miércoles, 10 de mayo de 2023

El programador


El programador está encendido. 

No busca ajuste de cuentas. 

Piensa sólo que destruyendo al otro, podrá alcanzar su objetivo.

corte ª

"Los programadores somos así, dice él. Seres racionales y autosuficientes. No creemos en superchería ni en mitos. 

Detestamos a los seres irracionales. Aquellos que creen hacer algo artístico pierden el tiempo y desperdician sus vidas. 

Son gente con problemas que no nos interesan. No queremos saber nada de ellos. Tampoco nos dan lástima sus penas. 

Los programadores somos los dueños del mundo. Hace tres décadas atrás nos llamaban los nerds y era imposible poder pensar en tener una pareja.

Pero los nerds, se convirtieron en analistas de sistemas, luego en programadores y hoy somos los putos amos del universo. 

Todos aquellos patanes que nos defenestraban, todos esos populares machitos alfa, hoy no son nadie. Son apenas unos pobres diablos que me arreglan la plomería. 

El programador de hoy día se lleva a las mejores mujeres, porque somos impecables. No tenemos problemas psicológicos. Tenemos muchas plata, hogar y coche. 

Ustedes, los vagos y los artistas no tienen nada. Sólo migrañas y terapias interminables con psiconalaistas más locos que ustedes. 

Hoy, de una manera u otra, prevalició la razón. Los analistas, los matemáticos, los racionales, somos los que dirigimos este mundo lleno de alienados y pacientes psiquiátricos. 

¿Quien daba un peso por nosotros? ¿Quien es el loco ahora? 

Somos los que en verdad barajamos y repartimos de nuevo, somos los amos detrás de su fiesta. Bienvenidos al mundo digital que nosotros creamos. 

Adiós a los falsos ídolos, ahora somos nosotros."

domingo, 7 de mayo de 2023

Amigos son los amigos



Amigos, ahora y para siempre amigos...

                 Ahí estaré para vos... como lo estuve antes

                                                             Voy a intentarlo con una ayudita de mis amigos

Eres mi mejor amigo y te amo hasta el final de los tiempos...

                                      Hemos sido amigos desde muchos años atrás...

                                                              Sólo seremos amigos, amigos y nada más...

La soledad es un amigo que no está...

                                     Una amiga una vez me dijo, tienes un amor, no estás solo

                                                              Tienes un amigo.

Sí, hay amigos que ya no están, los ausentes...

                                     Querido amigo, es el momento? Hemos llegado hasta el final?

                                                             Amigo mío, lo que no sirve no va.

Cuando te das cuenta que es tu amigo quien te da la mano...

                                    Y si en verdad quieres ser mi amigo, dejame vivir como solía

                                                            ¿Por qué no podemos ser amigos?

Cuantos amigos en verdad tengo? Puedes contarlos con una mano...

                                 Eres mi mejor amigo de todos los que he tenido...

                                                             Te dije de amigos y vecinos pero nunca pude encontrarlo...

Prefiero un festín de amigos que la gran familia...

                                 Por eso si tienes un amigo no lo engañes ni lo olvides

                                                              Quisiera una canción para un amigo que no puede salir de la melancolía...

                                No estoy esperando una dama, estoy esperando a un amigo...

                                                                Para eso son los amigos...     

Amigos... seremos amigos.

                                           Porque un amigo es una luz brillando en la oscuridad...

                                                                Te lo dedico a vos, hermano, amigo que desde ayer

Andas conmigo este camino

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Sí, el tema de los amigos nos conmueve a todos los que tenemos o tuvimos alguna vez algún amigo de esos que te regala la vida. Esas extrañas personas ajenas a toda relación sanguínea que aún así nos llegan y generan todo tipo de sentimientos. Podemos quererlos, odiarlos y amarlos con todo nuestro corazón. Como a hermanos o hermanas, como a una pareja, a un padre o un hijo. Quiero decir que tan intensamente, aunque sean amores distintos, son amores y punto. 

Como toda relación humana conlleva sus dificultades, sus percances, sus contrapuntos y sus pérdidas. Pero Bueno... yo estoy acá para recordarles que quieran a sus amigos. Diganselo, cuidenlos, aunque tengas 20 o un solo amigo. Yo los amo a mis amigos. A los que ya no están también. Pero a los que siguen, bueno... que decir, los amo con todo mi corazón, aunque nos cueste decirlo. Ellos saben que los quiero igual pero bueno...     

                                    

domingo, 30 de abril de 2023

Lunfardo falopa

Garrincha por la Varese, toscana de milonga de Arteche...

Custodio violín de la bolsa de papusa que bardeaba fioro el mongo

Arnalda del bondi, yira lento el yotivenco.


Amargusa la papusa que bosteza de morfi y milanga

La milonga no se apichona

La yuta viaja rápido cuando el rati se encarama


Durango del 95. Cafiolo del piringundín, hace batata la manopla

Faca de reo, danza la barra de la yeca para descansar la minusa

El bulín esta en llamas en Varela y Varelita, santo domingo del quilombo


Madruga percanta la milonguita de Rivarola

Y de araca la cana, me fana el chupi

Manyando de lo lindo me garpa la parada y viajo en la resaca de la tarde pampirosa

y de la buena mandanga.

sábado, 22 de abril de 2023

WOMANSPLAINING o Las mujeres me explican cosas


Hace algún tiempito a esta parte, digamos desde unos 6 o 7 años, he notado que en ciertas mujeres autodenominadas feministas, existe cierta tendencia a denostar la opinión de uno por el mero hecho de tener un pito entre las piernas. 

