viernes, 27 de mayo de 2022

El tipo que hizo prush!

Existe un tipo que frecuentó las calles picantes de Buenos Aires, al margen del río antiguo del Plata. Ahora este hombre nos cuenta la leyenda del viejo librero del antiguo barrio de Monserrat.

El tipo que hace prush cada vez que siente un salto de emoción en su interior. Como si cada pe, cada erre, cada u, cada ese hache, fueran a convertir al mundo en un mundo diferente.

Cada vez que se prende en la cola anecdótica ritual, empieza a elevar su voz, a gesticular, a enamorarse de oir su propia voz narradora, hermosamente teatral. Casi como un presentador de vodevil. 

Perfección actorial, simpleza-gesticulación, morbosidad exasperante. Un tipo que con sólo acicalarse el bigote, puede ser tremendamente impresionante.

La explosividad composicional está al margen de la potestad bifurcadora de mentes andróginas que revuelven el nylon de la desesperanza más extrema y simbiótica. 

El tipo escapa como rata por tirante, porque concibe el amor de la lectura desde un sambódromo de Guayaquil hasta las cataratas del interior de su mente. O la mente de un diós misterioso y azul.

Cargado de tintas exfoliantes, el sabadebadueira infernal suena como un clavicordio impersonal de chocolate extremo valeriana. Salmón de tocador, perfumo de historietas puteriles.

Perfecto sadismo. 

Un poeta extremo en calzoncillos. 

Un Roberto Goyeneche borracho. Y duro como rulo de estatua. 

Un murciélago de la noche negra que chilla cada vez que se le corta un piolín.

Ahora batatea como párbulo sotreta del camino sin retorno.

El hombre ha hablado una vez más- Ha contado su leyenda milenaria acerca de la más antigua mitología del páramo. 

El hombre que hizo prush! Una vez más, porque estaba emocionado. 

Cardo y fideo, viento pelado.

miércoles, 18 de mayo de 2022

Me cansé de ser callado y estoy harto de hablar

Me cansé de ser callado y estoy harto de hablar. 

Me cansé de ser díscolo, y aprendí a merendar. 

Me cansé de ser rubio y dejé mi a mi pelo empetrolar. 

Me cansé de ser sexy y que no me dirijas ni la hora. 

Me cansé de envejecer mientras intento en vano perpuetuar un poco mi otrora magnetismo juvenil.

También:

Me cansé de ser aburrido y empecé a gritar. A gritar fuerte, a los oídos de las personas. Verdades que no son tales. Verdades que mienten. Mentiras verdaderas. Schwarzennegger y Francela. 

Ahora recuerdo como apreté el botón del inodoro y no salí disparado por el lavamanos. 

He contemplado seriamente la opción del suicidio pero tengo hurticaria a los anabólicos.

He pensado que lindo seria llevarnos a ambos a Francia y cantar alé alé o alguna frase estúpida en francés. 

Me convertí en cambio, en el censista de mi pueblo. El gran censador. Que en vez de jugar con un planeta inflado como Chaplin, yo hago malavares con mi lapiz, mi goma y mi papel censador. Que no el lo mismo que ser un censurador o censorship del pensamiento. Eso lo dejo para los que nacieron con el corazón ortiva, o el alma cobani. 

Hoy puedo decir que 48 ciudadanos argentinos han sido censados bajo mi éjida y la fina punta de mi pequeño lápiz. 

Las viejas de Caballito se rieron de mí, pero yo con ellas hice mera estadística. Para mí son unas más del montón. 

Planeo solo por el pasillo del convento de Humahuaca. Pienso que no logré vivir en la ciudad del norte, pero sí conseguir morder su calle en CABA. 

Es un triste consuelo. Es un premio consuelo. Es mi alma de abuelo. Es mi sucio pañuelo. 

Sufro, bajo, harto, morfo, cago, pienso, luego existo. 

Ahora y siempre, por los siglos de los siglos: Todavía le temo a Dios. 

lunes, 16 de mayo de 2022

Nunca conseguí trabajo en el primer semestre

Cierto es. 
Nunca conseguí trabajo en el primer semestre. 
Nunca. 
Es cierto. 
Es un problema estadístico que mantengo con los trabajos formales. 
En relación...
de dependencia...
Una combinación poco feliz. 
A veces pienso que estoy maldito. 
Como si alguien equis hubiese echado una maldición sobre mí. 
Como si fuera el flaco ese que convierten en bestia. 
Pero yo no rechacé a ninguna vieja que haya venido a pedir cobijo de una tormenta. 
Por ende, es todo absurdo. 
Pura paranoía egocéntrica. 
O problemas de gente blanca marihuanera. 
No lo sé. 
El hecho es simple: Nunca pero quiero remarcarlo bien, en casi veinte años de vida laborable, nunca conseguí trabajo en el primer semestre. 
He elaborado concienzudas teorías al respecto: 
La más sostenida en el tiempo es la que aduce que los empleadores (en general) no toman personal en el primer semestre para así no tener que pagar dos aguinaldos. 
O simplemente para que no te toquen dos jodidas semanas de vacaciones. 
Por lo demás es todo bastante mezquino y berreta. 
¿Quien podría andar haciendo ese tipo de cálculo maquiavélico? 
A veces le damos demasiada entidad a los patrones. 
Y es sólo gente, y por lo general bastante obtusa. 
No importa la patronal. 
Lo que nos asesina poco a poco es esa sensación de andar pensando y repensandolo todo, como si la vida fuera un plano detalle de un telar donde vemos cada hebra del tapiz de forma meticulosa y extremadamente concienzuda. Innecesariamente detallada. 
Y en realidad, la vida es más bien como un plano general. Un gran pantallazo. A lo sumo un plano entero o americano. 
Sin embargo, la posibilidad de analizarlo todo en modo plano detalle es tan irresistible que no podes parar de darle el gusto a tu propia enajenación. 
Cuestión.
El día que consiga un trabajo (y espero que sea recontra bien remunerado, relajado, liviano y divertido) en el primer semestre del algún año perdido del calendario, entonces, recién entonces habré entendido que escribir todo esto fue inútil. Pero cierto.
Quizás pueril. Pero no por eso menos real.

PD: Otra gran verdad: Nunca conseguí faso en verano. 
Pero eso creo que sí nos pasa a todos. La cosecha no obedece los momentos más propicios para el deleite in situ. 

domingo, 8 de mayo de 2022

Mapache Fanfarrón o Por qué amo a los indios?

