miércoles, 14 de abril de 2021

Las coronas son las nuevas vainas

Si, creo que todo este asunto del Covid es algo pensado por una (o varias) mentes Maquiavélicas. Aunque tengo dos teorías, no descarto un tercer factor que siempre puede ser. 

Porque así como el Sida fue un virus de laboratorio creado por los yankis y liberado en África, acá se me ocurre algo similar. El Covid pienso que en parte es de laboratorio, pero también es una zoonosis, un disparo del destino, un mal chiste de la casualidad. 

Todo el asunto de los murciélagos no hace más que "vampirizar" todo el asunto, dándole ribetes tragicómicos y hasta novelescos. Donde pareciera que todos seremos víctimas de este virus tarde o temprano. 

Pero por un lado tenemos a China, el gigante de oriente, que desde hace décadas viene amenazando convertirse en la nueva potencia mundial. Y de pronto aparece este virus que estalla allí. Se desparrama por todo el resto del mundo haciendo estragos, matando a personas como moscas y sobre todo debastando las economías regionales. Sin embargo, China es el primer contagiado y por ende es el primer recuperado. Al poco tiempo se alza como la potencia económica más grande del planeta, desplazando a EEUU. ¿Casualidad? como diría mi pobre angelito I don't think so...

Por otro lado, tenemos a la nefasta Christine Lagardé que hace unos años habló de que los viejos vivían mucho, que eran demasiado costosos y como el pez por la boca muere, podría empezar por matarse ella pienso yo. No sé hasta que punto todo este Covid business no tiene que ver con un plan de los poderosos para desangrar a la población mundial, sobre todo a aquella que ya no está en edad de trabajar, porque los empresarios la quieren hacer de taquito. Que todo sea ganancia y beneficio para ellos y no invertir un carajo. Tenemos una de las clases empresariales a nivel mundial históricamente más parasitaria y gusana que se haya visto jamás. Un verdadero asco. 

Ya los veo a todos esos hijos del capitalismo neoliberal muriéndose de risa al ver como el populacho va cayendo como moscas. Después de todo, uno de sus sueños es el de regular la mortalidad. El de la natalidad ya lo consiguieron con las leyes a favor del aborto. Y todos caímos. 

Ahora se vendrán tiempos cruciales y dependerá de que nosotros despertemos de este sueño en el que nos tienen sumidos. Si salimos a dar batalla contra aquellos que nos anestesian, que nos quieren sumisos, yo por mi parte me cansé de todos los que se llenan la boca hablando gansadas. Tenemos que desaburguesarnos y convertirnos en verdaderos agentes del cambio, tomar las riendas de nuestro destino y de nuestras naciones. Sólo así que dará un poco de esperanza para un futuro que se presenta desolador y muy negro. 

Así que más allá de sean los chinos, los del FMI, o los extraterrestres, la realidad es que debemos combatir a aquellos que nos quieren convertir en numeritos en su debe para pasar a su haber.

jueves, 8 de abril de 2021

Somos los leprosos del siglo 21

Desde que me contagié del Covid, el proceso de transformación fue lento pero constante. Es un proceso doloroso donde se le obliga a nuestro organismo a cambiar, a mutar, a devenir otro. No hay retorno. 

Es algo así como La invasión de los usurpadores de cuerpo, un microorganismo de dudosa procedencia y bastante dañino va cooptando de a poco a todos los humanos del planeta. De una mas o menos lenta pero constante. El contagio masivo es un hecho. 

¿Es mejor no contagiarse y resistir? O deberíamos a una nueva realidad que es un hecho indefectible, una nueva normalidad que llegó para quedarse. Y a veces resistir la ola es contraproducente, lo mejor es dejarse llevar por la marea hacia nuevos horizontes. 

Lo que me recuerda la historia de Soy Leyenda, donde el protagonista es un superviviente a una gran pandemia (de vampirismo) que se resiste a ser parte de la nueva normalidad. Se aferra a un mundo que ya no existe y, al final, paga el precio de no querer ser parte de un nuevo mundo. 

Y ahora que yo estoy en pleno proceso de cambio de piel, como la serpiente, entiendo que una vez haya atravesado esta situación, seré otro. Pero los que aún no se contagiaron no lo pueden entender, porque por ahora son la mayoría, por ahora...

Este 2021 tuvo muchos más contagiados que el 2020 que fue el año 1 del inicio de la pandemia. El año 0 fue el 2019 (de ahí su nombre), que es cuando fue aislado el virus y conocido de formar internacional. 

Nada nos dice que el 2022 no vaya a ser un año igual de terrible y con una gran cantidad de contagios. El problema son las muertes que ocasiona. Y los laboratorios que no dan a basto. 

¿Y mientras tanto? 

Los que estamos contagiados sufrimos de una especie de condena social muy lógica en estos casos. Somos los leprosos del siglo 21. Cuando alguien te compra comida te la dejan a cierta distancia, te hablan de más lejos y guau que salgas de tu casa para tirar la basura. Contagiado! Contagiado! Contagiado!

Debo decir a nuestro favor y contra nuestros detractores, que al menos no somos una imagen tan chocante como podían ser los leprosos en la antigüedad. Viendo Ben Hur (1959) el otro día, me sentí igual. 

Esperemos que cuando uds se conviertan en nosotros sean más empáticos y comprendan que un nuevo mundo se configura y no hay nada que nos pueda detener. 

Por que quizás si nos implanten un chip, pero no en la vacuna, quizás el mismo virus sea el chip. Chip, el del ojo verde. ¿Y entonces que haremos, oh, raza de Salomón? Pues fenecer y esperar el día de juicio final. 

También están aquellos que no necesitan que les implanten ningún chip, porque ya tienen la mente mutilada. 

viernes, 2 de abril de 2021

La plaza Malvinas

Catalinas Sur es un pequeño barrio dentro de otro barrio más grande y más famoso que es La Boca.  

Catalinas Sur es un conglomerado de edificios de diferentes colores, con su escuela, su iglesia, su supermercado chino, su panadería, su kiosco (Charly) y su propio destacamento de policía. Pero no es un barrio cerrado, es abierto a quien quiera que pase por allí. 

El barrio se encuentra, viniendo por San Telmo o por Barracas, por avenida Almirante Brown, atrás del gran hospital dr Cosme Argerich. 

Catalinas Sur es un barrio que se construyó en la década de los 60s cuando el país todavía no había sido devastado por la políticas anti industriales de Onganía y de Videla después. 

Catalinas Sur se llama en realidad Barrio Alfredo Palacios. Un afamado profesor socialista de principios del siglo XX. De ahí el origen y fama de barrio "progresista". 

Catalinas Sur tiene su colegio primario público, fundado por el tano Carlos Della Penna. Y su colegio privado, dependiente de la iglesia Nuestra Señora madre de los Emigrantes. Donde los laicos, eventualmente, tomábamos la comunión. Iglesia que tenía su propio grupo Scout del mismo nombre. 

Catalinas Sur tiene muchas micro plazitas en su interior, porque al ser un barrio interno de veredas, tiene muchos mini bosquesitos, y lugares de descanso o esparcimiento, pero La plaza de Catalinas Sur es la afamada Plaza Malvinas. 

La plaza Malvinas es la nuclea en mayor o menor medida a todos los chicos del barrio, incluyendo a los chicos "chetos" del predio de edificios que está entre Catalinas Sur y la autopista al sur, conocido como el barrio de Prefectura. 

La Plaza Malvinas, para los que nos criamos en el barrio entre la década de los 80 y los 90, tiene una impronta más importante de la que tiene una mera plaza de juegos. Por esos años los vestigios de la dictadura que había pasado había dejado marcas y una de las más fuertes fue la de la Guerra de MALVINAS.

La plaza Malvinas se pasó a llamar así en honor a los caídos en el conflicto del Atlántico sur de 1982. Y en ese entonces pusieron un cartel gigante frente a la plaza, usando de soporte la estructura del viejo frigorífico Pampa que estaba frente a la Plaza. 

La plaza colinda con Catalinas Sur por el oeste, con Prefectura por el norte, con la autopista a La Plata en el este y con el frigorífico mencionado por el sur. 

Todos los que vivimos por esos años nuestras tardes de juegos en aquella plaza, nunca pudimos olvidar ese cartel ya bastante deteriorado por las inclemencias del clima. 

La imagen que me queda de chico, cuando de repente salía de mi mundo de juegos, y miraba esa pared gigante con el mapa de las islas y la frase Las Malvinas Son Argentinas, era de una sensación muy fuerte. Como lidiar con los vestigios de un pasado que no vivimos pero que tenía tan pocos años aún que sin saber bien porqué nos dolía. Aunque casi nunca hablábamos de aquello. La sensación estaba implícita en nosotros. Un sentimiento de que algo malo había pasado. Una derrota terrible, un reclamo más que justo, la pérdida de vidas humanas en tierras frías y lejanas, de vidas jóvenes, vidas que tenían muchas historias por delante. 