Ok, es una manera un poco fuerte de empezar un texto y la realidad es que a hoy en día, esta tendencia ha ido perdiendo fuerza y yo la verdad ya ni siquiera tengo problemas con eso. De hecho me da bastante igual que se desvalorice mi opinión. Me pasa en el laburo casi todos los días, porque debería importarme que lo haga determinado sector del sexo opuesto. 

Pero la cosa es que hace un tiempo si me molestaba y me había determinado a escribir al respecto ya que sé que miles de personas en todo el mundo leen este blog tan popular y mis entradas incisivas sé que son demoledoras y levantan una polvareda virtual de la hostia, sobre todo en este formato blog tan vigente ¿no?

Bromas e ironías aparte, la cuestión es que sí, existen o existían, cierta tendencia del feminismo de hacernos un gran shhhh y mandarnos a leer a todos aquellos que disintieramos con alguna cuestión planteada de estas susodichas. Ir en contra de su opinión, ya sea con argumentos sólidos o con meras puteadas a la defensiva, eran tomadas de la misma manera, como un acto de misoginia o machismo rancio y patriarcal que se pasaría a denominar MANSPLAINING, o sea, la necesidad (innecesaria y violenta) del hombre de querer explicarle cosas a las mujeres porque claro, nosotros sabemos y les tenemos que explicar. O sea, un acto de soberbia teórica machista. 

Ok. Bien. Entiendo el punto. En su momento pienso que era necesario romper con cierto cánon arbitrario del conocimiento que muchos varones solían tener. Es cierto que existía cierta tendencia aún arraigada de creer que nosotros la tenemos más clara que ellas y a veces, hablando sin saber, se podía decir algo equivocado pero el hecho de que uno fuera varón podía hacernos creer que no importaba, que de todos modos estábamos en lo correcto. Como si una diferencia anatómica de los sexos pudiese tener alguna importancia en debates intelectuales de toda índole. Pero la verdad es que no. No la tiene bajo ningún concepto. Siempre en todo o casi todo, existe algo que es verdadero y algo que es falso. A veces es difícil determinarlo pero cuando las pruebas o evidencia tangible lo avalan, no hay mucha más vuelta que darle al asunto. 

Ahora bien, dado estos feos sucesos, se adoptó entonces una postura exactamente igual a la de los varones que la ejercían mayoritariamente de forma inconsciente y ahora se adoptaba de forma consciente para luchas o combatir a la contra todo aquel berenjenal. Lo que pasa es que se adoptó de la misma manera una manera insoportablemente soberbia para descalificar la opinión del otro sólo por el mero hecho de ser del signo opuesto. Esto está ligado a la entrada anterior sobre la guerra de los sexos y ya me he explicitado al respecto lo sufuciente. Creo que ya estoy harto de tocar estos temas y con esto cierro todo intento de queja porque me parece improductivo y por demás estéril. Que cada quien se fije lo que dice y hace, sobre todo cuando censuramos al otro, sea del mismo sexo, del opuesto, un negro, un blanco o una ameba marciana traslúcida. No seamos unos forros soretes de mierda. Respetemos todas las opiniones y no caigamos en la canallada de replicar las prácticas abusivas que hemos sufrido en el pasado. Madurar es dialogar con altura, todo lo demás es resentimiento y revanchismo, las cosas que justamente no suman para la evolución y progreso de la humanidad. 

martes, 18 de abril de 2023

El amigo invisible


-Cuando te llame, venís corriendo hacia mí. Contaré hasta tres y vos te acercás despasito por detrás. Le agarrás la cabeza y lo desnucás... ¿si?

El padre miró a Federico con creciente preocupación. Los juegos de su hijo se estaban convirtiendo cada vez más en algo oscuro y perturbador.

Durante la cena, Federico se mostró taciturno, y a diferencia de como era casi siempre, esa noche no quiso hablar con sus padres. Él sólo miraba la comida con desgano y comía su porción de puré con determinada abulia.

La madre lo increpó descuidada:

-Escuchame Federico. ¿Me escuchás? Para mañana te vamos a llevar a la psicopedagoga. Se llama Esther y básicamente tenes que jugar con ella.

Federico le respondió a su madre con una mirada penetrante que duró casi un minuto. Luego volvió a su apatía y su mirada ausente. Los padres se miraron con creciente preocupación.

***

En la psicopedagoga, Federico hizo todos los juegos que Esther le propuso. No cuestionó nada ni se puso agresivo. Al principio Esther parecía muy conforme, pero luego se notó en su rostro que algo le preocupaba. Cuando habló con sus padres confirmó sus peores temores. 

-Federico tiene una extraña tendencia a la sumisión y a la disciplina. Acepta todo lo que se le pide. Eso en condiciones normales no sería un problema mayor. El tema es que por otro lado también demuestra cierta tendencia a... bueno, podría tener cierto rasgos psicoticos. 

El padre de Federico rompió en llanto mientras la madre sacudía nerviosa sus piernas. 