(El de la foto es el famoso Caballo Loco)

(No me voy a detener en cuestiones meramente coyunturales, o en lo mal llamado políticamente incorrecto, correcto, y lamarencoche... Expreso mis pensamientos de forma natural y directa, sin buscar ofender a nadie. Sólo trascribir de una manera más directa y sin filtros morales o correctos. Es todo. Hecha está aclaración molesta, empiezo el descargo.)

Tiempo ha que un niño cualunque de un barrio suburbano empezó a flashear con los indios. (Si, los mal llamados indios, aborígenes, o nativos americanos, originarios, etc). Los porqué son muchos, varios y son casi imposibles de rastrear, pero calculo que la televisión tuvo mucho que ver. Luego quizás la música y los libros. 

Creo que los primeros impactos fueron televisivos porque en la tele vi muchas películas al respecto, sobre indios peleando contra los "cara pálidas" o los "bocapeludas", que por lo general eran unos cowboys asquerosos, borrachos y violentos, asesinos de pueblos nativos. En cambio, ELLOS, los mal llamados pieles rojas, eran vistos por mis jóvenes ojos como un grupo de guerreros, con mucha mística y con mucha onda para vestirse, si señor. Reconozco que todo aquel plumaje de águilas me parecía increíble. Me sorprendía y me fascinaba por lo diferente, y por lo eminentemente varonil, en un sentido arcaico y gallardo. 

Por otro lado, de chico tendía a sentir pena o simpatía, o una mezcla extraña de ambas respecto a los villanos de las películas. Está claro que algunos villanos eran unos miserables o eran malos porque sí, o unos malditos psicos y en esos casos está claro que no lograban mi sdimpatía. Peerooo, en los casos donde son luchas territoriales donde vos sabes bien quien es el invasor y quien el invadido bueno, en esos casos la cosa se complica. Y no estamos siquiera hablando de seres del espacio exterior que sólo existen en nuestra imaginación, no, acá el OTRO es un otro real, de carne y hueso, que hasta podemos cruzarnos por la calle, o en algún pueblo perdido del país, o que hasta podemos cruzar a sus descendientes o que hsta mismo nosotros podemos tener parte de su sangre, por más que nuestra fachada nos haga pensar que eso es imposible y que nuestros ancestros vienen sólo de España, Italia o algún otro territorio de Europa.

Con los indios me pasaba que siempre me sentía del lado de su causa magna, la lucha por no perder sus territorios. Pero bueno, el debate es largo y aburrido. Ni siquiera quiero entrar en ese terreno, valga la redundancia. Pero me parece interesante siempre saber y aprender respecto de la gente que vivía en este enorme continente que va casi desde el polo sur hasta el polo norte y que conoces como AMERICA, el más bello y diverso continente de nuestro planeta TIERRA. 

No hay lugar para ningún tipo de debate al respecto. America es incomparable, y aunque algunos separatistas quieran dividir el continente en dos o tres partes, AMERICA es una sola, de Alaska hasta la Patagonia. Porque un territorio que en teoría se podría recorrer a pié de cabo a rabo no deja lugar a dudas de que es el mismo maldito territorio. Al margen de idiomas, colores de piel o subculturas. Pero tampoco quiero entrar en discusiones sobre mestizaje o colonialismo. Ni siquiera en debates históricos, que los amo, pero no es el hecho. 

Los Indios, son una parte importante de mi educación sentimental desde la más tierna infancia. Nacer y crecer en un territorio donde pasó lo que pasó bueno... Uno crece con todo ese derramamiento de sangre, esa usurpación histórica, esa invasión terrible. Pero ya está, uno no se siente culpable porque uno no fue partícipe de aquello, apenas podría decirse que somos descendientes de aquellos invasores y ni siquiera, porque el mestizaje es un hecho, y sobre todo en latinoamerica. 

Creo que el primer impacto fue con los indios de Peter Pan y ese "Jau" raro que decían. Pero el antes y después viene con Danza con lobos. Tengo un amigo que corrobora la teoría que a más de a un niño Millennial aquella peli lo marcó. Casi que por primera vez los indios dejaban de mostrarse en pantalla como mera comparsa para las aventuras de los vaqueros yanquis que siempre ganaban y se veía un poco más de la cultura, de las costumbres y de las vidas privadas en los tipis. No sé si fué algo muy buscado en principio pero resultó impactante a primera instancia. 

Después vendrían otras pelis sobre los indios (por lo general de la nación Sioux) como Thunderheart, The Doors (y la parte donde Morrison también flasheaba con los NNAA), etc, etc. Pero también hubo tiempo para pensar en los pueblos originarios del sur de América. Por ejemplo con la peli La Misión, que trata sobre la época de las colonias portuguesas y españolas en disputa en la zona de lo que hoy conocemos como la provincia de Misiones y aledaños. Las comunas de la orden Jesuita y la vida de los Guaraníes, entre otros pueblos subamazónicos. Después vendría las pelis de Indiana Jones también, (digo después pero en realidad todo sucedió más o menos al mismo tiempo entre los seis y los diez años), también Tintin (sobre todo la de El templo del Sol), etc. El flash con los Aztecas, los Mayas, y sobre todo los Incas que eran los más cercanos geográficamente y de lo cual me encargué de cumplir el sueño de conocer su antiguo centro histórico de poder. 

La lista de flasheadas es larga, y también los ritos que en mi etapa como Scout tuvieron un momento especial cuando estaba en la rama Raider y nos dividíamos en patrullas con nombres de pueblos originarios. En mi grupo scout éramos tan pocos que sólo quedaron 2 para cuando pasé por ahí. Los Charrúas y los Onas, a estos últimos pertenecí yo. El mambo de indentificación fue tan grande (tenía entre 15 y 16 ños) que me fue al museo etnográfico en San Cristobal, para busca un diccionario de Mapuche Español por ponerme un nombre totémico. Existía una iniciación de Totem donde uno se ponía un nombre que representaba más tu personalidad y un animal con el que se te identificara. No voy a mencionar el mío porque prefiero no hacerlo, pero era algo parecido a cuando Bart se une a los exploradores (los orgullosos ñoños le diría la caradura de su hermana Lisa) y el nardo mayor de Flanders que vendría a ser el dirigente le otorga una insignia y el rango de "Mapache Fanfarrón". Bueno, las cosas no eran tan simples pero no importa, sirve para ilustrar la idea. A mi esas cosas de chico y hasta parte de mi adolescencia me flipaban mal. Tener un nombre totémico, saler de campamento, vivir aventuras en la naturaleza, y demás cosas. Era lo más cercano de ser un indio, o lo que yo entendía que eso ero. Claro que los Scouts después tenían cosas medio de regimiento o algunas otras cosas ñoñas que no se sotienen hoy en día, o qui ni loco haría, pero en ese momento vivía mi mambo y era un poco darme el gusto de vivir cosas similares. 