Nunca supe porque pero son sobre todos los días grises y fríos en que siento que nos llega un aire desde allá, desde el sudeste. Un aire gélido de mares lejanos del sur. Y cuando salía con mis amigos de chico, a caminar por el barrio, a principios de los noventas, tenía esa sensación. La sensación de que la guerra había sido hacía poco, que era un tema casi tabú. El dolor se reflejaba en los adultos, el dolor de una herida que como sociedad nunca se pudo re-elaborar. Al menos en cierta generación. Y nosotros estábamos ahí, jugando a la guerra en la Plaza Malvinas. Y estar ahí, en esa plaza, con ese cartel, ese recordatorio, ese barrio perdido al sur de la ciudad de Bs As, y sobre todo en esos días fríos, grises, nos hacía sentir que estábamos más cerca de todo el asunto Malvinas. 

Mi generación que se crió jugando en la Plaza Malvinas del barrio Catalinas Sur, difícilmente podamos olvidar aquella guerra que nos precedió algunos pocos años. Crecimos entre los escombros de una guerra dolorosa, como se podría crecer entre los escombros de una ciudad pos-apocalíptica. La imagen era muy similar, el sentimiento también. 

martes, 16 de marzo de 2021

domingo, 28 de febrero de 2021

The Water Magician


"Yo soy el hombre, yo soy el mago de agua...

Yo soy el mago, yo soy el hombre que ama

Vivo y no sabes, en que sueño está mi dolor, o si lo puedo hacer canción.

Yo soy el hombre, yo soy el mago...

Vivo en los muebles, vivo en todas las casas

Yo soy el mago, yo soy el hombre de agua...

Vivo y no sabes bajo que sueño está mi dolor o si lo puedo hacer canción.

Yo soy el hombre, yo soy el mago

Yo soy el mago, yo soy el mago de agua

Vivo en los muebles, vivo en todas las casas..."

Mago de agua. L.A.Spinetta

Canción compuesta en 1970 para la inconclusa ópera rock El señor de las latas. 

La historia trata acerca del viaje astral de un mago (El mago de agua) en busca de conocimiento, en busca de la verdad y de un sentido. En el periplo se cruza con varios personajes (los 6 trovadores) que van enriqueciendo con sus diferentes miradas sobre el mundo la visión del mago.

Primer trovador: Litto Nebbia

Segundo: Moris

Tercero: Tanguito

Cuarto: Javier Martinez

Quinto: Roque Narvaja

Sexto: Miguel Abuelo

El mago de agua no es otro que el propio Spinetta, uno de los músicos acuarianos más importantes de la música. 

sábado, 13 de febrero de 2021

Mosquitos: El origen mitológico de les Vampires

Nos feratu, Des vampire... Un vampiro! Pero, ¿que demonios es un maldito vampiro?

Definitivamente es algo maldito, maligno, algo maldecido. Y quienes son los seres más maldecidos del planeta? (Sacando a la raza humana claro), pues sí, has adivinao', los mosquitos. 

Está más que claro que nadie se los banca. Son molestos, pican, transmiten enfermedades horrendas para las cuales casi no existe cura, y lo peor de todo, pueden encontrar una satisfacción casi sádica en revolotear sobre tu oreja toda la noche. Prendes la luz al instante y nada... desapareció el bicho asqueroso. Pero apenas volves a apagar la luz, el maldito reaparece como por arte de magia, y justo encima de tu oreja, para impedirte que puedas dormir. Y después encima va y te vacuna. Lo que sucede es que uno finalmente tiene que matar si o si a la bestia pestilente. No queda otra que hacerlos boleta. 

Y ahí donde entra el origen de los vampires. Cuales son sus características fundamentales? Chupan sangre, vuelan, a veces cuando te pican te transformás en un muerto viviente, por lo general aparecen con la caída del Sol, se crían y propician en lugares húmedos y oscuros, se los auyenta con olores fuertes (como el ajo). Todas características que comparten con los mosquitos. 

Lo único que es pura ficción es la parte de la aversión a Cristo, Dios, cruces y todo eso, que tiene que ver más con la idea de que a lo maligno se lo combate con un poder superior. Que a la sombra le opones la luz, que al mal, el bien, etc.

Pero entonces ¿por que transformaron al mosquito en un murciélago?

La respuesta es tan simple que me hace reír las costillas. Era evidente que una leyenda acerca de esos bichitos voladores, tan indefensos contra la palma de nuestras manos, no asustaría a nadie. Entonces se buscaron otro bicho volador, nocturno, muy feo (parece una rata deforme con alas), que es negro como la noche y que genera aversión (aunque en los hechos, un murciélago es menos peligroso que el mosquito que es vector de enfermedades). La realidad es que los murciélagos no muerden a los humanos, ni les chupan la sangre, ni nada de eso. A lo sumo pueden contagiarte la rabia si los andas toqueteando. Pero eso es todo. En los hechos, el Dengue es más peligroso e incurable que la Hidrofobia.

Por eso tiene lógica que hayan encontrado en los murciélagos al sustito ideal de una serie de condiciones horripilantes que caracteriza a los malditos mosquitos. 

Ahora hay una especie de gran plaga de mosquito en la ciudad de Buenos Aires. Mosquitos por doquier, y en medio de una pandemia de Covid y rebrotes del Dengue, la cosa se pone fea. 

Esperemos que los Van Hellsing de mosquitos salgan a hacer su trabajo de forma inmediata. 

En realidad si existe un tipo de murciélago (más que nada en el campo o zonas salvajes) que se alimenta de chuparle la sangre al ganado vacuno entre otros. Y el concepto de "vampirizar" tiene que ver con la idea de vivir a costa del otro, ya sea por su sangre, o sus atributos sean cuales fueren estos. 

Pero, más allá de todo esto, sé que el verdadero culpable de vampirizar a todos los animales del planeta, sobre todo a los mamíferos, con los mosquitos. Y con especial apetencia por los humanos, ya que somos casi los únicos animales que ofrecemos una gran campo cutáneo carente casi por completo de vello que impida la ingesta desmesurada de sangre hasta el hartazgo. 

Espero que alguna vez se encuentra la forma de aniquilar a un bicho que dudo mucho nadie vaya a extrañar. 

Bzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz 


jueves, 11 de febrero de 2021

En estado de alerta

Es importante estar alerta, en estado de alerta como el gato, diría una pasada de revoluciones Marge Bouvier. Es ahora, en estos tiempos difíciles de vacas flacas y virus gordos, cuando re pensamos la idea de tener que ser conscientes de nuestra realidad y entorno. 

Es tiempo de resucitar, en tiempo de blues, es tiempo de regurgitar, como hacen los gatos con sus bolas de pelo estomacales. Hay que sacar afuera toda la merda, de una manera que no caiga sobre la cabeza de nadie, pero es necesario sacar afuera todo el veneno (poison ivy) y así, después de una buena purga estomacal, poder llegar a pensar en la posibilidad de vislumbrar un futuro un poco menos desolador y una tanto más prometedor. 

Ahora bien, ¿que podemos hacer al respecto? En el mientras tanto me urge pensar en que pensé que se trataba de cieguitos. Y en gratitos veganos...

La cosa se está poniendo negra, el cielo plomizo se cae por su propio peso sobre estas viejas tierras plateadas del sur. No hay manera de escurrir el bulto. 

Todos fuimos, todos somos, todos podemos ser. 

Cuida la vida. Choose life.

Wake me up, before you go go...

Despertame antes de irte irte.

Eras, el vestigio del futuro.

Hace siglos no hacía esta bola de catársis verborrágica y lamarencoche.

Toda la ternura de tu acuario. 

Cuando bajas un par de kilos te sentis emponderado. 

Afuera se avecina un temporal austral y se va al diablo mi plan de salir a pedalear con rumbo norte.

El clima de Buenos Aires es caprichoso y molesto. Algún día me iré de esta maldita maldita ciudad ciudad. 

Con un cassette cassette de Durán Durán, Hospital Hospital. 

A más merda, más música y más lírica. 

Ultima declaración de principios.

ciao.

martes, 9 de febrero de 2021

¿Que hacer cuando no hacemos nada?

Mentiría si dijera que no hago nada. Eso no es cierto. Pero por otro lado, no puedo dejar de preguntarme acerca de si lo que estoy haciendo está bien, terminará en buen puerto o que catzo...

El 2021, hasta ahora y para mí, sigue siendo un coletazo espantoso del 2020. Son como un combo, un dos por uno fatal, bienio del mal (2020-2021). Espero que todo esto pase lo más pronto posible y así poder terminar con esta larga mala racha. 

Si bien ya la venía pasando mal, los dos años anteriores al 20-21 tampoco fueron muy memorables, pero tenía algunas lianas más de donde agarrarme. Ahora en cambio, no tengo un salva vidas a mano. Y si está, no logro verlo por el movimiento brusco de las olas, producto de un mar embravecido a nivel mundial.

¿Nos debería tranquilizar el hecho de que todo el planeta esté en crisis? En realidad no, puede servir al principio para no sentirse un miserable en el cual recae toda la culpa con la que se regocija torturarte el superyó. Pero en verdad, cuando pasa ese primer nivel, se da cuenta que por más que el barco se hunda para todos, no deja de ser menos cierto que uno se está por ahogar y que no quiera ese desenlace para sí. 

