viernes, 7 de julio de 2023
Pisando los 40. ¿Crisis?
martes, 4 de julio de 2023
La vida divina
lunes, 3 de julio de 2023
Crazy Heart o "El recambio generacional"
De algún tiempo a esta parte me intrigado casi al punto de la obsesión, el tema de como las generaciones se suceden unas a otras. Y para ser más específicos, cuando ese recambio generacional queda inmortalizado en el arte.
Sigo acortando camino para ir más rápido al punto.
En la película norteamericana Crazy heart del 2009, se trata el tema de una forma que me sirve bastante bien para ejemplificar la idea. En dicha cinta el personaje principal Bad Blake, magistral actuación del gran Jeff Bridges, es un cantante de música country venido a menos. Tiene todos los clichés del artisto yanki caído en desgracia. Mal padre, alcólico, soltero, vive en un remolque y casi nadie se acuerda de él. Por otro lado está Tommy Sweet (interpretado por Colin Farrell) que es un cantante de country en ascenso. Es la clásica historia de la estrella en caída y la nueva. Ahora que lo pienso también es una obsesión en el cine estadounidense. De todos modos lo que más me interesa de lo que plantea la película no es tanto eso en sí que es lo más normal del mundo, sino más bien como existen a veces artistas con una obra muy grosa que abre camino y genera mucha creatividad en muchas personas pero que todo eso no se ve reflejado en un éxito en términos masivos de popularidad, fama y dinero. Sin embargo, estos artistas dan pie a otros nuevos artistas que sí logran capitalizar toda esa fuente creativa y lograr producirla de una manera que conlleve a un éxito masivo. Como si las generaciones posteriores lograran sacar un poco de esa magia primigenia y traducirla para un gusto más popular.
En Crazy heart no se pone tanto el foco en esta idea. La película se centra (lamentablemente) en los aspectos sórdidos del cantante viejo y en la fama creciente del nuevo. Sin embargo la idea está ahí latente. Subyace bajo la primera línea de la historia, la principal, el drama de Bad Blake. Es el concepto de que Bad Blake fue un groso en el pasado y que tuvo su cuarto de hora pero luego se fue perdiendo en sus problemas personales. Pero también es la idea de que vivió una época en la que el gran público no estaba preparado para algo así. Pero, 20 o 30 años después, viene un flaco nuevo (este Tommy Sweet) y haciendo algo similar pero más pop rockero y producido, logran un éxito descomunal. Y la cereza de todo es que Tommy Sweet no se cansa de decir que Bad Blake es su ídolo, que él es músico gracias a Bad Blake cuando lo escuchaba de chico. (Bueno, ahí está el meollo de la cuestión). Luego el fan conoce a su ídolo y le ve los hilos por decirlo de alguna manera. Lo invita como telonero y Blake al principio no quiere saber nada con ser el que abre para uno que se reconoce como su fan. Hay tensión, celos mutuos pero bue, después se amigan, hay redención y bla bla bla.
Pensando en esto de mentores sin mucho éxito y discípulos populares, se me vino a la mente la frase que dice "El discípulo supera al maestro". Bueno es una frase engañosa, porque en primera instancia eso no es algo que siempre se diga, porque a veces pasa y a veces no. Además, ¿que signfica superar a alguien? Quizás superar en términos de masividad no necesariamente signifique superar en calidad. Por otro lado, lograr la masividad es algo que cualquier artista en sus cabales que pretenda vivir de su arte un poco aspira. Algunos lo admiten y otros quizás no pero la realidad es que es lo más deseable. La masividad conlleva un éxito que te puede ayudar mucho en lo económico y ahora sí, pienso en Argentina.
La historia de Blake y Sweet un poco es también la historia de Miguel Abuelo y Andrés Calamaro, o de Charly Garcia y Fito Paez o la de Spinetta y Cerati si se quiere. Podría mencionar muchos más ejemplos en otros géneros pero prefiero manejar lo que más conozco que es el rock y me parecen los ejemplos más paradigmaticos de nuestro rock vernáculo. En el primer caso quizás Calamaro no era un gran fan de Miguel Abuelo pero sí que cuando Miguel Abuelo volvió a lan Argentina a principios de los 80s después de una década en Europa, el ya era Miguel Abuelo y a Calamaro no lo conocía nadie. Andrés tuvo su gran oportunidad en el mega grupo que fué Los abuelos de la nada versión ochentas y él con su joven alma estaba componiendo sus primero clásicos como Sin Gamulan, Mil horas o Costumbres Argentinas. Y Miguel seguía en su derrotero de loco saltimbanqui. Pero Abuelo era un poeta como pocos en el rock local, un artista impresionante que ya tenía una trayectoria artística y una hoja de ruta aún más impresionante. Un artista de otro tiempo quizás, más representativo de la generación Hippie, y Calamaro era la encarnación por excelencia de la Generación X que se morfaría los 80s y 90s. Caso similar el de Charly y Fito aunque en este caso sí Fito era un apasionado admirador de García quien le dio la oportunidad, Fito luego se alejó del nido, hizo la suya y de alguna manera terminó vendiendo más que Charly, sobre todo en los 90s. Sin embargo, en este caso, considero que Garcia siempre fue un artista popular y si bien Fito tuvo el disco más vendido de la historia del rock, Charly nunca perdió público y de hecho hace años que no saca discos buenos pero el tipo sigue renovando su público sin hacer nada. A todo esto, en ambos casos, se vieron luchas de egos (sobre todo en Calamaro y Abuelo) y un poco de García a Paez también y al final terminó todo bien. Charly y Fito son amigos y Calamaro le dedicó una canción a Abuelo donde dice que no le llegaba ni a los talones a Mike y se la pasa hablando bien de su antiguo camarada y mentor.