Cuestión, he vivido mi flash. Lo he compartido (y aún comparto a veces) con un amigo, pero todo esto está más allá de todo análisis moral o políticamente in-correcto de todo el asunto de pueblos originarios, o su reclamo más que justo. Claro que no puedo ser tan hipócrita de no apoyar cualquiera de sus reclamos, aunque a veces algunos compañeros me vengan con el discurso de que los indios que hacen tal o cual bardo son indios chilenos o que son paraguayos, bolivianos, etc. Siempre que alguno de estos pueblos te pone en jaque por una cuerstión territorial existen dos respuestas. O los cagan a palos o tiros o los niegan como argentinos, ponen en duda su patriotismo, se dice que hay algun interés extranjero detrás de aquel reclamo y este último caso es algo muy típico de mis compañeros con los que compartimos un pensamiento nacional y popular. Para mí este discurso choca con nuestros principios nacionales porque antes que nada nos debemos la integración más que la alienación o aislamiento de sectores que se muestran en dicenso con nuestras políticas. Pero al margen de todo eso, cuando me dicen que tal o cual indio hace quilombo porque es de tal o cual país les respondo: no son de ningún países, ellos estaban antes de nuestra decimonónicas banderías nacionales o nuestras irrisorias banderías políticas. Entonces, callan, porque saben que lo que digo es cierto. Y fin del asunto. 

domingo, 1 de mayo de 2022

El primer trabajador

(Cristófolo Cacarnú, o como aprendí a enamorarme de todos los Toros Sentados del mundo). 



¿Que pensás reina Isabel? De la papa y el cacao. De esos indios en bolas. Y del pico del tucán...

Amenizando la rutina del feriante eterno, entretengo mi ego. Entierro la espada de la discordia que me imposibilitó un nuevo amor. 

Descubro que no toda ciencia tiene una mariposa en la cabeza. 

Vuelan tábanos por la selva, revolotean en mi corazón. zumban los zumbadores el zumbido del alma zumbadora. 

Me caigo en mi alimento vano de quejas. Deecoloro el muro de los lamentos que supe construir con tanta paciencia y parsimonia. La momia levanta su cuello para ser degollada por el espanto de Lepanto, del mármol infanto juvenil. 

Deteriorado, los dientes burbujean en un colorido frenesí carmesí y detengo mi panza para elevar mi alabanza en una tribal danza. 

Amar es amar tu reflejo virtual de mujer alegre que baila frente a su pantalla. Pero no tengo hagalla para decirte sin más lalla que gusto de vos porque no sé como hacer para escapar de los rechazos. 

La carabana justamente. 

Silbatina de piojo ábalos, injerto de mamertos trabaja seriamente en los boliches de las calles ayacuchos...

Y la mochila gen... basta. no...

Tacho todo. 

Destruyo la hoja. 

Prefiero empezar de nuevo. 

Felíz día del trabajador, indemnizado de vivir una rutina interminable. 

sábado, 30 de abril de 2022

Los guerreros del nuevo mundo



Existen una idea que atraviesa el pensar de varios de nosotros. Tendemos a elevar el status de los guerreros antiguos, aquellos que tenían una cultura del honor en combate y otras yerbas por el estilo. 

Bueno yo lo elevo más porque no me queda tiempo que perder

No hay tiempo de más, no hay tiempo de más...

Una hora es fatal. Un minuto igual...

No, no me digas que no se puede

No, no me digas que no se puede

No, no se puede volar...

Dedicado a san Geronimoooooo


viernes, 29 de abril de 2022

Y el rol protagónico es para...

 


 Vivimos en un mundo donde la competencia pueril entre nosotros es parte de la lógica del mercado y es status quo desangrar culos, almas y conciencias en estos tiempos. 

 Ser vendidos, ser comprados, ser manipulados por los mass media, por los amigos, los familiares, las parejas y los compañeros de trabajo. Todos sacan su tajada para destruir al otro y posicionarse en el mejor lugar posible. 

 La expresión "sálvese quien pueda" no es un chiste, es una triste realidad. Y es triste porque es lamentable que como humanidad nos hayamos dejado caer tan bajo. Porque la palabra que define el salvarse sólo a los codazos es PATETISMO. 

 La gente usualmente no quiere escuchar acerca de estos temas. Prefiere mostrar fotos de sus gatos, hacer bailes ridículos, o mostrar seudo logros que son completamente intrascendentes y no logran motivar mas que una semi envidia medio berreta. Porque todo bien pero ¿a quien carajo le importa?

 A nadie le importa nada lo del otro. Cuando no logramos concretar nuestros proyectos nos convertimos en unos mezquinos egoístas e hijos de puta. Sí, así sin más. Unos verdaderos forros de mierda que sólo esperan que al otro le vaya tan mal como a uno. Es lamentable. Siniestro y lamentable. 

 Pero vivimos en una sociedad que premia este tipo de actitudes. A aquellos que se creen grandes ganadores de lo que sea, mañana se les puede dar vuelta la tortilla y convertirse en unos verdaderos ignotos que nadie recuerda. 

 Y cuando queremos romper con esa lógica enfermiza lo hacemos por la negativa, con la violencia hacia el otro o uno mismo. Es la enajenación por la enajenación misma. No podemos tolerar esto, y que el sistema nos controle hasta en nuestras emociones más básicas. Estamos condenados así. 

 La pregunta es ¿por qué dejamos que este modelo nefasto de vida nos controle y manipule nuestro camino? Guiandonos así a un indefectible mal final. Porque sentir que si no logramos estar en primera plana no somos nada. Es todo muy lamentable por cierto. 

 Ahora ya no queda otra opción que pegarse un tiro en la capocha como hizo el pobre Cobain, porque si no podemos lidiar con el posmodernismo entonces ese es nuestro final cantado. A menos que logremos torcer la vara que determina nuestro destino y escapemos de la lógica alienante que gobierna nuestras consciencias y actitudes. 