-No es algo definitivo, pero escuché como hablaba con el que él dice es su amigo invisible. El famoso amigo imaginario que casi todos los chicos tienen en la primera infancia, sobre todo cuando son hijos únicos, o tienen hermanos muy mayores. De hecho es una forma que tienen aquellos que detentan un exceso de imaginación, de poder preservar su psique de una manera mas o menos sana. 

-¿Y que hacemos doctora? - preguntó muy nerviosa la madre, sin poder dejar de morderse las uñas y zapatear como desaforada.

-Bueno, mi observación no es definitiva, pero podrían consultar con un psiquiatra de menores... A veces estos casos suelen tener solución lo que yo creo es que blababalalablablabla... bla

La retahíla de explicaciones perdió importancia para ambos padres. Al salir de la consulta ambos miraban a ese niño que habían engendrado entre los dos. Parecía tan ajeno a todo. Sin mirar a nadie. Perdido en sus propios pensamientos, por momentos al padre le parecía notar que su hijo movía de manera casi imperceptible los labios. Como si rezara en voz baja de una forma inaudible.

Esa noche, los padres hablaron en voz baja la posibilidad de internar a Fede, al menos a modo preventivo. Ambos coincidían que convivir con un psicopata, por más hijo suyo que fuera, no era lo más conveniente. 

***

Cuando ese viernes, el padre regresó de su trabajo, se percató que su mujer no estaba por ningún lado. Federico miraba la televisión, sentado, con la mirada fija. La pantalla estaba en negro, como las pupilas de Fede. 

El padre rebuscó por toda la casa y le preguntó a su hijo donde estaba su madre. Fede respondió:

-Está abajo, en la vereda. 

El padre se quedó mirando a su hijo sin entender una palabra. 

-¿Y que hace ahí? ¿Por qué no está cuidandote a vos?

Fede lo miró pro primera vez con una mueca obsesiva.

-Te está esperando. 

-¿Pero como hijo? No entiendo...- El padre estaba a punto de largarse a llorar cuando Fede dijo las palabras mágicas. 

-Uno... dos... tres!

Entonces llegó mi momento de actuar, me encaminé a toda velocidad hacia su padre, lo agarré por detrás y le arranqué la cabeza de cuajo. Luego lo mandé a parar al estacionamiento de abajo, a hacerle compañía junto con su madre... 

 

viernes, 14 de abril de 2023

¿A quién amar?


A veces se hace complicado "encontrar alguien a quien amar" como cantaba Freddie, es cierto. Quizás muchos digan que el problema con el amor es que cuanto más se lo busca más se escabulle de nosotros, como un querubín escurridizo y anticomplaciente. Sí, es posible que esa sea Una explicación. 

De todos modos, a veces el amor sólo y sólo si uno hace algo. Quedandote en casa de brazos cruzados no pasa básicamente naranjú. ¿Y entonces? ¿Que hacer? En principio diría que algo hay que hacer. Tal vez no salir desesperado/a por las calles de Costa Rica (Ae ae que sabroso), buscando un amor. No... Peeeeroooo, algo tenemos que hacer. 

Cuando le hablamos a la chica que nos gusta, por lo general demostramos el interés. es casi imposible no hacerlo. Al menos para mí. Cuando las invitamos a tomar algo aprendí que es muy posible que no pase nada tambien. Sin embargo, a mis veintis casi siempre invitar a salir a una chica significaba que algo iba a pasar y si no, era mucho más bajo el porcentaje. Hoy en día, casi a los 40s me doy cuenta que uno puede salir a tomar algo, hablar, charlar, caerse re bien, compartir un montón de cosas y sim embargo, nada. No pasar absolutamente nada. Es más, muchas veces pueden acceder a salir a tomar algo con uno y sin embargo, en medio de la juntada tirarte como si nada que están saliendo con alguien... y que tiene? Está absolutamente todo bien. Es de lo más normal que a "cierta edad" se de esto. Que salir a tomar algo no signifique ninguna otra cosa más que salir a tomar algo. Me encanta, no tenemos esa presión de la juventud de que si salimos todo tiene que salir perfecto y que buscar el momento de tirar el beso y toda esa rosca lunática que al final nos neurotiza y nada soluciona. 

Hoy vivimos tiempos mas sofisticados, modernos y liberales. Las citas ya casi no existen como tales sino como meras juntadas de ir a tomar o morfar algo y luego bye. Casi nunca pasa nada más allá de una charla amistosa. Me parece perfecto pero entonces, ¿como ligamos con alguien? Ahí está la cuestión. Ligar está más complicado que en otros tiempos. Pareciera que todos desconfian de todos. Las mujeres, como siempre a la vanguarda, levan la delantera de mostrarse mucho menos desesperadas que los hombres. Eso, y el hecho de que o somos unos pajeros que nuestro mundo gira en torno de ellas, o somos unos machistas misóginos de cuarta a lo Cacho Castaña. Pareciera difícil encontrar el equilibrio en nuestra forma de relacionarnos con ellas. ¿Tan difícil iba a ser? Y sí, la verdad que lo es. Empezando que ni ellas ni nadie tiene absolutamente nada en claro, empezando por qué es lo que quieren de la vida. Trabajar de algo que les gusta. Viajar y recorrer todo el mundo. Formar una familia. Irse a vivir a la montaña. Criar conejos. Ser dealer. Estrella del porno. Profesor. Empleado público. O quizás un linyera fuera de las reglas de la sociedad. Mucho menos saber que queremos de una relación. A quién amar? A veces sentir que tenemos demasiado amor para dar pero nadie que lo merezca parece una trampa de imposible solución. Sobrevaloramos demasiado a lo que llamamos amor y la mayor parte del tiempo es sólo ego mal canalizado. En realidad no importa tanto el otro sino meramente sentir que existe alguien que se anima a recibir esa pomposidad amorosa. Eso nos hace sentir más centrados en la vida. Nos vemos mejor. Olemos mejor. Cojemos mejor. Escribimos mejor. Todo pareciera salirnos viento en pompa cuando todo parece haber al fin encontrado su justo equilibrio. Pero los seres humanos somos por lo más bastante falibles y eso hace que cuando se saca esa frágil pieza del amor de pareja todo se desmorone de una manera bastante contundente. 

