave Corintia que había logrado sobrevivir casi intacta a las largas batallas. En ella se encontraban decenas de astronautas de diversos países, sobre todo sudamericanos y algunos norteamericanos. Pero a lo largo de los años, entre ataques, enfermedades y y luchas internas, la población de la Corintia había decrecido hasta que dos latinoamericanos eran los únicos que pilotaban tremenda nave. El mexicano moría recientemente por una descompensación renal quizás debido a su abuso del tequila que había metido de contrabando e ingerido a mansalva a lo largos de diez largos y penosos años. El hombre restante era conocido como Tango, debido a su nacionalidad, y siendo el único en pié, le resultaba casi imposible pilotar solo la nave. Pero los dioses le eran propicios. Había conseguido reparar alguno de los sistemas principales averiados luego de tantas luchas e intentaba salir de la marea de chatarra espacial que había dejado el conflicto bélico espacial. Para él no existía algo más importante que poder salir de ahí y volver con su mujer, que lo esperaba en su planeta pero... ¿lo esparaba aún?

...

-¿Y? ¿Que les pareció?

Un silencio incómodo se interpuso entre los tres amigos. Muriel se levantó de la mesa con la cara llena de pudor. Thiago miraba su reloj como si midiera el tiempo y no podía dejar de mirar el segundero, en extremo incómodo y molesto. 

Seba volvió a inquirir. 

-Todavía no está terminado, pero tiene un final feliz, no se preocupen. ¿Te gustó che?

Thiago sin quitar la vista de su reloj pulsera respondió cortante. 

-Más o menos. Che, me parece que nos tenemos que ir ya. 

-Che, no seas boludo, es una historia de ficción. Supongo que vos no vivis ese tipo de experiencias. ¿O si? Hasta donde sé no existen nigunos Mandrakianos ni niguna guerra estelar... 

Muriel volvió a sentarse y no pudo más que poner paños fríos al asunto. 

-Está bueno Seba, está bueno. Nos gustó. Ya sabemos que el astronauta vuelve a la Tierra con su esposa, está más que claro. 

Seba se movió incómodo en su silla y no piensa mucho su respuesta. 

-¿Y como estas tan segura? Quizás el astronauta sobrevive pero llega a otro planeta, conoce a Nubia, una princesa de Marte, se casan y son felices. Lo mismo que aquellos que quedaron enla Tierra rehacen su vida. 

Ni Thiago ni Muriel miraban a Sebastián. Ambos con la mirada perdida o clavada en algún lugar inherte de la casa. 

-Bueno, pero al final no tienen sentido del humor carajo. Escribí una ficción para reirnos de nostros. 

Muriel iba a responder con una sonrisa pero Thiago interifirió.

-Quizás para vos sea algo muy gracioso y divertido escribir historias espaciales sin ningún tipo de conocimiento. Pero los que de verdad vamos arriba nos jugamos la vida como para que te tomes todo esto para la joda. Me sorprende de vos. Pensé que eras más maduro...

Thiago se levanta, toma su abrigo y se dirige a la puerta. Antes de abrir la puerta se queda de espaldas y apenas se inclina hacia Muriel. 

-¿Venis? ¿O te quedas?

A lo que Muriel rápidamente contesta que si por supuesto, que lo sigue, que se va con él. Toma sus cosas y sigue el paso apresurado de Thiago que escapa hacia el pasillo buscando el ascensor. Sebastián se queda con una semi sonrisa contemplando su copa casi vacía de vino. Ella vuelve rápido y le da un beso...

-Disculpalo Seba, vos también sos bravo eh. Pero entendé que en una semana hace su primer despegue de rutina desde Cabo Cañaveral y tiene un poco de miedo. Apenas podamos te llamamos y te contamos como sigue la cosa ¿si? Te quiero amigo. 

Y dicho esto huye despavorida tras su esposo. 

Sebastián hace hombritos y se termina de un trago se vaso de vino. Y se queda pensando... tanto lío estudiar años y años para ser astronauta, vivir amargado. Viajar alguna que otra vez para ajustar un tornillo en el espacio y después volver poniendo en riesgo tu vida por nada. Y yo, que puedo hacer todo lo que quiera con mis personajes. No necesito ser un héroe si puedo crearlo...