 No existe una sóla forma de vivir, la cantidad es infinita, el tema es animarse a cruzar el espejo y ver más allá de lo evidente. Diría Leo-no- No?


viernes, 22 de abril de 2022

Un libro llamado Lolita

Lolita es una novela de Vladimir Nabokov publicada en 1955. Cuando esta novela salió de inmediató se desató la polémica por la temática de la obra. Y está bien, un libro que no incomoda es un libro muerto. Lo de Lolita es bastante particular porque aún hoy sigue levantando polémica. Es una de esas obras del pasado que de un modo u otro han sido canceladas por una parte bastante chillona de la sociedad. Vestiduras rasgadas aparte lo que se plantea en la novela es la historia de un amor no correspondido (como existen miles de escritos a lo largo y ancho sobre el tema) pero con la diferencia no menos importante que es el amor no correspondido de un hombre, un adulto, con una menor de edad, que encima queda a su cuidado como el único responsable, luego de la repentina muerte de la madre de ésta. Muerte que por otro lado está relacionado de alguna manera con el hecho de este amor prohibido. Pero no nos adelantemos. 

A diferencia de otras obras como "El reposo del guerrero", "El amante de lady Chatterly", "Trópico de Cáncer" o la mismísima "Madame Bovary", que en su momento fueron censuradas o repudiadas por el stablishment, hoy en día son obras (mismo "Aullido" de Ginsberg) que pueden ser leídas sin reparos y a duras penas podrían llegar a escandalizarnos. Obras que de alguna manera quedaron viejas en cuanto a su intención de incomodar a la sociedad. Porque los tiempos cambiaron, porque la sociedad ya no es tan autorepresiva y porque amores apasionados, infidelidades o simplemente sexo sin más, son cosas que todos aceptamos, todos vivimos y todos toleramos. Pero amores con menores de edad? Sexo con preadolescentes? No, eso es algo que no solo sigue sin tolerarse sino que hoy en día hasta es más controvertido que en esa época. Hemos ido para atrás? Hemos involucionado como sociedad? Hoy en día nadie en su sano juicio condenaría una obra como Madame Bovary por el mero hecho de que trate de una mujer que es infiel a su marido. O sea, creo que esa actitud hasta es reivindicada como un modelo de emancipación femenina, de que las mujeres no son cosas y que no son objetos. En definitiva, que cada cual, sea hombre o mujer, está autorizado a hacer lo que le plazca sin dar explicaciones y chau. Ahora bien, hacer lo que le plazca dentro de los límites de lo tolerable, lejos de cualquier doble vara y lo más alejado posible de la hipocresía, pero que no se metan con los niños, ahí claro que no. Eso si que no. 

Lolita es una novela controvertida creo que por dos razones puntuales que no se dicen mucho. Más allá del amor prohibido, o la obsesión reprobable del protagonista con una hija adoptiva menor de edad, hay otras cuestiones que enervan a los censores actuales. Una de ellas es que la novela se hizo famosa. Toda la polémica no sirvió más que para convertirla en una novela de culto, una de esas obras de lectura obligada que algunos leen a regañadientes y después critican por ser moralmente reprobable, pero la realidad es otra. La verdad del asunto es que es una buena novela, una excelente novela y no importa si el autor escribió mejores novelas como "Pálido fuego" o "Ada o el ardor", la cosa es que desde que empezás no podes parar de leerla, está increíblemente bien escrita, es absolutamente disfrutable su lectura y muy atrapante su trama. Y más allá de esos slogans vacíos de sello editorial, Lolita es un verdadero clásico contemporáneo. Y ahí me sumergo en el segundo punto por el cual es controvertida la obra hoy día. Es controvertida por el mismo motivo por el que pienso que es una obra maestra. Porque la historia no está contada desde la supuesta "victima" de un abuso. No, está contada desde el lugar privilegiado del protagonista, un gris profesor de literatura que sufre por su amor incontenible hacia una prepúber. Esto justifica su accionar? En ningún momento de la novela se hacen observación morales acerca de si está bien o mal lo que hace, eso queda en cada lector y por eso es excelente. Está claro que no es una novela para cualquiera. Es una obra para leer en la madurez, entender la problemática y de alguna manera llegar a la conclusión de que no existen vencedores ni vencidos en la obra. Todos son víctimas los unos de los otros. Lolita no ceja en manipular a su antojo a Humbert y lo vive de una manera desvergonzada. Él, por su parte, no puede cortar esa obsesión malsana que tiene con las preadolescentes, más allá de su trágica historia personal de juventud cuando tuvo su primera noviesita que murió repentinamente y le dejó una especie de obsesión crónica con las chicas de esa edad. No existen análisis psicoanáliticos que validen su historia, ni que nos ayuden a comprender mejor su psique. La realidad es que el tipo tiene esa debilidad, y termina siendo un arrastrado, un pobre tipo sin amor propio y la verdad, que el final, cuando vuelve a ver a Lolita después de todo lo que pasaron y ella está esperando un hijo de otro tipo, pero él aún acude a ella para acercarle dinero es desolador. Es una escena tan angustiante que de verdad si no te conmueve ese final es que no tenes corazón. Pero eso no te coinvierte en un violín sopapa come niños, eso es lo que nos cuesta entender hoy en día. No podemos permitirnos a nuestro buen pensar tener empatía con ese pobre diablo. Y creo que en eso es donde fallamos como sociedad. Cuando demonizamos como si el mundo fuera tan simple como buenos y malos. Y en verdad, el mundo es mucho más complejo que eso y en el fondo lo sabemos. Sabemos que el mundo está lleno de grises y que nosotros no estamos ajenos a eso. También somos unos soretes con nuestro semejantes, aunque no robemos, ni violemos ni matemos a nadie, también agredimos y lastimamos. No podemos tolerar la idea de que aquel que parece ser una encarnación del mal también tenga sentimientos. Entonces, es en este sentido, que me parece que Lolita es una obra maestra. Porque nos hace indigar acerca de nosotros mismos, que nos interpela a todos, nos hace ver que las cosas no son tan simple y fáciles. Claro que una novela donde la chica es víctima de un violador hasta que se cansa y lo mata, o hasta que huye, o muere, etc, también es importante. Pero es importante en el sentido testimonial del hecho, como lo son las películas sobre los desaparecidos, el holocausto, etc. Pero una novela así no plantea ningún riesgo, no nos hace pensar más allá del hecho de que existe genta mala y gente víctima. Acá en Lolita, una novela de ficción, está más que claro que no se trata de una apología de la pedofília. De hecho, no creo que ningún violín se haya destapado por leer Lolita, al contrario. El final del personaje es desolador, nada bueno le espera a un tipo que no sabe amar de una manera sana a una niña de doce años. Lo que nos plantea el libro entonces es algo más prfundo, algo que nos deja pensando y que abre en definitiva el debate para pensar en las relaciones que llevamos a cabo todos los días con nuestros congéneres.  

jueves, 14 de abril de 2022

Poema de la contraofensiva

Todo lo que defenestran, yo lo elevo. 