Todos amamos, somos amados, y merecemos todo el amor que creamos que merecemos dar y recibir. Pero es una cuestión de vida o muerte entender que con ese grado de fuerzas tan poderosas no se puede jugar a la ligera. Depositar un vagón de espectativas en un otre puede ser fatal para nuestra frágil autoestima y si nos agarra mal parados, agarrate catalina!

Aprender a estar solos, no apurar los trámites y ser medidos en nuestras pasiones, puede ser la clave para... no ser unos rompehuevos insoportables. He dicho!

domingo, 2 de abril de 2023

2 de abril


El 2 de abril de 1982, el jército argentino ocupó las Islas Malvinas. Lo que en un principio parecía una gesta heroíca, pronto demostró ser un error de cálculo devastador.

Sobre todo para los jóvenes combatientes argentinos que, lejos de no querer defender nuestro territorio, no estaban lo suficientemente capacitados para tamaña hazaña. El gobierno argentino estaba tomado por sus fuerzas armadas. Algo que venía pasando bastante seguido a lo largo del siglo XX, y en este caso desde hacía 6 dolorosos años donde se había impuesto un estado de terror para toda nuestra población. Gente desaparecida, torturas, asesinatos, apropiaciones de menores, y un conglomerado de políticas anti-argentinas. La deuda externa, la ampliación de la brecha entre ricos y pobres, la proscripción de los partidos políticos, del congreso y una justicia maniatada a los torturadores.

El pueblo argentino estuvo sometido al delirio de unos pocos. Prisionero de su propio ejército, el pueblo tuvo que aceptar (o morir) todo tipo de locuras por parte de unos incapacitados morales, unos sádicos a todo terreno que en el único lugar donde no quisieron mostrar su poder y valentía fue en el guerra donde ellos mismos nos metieron. 

Existían formas diplomáticas para el reclamo justo de Malvinas, pero entrar en un enfrentamiento armado con una de las 4 naciones más poderosas en términos bélicos era un completo disparate. Y si encima mandas a pibes que recién terminaron la colimba en vez de a tu ejército regular, o sea a los verdaderos profesionales, lo único que lográs es un escarnio extra, una sangría más para la ya bastante desangrada juventud argentina. 

El grado de cobardía de los altos mandos del ejército sólo es comparable con la falta de escrúpulos y la crueldad de los tiranos. Mandarlos a pelear esa guerra tan desigual sumado a la falta intencional de recursos que la gente donaba es de un nivel de crueldad innentendible. A día de hoy me parece incomprensible como se puede ser tan basura de mandar a esos muchachos a morir así sin nada. Jugando con el discurso de defender a la patria. Usaron nuestro patriotismo para jugar con nosotros, y finalmente largarnos a morir en el frío barro a cientos de kilómetros de tu casa. 

La hipocresía de la corona británica no se queda atrás, que además de ser unos imperialistas colonialistas tardíos tuvieron en la nefasta Tacher la caradurez sintomática de decir que gracias a esa derrota bélica recuperamos la democracia. Democracia que se perdió en primera instancia gracias a sus aliados, a la OTAN y a todos aquellos países centrales del mundo occidental que desprecian a todos los países de América latina.

Por eso, como la famosa frase que reza "si tocan a uno, nos tocan a todos", esta ocupación nefasta, ilegal y patoteril, debería ser repudiada por todos los pueblos libres del continente. No podemos permitir más tierras americanas en manos de países europeos. Esa ocupación ilegal es un afrenta a todos y (bromas futboleras aparte), habría que pensar la manera más eficiente para reclamar y recuperar para todos los latinoamericanos esas tierras que nos pertenecen. 

Gracias al pueblo peruano que siempre estuvo de nuestro lado en el reclamo, y a todos los argentinos de ley que seguimos pidiendo justicia al repecto, memoria y justicia eterna para nuestros caídos y ex combatientes de Malvinas.

Prohibido olvidar(los)

viernes, 24 de marzo de 2023

Nunca más



Recordar como corresponde el 24 de marzo es parte de nuestra obligación como argentinos. No volver la vista a otro lado, no hacernos los boludos, hacernos cargo de que pasó, que hubo una dictadura que desapareció gente, no olvidar jamás.

Tampoco minimizar los hechos, bajarle el precio al asunto. Es una canallada que no nos podemos permitir como joven sociedad, sobre todo si no queremos estar supeditados a cometer los mismos crímenes. Somos un país bastante pacífico, no volvamos a intentar ser otra cosa.