Y una mezcla de sueño y tristeza por lo sucedido lo abatió sin demora. 

Continuará... 

miércoles, 26 de julio de 2023

El escritor, el astronauta, su mujer y su amiga



II

Thiago había descubierto su verdadera vocación: la astrofísica avanzada. Los diez años que siguieron a su egreso de la secundaria estuvo abocado a dar todo de sí para llegar lo más lejos posible y así cumplir con su sueño de la niñez, ser astronauta. Claro que este no era su únic interés ni por asomo. En la otra punta de la cuestión se encontraba Muriel, aquella estrafalaria chica de trenzas pelirrojas parecida a Wendy's. Entre ambos se había gestado en el último año de secundaria una especie de amor y fascinación mutua pero esta relación no lograría consumarse hasta al menos siete años después de ese primer tímido beso que se habían dado en la baile de graduación de Thiago. 

En el 2009, las conexiones cibernéticas habían conseguido lo que nada antes. Volver a unir a la joven pareja. Ella se había recibido de Arquitecta y él se encontraba cursando las últimas maestrías que lo convertirían en el ser que estaba destinado a ser por derecho propio. 

Por otro lado estaba Seba, que mantenía su amistad intransigente con Thiago. Yendo a recitales, viajando juntos, tocando la guitarra todos los sábados por la tarde y compartiendo una fascinación casi enfermiza por la ciencia ficción. Ambos trabajan su fanatismo desde ángulos disímiles, según su propio talento y capacidad. Thiago era un pragmático, un hombre que quería vivir su propia aventura espacial. Y Seba por el contrario era alguien inmerso en su propio mundo imaginativo, usando la creatividad (su don más preciado) para lograr viajar a los puntos más recónditos del universo. Y ambos amaban a Muriel. Y Muriel, de alguna manera, también los amaba a los dos. Pero de otra manera más específica, amaba concretamente a Thiago, que era un hombre que tenía un plan: Los pies en la Tierra y la cabeza en las Estrellas. Esto, para cualquier vaquera era simplemente irresistible. En cambio Sebastián era un romántico empedernido, un soñador incurable. Sólo podía vivir de sus propias fantasías, elaborando un intrincado mundo de ficciones imposibles. 

Cuando la balanza del amor se inclinó a favor de Thiago, Seba supo aceptar su lugar. En realidad sabía que nunca había tenido verdaderas chances con Muriel y aunque en lo más profundo de su interior la siguiera amando, era feliz por su amigo y aceptó aquella posibilidad de estar con ambos, como amigo. 

En los años subsiguientes, los tres formaron una especie de trío imposible de dislocar, a prueba de todo. Y aunque Seba siguiera un derrotero más irregular, con varias relaciones y un estilo de vida un poco caótico, finalmente pudo encaminar su sueño y publicar su primer libro de cuentos. El mismo que en 2012 ganó el premio más importante de la Fundación del Libro. Luego vendrían una novela en 2015 que sería ganadora del Fondo Nacional de las Artes y en 2019 otro libro de cuentos. Siempre todo en el género de la Ciencia-Ficción. Para el 2023, Thiago y Muriel ya estaban casados y viviendo ambos en la Florida, debido a una beca que Thiago había obtenido en la NASA. Su sueño parecía cada vez más cerca de concretarse y los ánimos de todos estaban más que caldeados. 

A todo esto, Seba estaba teniendo un moderado éxito de ventas. Nunca la historia del país un autor de género tan de nicho como la sci fi había logrado vender tantos libros. En medio de toda aquella pequeña vorágine de pequeño éxito comercial, la intelligentzia literaria porteña no paraba de pegarle palo tras palo, aduciendo que eso no era literatura, que su estilo era tosco, que ss temáticas poco serias y que no paraba de pifiarle a las letras de su teclado. Es más, llegó a existir una campaña de desprestigio que aducía "Un teclado nuevo para Sebas..."