Todo lo que tiran, lo levanto. 

Todo lo que rompen, lo arreglo. 

Pero todo lo que elevan, yo lo tiro abajo.

Todo lo que ponderan, destruyo. 

Todo lo que imponen, aplasto. 

.

Est(oy)amos hartos del bien pensar, y de lo que es 'correcto'. 

Todo adoctrinamiento genera rechazo, todo lo que es obligación, genera recelo. 

Todo lo que se busca imponer a la fuerza, genera odio. 

Y la imposición de las masas, ya sean estas minorías o mayorías, es el caldo de cultivo perfecto para degenar en una catástrofe (y/o) revuelta social. 

...

Soy tremendista, lo sé.

También soy exagerado, quizás... 

Pero también soy magnánimo en la derrota, y sabio en el triunfo. 

Destruyo porque como Shiva, es la única forma que existe para volver al equilibrio. 

Y la mejor forma de destruir, es bailando, y dando fuertes pisotones.

...

Ahora ensalzo aquello que fue derribado. Aquello que tuvieron necesidad de tirar abajo, la cultura de la minoría, de los débiles, de la cancelación...

Porque hoy, ser subversivo no es decir lo que estaba prohibido hace cincuenta años, si no gritar lo que ya nadie quiere o se anima a ensalzar. Y es necesario pelear a la contra, decir lo que no se puede decir, incomodar culos que empiezan a detentar celulitis porque se aburguesaron en su mono-pensar

por eso

Como una transvalorización de los valores, harto necesaria en estos tiempos grito...

Viva el rock

Viva Nietzsche

Vivan los hombres

Viva la familia

Viva Dios

Viva el Cristianismo

Vivan los heterosexuales

Vivan los felices

Vivan los sanos

Vivan todos aquellos que hoy sientan que deben callar porque otros necesitan cobrar protagonismo

Viva Perón

Viva ser carnívoros

Vivan los tóxicos

Vivan los inseguros

Vivan todosaquellosquenosabenrelacionarseconelotroporquenosonjodidamenteperfectosnideberíanserlo carajo

Vivan ustedes, vivan todos y cada uno de nosotros

Viva yo por animarme a plantar cara y hacer frente a un modelo de pensamiento que se impone y que desaprueba de manera ultramoralista y extremadamente fachista a quien se opone

porque... 

                 como sabemos

                                              los extremos se tocan...

Y Dios no tiene religión, 

                                          por eso estamos por debajo de él...

y si el joker habilita el Kaos...

                                                     ya todo vale para el riddler.



domingo, 27 de marzo de 2022

Hecho para vos (La playlist de tu vida)

    Acá estamos, como siempre, desde septiembre del 2007. Casi quince años escribiendo en este maldito blog, formato que ha quedado vetusto hace diez años por lo menos. Y la seguimos, peleando a la contra, escribiendo para todos y para nadie. En un blog que es puro silencio, donde ya hace tiempo que no existe feedback. Muchas veces me he planteado abandonar este blog. O quizás simplemente eliminarlo. Sí, se perderían muchas cosas que básicamente son parte de mi vida. Como una especie de diario público, más allá de que haya poemas, cuentos y novelas por entregas. Pero lo fundamental es que el blog siempre estuvo para mí solamente. Es como si existiera en mi mente, con algún comentador ocasional, algún lector golondrina que pasa y deja su opinión o huella permanente. También existen comentarios truchos en inglés donde usan mi blog para poner publicidad, cookies o vaya a saber uno que carajo es eso que a veces sucede. No importa, este blog es claro que es sólo importante para mí, lo escribo para mí y es puro ego. No sé si en el mal sentido del término. Creo que a esta altura de la humanidad hablar de egoísmo es casi una redundancia. No existe el mal ego, o el bueno, como tampoco es posible la supresión del mismo. Vivimos en una sociedad donde si no sos lo suficientemente bueno como para mantener al menos un poco tu ego en alto, te pasan por encima y te aplastan como uva. Y todo para que el vino se lo tome otro.

    Pienso que en estos quince años de historia del blog he mejorado sensiblemente mi forma de escribir. Mi manera de redactar y manifestarme. Por supuesto que sigo siendo ese tipo que escribe de forma ocasional y que nunca logró colocar alguno de sus tantos escritos en alguna editorial. Excepto algún que otro poema, no he logrado atravesar la barrera de ser un tipo anónimo que escribe cositas por ahí a un autor publicado, aunque más no sea en una editorial independiente. Y las editoriales independientes se toman demasiado en serio. Todos se creen Borges leyendo y juzgando obras ajenas. A veces se manejan con criterios dudosos o por modas editoriales. No pocos son los que hacen la cuenta de si la temática es contemporánea o no, si es coyuntural o no, y si de alguna manera sirve y está en línea con el bien pensar. Si el autor es hombre o mujer también suma o resta puntos. Y nunca falta el editor que espera encontrar una obra del calibre de Faulkner o Woolf, con la capacidad de ser un best seller al mejor estilo King o Wilbur Smith. Pero esas cosas no se dicen. No se admiten. Y, en definitiva, es muy jodido bardear a los editores de hoy en día porque está el temor de que después no te publique nadie. Se les ha otorogado demasiado poder a los editores, por ser esa especie de jueces autoregidos de lo que vale o no la pena ser publicado. Y porque si te metes con ellos o los criticás después andá a llorarle a Gardel para que te publique Magoya. Ellos lloran por lo caro del papel, por lo caro que les cuesta hacer tal o cual esfuerzo, pero en realidad lo que se ha demostrado es que hay un gran nivel de cretinaje al respecto. Mucho amiguismo y recomendación por taller de tal o cual. Poco criterio propio valedero. Hoy los editores parece que quisieron convertirse en las estrellas del rubro. Ningún lector conoce el nombre de los editores detrás, sí el del escritor que están leyendo y esa envidia malsana hacia los hacedores de literatura no hace bien al rubro. Los editores deberían dedicarse a hacer su trabajo tras las cámaras, en las sombras, como los productores de las películas por buscar una analogía. Claro que son importantes y son parte de la obra. Y si ésta está destinada a ser un clásico trascenderá su primera editorial, y luego quizás al escritor. Pero no son cosas que los editores deberían andar calculando tanto en su desesperada búsqueda por trascender. En definitiva, se pierde el amor a la literatura y terminan viendo al resto de los elementos, como libreros o escritores, cual enemigos acérrimos de su noble oficio tan poco valorado. Están perdiendo el eje de su noble tarea. Y esos festivales de editoriales independientes donde buscan reconocimiento y hacer rostro es una muestra lamentable y patética de su vapuleada autoestima. 