Es que así, el instinto de supervivencia es completamente egoísta y no piensa en nada más que en la perpetuación del ser, y sobre todo del yo, que siente que lo que menos merece es morir, ¿por que? NO sé...

Ahora vamos a los hechos. Me encuentro en una situación crítica. No dispongo de ninguno de los elementos esenciales para ser medianamente "feliz". Ni dinero, ni salud, ni amor. Pongamos por caso que el último item es lo menos urgente, aunque a largo plazo es lo único que importa, prefiero no pensar en eso, o al menos pensar lo menos posible. Las cuestiones del amor van y vienen, hay buenas y malas rachas, y no por eso uno se anda atormentando. Pero las demás si son cuestiones de urgencia. 

Porque se necesita dinero en este mundo para sobrevivir, sin ser una carga para otro, sin tener que estar arrastrando a otro que tiene salvavida al fondo del mar, o persistiendo ambos a durísimas penas. Y la salud, que te digo... si te pasa algo y no tenes planes de salud, plata y forma de costear un tratamiento estas librado a la suerte que por lo general recae en el saturado sistema público que no desdeño y al que he utilizado durante largos años desde mi adolescencia hasta hace no muchos años atrás. Pero sigue siendo todo bastante tortuoso. Y encima todo en medio de un pandemia que no ayuda en ninguno de los items mencionados. Lo cual me hacer replantearme la necesidad de mi existencia. ¿Es muy necesaria? Quizás sea uno de aquellos que sobran para el sistema, y en ese caso ¿que le queda a uno como individuo? Pareciera que traería menos molestias a todos si diera un paso al costado y dejara de joder. En eso caso no tendría que ser una maldita piedra en el zapato de nadie. 

De momento lo voy a analizar y ya daré algún tipo de veredicto al respecto. Porque estoy cansado de luchar contra corriente, intentando cambiar una realidad que me supera, me avasalla y que, básicamente, me pasa por encima y me deja pata pa' arriba. 


jueves, 4 de febrero de 2021

¿Cuanto ayudan los libros de autoayuda? Segunda parte: Los libros de ficción


Ahora llegamos a la segunda parte del posteo anterior, que por fuerza mayor tuve que dividir en dos partes. Por un lado, porque estaba quedando un texto demasiado largo, por otro, porque tenía hambre y se me había hecho tarde para cenar.

Pero ahora sí, damas y caballeros, el cierre de este mini "ensayo" acerca del género de Autoayuda. Pero esta vez más centrados en aquellos libros que no necesariamente fueron pensados para ser libros de autoayuda. Algunas son meras novelas sobre temáticas "trascendentales", pongamos por caso. Otras sí, son libros con una clara connotación autoayudesca, pero sólo que en vez de encarar una narrativa de manual o seudo ensayo, son escritos a modos de fábulas o hasta en formato novela. 

Sin más preámbulos, iniciemos el recorrido por esta increíble literatura de la superación personal.

1_ La luz de Asia (1879) de Edwin Arnold. Esta es una novela tan olvidada como recomendable. El acercamiento de Arnold a la vida de Buda es en verdad pródigo y novedoso en la literatura occidental. Un gran antecedente del Siddhartha de Hesse, y hay hasta quien podría decir que la novela de Arnold es aún mejor que la del escritor alemán. 

2_ Siddhartha (1922) de Hermann Hesse. Poco más de cuarenta años después de la novela del poeta ingles, el alemán hace un uso un poco menos convencional de personaje. Hesse tiene un poco más de oficio narrador, mientras que Arnold hacía una especie de biografía novelada del personaje histórico. El alemán, lejos de contentarse con repetir esa fórmula, mezcla una historia de éxitos y fracasos, de búsqueda, de caída y elevación final. El personaje, aunque se trate del mismísimo Buda Gautama, no deja de ser un típico personaje Hesseano, con sus incertidumbres, sus dudas, sus miserias, lo que humaniza a un personaje que por lo general se tiene a idealizar al punto de una deificación innecesaria y en definitiva, alejada del concepto mismo del Buda.  

3_ El profeta (1923) de Gibrán Jalil Gibrán. Un año después del seminal Siddhartha de Hesse, aparece esta obra entre parabólica y poética. Una rara avis total en este listado, pero absolutamente una obra literaria por su propio peso. El autor libanés nos cuenta la historia de un profeta y sus increíbles diálogos con los mercachifles del pueblo. Algo deudor de cierto aire Nietzscheano o Zarathustrano, mejor dicho. Pero aún así, sería como una obra emparentada a la gran obra filosófica de Nietzsche. 

4_ El principito (1943) de Antoine de Saint-Exupery. Sí, aunque usted no lo crea, este clásico infantil tiene muchas diferentes lecturas. Una de ellas y no la menos conocida, es la de un libro de superación personal, porque en definitiva cuales son los mensajes de este libro que no es tan para chicos. La valoración de la amistad, de la inocencia de la infancia que se pierde en la adultez, la conexión con nuestros sueños y con el cosmos. El amor desinteresado. Los temores. Los miserables mundos materialistas y sin sentido de los adultos. Un niño que frente a todos aquellos mediocres se mantiene leal y fiel como un verdadero príncipe. ¿Acaso existe frase más motivacional que "Lo esencial es invisible a los ojos"? 

5_ Las enseñanzas de Don Juan (1968) de Carlos Castaneda. Es difícil catalogar como literatura de autoayuda a este libro, sin embargo, mis colegas no cejan en su esfuerzo por ponerlo al lado de los libros de Stephen Covey, Eckhart Tolle y todos los demás. Pero más allá de que éste y los ocho libros que le siguen son novelas de ficción. Quizás sobre temas como chamanismo, brujería, poderes ancestrales, viajes lisérgicos, fuerzas de la naturaleza y todo lo que quieren los pibes. Se parece mucho a un sistema filosófico bien pensado que podríamos denominar como "el camino del guerrero". En verdad, al menos los primeros cuatro libros acerca del chamán don Juan, son una verdadera maravilla. Para tirarse en una hamaca paraguaya y disfrutarlos en una interminable tarde de verano. 

6_ El vendedor más grande del mundo (1968) de Og Mandino. Este es un libro que podría haber estado en la primera parte de esta lista, pero por una cuestión narrativa y de relación con el estilo, la adjunté con estas obras. El vendedor es una correcta historia donde se cuenta una especie de leyenda en tono de fábula acerca de un hombre que es muy pobre y luego van consiguiendo el ascenso en la medida que va aprendiendo nuevas cosas. De alguna manera es un antecedente directo de la historia que veinte años después narraría Coelho con su afamado El Alquimista. 

7_ Juan Salvador Gaviota (1970) de Richard Bach. Bach también escribió un libro que se llama Ilusiones, muy lindo y que no recuerdo si lo mencioné en la primera parte de este texto partido al medio. Ahora bien, Juan Salvador Gaviota está un poco en la línea de El Principito porque es una especie de fábula para chicos, que al final termina teniendo un sub texto dirigido a un público adulto. Lecciones de vuelo que se puede aplicar a la vida, Juan Salvador es un hermoso texto que en su momento fue un éxito de ventas total y que hoy en día ya no es tan recordado, por más que se siga editando. Recomendable.

8_ Yo visité Ganímedes (1972) de Yosip Ibrahim. Este es un libro extraño y en realidad tendría que haber estado en la primera parte del post porque es más un seudo ensayo que otra cosa. Sin embargo, cuando lo arrancás a leer sentís (durante los dos primeros capítulos) que estás leyendo una novela de ciencia ficción. Y no solo eso, sino que te atrapa y queres saber como sigue. Sin embargo, y esto para mí es la gran falla del libro, el autor no se cansa de repetirnos que lo que nos cuenta es verdad. Y empieza bárbaro con abducciones, luces extrañas del cielo que alumbran la casa, platillos que aterrizan en el jardín de atrás... Pero todo se pierde cuando este autor peruano comienza a detallar los modos de vida de Ganímedes y su relación con Dios y las religiones convencionales. Ahí, para mí, el libro se pierde. Igual entiendo que el tipo quiso levantar la polémica en su momento hablando de todo el asunto OVNI que tan en boga esta para principios de los setentas. Sigo pensando que como novela podría haber funcionado mejor que como seudo ensayo serio de algo que encima, veinte años después, desmintió (como si hubiese sido necesario). Creo que el escritor chileno Enrique Barrios se inspiró bastante en esta obra para su clásico de los ochentas Ami, el niño de las estrellas (1986). 

9_ El guerrero pacífico (1980) de Dan Millman. Bueno, hasta acá fueron todas obras que de alguna manera podían estar como no, ya que no era necesariamente obras consideradas como parte del género. Con el guerrero pacífico y el inicio de la década de los ochentas ya no quedan dudas de la que la literatura new age llegó para comercializar el concepto de Superación personal. Millman era un ex atleta de alto rendimiento y campeón del mundo. Su historia es acerca de la aceptación, el fracaso y la voluntad. Existe un personaje ficticio (Sócrates) que oficia de su propio don Juan, con toda una serie de enseñanzas de vida, un poco forzadas pero positivas. Existe una película del 2006 que está bastante bien y donde Sócrates es interpretado por el inoxidable actor Nick Nolte. 