Al principio fue difícil. Seba se sentía solo e incomprendido. El moderado éxito no llenaba sus noches de soledad de ninguna manera y extrañaba por demás a sus amigos viviendo en el extranjero. A veces se escribían por Ig, o hacían videollamadas, pero de ninguna manera lograba eso suplir su ausencia. A modo de homenaje los había incluído en muchos de sus relatos, con los nombres cambiados. Ellos se divertían con estos guiños internos y brindaban de forma virtual por el pronto encuentro. Seba sonreía pero cuando la pantalla se ponía en negro una terrible depresión lo dejaba abatido. 

A veces solía salir a caminar por las calles de Flores, mirando a los pocos linyeras que quedaban vivos. Recordando con dolorosa melancolía aquellos añorados y lejanos tiempos idos de divertida juventud y amistad.

En uno de esos escapes, cuando no sabía sobre que escribir, Seba se refugiaba en las librerías de usados de la calle Corrientes, donde en sus primeros años de juventud hasta había llegado a trabajar para conseguir los libros que más le interesaba leer. Una de esas noches de invierno, mientras hojeaba sin interés la contratapa de una ignota novelita policial escuchó que alguien lo llamaba por su nombre. Seba levantó la mirada asustado porque fuera algún fan trasnochado o un poco desequilibrado. Sin embargo se encontró con una chica de cabello corto y negro como la noche, con mirada soñadora y sonrisa invernal. 

-Hola, como estas?

Seba se quedó congelado sin poder decir palabra. Sentía que la conocía pero no la conocía. ¿O si? Era imposible saber. Después de más de veinte año yendo y viniendo, buscando su propia Muriel, ya no recordaba todas las caras que había extrañado en su momento. Ella le dijo que esa novela era medio aburrida y en cambio le acercó otro libro que él no llegó a observar por su estado de obnubilación. La chica tenía un extraño encanto. Detentaba un saco largo, un paraguas inmenso y una ridículas botas amarillas que la hacían ver en verdad muy adorable. Como Seba seguía sin poder atinar palabra, ella le dijo "Bueno, fue un gusto volver a verte". Adiós. Y salió de la librería a toda prisa. Seba no sabía que hacer, si salir en su busqueda o dejarla ir. Al final optó por lo último porque seguía confundido por toda la situación ni recordar quien era ella. Temía meter la pata. Cuando sus ojos se cansaron de mirar la calle con transeúntes random de un lado para el otro, bajó su mirada hacia la cubierta del libro. Era un libro suyo olvidado, un poemario titulado como su primer poema: Genealogía de la Eternidad. Ese poema de ciencia ficción que había escrito en la secundaria y había leído para cringe de la mayoría de sus compañeros. Para todos excepto quizás para una... ¿Podría ser que esa chica fuera...?

Continuará...