    Pero bueno, en fin... No hay que meterse con ciertos personajes del medio y, sobre todo de la cultura porteña, que cada vez más se parecen a las ferias de artesanías que todos critican por la conducta mezquina de los "hippies". El fascismo de decidir a tontas y locas quien entra y quien no entra en el mundillo selecto de los escritores publicados. Todos esperan que uno haga rosca, de una manera u otra. En todo caso, se piensa: tu obra no va a cambiar el panorama narrativo actual o a hacer una revolución de las letras. O sea, atrás tuyo a cientos de otros escritores que vendrán y siempre habrá recambio. Y es cierto, en definitiva eso es así... De todos modos, la mezquindad fascista de sentirse zarpados de elegir quien sí y quien no, se lo pueden meter bien en el orto. Todos son y somos una zarta de fracasados que tarde o temprano pasaremos al olvido. Trascendencia mis CALZONES!

    Y así transcurrimos por este mundo, leyendo un montón de libros, escuchando montones de canciones y música, escribiendo cantidades ingentes de letras atrás de letras, y tipeamos como locos para intentar meter un bocadillo literario en el (ya bastante) saturado comercio de la industria del libro. Sin embargo ¿que sómos? No somos nada. Si partiéramos de esa base, seríamos todos más humildes y ni siquiera sería necesario sentir que tenemos que publicar algo. 

Salú

martes, 15 de marzo de 2022

Manifiesto del Ciclista Urbano Porteño

1. Esto No es un Manual de Supervivencia. 

2. Una de las principales tareas del ciclista urbano porteño es mantenerse con vida durante el trayecto en el que pedalea con su rodado por la ciudad. Repito, esto No es un Manual de Supervivencia porque no tenemos ni idea de cómo conseguirlo.

3. Las bicisendas o Ciclovías son un mal necesario. Son un arma de doble filo. No sabemos que más decir al respecto, pero está claro que son útiles pero a la vez, no sirven para nada. Básicamente porque (sacando a los ciclistas) casi nadie las respeta. Ni automotores ni peatones. Todos se cruzan o las avasallan cuando se les viene en gana y nunca existe mirar si viene el único rodado habilitado a esa vía. Por otro lado, vale aclarar que a veces parecen planeadas por un lunático. Van por lugares absurdamente oscuros, peligrosos o de repente se hacen de una sola mano en una calle a contramano. Realmente no están del todo bien diagramadas. 

4. Existen dos tipos de "andar en bici". Existe la salida por placer, el paseo, puede ser solos o acompañados. Por lo general uno va tranquilo, relajado, quizás los fines de semana. Aun así, nunca se está exento de tener algún que otro percance. Sin embargo, creo que el andar en bici más complicado es el que uno hace por cuestiones laborales y/o logísticas. Por ejemplo, la decisión de ir a trabajar en bicicleta, en estos tiempos complejos, está relacionado con el hecho de ahorrarnos una moneda. Pero la verdad, que en este ahorrarse una moneda, a uno se le puede ir la vida en ello. La realidad es que Buenos Aires, la ciudad de la furia que cantaba Cerati, es una ciudad funesta, furibunda, paranoica y violenta. Y creo que en donde más se ve todo esto es en su tránsito. Es lo peor de todo el asunto. Ruidos, motos por todos lados, andando rápido y peligroso. Bocinazos, gritos y puteadas. Peleas y choques. Gente atropellada y avasallada. Entonces cabe preguntarse si en el balance de ahorrarse una moneda, valdrá la pena bancarse tanta locura. 

5. En el andar en bicicleta uno puede hacer un poco de ejercicio. La realidad es que si queremos bajar de peso o hacer un poco la diferencia, lo mejor es salir a trotar todos los días una hora. Pero la pedaleada nunca está de más y es mejor que nada. Cualquier cosa es mejor que quedarse en casa o estar en la total inmovilidad. Sin embargo, pienso, que el aporte aeróbico que aporta la bicicleta es muy bajo. 

6. "El uso de la bicicleta es un aporte al medio ambiente" reza un anuncio ecologista de poca certeza. La realidad es que el aporte que se pueda hacer al medio ambiente es mínimo. No sirve de nada que cada vez seamos más los que optamos por ir en bicicleta por la ciudad si vivimos en un país ultra centralizado donde Buenos Aires es una especie de Roma a donde todos vienen en busca de trabajo, estudio y más oportunidades. Casi nada de eso sucede hoy en día, pero queda un coletazo remanente de gente que sigue idealizando a esta ciudad entonces siguen viniendo, y siguen y siguen. Acá cada vez somos más y no tiene sentido. Por otro lado, cada vez hay más autos, más colectivos y lejos de disminuir, estos números van a ascenso, como todo en esta humanidad. Por ende, no hacemos mucho la diferencia los ciclistas, pero entiendo que es lindo pensar que sí. 