El caso de Spinetta y Cerati es un poco más parecido al de la película, no tanto porque el flaco haya sido un artista en desgracia ni mucho menos, la parte sórdida es el sello yanqui. Pero si en lo que respecta a lo que pasó en esencia. El flaco desde que apareción en la escena local a finales de los 60s fue reconcido por colegas y especialistas como una especie de "nuevo Lennon" a la porteña. Quedó claro que ese pibe de Belgrano de 19 pirulos era ya un geniecillo en potencia. Sin embargo, luego de Almendra que duró apenas dos años, Spinetta cayó en una especie de círculo de músicos "difíciles" como lo catalogaban los sellos discográficos. Nadie negaba su valía pero el tema es que no vendía muchos discos y como las discográficas son empresas que pretenden vender discos se lo fue marginando en cuanto a difusión. Además de que el flaco tenía una personalidad bastante particular, donde nunca o casi nunca quería ceder en cuanto a su música, ni lírica ni sonoramente, y sólo ser fiel a lo que quería hacer. Eso es algo que siempre fue muy loable a ojos vista de sus reducidos seguidores, pero a la larga parecía que escuchar a Spinetta era un pérdida de tiempo. Como si habiendo otros que hacen lo que queremos escuchar para que lo vamos a escuchar a este que no se entiende nada. Aquí entra Gustavo Ceratí, músico también de la generación posterior a la del flaco, Charly y Abuelo, que irrumpe en la escena porteña con Soda Stereo, banda al principio apadrinada por Federico Moura, que parecía una versión de The Police más ska. Cerati ya tenía 25 años pero de a poco, con cada nuevo disco de Soda que salía en los 80s, parecía que el muchacho empezaba a tomarse más en serio las cosas. Para principios de los 90s Cerati era un artista consagrado y respetado por todos, colegas y ajenas. El éxito de Soda había sido tan arrollador en Latinoamérica que parecía haber conseguido lo que muy pocos músicos argentinos de rock habían logrado. Ser una estrella internacional. Con este halo de éxito arrasador y el respeto como gran compositor, Cerati fue alejándose del pop más chicloso de los 80s y encaró una carrera solista más sólida e interesante. Y es en medio de esta vorágine de consagración que el muchacho empieza a linkear a un músico que parecía olvidado por unos y desconocido para las nuevas camadas: Luis Alberto Spinetta. En ese acto de generosidad artística es donde Cerati hace un cover de Luis en su primer disco solista, diciendo que considera Artaud, el disco solista de Spinetta de 1973 como un disco que lo marcó para siempre. Poner el cover de Bajan en la misma posición y todo eso. Pero en fi, parecía que Spinetta y si sangre italiana no se iban a conformar así como así. Pienso que hubo un poco de recelo mutuo en los primeros años de conocerse. Pero para cuando llega el 2006 parece que logran empezar a acercarse siendo uno un cincuentón y el otro un cuarentón. Y renace el amor, tocan juntos en vivo y todos felices. Hasta que pasa el coma de Cerati y el flaco lo visita al hospital, le lee un poema y le deja una guitarra. Dos años después muere Spinetta por un cáncer fulminante y dos años después, Cerati lo sigue. Ahora bien, ¿No es todo esto que conté mucho más rico e interesante que el guión un poco gastado y trillado de Crazy heart? Creo que tenemos mejores y más interesantes historias que contar.
Para cerrar, una simple reflexión como diría el gran Javier Martinez: Pienso que es algo normal, natural y lógico que exista el recambio generacional. Elegí el tópico músicos pero esto se da en todo el arte, y fuera de él, en el deporte, en las empresas, en la política. Aparecen nuevos protagonistas que de alguna manera portan la voz de las nuevas generaciones y este así debe ser. Mi única apreciación personal es que a veces, no siempre todo lo que reluce es oro, no siempre lo nuevo es mejor y no siempre, lo que viene a imponerse y es masivo es porque superó lo anterior. Digamos que depende de muchos factores pero no importa. Mi reflexión no va a ninguna parte. No es condenatoria y ni siquiera es un juicio de valor. Cada cual obtiene lo que obtiene y bueno, la vida es así. Seamos felices escuchando la música que más nos guste y chau.
sábado, 24 de junio de 2023
Conan el cimerio
martes, 20 de junio de 2023
Olaf Stapledon o Los finales posibles de la humanidad
Su primer libro de relevante importancia se llamaba Last and first men, o como se conocería en estas Pampas... La última y la primera humanidad. Aunque más correcto sería decir Los últimos y los primeros hombres.