domingo, 23 de julio de 2023

El escritor, el astronauta, su mujer y su amiga



I
Cuando Sebastián puso un pie en el nuevo colegio, esa mañana fresca de verano de principios de siglo, le pareció que su vida era una condena eterna. Estudiar era un suplicio y como la cosa se estaba extendiendo más de lo necesario, asumió que su vida sería un constante "repetir historias".
-Ah si, recuerdo a tu hermano- respondió la profesora con desdén para luego seguir con la clase. 
Sebastián sentía que ni siquiera mostrar la carta de mi hermano estudió acá antes que yo era una buena idea. Desconocía las fechorías de su hermano pero calculaba que no se habría quedado atrás. La inquietud y el ansia por llamar la atención era un mal de familia. 
Durante su primer día de clases no se habló con nadie. Recién al segundo se animó con un compañero que parecía venir de otra escuela como él. De a poco se fueron hablando y conociendo. Ambos amaban la música y Seba no tardó en inyectar una pasión olvidada en lo profundo del corazón de su nuevo compañero de banco: el amor por el rock. 
Al poco tiempo, Seba y Thiago se fueron conociendo con algunos más chicos del colegio y fueron organizando su propia pandilla. Thiago era demasiado serio y Seba un poco más desfachatado, lo cual los llevaba a veces a confrontar, pero en general se complementaban y tenían buena química. 
Una mañana de otoño casi invernal, la profesora de la primera hora había faltado y tenían hora libre. El cielo estaba negro, a punto de llover. Ese día Seba no se sentía muy interactivo y se dedicó a observar el cielo con una mezcla de tristeza y desagrado. En sus auriculares sonaba Remember a Day de Pink Floyd, una canción nostálgica y por momentos epifánica. 
Entonces caminó frente a él una chica de aspecto decidido y abrumador. Su cabello largo y rubio la hacía parecer una guerrera germana, o una Valkiria si se quiere. Con sus fornidas piernas blancas tras su jumper se plantó frente a Seba, que más allá de lo irreverente era bastante tímido con las chicas, y le preguntó su nombre. Él atinó a contestarle seco y cortante. Ella no se intimidó y le preguntó en que año estaba. Y luego donde vivía, y parecía que también le iba a preguntar su dni cuando se dio media vuelta y se fue a reunir con dos o tres chicas que la esperaban al final del pasillo. Seba escuchó las risas y se fijó en una de las amigas, una chica pecosa de cabello cobrizo y aspecto alternativo. 
Al día siguiente a Seba le tocó leer un poema en la clase de literatura. Era de libre elección y podía ser propio. A él hacía algunos años le gustaba leer poesía y como el fin de semana había visto 2001 Odisea en el espacio, aquello le había inspirado a escribir un poema existencial sobre Dios y el origen de la creación, todo con un toque bastante sci fi "Kubricksiano", llamado Genealogía de la Eternidad:

Dios no nació de un repollo, como algunos piensan.

Nada nace de la nada. Solo la nada.

Es el viejo dilema del huevo y la gallina.

Y como yo soy partidario del huevo…

A Dios lo engendró otro dios.

Un dios que era petiso y viejito, de barba rala y canosa,

con un bastón roído. Era perezoso y solitario.

Un día se aburría tanto que decidió tener

un hijo, que le salió del dedo anular.

Lo hizo capaz de ser omnipotente

y omnipresente. O sea todopoderoso.

Pero sobre todo lo hizo creativo.

Todas las cualidades que él no poseía.

Luego que este nuevo dios creció y cumplió la mayoría

de edad, y que el viejo dios logro mantenerse

divertido mientras observaba a este joven dios

haciendo sus inventos y creando historias de seres irreales,

el viejo dios cansado, decidió finalmente ser parte de la nada

y murió.

El otro dios a lo largo de la atemporalidad

empezó a aburrirse también

y decidió que no quería seguir la suerte de su aburrido

y aburguesado padre.

Entonces la llamó a la nada, que nunca hizo nada

y que no es nada, y la copuló por todos lados.

Esa unión entre la nada y la eternidad creó el universo,

con sus correspondientes planetas, estrellas,

meteoros, agujeros negros, mares, plantas, animales

y demás seres y demás cosas que ya conocemos.

Fue una gran mega cópula universal,

ya que dejó hijos diseminados por todas partes.

Dios la pasó realmente bien esa vez y desde ese instante,

ahora que existe el espacio tiempo,

no ve la hora de repetir dicho momento.

Luego vino el ser humano,

el tema de la evolución y todo lo demás.

Dios, todavía fatigado por el acto sexual ni se mosqueó

de su andanzas hasta pasadas las 6 de la tarde.

Se aguantó que lo inventara y lo adorara,

para que luego lo olvidara y hasta que lo matara.

Pero el día en que alguien dijo que dios envidiaba

del hombre la posibilidad de copular, se indignó.

El podía envidiar cosas de los humanos,

pero de seguro que eso no.

Ellos no sabían lo que era una cópula

de tamaña dimensión como la tuvo él.

Humillado por su propia obra de arte se fue

a buscar a la nada para demostrarle

al hombre que a él todavía le daba el cuero para eso.

Pero cuando encontró a la nada era tarde. Era muy pequeña,

del tamaño del planeta mas ínfimo.

El universo, en continua expansión desde

aquel momento de extremo placer,

se había comido gran parte de la nada.