7. Somos el esquife más débil del pavimento. Claro, cuando vamos por la calle no queda otro. Somos ese eslabón frágil (sacando al peatón que en realidad debería ir por la vereda). Entonces cada vez que andamos por la calle sentimos esa adrenalina de que nos pueden llevar puestos como a una pluma. Por lo general se siente ese temor. Algunos conductores de otros vehículos nos hacen sentir el rigor de su poderío automotor. Y hoy, hasta un monopatín que se carga con batería de celular te pasa por al lado sin respeto. Sin embargo nosotros somos los que pedaleamos, como los picapiedras del camino que somos. La bicicleta es un increíble, hermoso y noble medio de transporte, pero es demasiado subestimado y odiado por el resto de aquellos con los que tenemos que compartir la calle. Para algunos andar en bici por la calle es una molestia. Sienten que tendríamos que ir por la vereda, o por otro carril o simplemente no existir. Sin embargo existimos y no tenemos ganas de andar dando tantas explicaciones a los conductores, sobre todo de autos, que muchas veces te ven venir por atrás y te cierran el paso, o te primerean para doblar una esquina, sin mirar para atrás, como si anduvieran solos por la calle, como si no existiera nadie más que ellos, que sus problemas y sus estúpidas emergencias. Lo más gracioso de ciertos automovilistas es ese egoísmo de mierda tan arraigado, quizás culpa de esta sociedad que eleva el culto al sálvese quien puede, al yoísmo más insoportable y al egocentrismo más infumable que puede haber. Si llueve te primerean, siendo que están a resguardo de las inclemencias del clima, y después esa necesidad de querer pasar primero, como si no fueran a llegar antes yendo en sus autitos con motores. Señores, sean más caballerosos y considerados con el resto de los conductores. Porque los que vamos por la calle esquivando, doblando, frenando y acelerando, también somos conductores. 

8. Los ciclistas somos conductores como cualquier otro que conduce un vehículo. 

9. Dejar la bicicleta atada es un problema. Siguiendo con los problemas que nos acosan cada vez que usamos la bici para cuestiones pongámosle "pragmáticas" y tenemos que dejar nuestro rodado en algún lugar esperando tenemos el gran dilema de si hacerlo o no. Porque a veces simplemente no hay cadena que aguante. La calle, estés donde estés, sea La Boca o Palermo, Liniers o Nuñez, Almagro o el microcentro, implica un riesgo constante. Pareciera que en los últimos años, con el aumento de la bici como medio de transporte, también empezaron a proliferar hordas de ladrones de bicicletas que andan yirando de a uno, o de a dos. Uno haciendo de campana y el otro, con una mochila donde guardan una jodida tenaza para cortar cadenas de bicicletas. Tan simple como eso. Y no existe ninguna garantía de ninguna cadena ya que estos tipos encuentran la manera de cortarlas y no son ningunos libertadores de nada la verdad. 

10. El uso de casco y luces es obligatorio, sin embargo, algunos de nosotros no los usamos. Sea por pobreza, por desgano o porque nos parece de bebés. Pero así debería ser. 

11. El ciclista tiene la obligación de respetar las señales de tránsito como cualquier otro conductor. Sin embargo, algunos se creen unos vergalargas totales y se pasan los semáforos esquivando autos como si fueran unos grandes valientes. La realidad es que hacer ese tipo de estupideces sólo logra que sus vidas peligren y que todo el gremio de ciclistas sea odiado. 

12. Algunos ciclistas son simplemente unos verdaderos cretinos. Se cruzan, se meten por delante de los autos, rozan a los peatones y hasta los atropellan. Y encima, si los putean se enojan. Bueno señores, háganse cu...

13. En realidad, este manifiesto no es tal. En verdad no creemos en los manifiestos. Nos parecen una cosa fascista. Un manifiesto se convierte en una serie de normas que deben cumplirse si se quiere estar en sintonía con un movimiento. Nada más lejos de la libertad, nada más dictatorial y cierra sentidos que un manifiesto. La cuestión es que si uno pone Manifiesto Zaraza de tal o cual cosa, quizás logras un poco más de atención. Sobre todo al ver que son puntos que dicen A) Usted debe detenerse en un semáforo. B) No debe atropellar a los peatones, aunque estos sean boludos y anden cruzando la calle sin mirar, o se detengan a mirar el infinito en medio de una bicisenda... En fin... Eso no...

14. Para finalizar quiero decir que amo la bicicleta. Amo pedalear y sentir el viento en la cara. Es en verdad una hermosa sensación y... pienso que sería de vital importancia que las bicicleterías abrieran los domingos. Pero bueno... esa es harina de otro costal, dijo un panadero ensoñado, un patinador sagrado, un pedaleador porteño...


miércoles, 2 de marzo de 2022

ZAPATO VIEJO

A veces los recuerdos son caprichosos, en muchos sentidos, pero sobre todo en la forma en que pueden dormir permaneciendo en estado de latencia, hasta que un día salen a la luz. Pueden volver por épocas para luego volver a la sombra del subconsciente. 

Creo que una de las pocas cosas que recuerdo del jardín de infantes es de un compañerito, Daniel Pintore, más recordado como Zapato Viejo. 

Quizás me averguence la siguiente confesión, pero debo admitir que aquel extraño apodo se lo puse yo en un acto de bullying precoz, demasiado precoz. 

Teníamos apenas 4 años, quizás 5, pero ya andábamos poniéndonos apodos, agarrándonos de las solapas del guardapolvos, empujándonos y haciendo todo tipo de vilezas. Hoy me parece muy bizarro que siendo tan chicos ya fuéramos tan malos. Claro que no nos culpo a nosotros como niñes. Probablemente era un síntoma de época, o quizás la tele, o quizás nuestros padres o hermanos mayores, no lo sé... La cuestión, es que ya nos hacíamos nuestras maldades y hoy, teniendo casi 40, me parece increíble que todo comenzara a una edad tan prematura. 

En fin, un día de aquellos en el jardín... más propiamente dicho, una mañana, me encontraba caminando juntos a mis compañeritxs rumbo a la salita naranja (o amarilla, no recuerdo bien). En ese andar por los pasillos noto que mi compañerito Daniel Pintore ostentaba unos zapatitos medio gastados, quizás herencia de algún hermano mayor. Sin pensármelo demasiado me salió comentarle una verdadera bufonada (rol payasesco que he tenido toda mi vida). Le dije que tenía el zapato viejo. Él ni se inmutó. Por suerte no era de esos niños (como yo) que reaccionan ante todo tipo de ofensa y provocación, sea llorando, enojándose o devolviendo la ofensa. Nada. Daniel Pintore se quedó inmutable. No respondió. Apenas me miró. Claro que el sobrenombre de Zapato viejo comenzó a correr como reguero de pólvora y creo que hasta las niñas sabían de él, pero Daniel nada, mutis por el foro. 

Fueron dos años que estuve en ese jardín que luego sería donde haría toda la primaria. Antes había pasado por otro jardines debido a la naturaleza nómade de mi familia que por suerte logró estabilizarse durante 8 años en aquel hermoso barrio de Catalinas Sur. Desde 1988 hasta 1996, cuando el Menemato acabó con nuestra economía familiar y tuvimos que huir a los suburbios. Pero esa es otra historia. La cuestión es que esos 2 últimos años del Jardín de infantes (1988-1989) los pasé ahí en el colegio público del barrio, colegio fundado por un tano rarísimo que tenía la idea demente de plantar pinos...