10_ El caballero de la armadura oxidada (1987) de Robert Fisher. Hablando de lo inoxidable, a continuación este libro que en verdad es un clásico inoxidable de la literatura de superación personal. Quizás el más paradigmático de todos ya que cuenta por medio de una leyenda de un caballero que, después de no sacarse su brillante armadura ni para dormir, un día se da cuenta que no se la puede sacar y que quedó atrapado allí, cosa bastante poco práctica digamos. Entonces aparece la figura arquetípica de Merlin que siempre que se necesite un mago poderoso para aconsejar a un guerrero ahí estará él. Una idea que tomará Chopra en un libro que mencionaremos más adelante. El "Caballero" está bien, es un libro cortito y simpático, lleno de enseñanzas que hoy nos parecen de lo más cliché, pero como tiene una historia entretenida va de mil maravillas. La historia tiene una o dos secuelas mucho menos conocidas. 

11_ El Alquimista (1988) de Paulo Coelho. El escritor brasilero escribió esta historia también casi en tono de fábula filosófica, tomando elementos del escritor argentino Jorge Luis Borges, con un poco de Og Mandino y un poco de lo propio, escribiendo uno de los superventas más grandes de todos los tiempos. El libro tiene una historia amena acerca de un buscador en el desierto, con uno de esos finales con giro de manual, la novela se deja leer y atrapa. Hay que conceder eso, pero más allá de algunos capítulos y escenas memorables, no aporta mucho más. Como diría mi viejo "re comercial"...

12_ Las voces del desierto (1991) de Marlo Morgan. Esta novela acerca de una señora perdiéndose en los desiertos de Australia e internándose en las tribus originarias tiene mucho más del espíritu del peruano Carlos Castaneda que El guerrero pacífico que pretende crearse un don Juan de la nada y sin nigún tipo de experiencia real. O quizás si, en todo caso, el libro de Morgan me sabe mucho más honesto, aunque Morgan allá sido un mero señuelo de la industria de vender libros que en los noventas revolucionaría las bateas con el género de auto-ayuda en todos sus estilos. 

13_ La novena revelación (1993) de James Redfield. Hablando de imitadores de Castaneda, el caso de Redfield es paradigmático. Escribió ésta y varias continuaciones de una extraña saga de personajes "neo hippies" de los noventas que andan recorriendo el mundo en busca de mensajes y pergaminos. Desde Perú hasta Estados Unidos y otras partes del mundo. Acá directamente, lo new age se pasa de exagerado. Reconozco que cuando leí está novela la disfruté, pero ya había leído Las enseñanzas de Don Juan y no pude evitar que me pareciera una imitación superficial y comercial, en comparación. Pero está bien. Ahora es notable como me olvidé de casi toda la trama y hoy día casi no se vende, en comparación con el libro de Castaneda que todavía genera imágenes en mi cabeza y que aún se mantiene relativamente vigente.

14_ El sendero del mago (1995) de Deepak Chopra. Este hindú es el mayor superventas de la India y creo que uno de los más férreos defensores del género en sí, ya que siempre aparece opinando de obras parecidas o similares a las suyas. Ahora bien, me parece perfecto que así sea ya que entre sacerdotes no vamos a andar pisándonos la sotana... El sendero del mago es un libro, que como anticipé antes, tiene una dinámica muy similar a la del "Caballero oxidado", sólo que en vez de un tipo que no puede salir de la armadura está el mismísimo rey Arturo, que en este caso es un aprendiz que pide consejo al gran mago celta. Me pasa que el libro de Chopra y el de Fisher los leí casi por la misma época, por ende me cuesta diferenciarlos, pero bueno, en fin...

15_ ¿Quién se ha llevado mi queso? (1998) de Spence Johnson. Para finalizar, un libro que en su momento fue un verdadero boom de ventas y hasta se repartía en varias empresas a sus empleados como regalo de fin de año. Porque claro, el libro es una especie de fábula muy sencilla sobre un ratón y la búsqueda de su alimento por excelencia. La editorial que lo publicó en castellano se llama Empresa Activa, lo cual nos deja bastante claro como viene la mano. Un libro funcional al sistema que busca encajarte donde mejor quepas. Porque en definitiva, no hay que creerle nada a nadie, si siquiera a los libros que leés, sean de quien sean, Spencer Johnson, Michel Foucault o Mark Fisher. La verdad no está en ningún lado concreto, es sólo lo que vos decidís creer, todo lo demás son lecturas que hacemos para sentirnos mejor consigo mismos, buscando respuestas o simplemente pasar el rato , y en la medida de los posible abrir nuestro universo de perspectivas. Es todo. O mejor dicho, ni más ni menos. 

Bueno gente, eso fue todo. Cuenten en la caja de comentarios sus experiencias con libros de ficción de superación personal, mencionados en este post o no. Adiós!