Entonces, en un repentino ataque de furia,

dios se puso a aniquilar planetas.

Pero era inútil, donde el destruía, aparecían millones

de planetas mas.

Buscó a la nada pero ya había desaparecido totalmente.

Se puso tan nervioso que se quedo sin hacer nada por un rato.

Ese minuto de millones de años bastó para que

viera que él mismo se había reducido.

El universo había absorbido parte de su corporeidad etérea.

Cuando quiso escapar era tarde, estaba muy viejo para correr,

y ya no le quedaba casi fuerza alguna.

Poco a poco fue asimilado por el universo

en constante crecimiento y desapareció.

Así fue como dios dejó de ser Dios,

y pasó a ser parte de todos.

O quizá se encuentre en algún lugar remoto del espacio,

con alguna forma bizarra como un monolito negro

o secador de pelo naranja.

Cuando terminó de recitar el poema en el aula se hizo un silencio absoluto. Era un poema de tono oscuro y rebuscado, y definitivamente un poco delirante. El profesor hizo algún comentario formal al respecto y preguntó a la clase que les había parecido. Nadie se animaba o quería decir nada pero una chica que hasta ese momento no había notado, dijo que el poema le había parecido increíble. Sin embargo había hablado en un tono muy bajo y Seba apenas había entendido la situación. 
Una vez en el recreo, mientras Seba tomaba Sol en un banco y escuchaba el disco Flowers de los Stones en su discman, una chica de aspecto tímido y pelo negro como la noche se acercó y le dijo algo para luego huir de allí despavorida. Seba se quitó los auriculares y le preguntó a los cuatro vientos que había dicho pero la chica se había hecho humo. 
Ese fin de semana salieron todos a bailar, Seba, Thiago, y algunos compañeros más. En el boliche estaba la chica rubia junto con su amiga pecosa y dos chicas más. Pronto se pusieron a bailar todos juntos y a conocerse un poco mejor. La rubia se llamaba Noelia y entre tanto apriete y empujón, Seba y Noelia terminaron chapando, pero Seba no sentía mucho interés por esta devoradora de universos. En cambio, su amiga de aspecto más retraído le parecía más interesante. Pero las vueltas del destino quisieron que fuera Thiago quien cortejara a Muriel. Esa noche todos chaparon con quien se suponía y al otro día casi nadie se acordaba de absolutamente nada. El lunes todo había vuelto a la normalidad. 
Cuando llegó el fin del año, Thiago y Seba se fueron a festejar el final del secundario a la Costanera donde se fumaron su primer porro y fantasearon con hacer cosas grandes en el futuro. Una tarde veraniega, con cierto dejo de magia, que se extendió más de lo esperado hasta el atardecer y que ninguno de los dos olvidaría.

Continuará...

jueves, 13 de julio de 2023

Cat lovers

La dualidad es algo que atraviesa a todo el universo. 
Lo rodea, lo penetra, lo hace uno en el Cosmos.La dualidad es dualismo, es dos, dos caras, como Janos.
Dualidad que no es binario pero si lo es.
Porque uno es uno y uno más uno es dos. 
Como el Ying y el Yang, el mundo está partido al medio, en dos partes. 
El sistema es bipartidista, deben votar por alguno de los dos. 
Yo voté por Kodos. 
Y todo este rollo para decir que el mundo se divide, entre otros tantos antagonismos bipartitos, entre los que aman a los perros y los que no, que por lo general son amantes de los perros. 


¿Se puede amar a los dos? Yo creo que se puede querer a ambos, tener simpatía, no odiar... pero en el fondo de nuestro corazón amamos más a uno de los dos bichos.

Desde tiempos antiguos el ser humano a tendido lazos afectivos con determinados animales. Algunos de ellos, como los caballos o las aves mantienen una relación cordial, casi amistosa. El perro es el ladero fiel por excelencia del hombre, pero el gato... el gato ofrece un tipo de relación más enfermiza, más tóxica y neurótica. 