A Daniel lo perdimos en la primaria, apenas comenzamos primer grado, en el inicio de la nueva década (1990), Pintore se fué al colegio privado de Nuestra señora de no sé que... y ya no lo volví a ver. También mi amiguito Juansito se fué tras los pasos de Pintore aunque si bien con Jonsy nos volveríamos a juntar (pasada toda la primaria separados), a Daniel no lo volvería a ver nunca más y según mi amigo, durante la primaria Daniel tampoco le daba bola a él, ni a nadie. Parece que era una especie de barrera infranqueable que no se molestaba en socializar con nadie. Es notable, quizás con lo de zapato viejo le cagué la vida, o quizás al contrario, le hice ver sin querer ni saber, que hay que desconfiar de la socialización constante, quizás haya aprendido una lección de vida a una edad tan temprana que ahora el tipo quizás sea un master of puppets, vaya uno a saber... 

En todo caso, ¿quién puede saber que habrá sido de Daniel Pintore, más recordado por todo una sala de jardín como ZAPATO VIEJO?

domingo, 27 de febrero de 2022

Realidad vs. Ficción

Una de las frases más escuchadas es la siguiente: "Cuando la realidad supera la ficción"... Es una frase pegadiza, de esas que repetimos de forma incesante cada vez que sucede algo en el mundo que nos conmueve, nos sorprende o aterra. Ahora, ¿es ésta una frase válida? Si la pensamos como una mera frase del tipo "Oh! Esto que sucedió realmente nos dejó de cara". Una forma exagerada para demostrar nuestro asombro ante algo que pudo haber sacudido a la prensa internacional y a la opinión pública. Sin embargo, si la pensamos desde un punto de vista más literal, me atrevo a decir que es, no sólo exagerada, si no más bien errónea. 

Existen algunos adalides del realismo que aman una frase así, pero también están aquellos que subestiman y desprecian el mundo de la imaginación, o sea, la ficción. Para la mayoría de las personas, la ficción, sean libros de cuentos, novelas, como series y películas, teatro y sus derivados actuales, todo aquello que cuenta una historia que nace de la imaginación y de la construcción de alguien, es algo menor. Es algo pasatista y no puede ser comparado con la realidad. 

Pero claro que no puede ser comparado. Desde el inicio tenemos un problema de categorías aquí. Es imposible que la ficción se pueda medir con la realidad, simplemente porque la realidad rige nuestra vida, ES propiamente dicho y a secas LA VIDA. En cambio, la ficción son historias, son cuentos, mitos y leyendas, que son súper importantes en nuestra vida. Pero no se pueden comparar. Sería como comparar el comer con el dormir. Dos cosas que podemos disfrutar y necesitar, pero que no podemos elegir. AMBAS SON NECESARIAS y, a la vez, son cosas distintas. Como lo es la música y el automovilismo. No son comparables. Pero, en el afán de algunos de creer que sí pueden compararse vamos a pensar algunas ideas al respecto. 

¿La realidad superar a la ficción? A ver, veamos. No lo creo tan así. Entiendo los momentos históricos en los cuales se recurre a esta frase trillada pero si lo pensamos un poco más nos damos cuenta que no tiene sentido. Una pandemia mundial, si... Un conflicto bélico en Europa del Este, ok... Cambios en el "orden mundial", la era digital... es todo muy impactante claro, pero ninguna de estas cosas está por fuera de las posibilidades dentro de lo posible. Hace siglos venimos con los mismos problemas, o similares. En cambio si mañana me dijeran que se descubrió que en el centro de la tierra viven miles de dragones y que los volcanes tiene cierta relación con eso, o si de pronto arribara una flota intergaláctica al planeta, o no sé... se comprabara que existe un Dios que sostiene el universo... No lo sé... Cosas así creo que podrían superar a la ficción, o acercársele, pero la imaginación humana es escurridiza. Si hace 60 años era ciencia ficción pisar la Luna y poco después dejó de serlo, la imaginación humana se fué a Marte, a Ganímedes, o a recorrer el Universo. No importa a donde alcance la tecnología, la imaginación humana no encuentra límites, porque justamente es IMAGINACIÓN. La famosa frase La imaginación al poder, apela a la idea de que no existen límites para la misma, la imaginción es el infinito puesto al servicio de la humanidad, es la punta de lanza que abre camino para todo tipo de progreso. La imaginación (siempre abogando que sea para el bien, para algo productivo y provechoso para todos), es una de las fuentes de poder más importantes de la riqueza humana, una de sus joyas más preciadas. Y en parte, LA IMAGINACIÓN ESTÁ PARA TRANSFORMAR LA REALIDAD, y no al revés. Lo peor que nos puede pasar es que la realidad subyuge a la imaginación, y ahí es donde todos perdemos, caemos en la chatura total y ya no avanzamos como civilización. 

viernes, 25 de febrero de 2022

Poema fresco


En las huestes del mañana se vislumbra una carne seca. Es el amor que desgañita un rugido alevoso de pena inconmensurable. 

Devastados, apenas lúcidos para poder pensar en nada más, ellos viajan a través de la estepa, desafiando el torbellino helado del frío matinal.

Una madre recoge al polluelo, al pichón de Mamut, danzando con los lobos del gremio intemporal de las cosas buenas y el porvenir. 

Amedrentados por el viento helado, viajan sin parar, sin detenerse un solo paso. En el acorazado sentimiento del fresco degradamiento invernal, se camina, se cae, se desmigaja el alma enredada.

Por tanto sufrir, por tanto patear las piedras, el niño sonríe creyendo que no hay un mañana, sólo la teta caliente y ese pezón puntiagudo que derrama leche tibia. Es lo único que existe para él. 

Nada más que agregar a una sensación de cruda inminencia fatal. Todo aquello que no fué, será por el hoy que se escurre y por un mañana que no vendrá. 

Sortilegios de amor desesperanzado nos hacen creer que ya no dispondremos de la añorada madre tierra, madre invernal de corazón helado y de los tiempos venideros. 

Ahora ya sabemos a donde nos lleva el viento, ese intrépido destino sin palabras ni designios verbales. Todo es pasión en el vasto oceano del tiempo remoto y perdido para siempre. 

El lobito bosteza. El niño observa con asombro. La madre ancestral sonríe.