domingo, 31 de enero de 2021

¿Cuanto ayudan los libros de autoayuda? Primera parte: Los textos canónicos

Como en muchas ocasiones, China ha logrado posicionarse a la vanguardia de diversos descubrimientos. Uno de ellos (bastante poco conocido) es el de los manuales de autoayuda, y es que en la antigüedad (siglo V, A.C.) un consejero militar del emperador, llamado Sun Tzú, escribió sin saberlo, el primer manual de autoayuda de la historia: El arte de la guerra.
Pensado como un libro de estrategias militares, este texto comenzó a circular en la edad media por Europa y fue gran referente de otros como Nicolás Maquiavelo y Napoleón Bonaparte, haciendo suyo este antiguo texto chino. 
Pero además, el texto fue mutando, convirtiéndose de un mero manual sobre estrategias bélicas a una guía para la vida. Y es que libro acepta varias lecturas e interpretaciones. En ese sentido, el libro funciona hasta hoy día y es mucho más accesible que otros textos de la China clásica como el Tao Te King o el I ching.
Para el inicio de nuestra era, un poeta del Imperio Romano llamado Ovidio, escribió otra obra seminal del género de autoayuda; El arte de amar. (No confundir con el texto de Erich Fromm).
Ovidio, nos regala un texto por demás curioso: consejos para el amante, como por ejemplo, donde conseguir mujeres, como comportarse con ellas, como ser eficaz en la conquista, etc. 
Claro que este tipo de texto sería repudiable hoy en día, por lo misógino del tema, pero para la época fue un verdadero hit y algo realmente novedoso. Se impone aquí ele ejemplo de libro donde alguien (en este caso Ovidio) nos cuenta su experiencia en el asunto para que nosotros (los lectores) podamos seguir paso a paso con las reglas que nos conducirán al éxito. 
Un verdadero pionero!
Pero antes de continuar, ¿En qué consiste exactamente el género de Autoayuda?
Básicamente, es el género literario que consta en lo mencionado antes. Alguien tuvo una experiencia, o trabajó durante años un sistema que le resultó infalible, o investigó sobre una temática al respecto, o simplemente se iluminó, entonces en base a sus conocimientos, le transmite a sus lectores su experiencia y da una serie de consejos o prolegómenos para que el ávido lector pueda alcanzar la iluminación o el éxito de una forma (relativamente) sencilla. 
Aunque esto suene a timo, la realidad es que a veces, este tipo de libros puede lograr que la gente se entusiasme aunque más no sea en el intento de cambiar y ser mejores personas. Es algo...
Pero creo que fundamentalmente, la clave del género está en el mismo nombre, AUTOAYUDA o Superación Personal. La gran clave de estos textos es que ellos te pueden señalar una forma, un método o hasta un sendero posible de vida, pero que en definitiva es uno mismo quien debe transitarlo. Lo cual no deja de ser cierta. Está más que claro que nadie va a bajar, tocarnos con la varita de la alegría y la realización. Somos nosotros quienes debemos ponernos en acción para conseguir cambios positivos en nuestras vidas. 
De alguna manera, este tipo de libros son la alternativa a dos cosas: por un lado a la terapia (de la escuela que sea, pero sobre todo al psicoanálisis) y a las religiones, que por lo general nos hablan de que vamos a sufrir en la Tierra pero que si somos buenos tendremos una recompensa al final del camino.
El problema de la mayoría de las religiones es que no le hablan al individuo sino a los feligreses (el rebaño). Por eso pierden adeptos, entre otras cosas. Porque no son capaces de contemplar los problemas personales de la gente. Todos creemos en Dios en momento de reflexión cósmica, en momentos difíciles o cuando estamos por morir, pero la realidad es que la mayoría duda de que realmente haya un Dios que nos pueda ayudar con nuestros problemas. 
Por otro lado, las terapias convencionales son por lo general largas, tediosas, caras y a veces uno siente que entra en un bucle neurótico donde sabe todos los lugares donde una falla, pero no puede hacer nada al respecto, solo saber que se es un pobre diablo condenado al sufrimiento y odiar a aquellos que creemos que sí son felices o que todo les sale bien. 
Bueno, pero no. Sentimos que las terapias no nos dan herramientas para enfrentar y transformar nuestra realidad. Y si lo hacen es a costa de una gran cantidad de dinero y no todo el mundo tiene la posibilidad o la paciencia para seguir aquello que ni siquiera tiene garantías de éxito. 
Y acá volvemos al meollo de la cuestión. ¿Quien nos da garantías de éxito de cambio y mejoras?
Bueno, acá es donde entran los libros de autoayuda. Porque básicamente, nos ofrecen un montón de soluciones obvias (como diría Lisa Simpson) por una pequeña cantidad de dinero, y después nos patean la pelota de regreso, lo que significa que el libro avisa que no será efectivo a menos que vos te comprometas a cambiar. En definitiva todo siempre dependió y dependerá de vos. Lo cual, no deja de ser cierto. De alguna manera, siempre, todo lo que nos pasa tiene que ver con lo que nosotros hagamos de nuestra vida. Lo comprometidos que estemos para transformar la realidad. Y en esa línea, hasta la felicidad es una decisión personal. El tema es que a veces, no todos los seres tenemos la capacidad de convencernos que merecemos ser felices. Y ahí es donde los libros de autoayuda miran para otro lado, porque en definitiva, estamos atravesados por la mirada de los otros, y también por nuestro ego y nuestra propia autoindulgencia y auto sentido crítico, lo cual hace que seamos todos bastante ineptos para lograr cambiar un ápice nuestra realidad, por más conscientes que seamos de nuestros errores y problemas relacionales con el resto del mundo. 
A continuación, una lista de títulos que tienen la fama pero ¿tienen el poder?:
1_ Como ganar amigos e influir sobre las personas de Dale Carnegie. Este libro publicado en 1936, es de los libros pioneros del género en la modernidad. Luego de los antecedentes mencionados antes, tenemos este manual de consejos para las relaciones interpersonales y laborales. Todos los consejos del libro son interesantes y hasta de alguna manera aplicables (hasta cierto punto), pero debo decir que es imposible que un libro así te cambie la vida. Primero, porque muchas veces, por más atento y bien intencionado que uno sea, y hasta sumiso, los demás están en otra frecuencia y pueden ponerte en situaciones en las que no quede otra opción que defenderte, por lo que los consejos relacionales del libro hacen agua. Por otro lado, son el resultado de una idea y concepto capitalista del mundo que quiere más a personas sumisas al sistema de explotación que vivimos todos los días. 
2_ Tus zonas erróneas (1976) de Wayne Dyer. Debo reconocer que de todos los libros del género que leí este es el que me pareció más serio y completo. De alguna manera, este psicólogo estadounidense logra compilar a lo largo de sus capítulos, los temas que más dolores y problemas nos suelen acarrear. Su manera de abordarlos, siempre con ejemplos, me parece bien lograda y amena, pero tiene el mismo problema que los demás: nos plantea una serie de soluciones que muy difícilmente uno pueda mantener a lo largo del tiempo. De todos modos, Carnegie y Dyer nos recomiendan que sus libros deben ser leídos y releídos para poder mantener algún tipo de posibilidad latente. Pero pienso que todos sus consejos se pierden en la cotidianeidad, porque en definitiva es casi imposible retener sus ideas en el día a día. 
3_ El hombre en busca de sentido (1946) de Viktor Frankl. He notado que en casi todas las listas de libros más importantes de la autoayuda se pone este librito del logoterapeuta austríaco. Puede ser que lo sea, aunque lo más interesante del libro es su historia de vida ya que fue un superviviente de Auschwitz. Pero toda su idea central apunta que lo que mantiene viva a una persona es su razón de ser. Es darle un sentido a su vida, es pensar, tengo que seguir adelante porque todavía no logré tal o cual cosa. Entonces la intencionalidad, sería la que nos vendría a salvar. El tema es que pienso que a veces sabemos lo que queremos y aún así no podemos avanzar. O queremos muchas cosas diferentes. 
4_ Zen en el arte del tiro con arco (1948) de Eugen Herrigel. Este es un libro increíble, que no sé bien por qué decidí ponerlo en esta lista ya que considero que es de esos libros que de verdad ayudan sin pretender hacerlo. Acerca de la concentración, la meditación, el equilibrio y la respiración. O sea, sobre el Zen. Algo difícil de lograr, más no imposible. 
5_ La libertad primera y última (1954) de Jiddu Krishnamurti. Si alguien no merece estar en esta lista de autoayuda, ese es Jiddu. Pero lo pongo por la única razón de que vale la pena mencionarlo. Quizás se moriría de espanto si viera que lo adosamos a otros autores de tan poca monta en la cuestionable género de autoayuda, pero debo decir con mucho pesar que he trabajado de librero varios años y es en ese lugar donde se suelen colocar sus libros. Quizás en un apartado de orientalismo, pero no muy lejos de los libros de bestsellers autoayudescos. La libertad primera y última es otro libro de seminal importancia, porque en el mismo nos cuenta su idea sobre temas como el conocimiento de uno mismo, el deseo, las creencias, la sociedad, el nacionalismo, etc. Krishnamurti era el elegido de niño como el supuesto gurú que llevaría a una nueva era de conocimiento, según la Sociedad Teosófica. Pero al final, él rompió con esa idea de sentido manifiesto de su propia vida, corriéndose de ese lugar y convirtiéndose en un férreo defensor de que no se necesitan gurús o maestros que iluminen nuestros camino. Otra vez, todo está y depende de nosotros mismos. Ni más ni menos. Con un estilo un poco oscuro y pesimista, Jiddu realmente pertenece a otra categoría, pero no quería dejar de mencionarlo. 
6_ La sabiduría de la inseguridad (1951) de Alan Watts. Siguiendo en la línea de Krishnamurti, este es otro personaje que merece ser mencionado, pero para bien. Watts es un autor británico que nos habla acerca de la idea de amigarse con la sensación de inseguridad que embarga a todos los seres humanos. Desde un punto de vista cercano al budismo zen, Watts nos propone una serie de ideas que resultan importantes a la hora de pensarnos como individuos y de la idea casi central de toda la autoayuda que vendría después que es el hecho de ser conscientes del momento y vivir el presente, el aquí y el ahora. 
7_ El poder del ahora (1997) de Ekhart Tolle. Este escritor alemán, fue y es uno de los más grandes gurúes del género de autoayuda de los últimos treinta años. Este es su libro más famoso y mencionado. El poder del ahora, como se desprende de su libro, gira en torno a eso que parece tan simple pero que no lo es. El ser conscientes del momento, de vivir en el presente y no padeciendo por un futuro inaccesible o un pasado que ya no podemos cambiar. Eso es, según el autor, el modo más efectivo para ser "feliz". Aunque el presente puede ser un lugar terrible para habitar, es cierto que no tenemos otra cosa más que el presente, en concreto, por ende en lo único que podemos manejarnos. En el ahora está la posibilidad de acción. Una idea que ya habían prefigurado los dos autores antes mencionados. 
8_ Usted puede sanar su vida (1984) de Louise Hay. Esta mujer de vida convulsionada, escribió una serie de libros sobre metafísica donde relaciona los males corporales con ciertas emociones dañinas. Por ejemplo, grasa en los brazos, falta de amor propio, por ejemplo. Es un libro interesante y de alguna manera arroja cierto grado de energía positiva sobre nuestras vidas. Pero más allá de hacer conscientes ciertos malestares crónicos con falencias o carencias afectivas, no aporta mucho más. Esta bueno verse reflejado en cierta actitudes y tratar de sanar tu vida con pensamientos positivos, pero otra vez, todo ese esfuerzo por tener una mente clara y despejada de malos pensamientos es casi como querer alcanzar el Nirvana. 
9_ Emociones de Osho. Confieso que solo he leído este libro salido en el 2000. Pero Osho había fallecido diez años antes. No me quiero centrar en la polémica respecto a la figura del controvertido gurú hindú que realmente se convirtió en el más poderoso de su tiempo. Atrás quedaban las figuras de Krishnamurti o Yogananda. Osho los había vencido a todos a base de una comunión entre sus enseñanzas que son un mix de budismo, hinduísmo, Yoga, Tao, Zen, Tarot, Tantra y demás cosas que pegaron muy fuerte a la generación del hippismo. En Emociones, se habla exactamente de eso mismo. El poder de las emociones, para bien, o para mal. Es difícil saber si este libro post morten fue en verdad escrito por Bhagwan.
10_ El monje que vendió su Ferrari (1996) de Robin Sharma. Este es otro caso (como Tolle) donde un ex empresario occidental tiene una crisis y queda al borde de la muerte. Entonces tienen una revelación. Se van en busca de "la verdad", en busca de maestros, en busca de la iluminación. Y al parecer, la encuentran. Sharma nos propone todo un sistema a imitar de meditación por las mañanas para encarar nuestros días de otra manera. No descarto las buenas intenciones y hasta que quizás, el método rinda sus beneficios, pero por otro lado me resulta incomprobable por no decir costoso de un grado extremo de voluntad diara que no siempre suele estar o acompañar. 
11_ Los cuatro acuerdos (1997) de Miguel Ángel Ruiz. Este es un libro extraño. Por un lado me parece que tiene un mensaje claro y positivo respecto a cuatro actitudes a tomar en la cotidianeidad que me parecen muy favorables. Por otro lado, Ruiz es una especie de chamán mexicano que parece haber procesado los primeros libros de Castaneda en este pequeño manual de "sabiduría Tolteca". Sea como fuere, para aquellos ya familiarizados con la idea del Camino del guerrero o El hombre de conocimiento, este libro sirve como complemente. Es como si Ruiz hubiera sintetizado a Castaneda en un libro de autoayuda para todo el mundo. 
12_ Psicomagia (1995) de Alejandro Jodorowski. Es llamativo que la década de los 90s haya parido la mayoría de los clásicos del género. Aunque tiene mucho sentido. Luego de la caída del mundo y el nuevo orden mundial neoliberal, la caída de los ideales, de las luchas y las utopías, los humanos quedamos perdidos, desorientados, sin una guía y la crisis existencial se abatió sobre todos. Pero en tiempos de comidas rápidas y teletrabajo, la gente necesitaba ayudas rápidas, no largas terapias. Algo que se pudiera vender y compactar y a seguir camino. Jodorowski se ríe de todo esto. Entiende el absurdo de la existencia y juega creando una terapia que mezcla lo teatral con lo poético y lo mágico. Uno puede enfrentar ciertas trabas o malestares de maneras originales y casi absurdas. Por que en definitiva no importa lo que hagas, sino la convicción y deseo que pongas de manifiesto para cambiar las cosas. 
13_ Los pies en el suelo y la cabeza en las estrellas (1997), de Lair Ribeiro. Ahora estamos con los autores latinos, porque también acá podemos dar conferencias para que la gente se sienta mejor, aunque tengamos problemas endémicos de pobreza, desigualdad y falta de oportunidades. Este cardiólogo brasilero es el verdadero Brad Goodman (El que tiene un doctorado en dolor). Todas las formas de bienestar y autovaloración más trilladas habidas y por haber están en este libro que leí cuando tenía veinte años y del cual no recuerdo nada. 
14_ Historias de diván (2007) de Gabriel Rolón. Existen otros del estilo de Ribeiro en Argentina, timadores de baja estofa que le sacan plata a la gente con ideas robadas a otros, o con pensamientos que son mero sentido común, como por ejemplo Jorge Bucay (que desapareció luego que se supo que copió y pegó todo un libro) y Bernardo Stamateas, un evangelista que no hace más que hablar de lo tóxico de las relaciones, la gente y la mar en coche. Lo que nos hacen pensar que quizás él y sus ideas estigmatizantes sean las únicas cosas tóxicas en el horizonte. Pero Gabriel Rolón es otra de las excepciones, porque aquí vemos a un psicoanalista bien intencionado, haciendo algo que es más viejo que Freud, como hablar de casos (cambiando los nombres), para servir por el ejemplo acerca de un montón de trampas y vicios relacionales en las que solemos caer la mayoría de los mortales. Es una buena manera de entrar a una terapia aunque más no sea por mera intriga. 
15_ Free play (1990) de Stephen Nachmanovich. Este es al menos, un trabajo honesto desde el punto de vista de un violinista, que nos habla de la relación entre la improvisación en la vida y en el arte. Con un montón de citas de filósofos y psicólogos, el libro es más una puerta de entrada para profundizar en nuestra relación con lo elevado que en este caso puede ser el arte. El arte que cada uno pueda producir en en definitiva una de las terapias más efectivas que puede conocer. No la idea de convertirse en un Dalí o un Mozart, sino solo producir lo que a uno le guste. Entiendo que a gente sin motivaciones o inclinaciones artísticas, esto le pueda parecer algo tan inútil como cualquier otro libro de autoayuda, pero valoro el esfuerzo y la intención de aportar desde otro enfoque, el arte. 
De alguna manera, es un libro que se puede homologar y complementar con otro llamado El camino del artista (1992) de Julia Cameron, escritora y guionista. Otro libro con el enfoque puesto en la creatividad y la necesidad de encontrarse con el ser creativo de cada uno en lo que mejor se sienta. Si bien el libro apunta más a escritores, también puede ser para amplia gama de disciplinas. Es un libro que trae ejercicios diarios y semanales que quizás no sea 100% efectivos, pero que según lo que te entusiasme y el grado de tu compromiso, pueden llegar a ayudar a destapar un bloqueo creativo. Doy fe de eso. 
Bonus tracks:
Manual de iluminación para holgazanes (1971) de Thaddeus Golas. Este es un libro raro, casi inclasificable, porque es una especie de ensayo teológico, a la vez que es fruto de la experiencia con las drogas psicotrópicas por parte del autor durante la década de los sesentas. Por ende, esa experiencia lo puso en sintonía y comunión del gran todo. Un libro bello, muy producto de la contracultura que de a poco empezaba a encarar la retirada. Un libro bien de su época que recomiendo.  
Otro libro muy recomendado es La magia del orden (2010) de Marie Kondo, para la gente desordenada y despelotada. También es de aquellos que tienen una intención concreta pero que sus reglas pueden ampliarse a todos los diferentes parámetros de la existencia, más allá de como guardemos las medias en el cajón, o los libros que decidamos conservar o no (cosa que entiendo el punto pero no comparto).
Para finalizar, quiero mencionar que existen otros libros que no he leído como Padre rico, padre pobre de Kiyosaki, El secreto de Byrne o La inteligencia emocional de Goleman, que no reseñaré por eso mismo. 
Hasta que llegamos, ya que quedó un texto muy largo. La segunda parte tratará de aquellos libros que en vez de darnos una serie de consejos o tareas para mejorar, nos cuentan una historia o fábula para que pensemos por nosotros mismos el mensaje implícito. Pero esto será hasta la próxima entrada. Por ahora, adiós!