Esta novela (si es que se la puede llamar como tal) la leí este verano, habiendo ya leído de él en otros años Hacedor de estrellas y Juan Raro. Dos novelas más cercanas a un concepto de hacer literatura, aunque Star maker podría llegar a ser debatible. No importan tanto los géneros literarios (que me perdone Bajtín), acá lo que es de relevante importancia es el hecho de que siendo Olaf un tipo más del palo de la filosofía y de los ensayos naturalistas que de la narrativa, se le puede perdonar (al menos de mi parte) esa tan particular forma de hacer literatura, y encima de ciencia ficción.
Cuando en el 2016 leí Hacedor de estrellas tuve, lo que se dice, un viaje. Las descripciones de todo ese viaje astral que el protagonista tiene, sobrevolando un universo imaginario donde todos los cuerpos celestes tienen consciencia, me dejó pasmado. Al año leería Juan Raro, una novela más convencional acerca de un sujeto que vendría a ser un superhombre, con poderes mentales y todo aquel rollo tan explotado luego en la literatura, sobre todo en la sci fi. Sin embargo, disfruté del libro.
Pero cuando este verano volví al autor con su primera gran obra Last and first men, la cosa cambió. Por un lado, me pareció completamente áspera, lenta y por momentos repetitiva. La abandoné un par de veces porque su escritura me parecía demasiado densa para leer en vacaciones. Leí algunas otras cosas en el medio para despuntar el vicio de la "lectura veraniega", con obras más intrascendentes como Tiburón de Benchley y algunos poemarios medio pelo como el de Carla Quevedo y el de Vera Spinetta (un poco mejor). Después me obligué a terminar el libro de Stapledon porque más allá de toda pena, pienso que la vida es buena... Ejem, quiero decir... que pienso que el libro está bueno. La cosa es que la manera de narrar de Stapledon, sin diálogos, contando consecuentemente finales abruptos de la humanidad, puede cansar a cualquiera.
El libro va de eso, como a partir de lá década del 30, la humanidad va tomando caminos álgidos. Claro, previo a la Segunda Guerra, el autor adivina que Alemania estará en el ojo de la tormenta, lo mismo que Rusia y eventualmente Estados Unidos. Toda esa primera parte es interesante pero aburre un poco ya que habla de un siglo veinte que al final no fué así, pero de todos modos es legible. Ese primer tercio del libro cuesta, es el más descriptivo al ser el autor más cercano en el tiempo, y a veces, entran en breve escena algunos personajes con unos diálogos muy minimalistas.
Todo lo que vendría después, es pura imaginación del autor. Para la humanidad preveé como trece finales diferentes. Y a su vez, la humanidad iría mutando de forma, pasando por ser una especie de pato, hasta una consciencia incorpórea. (Debo hacer una sangría aquí y decir que tanto este libro como Star maker, sin quererlo y a veces hasta sin saberlo, ha dado de comer a casi la totalidad de la ciencia ficción de los siguientes noventa años. Cierro corchete.) La humanidad se destruye en guerras intercontinentales (obvio) entre el Este y el Oeste. Luego se destruye por la energía atómica de una humanidad Patagónica!! Y posteriormente, siempre es el mismo esquema. La humindad se reagrupa, sale de un estadía primitivo, evoluciona hasta una civilización avanzada y luego se autodestruye. En el medio de estas bataholas, nos invaden los Marcianos que son una especie de medusa invisible. Después, la humanidad invade Venus, y destruye su ecosistema. Y así lamarencoche. No quiero spoilear ni aburrir. Es una novela bastante extensa y de áspera lectura. Animo al lector de género audaz porque pienso que el libro vale la pena y pienso que es de esas obras que corren peligro de ser olvidadas sino le damos un poco de manija. Filosóficamente hablando es interesantísima. Desde el punto de vista literario es una rareza como pocas y desde el punto de vista de la ciencia ficción es casi como una Biblia.
La recomiendo para leer con paciencia, tiempo y determinación para finalizarla. Después viene el debate, café o vino de por medio. Salú!
lunes, 19 de junio de 2023
¿Haya o allá?
Quizás me haya equivocado en el tipeo al escribir rápido y ligero. Tengo un problema con revisar lo escrito. Allá estás vos, viniendo a juzgar las quejas ajenas.
Quizás haya que tomarse un clona, pero tal vez, también haya que ir a terapia para preguntarse por qué estamos tan pendientes de lo que dicen los demás. Allá vos si tu vida no cambia.
Me haya zarpado o no, es cossa nostra. Por suerte acá escribo sobre lo que quiero y como quiero. Allá, en tu casa, escrbiendo a las 7 y veinte de la mañana, se te nota sola, triste y amargada.