La amnistía sólo es posible si los responsables de haber tomado el estado y haber cometido crímenes de lesa humanidad van presos. La justicia no puede ser nunca parcial.

Recordar a las víctimas del terrorismo de estado tiene un claro mensaje, no importa quien ande calzado fuera de la ley, a aquellos ya se les ajustarán las debidas cuentas, pero siempre dentro de la ley. Todo eso no puede significar nunca pero nunca tomar el estado por mano propia y hacer abuso de poder sembrando un estado de terror hacia toda la sociedad.

Recordar a las víctimas porque más allá de lo que hicieran o no, todos fueron condenados sin juicio, vulnerados sus derechos como personas y convertidos así, por la crueldad de su brutal desaparición, en mártires que sólo pueden ser odiados o desligitimizados por sus verdugos, todo el resto es carton pintado y opinan por boca de jarro. 

Nunca más permitir que un grupo de desenfrenados, mandados por el Imperio, vuelvan a tomar nuestras instituciones, el estado es nuestro y no de unos pocos que quieren saltearnos apelando a la ilegalidad. Dentro de la ley todo, fuera nada. 

Por eso, para recordar la nefasta ocasión, recordarla en su justa dimensión para que nunca más vuelva a pasar. 

Nunca Más

lunes, 20 de marzo de 2023

Las arañas y yo



Ser aracnofóbico no parece ser un problema mayor. Muchas personas tienen miedos patológicos a cosas peores y mucho más paralizantes que temerle a un simple arácnido. Tener miedo a subir en ascensor, a la oscuridad, a los espacios cerrados, a los abiertos, a las personas o simplemente salir a la calle me parecen fobias mucho peores. 

Ahora bien, no por eso vamos a  minimizar el hecho de que a alguien le espanten las arañas- a ver, son bichos bastantes fuleros, tienen muchos ojos, demasiadas patas, hacen telarañas que salen de sus traseros y en sí es algo asqueroso, algunas son peludas, algunas pican y algunas tienen una variedad de colores muy perturbadora. Ya sé que las menos son venenosas y mortales, ya sé que cumplen con un rol en el ecosistema (como todos) y que blablabla, pero bueno. Es un bicho que me produce más aversión que las cucarachas (que son asquerosas) y las ratas (que dan miedo por alguna cuestión histórica o del inconsciente colectivo). Pero las arañas son feas, parecen venidas de otro planeta, me hacen acordar al bicho ese de Alien que se te pega en la cara y básicamente, cualquier bicho con muchas patas largas es perturbador. 

Hecha esta aclaración debo decir que lo mío es más una importura que otra cosa. Es cierto que desde chico les he temido y si estaba al alcance de mi coraje solía matarlas para sentirme más seguro. Pero hace un tiempo he venido pensando en el asunto y he cambiado de óptica. Realmente es una crueldad matar un bicho solo por miedo. Es algo que habla bastante de nosotros los humanos en general y debe de ser una de nuestras peores características. En lo personal he decidido dejar de lado matanzas innecesarias de arácnidos. El otro día mismo, vi una entre los libros y era lo suficientemente grande para ser aniquiliada. A las chiquitas hace tiempo que las dejé en paz. Pero vi que tenía miedo de mí, más que yo de ella. La toqué un poco con un libro y se notaba que el bicho se sentía acorralado, no tenía a donde ir. En verdad me dio pena y la dejé en paz. Entendí que es lo más sensato, no sólo con los arácnidos que siguen sin gustarme, sino con las cosas que me desagradan en general. No confrontarlo, sino simplemente dejarlo ir. Así como no van a desaparecer las arañas por más que las mate cuando vea una, lo mismo las cosas de la vidad en general, siento que pasa exactamente lo mismo.

PD: Ante la pregunta recurrente de si odio al hombre araña la respuesta es no, para nada, veo todas sus películas y me entretiene bastante. Pero de todos modos me parece un goma total y no sería de mis superhéroes preferidos. Aunque su traje me parece bastante chévere, sobre todo por su combinación de colores. 

viernes, 17 de marzo de 2023

El chamán de Sarandí



Cuando esa tarde llegamos al parque Centenario nos dimos cuenta que, más allá de toda la gente que había dando vueltas como suele suceder un fin de semana, había algo mágico esperando por nosotros. En un costado del parque, lindero a lo que luego sería el anfiteatro, había una banda de heavy metal tocando casi exclusivamente para unos pocos aficionados. 

La banda en sí no era gran cosa, tocando clásicos de forma bastante amateur, el grupo agrupaba a un grupito bastante variopinto de amigos, novias, y algún que otro espectador psajero. Casi nadie se quedaba más de un tema o dos, siendo el género del gusto de unos pocos y sobretodo habiendo tantas cosas para hacer más allña de quedarse escuchando a una bandita de barrio. Pero hubo una situación bastante extraña que tiñó el simple momento con un halo de gracia y misterio que nos dejó alucinados.

Frente a la banda apareció un croto, un borracho de esos que ya son una postal tradicional de Buenos Aires. Éste hombre peculiar vestía una remera de Sarandí y se dedicaba a cubrir el evento con un baile demasiado estrambótico. Armado de una rama que habría encontrado caída por los alrededores arbolados del parque se dedicaba a acompañar la inbailable sonoridad del mini concierto con un baile completamente fuera de lugar. Una danza quebrada, atonal, frenética y sobretodo chamánica por los pases mágicos que metía. La situación era hilarante por lo desubicada pero completamente encantadora y atractiva porque convertía el hecho intrascendente de la banda en una de esas situaciones tan ilusiorias, tan fuera de sí , tan extravagante en un hecho totalmente fuera de sí, y que quedaría en nuestro recuerdo para siempre. 