lunes, 25 de enero de 2021

La literatura y la naturaleza (Un canto "americano")

Existe una parte de la literatura que es ampliamente leída por todos nosotros pero que no es encasillada en ninguna parte de la estantería bibliotecaria en particular, y eso quizás se debe a que suele pensarse en estas obras por su género formal, ya sea poesía, ensayo, novela, etc. 

Las obras a las que me refiero son libros que están fuertemente inspirados en la relación del hombre con la madre naturaleza, y de esta relación tan hétero-erótica han salido algunas de las cosas más hermosas de la historia de la literatura toda, y para empezar con la más clásica y representativa, a saber:

*Naturaleza (1836) de Ralph Waldo Emerson, piedra fundamental del género ya que en ella se describen los paseos del escritor por los bosques y el esbozo de la necesidad que tiene el ser humano de volver a conectar con todo aquello para reencontrarse con sus raíces. Gran influencia para el siguiente autor. 

*Walden: La vida en los bosques (1854) de Henry David Thoreau. Este sujeto, que también escribió un texto más cortito pero igual de importante y complementario con Walden, que es Del Caminar. Que decir de Walden que no se haya dicho. El hombre, en un acto de rebelión y de necesidad interna de cortar con la sociedad, se interna a vivir por un periodo de dos años en una cabaña del bosque aledaño al lago Walden, Massachusetts. Allí experimenta la soledad, la introspección, la lectura y la necesidad de sobrevivir por sus propios medios en un ambiente aislado del resto de los humanos. 

*Hojas de Hierba (1855), de Walt Whitman, y sí... no podía faltar este enorme libro de poemas del gran poeta norteamericano del siglo XIX. Hojas de hierba es un libro seminal, fundacional, imprescindible para todo aquel amante no solo de la buena poesía sino de la naturaleza, de la vida y el amor. Whitman es el gran vitalista de la poesía, vitalista por su postura proyectiva de la vida y naturista por su gran amor a la naturaleza. 

*Mi primer verano en la sierra (1869) de John Muir. Este es un relato más narrativo aún que Walden, donde John Muir, a diferencia del pionero Thoreau, se interna en los bosques aledaños a Yosemite (hoy parque nacional de California). O sea, sería una versión del oeste, veinti pico de años después de Thoreau que era la costa este. La diferencia de Muir es que este muchacho, pasó solo un verano allí, de ahí el título, pero se mantuvo más en movimiento, por lo cual su descripciones de la naturaleza virgen del lugar son un documento único de una época perdida para siempre. Un texto en verdad hermoso. 

En definitiva, estos libros mencionados hasta el momento son los pilares de la literatura naturista (no confundir con el naturalismo). Es casual, o no tanto, que estos sean textos de una Norteamérica temprana, joven y que se perfilaba para liderar el mundo, pero aún estaba verde y en ella se podían oír voces disidentes, de anarquistas, aventureros u homosexuales, sin grandes problemas. Sin embargo, luego de la guerra civil (1860-1865), y esto es una mera suposición, al diagramarse el destino final del país, el conservadurismo iría tomando cada vez más el control del poder. Atrás quedarían los tiempos revolucionarios y sus luchas contra el colonialismo inglés. 