Tal me haya dado cuenta que tanto Twitter te quemó el cerebro. Lo usan para despreciar los comentarios ajenos, esas personas que tienen mal aliento y mas feo el valero. Allá, en tu casa, resignada y mal tocada.
Quizás haya que tener más sexo. Quizás allá, en tu casa, te falta cariño. Los felinos y la pasta no te pueden cubrir esa falta.
Por ahí sos una gran escritora, tal vez haya mucho de impiedad en vos, porque no tolerás las verdades que le disparé al mundo y allá, sola en tu casa, recogiste el guante de algo que no te incumbía.
No te pongas mal, haya o no talento en tu haber, te aviso que sos una pobre amargada. Allá a la vuelta tenes la posibilidad de que publiquen tu prosa aburrida, sin sangre.
Aplaudo que haya enojo en tus contestaciones, demuestran que no sos tan superada como te queres mostrar. Sin embargo, allá, en el anomimato de tu casa sos muy valiente para bardear y no dar la cara.
Tu género explica un poco tu cobardía, pero no hay que poner a todos en la misma bolsa. Hayas o no tenido la intención, allá aburrida y al pedo en tu casa.
Todo estos posteos me re sirven para escribir. Me diste la excusa perfecta. Vos no te des tantos aires ya que careces de entidad. Pero yo cumplo con tener material para expresar acá, o allá... o donde sea que haya...
Gracias a esta polémica en la que picaste sin que nadie te llame, el blog triplicó su popularidad. Te hayas dado cuenta o no. Allá, acá o en el berreteada de tu arrogancia.
Yo soy ira, yo soy rabia, me encanta ahogarme en mi furia, porque me descansa. En cambio, a vos, el viento te barre más rápido que a las hojas en otoño. Por liviana y por insulsa, anónima, hija de la nada.
sábado, 17 de junio de 2023
¿Qué les exigimos a los viejos rockeros?
A veces es interesante encontrar gente gris que se la pasa de hater desde el anonimato. Juzgando desde un pedestal a todo y todos. Gente sin pareja, adicta a la masturbación autocomplaciente, gente que nadie quiere y que sólo es asistida por interés. Esa gente me da asco.
Ya lo dije an algunos posteos atrás. Los odiadores de la tendencia. Como si andar por ahí, gritando a los cuatro vientos que lo que todos celebran es una mierda. Y como si por ello mismo eso los pusiera por encima de la masa. Bueno peques, ese complejo de pito chico te lo debo, gracias. Hay que ir muchos años a terapia para que te ubiquen en tu palmera y bajes cinco cambios.
Salames al por mayor que le exigen a tal o cual personaje que carece de rock, que es un facho, que quien se cree que es... Pero a ver loco, ¿y vos quien mierda sos? No te juna ni tu familia fantasma, y venis a decirle a gente realmente exitosa lo que es o tiene que hacer. Gente gris que no conoce nadie, que nada logró, y viene a hablarnos de éxitos y de fracasos. Pero por favor, vayanse a hacer ortear un poco maniquíes.
Lo más gracioso es que es tal su grado de resentimiento que te buscan, te siguen, te leen, te escuchan, están pendientes de vos para después, a la primer oportunidad saltar porque se quedaron calentitos los panchos. Que asco...
Dejen en paz a la gente que hizo algo en el mundo y sigan con su kiosquito berreta de vender dos libros por año. Metanse su odio en el culito y en todo caso vengan a dar la cara, como hacemos los que tenemos huevos y no los cagones tragalelípidos (¿te gustó esa?) porque sé que vas a volver a seguir leyendo. Marica.
Los que dieron todo, ya está, ya lo dieron todo. No se les exige nada más. Te pueden gustar a o no, pero seguir con esa historia de que hagan tal o cual cosa, por favor...
Y ahora, un mensaje de nuestro patrocinador:
Si me hago enemigos es un asunto mío. La vida sin enemigos es aburrida.
Los bufones enmascarados son leche agria, se hacen pis cara a cara.
Los fofos de cuerpo, alma y espíritu son blandengues que viven la vida en estado de latencia.
Los virgos que se quedan calentitos y son vengadores del anonimato nacieron con el pito flojo, con el alma castrada y el corazón ortiBa.
lunes, 12 de junio de 2023
Los ilustres desconocidos o ¿Como se puede publicar algo?
¿Que tan importante es publicar?
Cuando uno escribe, escribe y no deja de escribir, en algúnmomento piensa que quizás sería algo lindo, agradable, ver algo de todo eso publicado. Lo siente como una recompensa al largo trabajo realizado. Sin embargo, pareciera que la cosa no es tan simple como parece.
Algunas personas con más experiencia (lo más probable con obra publicada) te van a salir al cruce diciendo que no todo es publicable. Bien, eso es cierto. También, que no por el mero hecho de que vengas escribiendo hace veinte años, lo merecés. Puede ser. Y además, que para que algo sea publicado tiene que tener algo, o al menos por alguna cuestión particular, merecerlo. Quizás.