No sé si este chamán de Sarandí sería consciente de lo que hacía, pero verlo danzar, pegar saltos desbocados, mover la ramita sobre el piso haciendo indescifrables dibujitos en el aire, hacían pensar que el espíritu de algún trasnochado Jim Morrison se había hecho dueño de un pobre loco borracho del conurbando creando una situación que solo se puede ver por estas latitudes. Por lo absurda, por lo extravagante y por lo ridícula pero fatalmente encontadora de toda la escena. Sumado al calor de la tarde, a la luz del Sol filtrada por las hojas de los árboles, los machaques de acordes de quinta de los metaleros, el baile del chamán me metió durante unos breves pero intensos minutos e una especie de trance zomba difícil de resistir. 

Hasta que chau! La conexión se cortó subimente y con mi amigo luego seguimos camino en nuestro paseo absurdo, un derrotero sin sentido, sin punto fijo, que nos llevaría por otros pagos olvidables, pero ese hecho mágico de haber presenciado al improvisado chamán de Sarandí dar sus pases mágicos como un saltimbanqui alucinado sería la comidilla de muchas futuras reuniones entre nosotros, hasta casi veinte años después, que aún seguimos recordando esa tarde como un momento único y mágico que perdurará en nuestro recuerdo por el resto de nuestras vidas. 

miércoles, 8 de marzo de 2023

Yuchán




Cuando era muy chico acompañé a mis viejos a un local alejado que parecía ser de unos amigos de ellos. Mis recuerdos al respecto son muy vagos y tenues, por lo que considero que esto debe haber sucedido a finales de los 80s o muy inicios de los 90s...
Si tengo presente el aroma del lugar. Un aroma a madera muy fuerte. Adentro del local recuerdo que lo que más me impresionó fue la múltiple cantidad de máscaras colgadas en las paredes del oscuro y pequeño local. 
Eran máscaras muy raras para mí, con formas extrañas, algunas redonda con narices largas y pelo llovido hecho con sogas o ramas. Las máscaras de madera, barro o cerámica. En verdad no soy un especialista en este tipo de arte asique no podría precisar bien con qué estaban conformadas, aunque el olor a madera era muy fuerte por lo que supongo que era un elemento muy presente. 
La impresión que me causaron las máscaras fue tal que, superando el temor inicial, me fascinaron tanto que creo que pedí si no me regalaban una. Creo recordar que los presentes rieron y ahí quedó todo con un "jajaja ay que simpático tu hijito". La que atendía era una mujer morocha de rulos, con mucho aspecto de aquellos hippies que flasheaban con las culturas originarias de América.
Claro que este pensamiento fue elaborado a posteriori. De esa tarde sólo me llevo ese breve recuerdo y el nombre del lugar: YUCHÁN. 
Con el transcurrir de los años a veces les volvía a mencionar a mis padres esta extraña visita que hicimos en mi primera infancia. Siempre me dijeron más o menos lo mismo; el local era de una pareja amiga de ellos del Club GEBA y era un local donde se vendían productos, decoraciones y arte nativo. El local quedaba en Defensa e Independencia, en pleno barrio de San Telmo. 
Yuchán es el nombre de la madera del árbol más conocido como "Palo borracho", muy tradicional de nuestro país, sobre todo de la zona noreste del mismo. Cuando pregunté por primera acerca de ese recuerdo-visión-sueño el local ya no existía más y la pareja hippie se había modernizado dedicándose a la tecnología. El sueño hippie siempre terminaba igual, acá, allá y en todas partes. Un posible regreso a la tierra, a las raíces, a los anmcestros, parece una quimérica utopía que la realidad siempre se encargaba de tirar abajo, obligando a que la humanidad continúe por su sendero evolutivo que ya ha tomado, siendo este un camino con final feliz o no. 
La cuestión es que si bien es un simple recuerdo de la infancia acerca de un local que me impactó y ya, tuve secuelas en mí que continúan hasta hoy. Por qué negar que ese mundo mágico y misterioso, de un tiempo arcaico y casi extinto me impresionó tanto que, sumado a películas como Danza con lobos y otras cosas, me hicieron enamorarme de todo aquel mundo rústico y exótico de las culturas originarias de América. 
Con los años, en un taller de plástica y pintura haría una máscara que saqué de un libro sobre los nativos de Canadá. Si bien lo mío era un trabajo muy amateur hecho con cartapesta, me gustó crear algo que cerrara ese círculo que se había abierto tantos años atrás. 
A los pocos días de terminarla la colgué en mi balcón sólo para que esa noche el viento me la robara como si de una película de indios mágicos se tratara... 

martes, 28 de febrero de 2023

La guerra fría de los sexos


Rrrrrriiinggg: FIGHT!

Existe el extraño presentimiento en todos nosotros de que entre hombres y mujeres existen una guerra silenciosa, una guerra fría como la de la URSS-USA... 

Pero, ¿esto es realmente así?