*La llamada de lo salvaje (1903) de Jack London, un novela increíble sobre la vida de un perro (Buck) que pasa de ser casi un perro domestico a convertirse en un perro salvaje que le aúlla a la luna, perdido en los bosques fríos de Alaska. Algo similar a lo que después sería la novela Bailando con lobos (1986) de Michael Blake, donde un "civilizado" hombre blanco, se contacta con una tribu de Sioux para descubrir que esa conexión con la naturaleza (perdida en el mundo de los blancos) lo hace sentirse más conectado, más humano. Ambas novelas podrían decirse que cuentan las mismas historia, pero una desde un animal y otra desde un hombre. 

*En el camino (1957) de Jack Kerouac, aunque esto parezca increíble, no sería hasta esta novela del autor de la generación beat por antonomasia que se volvería a recuperar de alguna manera esa visión entre Emersoniana, Thoreana y Londoniana, solo que en el medio pasaron las guerras, la generación perdida y otros autores como Thomas Wolfe. Lo que hace Kerouac tiene más valor por esa recuperación que en sí por algo de su prosa que quizás tenga el encanto de ser veloz como un BeBop, lo cual moderniza la visión decimonónica de la tradición Naturista. El libro es harto conocido, su alter ego (si es que podemos llamarle así) recorre Estados Unidos a dedo, en tren, a pie, en auto con amigos, en micro y de todas las formas posibles impliquen recorrerlo y no ir de un punto a otro como uno haría hoy en día. Si bien, creo que la conexión con la naturaleza está aún más presente en su novela Los vagabundos del Dharma, bueno esta sería la novela que puso todo aquello en marcha otra vez. 

*El solitario del desierto (1968), de Edward Abbey, es una rara avis dentro del género, ya que su autor nos habla desde uno de los lugares más hostiles de la naturaleza en Norteamérica, el desierto de Utah. Acá ya no hablamos de bosques naturales o hermosas praderas. "En el desierto ves la verdad" cantaba Luis Alberto Spinetta, y es así. El desierto es ese territorio cruel que no perdona a quienes pasan por él. El calor es agobiante, la escasez de agua desesperante, y las noches igualmente crueles de lo frías. Pero lo que transmite el autor es que él es de ahí y de que ama con pasión su cacho reseco de tierra y que no lo cambiaría por ningún otro lugar por más paradisíaco que sea. Abbey encuentra la belleza de un lugar que pocos pueden tolerar y lo hace prosa. Siendo otro de los padres perdidos del movimiento hippie, su postura ecologista ha echo escuela. Porque... como una rosa del desierto, Abbey te enamora.

*Hacia rutas salvajes (1996), de Jon Krakauer, este libro es una especie de ensayo periodístico de investigación, donde el autor (un famoso montañista) sigue los pasos del recordado Chris Mc Candless, quien fuera un joven norteamericano que a principios de los 90s se disparó solo en un viaje hacia rutas salvajes, como dice el título. El muchacho, siguiendo la tradición de todos los mencionados anteriormente, sale en busca de su destino final que parece ser Alaska (algo muy entre Keroaucaiano y Londoniano) con algo de esa filosofía anarco del gran Thoreau. Romper ataduras con la familia, no tener ataduras de ningún tipo durante su viaje y encontrar su final, perdido en la inmensidad devoradora de la naturaleza. Chris fue uno de los últimos aventureros románticos en ese sentido y marcó a generaciones desde los noventas hasta acá, pero sobre todo por la hermosa película de Sean Penn de 2007.

*Un paseo por el bosque (1997) de Bill Bryson, es casi un libro paródico, pero de alguna manera, este libro de Bryson (autor de diversa índole temática), logra colarse en esta lista por propio mérito. Es interesante que aquello como la idea de salir en busca de lo salvaje, el reencuentro con la naturaleza y de la conexión última con lo supremo, sea representada acá por dos (casi) ancianos que sienten que tienen que todavía se deben una "vuelta por el bosque" para demostrarse a si mismos que la vida aún no les pasó por encima. Casi logran su Quijotesco intento de recorrer el sendero de los Apalaches de 3500 km. No lo consiguen pero el haberlo intentando les resulta por demás reconfortante. Un simpática historia con su respectiva película  del 2015.

*Salvaje (2012), de Cheryl Strayed. Aquí finalmente podemos dar cierre a una tradición de casi doscientos años en la literatura norteamericana donde el autor, por lo general de una forma autobiográfica, nos relata ese escape tan necesario hacia lo desconocido, hacia los territorios donde los hombres (o mujeres) no tienen ningún tipo de control o garantía de seguridad, donde un paso en falso puede resultar el final abrupto de tu vida, pero que si se avanza, la recompensa es infinita y te dura para toda la vida. En este relato, la autora hace un viaje en busca de la cicatrización de su alma por los errores del pasado, por sus perdidas y demás miserias. El destino elegido es el otro gran sendero de EEUU, el Sendero Macizo del Pacífico, en este caso en la costa Oeste. Funciona como un anverso perfecto de la historia de Bill Bryson en el Este y también cuenta con su pertinente película llamada Wild (2014).

Así como Mi primer verano en la sierra era algo así como el Walden del Oeste, o El solitario del desierto lo mismo, pero en el desierto, con esto cumplimos con una lista de diez libros impresicindibles para conectar con la naturaleza. Se podrían mencionar muchas mas obras como el cuento casi fundacional de la literatura estadounidense "Rip Van Winkle" de Wasshington Irving de (1819), Nathaniel Hawthorne y sus Cuentos dos veces contados, o el propio Ambrose Bierce, William Faulkner, etc, pero vamos a cerrar acá. Hay mucha literatura para descubrir y redescubrir, así que ea ea! Avanti.

Otro día podría subir el equivalente de la literatura naturista pero de Argentina, donde está menos clara la tradición, pero no por eso menos presente. Salúd!

miércoles, 20 de enero de 2021

La ciencia ficción y el humor

Existen diferentes tipos de ciencia ficción: dura, blanda, cyberpunk, steampunk, hay utopías, distopías, ucronías, y podemos seguir con una larga lista. Pero más allá de géneros y subgéneros, estilos y abordajes temáticos, hay un tema que no suele abundar en el género y sobre todo que no se lo suele mencionar mucho y este es el humor. 

A lo largo de la historia de la ciencia ficción, que podríamos decir que es un género (casi) tan antiguo como la literatura misma ya que deviene de aquellas historias fantásticas que ya existían en la antigüedad. Desde La Odisea de Homero, pasando por las Historias verdaderas de Luciano de Samósata, hasta el siglo XVII con el Somnium de Johannes Kepler.  

Pero sería con el poeta francés Cyrano de Bergerac, pocos años después de aquel delirio lunar del astrónomo Kepler, que la narrativa de viajes espaciales tomaría "vuelo" y sobre todo, un sello propio, caracterizado por un uso satírico del relato. En los "Viajes a la Luna y al Sol", Cyrano narra viajes imposibles en globo hacia los astros, con un fuerte condimento, el humor. Cyrano no se toma en serio, todo es absurdo y en base a eso juega con las locuras de sus personajes. 

Medio siglo después, sería un escritor irlandés quien incurriría en el estilo de la fantasía satírica con su afamado Viajes de Gulliver. Ya sabemos como es el humor satírico inglés, bueno, a eso habría que agregarle el humor irlandés, elevado a la décima potencia. 

Luego pasaría un buen tiempo hasta que el humor y la ciencia ficción se cruzaran ya que en el siglo XIX la cosa era más solemne. Los autores estaban más cerca de las teorías evolucionistas y nadie quería quedarse atrás y menos, haciendo de eso una parodia. 

Pero en el siglo XX, la ciencia ficción ya se llamaba ciencia ficción, y el humor volvería a ser tenido en cuenta, sobre en la segunda mitad del siglo, una vez superados los horrores de la Segunda Guerra. 

Uno de los autores del que menos se esperaba que retomara el tono satírico dentro del género era un polaco que había escrito unas novelas de ciencia ficción (casi) dura, a principios de los años 50. Sería con su Diarios de las estrellas (1957) que Stanislaw Lem se convertiría en leyenda. Las historias espaciales de Ijon Tichy por el universo. Donde las historias tienen un claro tono paródico ya que al personaje le pasan cosas hilarantes y ridículas. Muy similares a algunas de las aventuras del serial Rick y Morty, por mencionar un ejemplo. 

Marciano vete a casa (Martians go home) de Fredric Brown es una novela de 1955, que ya desde el título nos adelanta de alguna manera el tono paródico de la misma. En un mundo occidental invadido por la paranoía anticomunista que personajes como Edgar Hoover o Joseph McCarthy (y avalados por el presidente Eisenhower), se daban el lujo de fomentar en una sociedad norteamericana que no paraba de consumir y hundirse cada vez más en la superficialidad de su propia mentira que era la American way of life en los años cincuenta, que a la vez se encargaban de bajar como modelo para que el resto de los países del mundo alineados (como nosotros, su patio trasero). Pero en medio de todo este embrollo y en plena guerra fría, autores como Fredric Brown escriben novelas donde se ríen de todos. En Marciano vete a casa, un escritor de ciencia ficción está bloqueado (un clásico tópico de autores bloqueados), y de repente la Tierra es invadida por unos seres verdes y chiquitos, sobre todo etéreos, que se la pasan invadiendo nuestra privacidad a toda hora y en cada momento. Esta novela es un clásico de la ciencia ficción satírica y es en verdad desopilante e imperdible. 