Además, muchos te van a salir a decir que si no escribís, reescribís, reelaborás y sudás la gota gorda nunca tu texto va a merecer ser publicado. Existe una idea de sobreeplotación del trabajo del escritor. Por otro lado, está el tema clave de los editores. Los editores se convirtieron en una especie de casta donde gente que no tiene talento para producir obra se dedica a juzgar el talento ajento basándose en práctimanete nada mas y nada menos que sus gustos personales. Sin embargo, pareciera que si un editor hoy no te publica tu obra es básicamente basura. Se han erigido (y se los ha erigido) como una especie de jueces morales estelísticos de obra que, basicamente, si no te conocen pasan de leer dos párrafos con interés de lo que sea que les mandes. Y eso si tenes suerte de mandarles algo. Muchos directamente te rechazan porque siempre están hasta el cuello de cosas para leer. Algunos hasta tienen el atrevimiento de decirte que les vuelvas a escribir en tres meses o hasta un año! y uno, que no tiene nada que perder y tampoco tantos lugares donde probar, responde religiosamente a esa exigencia para que después te digan "no mira por ahora no podemos, gracias y suerte!" Encima tienen la osadía de manejarse con cinismo y tratarte como un gil más del montón. Todo esto trabaja en contra de que uno quiera seguir intentando publicar su trabajo. Porque te hacen sentir como alguien que no pertenecés, como alguien que nadie conoce, uno que no es del palo y nadie juna. Cuando te rechazan un texto ni siquiera tienen la delicadeza para decirte, habria que trabajar tal cosa, hacerle tal corrección, o zaraza. No, simplemente te dicen no es lo que buscamos y te dejan girando como un boludo con flota flota en medio de una pileta municipal.
Pienso que el problema central de los editores (y me refiero sobre todo a algunos de las editoriales independientes) es que son aquello que dicen odiar. Se convierten en los exclusivos, son como dioses de la selección, de pronto todos son Borges con calificaciones como "Infantil" o "acaso antendible" y uno se siente como cuando cae en esos campings de hippies y uno quiere interactuar un poco, tocar la guitarra con ellos, hablar con las chicas, pero te empiezan a mirar mal como diciendo: "¿Y vos quien sos? Tomatelas"
Agradezco el empujoncito para seguir laburando, agradezco el desprecio y el ninguneo recibido y sí, no pertenezco a su grupito de serios lectores. Ya sé que todos buscan publicar algo que se conviertan en la nueva La ciudad y los perros o Los detectives salvajes e impulsar así a un grupo de ilustres desconocidos (tanto escritores como editores) hacia la estratosfera literaria. Pero eso es una quimera. Ellos saben que lo es y se resignan a publicar a chicas lindas que hablan de tonterías, a sus amigos escritores, y a gente en general que rosquea y se sabe vender. Estamos más en un mundo donde puede publicar un actor que alguien que escribe todos los días. ¿Esta mal? Claro que no, pero tampoco huele bien. Suena a que en realidad lo que importa es vender uno o dos ejemplares más, la literatura, bien gracias, te la debo. Sin embargo, para sacarse a los ignotos pesados insistentes de encima te van a jugar la carta de que todavía estas verde o que no es el perfil de lo que ellos publican. Todo tan inchequeable que ni vale la pena protestar. Así están las cosas. Y después llorar porque el papel está caro, es caro imprimir, es caro vivir, todo es caro. Entonces ¿a que apuestan? ¿Tienen un Stephen King en la reserva? O, quizás simplemente terminen cobrándote por la publicación, como hacen otros más desvergonzados, pero que al menos no la caretean. Saben que ninguno es El Aleph, ni los que te publican porque les caíste bien ni los que te cobran dos sueldos enteros para pulicar un libro que escribiste con la ilusa idea de llegar a un lector que le guste lo que escribiste, se entretenga, pase algo.
Ahora ya no vale la pena llorar por la leche derramada. Entiendo que el mundillo de la escritura, al menos acá en Argentina es así. Se manejan así y no va a cambiar. Quizás allá quye ocultar el género, los géneros, la identidad, poner más sexo y sangre en la obra, o temas de interés actual. Una novela sobre las elecciones en Argentina, o Gran Hermano, con algo de feminismo, trabas y mediocridad social.
viernes, 9 de junio de 2023
Una primavera fuera de lugar
Una primavera que se posterga.
Hoy ya no, pero hasta ayer, 8 de junio, hizo calor.
¿El mundo se estará desintegrando?
Migajas de un calor eterno.
La niña va y viene a gusto y piaccere.
La sequía se propaga como un brazo armado.
Ya no queda tiempo para rezagados tiempos perecederos.
Una vez me sorprendí porque hacía calor en mayo.
20 años después el calor se extendió dos meses más.
¿Ya estamos en problemas?
Podemos ver cada cosa en su lugar.