Todo aquel que haya tenido un gato sabe de lo que estoy hablando. Los gatos son solitarios, independientes, altaneros y sobre todo díscolos. Si hay una palabra que los define es esa: ser ariscos. 
Como dueños les chupamos un huevo. No velan por nuestra seguridad o salud como lo haría un perro. Pero sin embargo, ahí se quedan. Pueden ir y venir o ser cien por ciento domésticos y vivir toda su vida pegados a vos, pero siempre van a mantener cierta distancia. Ellos se acercan cuando ellos quieren y no cuando vos requerís de su afecto. Pueden sanarte un dolor de panza con solo acostarse arriba tuyo, pero lo tienen que hacer ellos, por motus propio. Entiendo que hay mucha gente que no tiene paciencia para estos extraños animalitos. Pero creanme cuando les digo que tener un gato es lo más lindo que hay. Y sobre todo una gata. 
Existe al preeminentemente femenino en todo el asunto gateril. Casi como un capricho de dama, todo lo relacionado con el mundo felino tiene un asociación, en el constructo social, con el mundo de lo femenino. 
Gato, gata, luna, mujer, noche, capricho, erotismo, seducción, comodidad, independencia, ronroneo, histeriqueo, mañosidad, jugueteo, laxitud, complejidad.
En cambio el perro se asocia más al mundo de lo masculino como el día, el sol, la fuerza, el ladrido, los musculos, la aventura, el dinamismo, lo temerario, lo directo, lo dependiente, lo simple. 
Ya no queda mucho por decir. Yo amo a los gatos desde mi primera gata que estuvo desde mi diez años hasta mis 23, marcando toda una época de mi vida. Siempre me pareció un animal complejo y a veces un poco insoportable, pero no cambiaria un gato por ningún otro bicharraco del ecosistema. 
Los gatos son simplemente lo mejor que hay.

miércoles, 12 de julio de 2023

El círculo escarlata

Había una vez un señor de 39 años que vivía con su gato Ramón. Por las noches solía dejarle un un buen tazón de comida y otro con aguita para luego salir a dar su paseo nocturno. 

El hombre comprendía que su vida era solitaria y gris, que la humanidad no congeniaba con él. Pero de todos modos sostenía que existía cierto sentido vivir. Solía dar una vuelta por su barrio de Villa Martelli y conferenciar con los vagabundos. Los temas podían ir desde el estado del clima hasta otros más de índole existencial. 

Una noche de invierno, cuando todo estaba calmo, sin un alma a la vista, decidió cambiar la ruta de sus caminatas usuales y se encontró desprevenido con un extraño suceso. A la vuelta del gran Centro Comercial, fué testigo involuntario de lo que le pareció una metamorfosis incomprensible. 

Una rata que roía la basura se convirtió frente a sus ojos en una especie de lagarto de metro y medio que le clavó la mirada de una forma amenzante. Él, que no podía dar crédito a lo que sus ojos veían, se acercó al extraño animal pero éste, ni lerdo ni tímido, se escapó hacia las alcantarillas. 

Rápido le seguió los pasos y se internó por la tapa de una vieja alcantarilla en las fauces del terreno húmedo y frío. Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, pudo ver el rastro acuático del lagarto que se dirigía hacia una luz lejana. Con una respiración entre cortada y a paso firme, el hombre de mediana edad le siguió los pasos. 

Al llegar al claro de luz se encontró con un panorama dantesco. Una ciudad de tiempos idos, de imposible descripción, se levantaba en lo que parecía una ciudad subterránea. Bajó hasta la misma, que se encontraba a poco más de cien metros de profundidad. 

No encontró rastros visibles o audibles del lagarto que hubo seguido hasta tal extraño lugar. Una vez habiendo bajado por una estrecha escalerita hasta el último subsuelo, lo único que escuchó fueron sus pasos con eco y su fuerte respiración entrecortada. 

El frío le calaba hasta los huesos. De todos modos se adentró más en esos pasillos del extraño sitial. Una ciudadela de aspecto más arcaico que el tiempo mismo, lo observaba solemne en silencio desde su mortuoria morada final.