La cosa se picó entre nosotros, por varios motivos, por varios factores. No quiero entrar en el discurso de lucha de género, que el patriarcado hizo tal cosa, que el feminismo hizo tal otra...

No existen cuestiones ideológicas aquí que condenen a un género en particular. Todos somos lo que somos, lo que hicieron de nosotros y lo que decidimos ser. Punto. No hay discusión posble al respecto. Pero esí es un hecho no menos fáctico que haya como cierta rensilla en el aire. Siempre está a mano el comentario pasajero de que uds hacen tal cosa o uds hacen tal otra. 

Son disgresiones casi inocentes, lo digo y acepto sin culpa. Está bien que exista cierto chichoneo para molestar al otro. Está claro que hace 30 o 40 o ni que hablar 50 años atrás, las mujeres no usaban ese tipo de forma para manejarse con sus contemporáneos masculinos. Hoy es práctica corriente no sólo que te hablen de igual a igual sino que también hasta estén más avispadas en muchos temas y discuciones, dejándonos a veces un poco mal parados. 

Está bien que sea así. Le hacen bien a la sociedad. En definitiva es hacia donde vamos y nos guste o no, la evolución es eso, avanzar hacia nuevos caminos, nuevos lugares, nuevas fragancias... Ahora bien, es necesario ese sentimiento de discusión constante, esa batalla de los sexos por ver quien sale más perjudicado de una relación o no? Existe cierta tendencia a pensar que si maltratamos al otro no hay que hacerse problema porque en definitva, es problema del otro como se tome las cosas. No señoras. No señores. No es así la cosa. No importa si es el Mahatma fucking Gandhi el otro, y todo el veneno que el escupa le entra por un oído y le sale por el otro... No, uno no puede rebajarse ni escudarse en ninguna cuestión protohistórica o de dominación milenaria, ni en arcaísmos rancios, para justificar el matrato al otre. 

Por ejemplo, si alguien mediático comete una injusticia con alguien del género opuesto, no importa si es hombre o mujer, muchos salen a tomar partido por aquel que lo identifique a uno desde el género, sea defendible o no su actitud, que pasa a ser lo de menos. Lo único importante parece ser demostrar lo basura que es el género opuesto y eso es todo. A eso más que nada me refiero con todo este asunto de la guerra fría de los sexos. Una actitud bastante tribunera y por lo tanto infantil ¿no les parece?

Está claro que todos vivimos en comunidad y como tales seres humanos evolucionados que somos tenemos que aprender a convivir con las coincidencias y las diferencias. Todos podemos ser flexibles y eso implica empezar por casa. No provocar, no saltar como enajenado, no discutir por cada maldita cosa que suceda. No buscar confrontar porque si, ni armar polémica para sentir que de esa manera me respeto a mí mismo. Cuando usamos la carta del autorespeto para justificar nuestras canalladas estamos tan errados que no nos damos cuenta que le faltamos el respeto al otro, o peor, no nos interesa. Y no existe mayor falta de respeto hacia uno mismo que faltarle el respeto a nuestro congénere, porque el otro también es (soy) yo. 

Por eso, dejemos las armas invisibles de la falta de respeto, la agresión verbal, el comentario viajero o el boludeo y tengamos responsabilidad afectiva, amor y respeto por el otro, sea de tu género o no, de tu agrado o no. Seguir arrobándonos y regodeándonos con nuestros nichos genéricos de grupos de amistades, nuestros escritores o músicos que representen tu género es seguir ahondando en la grieta de la división y de la incomprensión del otro, y cuanto menos nos conozcámos y comprendamos entre nosotros, peor será la sociedad futura y más difícil será seguir por el camino de una evolución positiva para todos. 

viernes, 17 de febrero de 2023

La familia de Almagro

Cuenta la leyenda que la familia de mi madre habitó (desde tiempos inmemoriales) los mismos espacios inmateriales que hoy pisamos. No se sabe bien el origen, pero hasta donde pude averiguar, mi bisabuelo era un hombre duro. Su origen es incierto y no se sabe bien quienes fueron sus verdaderos padres. Nacido a finales del siglo 19, "el popa" fue un hombre que desde sus orígenes humildes supo crecer en la escala social y llegar a tener una buena posición dentro de la clase media porteña de principios del siglo 20. Casado con una hija de italianos venidos de Milán, "la moma", ambos se instalaron en una casa chorizo de la actual calle Gascón. Aunque no se saber si él ya era de este barrio o no, la cosa es que los orígenes de mi familia materna tienen raíces profundas en este bendito barrio. Ambos tuvieron a dos hijos, Josefa y Ernesto, que luego serían conocidos como la tía Amelia o Pepi, y "el pibe", luego "el Tata", o sea mi abuelo. Aquí supieron habitar los Gómez-Torre desde inicios del siglo pasado, siendo (probablemente) una de las familias más antiguas de la cuadra. 

Mi abuelo era un pibe callado, tímido, tartamudo. Su padre, un tipo severo, conservador en todo sentido. No muy adepto a las demostraciones afectuosas (como calculo que casi nadie en aquellos tiempos). Amelia era la mayor, la preferida, la consentida. Buena mina pero un tanto caprichosa. Le tocó en suerte cuidar a sus padres y no poder casarse hasta ser demasiado mayor y así nunca pudo tener los hijos que quería. Ernesto podría previo a hacerse radical, estudiar arquitectura y a título personal, "tirarles" el título en cara a su padre al son de un famoso: "Acá tienen el título, ¿vieron lo que el tartamudo pudo hacer?" y un silencio sepulcral como toda respuesta. 