Ya no veremos a los locos de la azotea.
Un viento infernal ha poblado a Sudamerica.
¿Por qué sera?
Quizas en pocos años terminemos teniendo 2 estaciones.
Seis meses de lluvia, seis meses de sequía.
Y un calor eterno que no se evaporará tan fácil.
Volvamos a los tiempos estivales.
Extraño el invierno de mi infancia cuanda abajo de mi ropa detentaba un pijama.
miércoles, 7 de junio de 2023
El noble oficio de ser librero
En mi caso se juega el doble factor de lo circunstancial y lo premeditado. Creo que como en casi todas las cosas de mi vida.
Allá por inicios del 2003, habiendo terminado la secundaria y convertido oficialmente en un desempleado más, salí a buscar trabajo tímidamente por algunas librerías cercanas a mi casa.
Mi idea era que estaba en plena efervescencia lectora, descubriendo todos los autores importantes, leyendo a mansalva y recontra metido en mi nuevo concepto de ser poeta.
En medio de este ajetreo y vorágine lectoril (la primera de relevante importancia en mi vida), me acerqué a dejar un curriculum (bastante magro de experiencia) en la librería que estaba en Rivadavia al 4600.
En aquella época la librería se llamaba ... (?) y tenía un cartel naranja. Después de algunos años fue una Distal hasta que esta cadena quebró y pasó a la franquicia de Cúspide.
Cuando teodavía era aquella librería naranja de cuyo nombre no me acuerdo, me pasé a comprar un libro y si mal no recuerdo fue Iluminaciones de Rimbaud.
De paso cañazo le pregunté al vendedor si podía dejar un c.v. El tipo me preguntó si tenía experiencia. Ante mi negativa dijo que buscaban gente experimentada. A lo que sabiamente le respondí que si entonces nadie me daba experiencia nunca iba a ahaber gente con experiencia. A lo que me respondió: si yo te doy experiencia después te vas a ir... ¿?
En fín, me fui enculado de esa breve entrevista, sintiendo que el mundo laboral de los adultos era un lugar hostil, feo y mezquino. Luego de esa frustrada búsqueda laboral me escapé a otros rubros. Nunca volví a comprarme un libro en ese local, y por un lapso de diez años estuve alejado del rubro librero.
En el 2013, como la vida te da revancha, estaba buscando desesperadamente trabajo ante uan serie de factores que no vienen al caso, y me encontré pensando que podría volver a intentar en una librería.
Para eso me acerqué a las dos cadenas más grandes: Yenny y Cúspide. En la primera fallé en la entrevista en cuanto a poner la otra mejilla. Para la segunda cadena fui más avispado y quedé.
No me voy a detener en los pormenores que me llevaron de una a otra librería en los últimos diez años, más sólo puntualizar lo siguiente:
Ser librero es un noble oficio. Por momentos puede llegar a ser hermoso. De esos pocos oficios que que tienen momentos mágicos. La materia prima del librero es el libro y la interacción con los lectores. Visto así, pareciera el mejor trabajo del mundo. Claro que hay matices, grises, altos y bajos, pero como en casi todo. A mi en lo personal me salvó de momentos críticos en mi vida. A veces no me siento lo suficientemente agradecido y a veces (confieso) odio el trabajo. Pero creo que va más allá del rubro en sí, y tiene que ver más con algo estructural. Con una lógica de consumo y mercado que no me termina de cerrar por ningún lado. De todos modos, quizás sea lo más loable que haya hecho hasta este punto de mi vida. Ser librero significa crear un vínculo de amistad breve con otros lectores como uno, es un mundo de interacción, de continuo aprendizaje y conocimiento. No importa si uno es un neófito en el asunto, el sólo hecho de que te gusten los libros es suficiente para que puedas ser librero, después de todo librero no es quien se leyó todo como un freaky idiota, librero es aquel que logra transmitir su pasión lectora a otro. Esa relación muchas veces se retroalimenta y librero es aquel que aprende de los clientes tambien (y sobre todo). Por eso no concuerdo con esas escuelas de librero, pienso que como todo oficio digno que se precie, librero se aprende en la librería, trabajando. El hambre viene comiendo dicen, y ser librero se alimenta del hambre que tengamos por aprender y apasionarnos por el maravilloso mundo del libro. Amén.
PD: Creo que si bien el rubro vivió mejores épocas, épocas doradas de las librerías (los viejos libreros siempre hablan de los años sesentas en calle Corrientes como el boom, como la cresta de la ola cultural libreril en Buenos Aires) pero bueno, que importa. Pienso que el libro aún tiene vida por delante. Al menos hasta que dos o tres generaciones más se extingan. Quizás después vengan nuevos formatos definitivos. Pero la pasión por leer creo que es un componente fundamental de lo que nos constituye como humanos.
domingo, 28 de mayo de 2023
Ser músico garpa
En estos tiempos aciagos, pareciera que una de los pocas cosas que resultan redituables (aunque no en términos económicos necesariamente) es ser músico/a.