El miedo empezó a caerle por su frente como gotas heladas de transpiración. Divisó al centro de la olvidada ciudadela una torre enorme, imposible, erguida con cierta ironía en un mundo subterráneo que no podía existir sin el conocimiento de algún mortal. Pero los hombres de arriba había olvidado lo extraño, el misterio, lo innombrable, para aferrarse a sus vidas rutinarias. Escapando con un miedo feroz a lo desconocido, regodeándose en la falsa felicidad que ofrece el bienestrar material y la ignorancia. 

Cuando el hombre llegó hasta la base de esa torre negra, cubierta de moho, solo atinó a lo que haría cualquier viajero que se encuentra perdido en un pueblo en medio de su eterno andar: golpear la puerta.

No había terminado de dar dos golpecitos tímidos cuando la puerta se abrió por alguna fuerza desconocida. O quizás por la propia fuerza de sus golpes. Adentro sólo lo esperaba una espesa oscuridad que no invitaba precisamente a ingresar. Pero el hombre se sentía ya entregado a su destino y sin mucho cavilar entró de lleno en la boca negra que en breve lo devoraba sin dejar rastro alguno de su efímera existencia. 

Cierto brillo verduzco guíaba su camino en la oscuridad sin nombre. Buscó en vano asirse a alguna baranda pero era inútil, estaba caminando en la nada. Sus pasos perdieron intensidad y sonido hasta ser sólo un recuerdo de su pasado más inmediato. Lo que había allí dentro era sólo oscuridad tan acostumbrada a su soledad que no dejaba lugar a que ningún nuevo sonido la interrumpiera de golpe. De todos modos él avanzaba. Eso le demostraban sus piernas que no dejaban de avanzar. O de intentarlo. Cuanto tiempo estuvo caminando sin rumbo es algo que no pudo precisar. Caminar en las tinieblas es algo que le hacen a uno perder toda noción de tiempo y espacio. Pero, luego de lo que consideró un rato considerable, chocó con una pared que al tocarla sus manos lograron empujarla convirtiendo la piedra en una puerta silenciosa. Al abrirse el pórtico sus ojos se contraron con un extenso círculo escarlata frente a él. No era algo muy definido ya que sólo eso estaba ante él. El resto como siempre era oscuridad.

El círculo resusltó ser un enorme aro de fuego. Un fuego tenue, como el que se puede divisar en una noche cerrada en una montaña con un incipiente incendio a cuestas. El que viajó al sur conoce de lo que hablamos. El fuego a lo lejos parece una herida mortal. Brota como sangre de un cuerpo herido. Es algo en verdad espeluznante de observar. Esto no era algo mucho mejor. El aro cobraba intensidad y por momentos parecía al borde de la extinsión absoluta. A veces la imagen tamborileaba frente a sus ojos atónitos. El fuego volvía a crecer y su ritmo parecía invitarlo a saltar o a bailar. La imagen era de un hipnotismo escalofriante. Todo pensamiento había quedado anulado ante el pavoroso poder del fuego. Y las llamas transmutaban de una forma cuasi pesadillesca. Sus formas por momentos eran geométricas, por momentos se elavaban  parecían cuerpos que reptaban. Luego se transfiguraban de tal forma que eran como cuerpos desnudos de humanos primigenios. Danzando ante el vigoroso poder inmutable de las fuerzas inmortales de la naturaleza. Algó en él se quebró por dentro y supo que ya no era el mismo. 

No supo cuanto tiempo pasó hipnotizado en ese estado, pero en pocos minutos se encontraba subiendo las escaleras. Sólo cuando llegó hasta la vereda de la calle oscura donde había visto al reptil escabullirse pudo salir del trance que lo había hecho actuar de una forma en la que parecía un mero autómata, sin poder de decisión sobre sus movimientos o pensamientos. 

Al llegar a su casa, el gato lo observaba con los ojos semi cerrados, como diciendo yo sé como me llamo. Entonces el hombre se miró en el espejo, de pronto tenía muchas canas en las sienes y una mirada de seguridad y comprensión que nunca antes había logrado tener en casi cuarenta años de existencia. Entonces se miró fijo, sonrió y pronunció su nombre en voz alta.