La historia no termina ahí porque Ernesto se casaría, tendría una hija (mi madre), y luego para goce de todos, se daría el gusto de tirar abajo la casa chorizo de antaño para, a mediados de los 60's, cuando Almagro se empezaba a levantar, construir el actual edificio que pisamos. 

A partir de ahí, la familia se fue instalando en diversos departamentos del edificio, siendo el del octavo piso el principal donde él se instalaría con su familia, y todo el quinto piso para sus padres. Era el auge de la familia. Sin embargo, como nadie está excenta de las caídas, una mala pasada de un amigo-socio lo dejarían al borde de la quiebra. Mi abuelo era un tipo duro pero sensible a la vez. Había estado entre los arquitectos más top de Buenos Aires en su momento de mayor gloria, siendo en principio parte del faraónico proyecto de Ciudad Evita, sin embargo sus propias convicciones políticas, como también sus prejuicios, lo terminaron dejando afuera de aquello. 

De todos modos no cejó en su empeño de buscar sus sueños. Siguió adelanto, le pagó de su bolsillo a los obreros que se les debía plata y, achicandose, pudo seguir adelante. Con el nacimiento de mi tía, ocho años menor que madre, empezarían de nuevo en Flores, quedando sólo sus padres en el edificio familiar, teniendo que vender el resto de las propiedades y así poder afrontar gastos para continuar. 

Luego de algunos años de austeridad, podrían levantar cabeza y mudarse a otro edificio construido por él, en la calle Araoz y Bulnes. Allí vivirían hasta que mi padre tuviera la osadía de "raptar" a mi madre para llevarsela a los suburbios y entonces mis abuelos, decidieran que era tiempo de vender todo e irse a vivir a Mar del plata, el sueño de mi abuelo. Todo esto se daría a finales de los 70s de forma casi simultánea con el fallecimiento del Popa, la Moma al poco tiempo, el controvertido casamiento de mis padres y el nacimiento de mi hermano. 

En Gascón quedaría sólo la tía Pepi que se acababa de casar a sus 70 años con el "tío Julius". En fin, todo seguiría así, pasando por mi nacimiento en la colorida década de los 80s y más allá hasta finales del siglo 20. 

En el inolvidable año 2001 mi madre nos llevaría a la que fuera la casa de la tía Pepi en el último bastión de una familia históricamente Almagrense, que supo conocer el ascenso y la caída, o achicamiento de su historia, aunque nunca está dicha la última palabra. El resto es historia relativamente cercana... 

PD: Siendo Almagro uno de los barrios más antiguos e incónicos de la ciudad, por su historia y trascendencia socio cultural, es importante resalatar también que es un barrio al cual no se le ha respetado del todo su patrimonio cultural-arquitectónico, y lamentablemente los negociados inmobiliarios de los que gobiernan la ciudad hace casi dos décadas no dejan de hacer estragos continuamente avasallando el legado y el patrimonio por un puñado de dólares más. 

miércoles, 1 de febrero de 2023

Calma chicha

Todo se doblega al entorno personal.

             Cuando te vi pensé que ya te amaba de antes, pero yo estaba mal.

                         Me rebela pensar que todo pasó tan rápido y sentir que me quedé pedaleando en el vacío. 

Volvemos siempre a donde fuímos felices, dicen...

                 Pero volvemos con la frente marchita y la sien plateada. 

                                     Cuando llegamos ya no somos los mismos, el resultado es agridulce.

Deberíamos dejar el pasado bien atrás, dejarlo morir con dignidad.

               Pero del dicho al hecho existe un enorme y pudoroso gran trecho. 

                                     Entonces no nos queda otra que trata de exorcizar creativamente todo.

*

Los momentos de calma chicha son demoledores.

             Son los momentos del comerse la cabeza de una manera terrible. 

                                  Y cuando uno queda en offside, existe un VAR que no te la deja pasar. 

Amores y amoríos, arrepentíos impíos de eso que hicisteis mal. 

             Vivir solo cuesta vida, o más bien, por las noches la soledad desespera. 

                               Saber estar cosas no son gran remedio, caer en la desesperación menos. 

Un hecho fundamental es tener paciencia y sapiencia de que estamos solos.

             Que las personas entran y salen de nuestras vidas como fichas de videojuegos. 

                             Y no existe nada ni nadie que pueda arreglar la angustia existencial que traemos de fábrica. 

*

Pero ¿quién dijo que todo está perdido?

                No necesitamos esta mierda derrotista que nos haga sentir peor. 

                           Cuando se siente vencido piensa que está solo, pero está rodeado de semejantes. 

El vencedor quizás esté solo, pero el abatido está bastante bien acompañado. 

                Quizás el mal de muchos sea consuelo de tontos. 

                            Pero entender que nadie tiene comprada la felicidad nos debería ayudar a comprender. 

Comprender que después de tanto sufrir, seguimos dando batalla. 

               Nadie dijo que fuera fácil todo esto, pero tampoco debemos dejarnos caer. 

                            El amor propio consiste justo en eso: entender que ante todo no nos podemos permitir dejarnos caer.