Ser músico garpa en otros aspectos, quizás más del tipo socio afectivos. Los músicos son queridos, son solicitados y celebrados. Claro que ellos son una especie de antena o receptores de onda corta, con cierta habilidad para hacer sonar un instrumento o su voz, pero de todos modos ¿quien les puede quitar mérito a estos personajes?
Todos, o casi todos, tenemos músicos a los que amamos por sobre los demás artistas. De alguna manera parecieran ser más queridos que, por ejemplo, los pintores, escritores o cineastas, no tanto los deportistas.
La cuestión es que, evidentemente, ellos logran condensar y aglomeran una incansable red de sensaciones que transmites con la música. Esa Reina de todas las artes, la niña mimada de las musas, aquella que sin texto ni comprensión transmite tanto a través de las "ondas del aire".
Al ser la música una musa tan querida y valorada por la humanidad, sus intérpretes y accionadores, son tan queridos por la gente. No me refiero en términos laborales y económicos, está claro que el sistema no les da tanta relevancia (o al menos no tanto como se debiera, no a todos, y no a la más elevada representación de la música sino más bien sólo a aquellas tonadas pegadizas que logran una pegada fuerte a nivel masividad).
¿Habría que hacerse músico para ser querido?
A priori no parece tan fácil y ni siquiera sería una solución per sé. Algo hay que tener para ser querido por una mínima porción de la población. Pero de todos modos, ya al tocar algo en la guitarra, mostrarlo, genera mucha más empatía y celebración que si compartís por ejemplo un poema o un cuento (al margen de la calidad en ambos casos).
Por otro lado, se dice que a todo el mundo le gusta la música, no importa de qué género, pareciera estar en nuestro ADN el amor y la pasión por la música. Algunos la viven con mayor o menor intensidad que otros, no importa, hasta el más cuadrado tiene alguna musiquita que le re copa. Sin embargo, las generalizaciones nunca son absolutas. He conocido en mi vida una o dos personas que no les gustaba la música. Eran personas muy grises y miserables, no parecían felices. De todos modos, amar la música tampoco pareciera ser un valor en sí, pero es cierto que puede llevarte a lo más alto, y también a lo más bajo. Es como la Fuerza, y como toda energía se la puede utilizar para el bien o para el mal. La ausencia pareciera en sí la falta de un ingrediente esencial para sostener la vida de una manera más o menos cuerda.
Bueno, me he perdido en divagues y disociaciones que poco interesan. Lo único fundamental es creer que la música es algo clave de la humanidad, es parte de nosotros, como el habla, la escritura y la sociedad misma. Es claro que ser el representante de tamaño valor humano conlleva sus ventajas ¿no?
jueves, 25 de mayo de 2023
La negra tina
Ayer me enteré con gran tristeza de la muerte de Tina Turner y eso dejó mi ánimo por el suelo. No sabría explicarlo pero cada vez que una de estas estrellas se apaga me siento más en penumbras, mas lejano del mundo en el que crecí y más ajeno en un mundo que sigue con otros personajes protagónicos que no son los míos.
Esta mañana me desperté con la horrible sensación de vació que sigue a una mala noche donde pasaron las cosas que no debían pasar. Con este mal clima, encaré hacia mi estudio para reponer el bastidor que ayer había destruido en un ataque de ira porque las cosas no salían, o quizás por la desazón antes la incongruencia de la vida o por mero capricho leonino. La cuestión es que cuando pude centrarme y mirar de nuevo hacia adelante, concentré todo mi poder en mi mayor talento, mi caudal creativo interior.
Sin darme cuenta pasaron horas porque uno cuando se concentra en trabajar en lo que le gusta entra en una especie de samadi o sansara o como sea que dice esa palabra en sanscrito. A lo que voy es que despega de este plano, se abstrae de su entorno y sólo existe ese mundo interior creativo que dialoga con lo extraterreno. Cuestión, que volviendo a aterrizar al planeta Tierra, comprendí que debía hacer una parada estrategica por la cocina para darle de comer a la bestia. Lamentablemente en mi heladera solo había un limón sin exprimir y encima era invierno! Me quería morir...
Me percaté que al salir a la calle ya eran las cinco de la tarde pero parecían las ocho de la noche. El cielo estaba gris plomizo y una lluvia fina pero constante me hacía serntirme mas desamparado que nunca en la vida. La coneja había partido hacía años, la liebre de marzo se había escabullido de mis garras, y la hipopotamus se había evaporado de mi cama que ahora era me parecía kilométrica (como cantaba el aguijón).
Al llegar a la panadería histórica del barrio de mis ancestros descubrí con sorpresa que todo allí eran harinas refinadas muy brillantes y sin alma. Pedí miñones pero sentí que estuve una eternidad esperando que me atendieran, que mi mirada se perdió entre ese mundo de grasas y confituras. Como si mi espíritu se hubiese ido, escapado entre laberintos bowieanos de sabrosa pastelería de fecha patria.
Cuando pude volver a la realidad de ese impase, de ese lapsus que casi me cuesta la cordura, pude volver a reincorporarme y socializar otra vez, pagué mis panesillos y volví a casa a todo galope. En mitad de la cuadra que me separa casa de la panadería pensé que feo es despreciar a la gente que te prodiga amor en algún momento de tu vida. Después te puede pasar que ya nadie este dispuesto a dedicarte amor y ahí es donde caes en la cuenta que te equivocaste, que despreciaste o rechazaste a alguien que te amaba para salvar tu supuesto status o tus intransigentes mambos. Una actitud miserable que algunos reconocen mucho tiempo después,cuando ya es demasiado tarde.
Al llegar a casa sentí la tremenda sensación desoladora de haber caído en alguna especie de pesadilla o sueño mal reparado. La casa no sólo estaba en penumbras sino que parecía abandonada hacía por lo menos cincuenta años. Telarañas y mugre por doquier, capas de polvo sobre todos mis muebles. Como si hubiese viajado en el tiempo o si esa salida a la panaderia hubiese sido en realidad una viaje espacial al fondo de algún agujero de gusano. Un viajero del tiempo dispuesto a no reconcer que el mundo al que acaba de regresar ya no es el mismo del cual partió.
Y quizás sólo de eso se trate vivir... pero cuando de una vez por todas pude reacomodar mi casa y volverla presentable, me fuí a dar una bien merecida ducha en la que ahora se convirtió mi bañadera, una negra tina. Así el bucle temporal se cierra una vez más hasta el asomo de un nuevo e infinto comienzo.
domingo, 21 de mayo de 2023
Redes sociales
Las "Redes Sociales" suenan bonito, como una red de contención, o una red de amigos pero la realidad es bastante diferente. No existe ninguna red de contención ni de amigos. Solo una gran jaula virtual de exposición seudo erótica en el caso de algunas mujeres y hombres, como una gran anuncio publicitario de uno mismo que se justifica con el viejo slogan demodé llamado "autobombo", un combo de trivialidades, gustos personales que a nadie le importan y un sinmúmero de gente aburrida que cuando ya no sabe como relacionarse empieza a odiar. Los bien llamados odiadores (haters), gente bastante patética que se pronuncia acerca de todo para bastardearlo y denigrarlo a más no poder.
Otra moda deleznable de las redes. Bardear aquello de lo que todos hablan. Se muere tal personaje público bueno, atado a la cola de aquellos que lo lamentan (sean condolencias sinceras o sólo para estar a tono), vienen los haters a decir que ese personaje era una mierda, que nunca les gustó, que nunca les llegó o que se dejan de joder con que fulano murió. Casi como si se tratara de un edificio donde todos vivimos hacinados y nos quejamos de las lamentaciones de los demás porque no sacan de onda. Muy notable fue cuando murió Maradona. Ok, entiendo que hay gente que no lo quería. Que no les parecía el mejor jugador de todos los tiempos, o que le parecía un violín inexcusable, machirulo, drogadicto, etc. Pero justo cuando la gran mayoría despide a su ídolo máximo, salen todos estos mediocres a hacer acto de presencia, casi como colgandose de las bolas o tetas de quien sea que haya muerto y ellos odien o les sea intrascendente. Como cuando murió Bowie y un soretite salió a poner que la tenían harta con Bowie, que ni fuera para tanto, besitos besitos chauchau... ¿Se puede ser tan imbécil? La respuesta es afirmativa.
La cuestión es que en verdad parece un conventillo virtual donde uno convive con una cantidad x de gente random diciendo boludeces, haciendo cosas completamente intrascendentes y sobre todo opinando y entregándose a la maledicencia. Como una pelotuda que conozco que seguramente se dejó llenar la cabeza por tipos mediocres de consciencias y extremidades diminutas, odiadores mediocres y envidiosos de la nada misma. Gente que está podrida por dentro pero que su falsa autoestima devenida en vulgar vanidad medio pelo les hace creer que ellos son superiores que vaya a saber quien. Gente que tomando frases entrecortadas, chimentos de chimentos y teléfonos decompuestos, mas descoimpuestos que sus pobres tripas nauseabundas, dejar chorrear la caca de la maledicencia y la gente con problemas psiquiatricos graves, gentes dementes, se dejan arrastrar por la locura ajena, convirtiendose en dioses de la mediocridad y la basura carroñera. Levantando noticias viejas y mal contadas, gente que se regodea en miserias ajenas de personas que ni conocen y todo para que? Para nada. Para terminar eliminándote de cual sea la red social de su preferencia y con la valewntía que te da la impunidad de desaparecer sin dar mayores explicaciones porque simplemente sos un pobre cobarde. Y muy probablemente envidioso de la nada, por que sos un infeliz y estas descontento con tu vida miserable. Miserable.
Asi que ahí va mi opinión también, nefasta también, agresiva también, porq ue si, porque hay que estar a la altura de las circunstancias, siempre.