Poquito después vendrían novelas de Kurt Vonnegut como Las sirenas de Titán, Cuna de gato, Matadero Cinco, Desayuno de Campeones, Payasadas y demás, que se van alejando de la ciencia ficción para ser directamente paródicas.  

Finalmente, sería el inglés Douglas Adams y su saga de novelas del Autoestopista galáctico (1979), quien terminaría de afianzar la comunión de humor y ciencia ficción para siempre, con novelas cómicas, hilarantes, deudoras de lo mejor de la unión de estos géneros. Aunque el humor mas que un género sería un tono, pero bueno, se entiende...

También podrían mencionarse series y películas como Volver al futuro, Hombres de negro, Dr Who, Futurama, el mencionado Rick y Morty y muchos otros, pero de momento solo me interesaba recordar la unión literaria de la ciencia ficción con el tono humorístico. Ya que no solo hay que recordar la parte solemne y seria del género y recordar que también hablar del espacio, los viajes espaciales, viajes en el tiempo, robots que hablan, alienígenas espiando nuestras tonterías, etc, es bastante ridículo de por sí, y si bien son cosas que le interesan a la humanidad de los, al menos, últimos dos mil años pero que también es entretenimiento, aventuras, tiro lío y cosha golda! 

viernes, 15 de enero de 2021

La verdad de la milanesa




¿Cuál es la verdad de la milanesa?

Hay algo con las milanesas que pareciera ser más una especie de arquetipo cultural en Argentina y sobre todo en su ciudad capital Buenos Aires, que un mero platillo al paso. 

Muchos dirán que el origen (como siempre sucede en estos casos) se pierde en la noche de los tiempos. Y claro, ¿quien puede adjudicarse la creación de una comida tan popular y antigua? Por que todos saldrán a decir que es algo tan popular que trasciende fronteras y que, al menos, es de casi toda la región (Sudamérica) y hasta de toda América latina. Y sí, tendrían razón, pero... 

Pero, hay algo de la "milanesa" que es muy representativo de Argentina y sobre todo, un platillo muy, pero muy popular en Buenos Aires (CABA y AMBA). Esto va más allá del plato en sí, que solo consiste en algo tan simple como un corte de carne, por lo general fileteado, rebozado con pan rallado (o rebozador). 

Podemos ponernos rigurosos en cuanto a qué es una milanesa: ¿Carne vacuna?, ¿ternera?, ¿Bola de lomo?, ¿Tapa de nalga?, ¿pechuga de pollo? (llamada 'suprema de pollo'), ¿filet de merluza?, ¿soja?, ¿berenjena? y demás aberraciones vegetarianas.

El arquetipo de milanesa clásico es de carne de vaca. Puede ser a la napolitana (con salsa de tomate y queso fundido arriba), a caballo (un huevo estrellado encima), sanguche de milanesa, etc. 

Lo más clásico es acompañar la mila con una guarnición de papas fritas, puré de papa (y/o calabaza) o en su defecto, ensalada de lechuga y tomate (y la-mar-en-coche). 

Se la puede aderezar con limón (el clásico), pero también con mayonesa, mostaza y ketchup (hay de todo en la viña del señor). 

No hay mucho misterio en su elaboración, y presentación. Es un plato popular, no tan fast food como las hamburguesas, pero tampoco requiere una gran preparación como un asado, que para muchos argentinos es el plato popular más mítico de la cultura criolla, pero que en definitiva NO es un plato popular en el sentido de que el asado, para que sea digno de serlo, requiere de unos tiempos que hacen que sea algo para ciertas ocasiones, más lo caro de los cortes de carne y el espacio que se requiere para su preparación. No se hacen asados todos los días en Argentina, y a lo sumo, en tiempos de bonanza económica, es algo que sucede más los fines de semana. 

Pero las milanesas, en cambio, forman parte de un platillo casi semanal en Buenos Aires. De hecho, muchos restaurantes o bodegas al paso, ofrecen esta comida en alguna de sus variantes más populares como milanesa de ternera, suprema de pollo y filet de merluza, en lo que se conocen como "minutas", o sea, platos de relativa rápida preparación y que se comen en no menos tiempo. Así, las milanesas, son ese plato (no tan caro) que sale relativamente rápido y que es rico y llena y gusta en términos generales a casi todo el mundo. 

Respecto a la diferencia de Argentina con otros países de la región, está claro que si bien el platillo existe en casi todo el continente, en ninguno es tan popular como en el Argento (incluyendo al vecino Uruguay, aunque ellos tienen su famoso sanguche de chivito del cual se sienten muy orgullosos). 

Brasil: He estado en el gigante de Sudamérica y debo decir que la milanesa es casi inexistente a como se la conoce acá en Argentina. Sobre todo en la costa, se comen muchos empanados fritos pero estos consisten (por razones obvias) en mariscos o todo tipo de pescados. ¿La mila de ternera? Bien gracias, o más bien, obrigado.  

Otros de los países que menciona Wkipedia son:

Chile: En verdad aún no he visitado el país trasandino así que no sé a ciencia cierta cuan popular son las milanesas allá. Pero tengo una experiencia que puede servir para ilustrar que es evidente que no es un corte muy popular. En principio por obvias razones; en Chile no tienen grandes tierras donde poner vacas a pastar y engordar. Si tienen en cambio un vasto oceáno Pacífico frente a ellos y la pesca es la gran protagonista. 

Mi anécdota es que allá por el año 2003 iba a la casa de un profe de guitarra que aún vivía con sus padres (chilenos que se habían exiliado en los 70s) y después de la clase me invitaban a cenar. Los platillos siempre tenían que ver con una variedad de frutos del mar, verduras y arroz. Yo era aún un poco limitado en cuanto a mi joven e inexperto paladar y para mi esos platos no significaban una explosión de sabor. Una noche, en que la madre intuyó por mi cara que no mostraba una gran devoción ante sus platillos, me preguntó que me gustaba comer. Rápido y sin dudar respondí: Y... milanesas! Su rostro y la respuesta que me dio dejaría zanjado este asunto. "Y claro, como a todos los argentinos, es lo único que comen". Bueno, yo diría que también comemos asado (cuando podemos), empanadas, pastas, pizza y a veces ensalada. Pero sí, nos encanta la milanesa.

Bolivia: Estuve en Bolivia y de verdad, la milanesa no es un plato tan popular como acá. Tienen otras cosas más al paso como la Salchipapa (salchichas con papas...) y las milanesas son de carne de llama, más dura y magra que un zapato viejo. 

México: No tengo idea si comen o no milanesas en México, pero con sus tacos y comidas picantes, dudo mucho que sea una prioridad para el paladar popular mexicano. Sobre todo la milanesa "a la argentina". 

Perú: Según la Wiki "En Perú, se popularizó a través de la influencia argentina"

No más preguntas señor juez...


En la cultura popular:

Sin embargo, en la cultura popular, sus implicancias tienen raíces profundas. Por que la milanesa no es solo un plato, sino una forma de hacer referencias culturales y simbólicas de todo tipo. 

A continuación, algunos casos populares. 

La expresión: "La verdad de la milanesa" Es una expresión típica de Argentina que se usa para dar el ejemplo de que se sabe la posta, o el origen y razón de ser de algo en sí inexplicable. 

En un tango de los años 40's de Osvaldo Pugliese llamado "Un baile a beneficio" se menciona de forma jocosa que había un tipo que al bailar siempre le pisaban el "juanete" (una protuberancia molesta en los pies, sobre todo al costado del dedo gordo). El cantante dice "también si el tipo tenía un juanete que parecía una milanesa..." 

Otro caso es el del mítico rockero porteño Pappo, quien en un programa de televisión estaba dando su visión del rock local y dijo que todo el mal provenía de dos boluditos con flautita (por Sui Géneris) que, supuestamente, habrían "hablandado la milanesa", como una forma de decir que habían bajado los deciveles del rock que se hacía en ese momento. 

Otras expresiones también pueden ser "te cagan la milanesa" como variante de "te escupen el asado" o de que te están cagando, "milonga", "milanga" y otras deformaciones que sirven para decir que alguien está manija con algo, que está duro, etc...

En fin, la Milanesa, tiene raigambre fuerte en Argentina y sobre todo en Buenos Aires, donde sigue siendo uno de los platos más populares al paso para gente que trabaja en la urbe. Tanto es así que hasta hay cadenas de casa de milanesas como El rey de la milanesa, El club de la milanesa, El palacio de la milanesa, que pretenden vender el corte popular como si de una comida gourmet se tratara, pero mi recomendación es que si venís de otro país, anda y comete una milanesa en algún bodegón del microcentro como corresponde, con el mozo viejo que a la Pepsi le dice "Pesi" y tienen los mismos servilleteros desde finales de los 80's.

Para cerrar quiero decir que sí, me parece que la milanesa es una de las piedras fundamentales de la alimentación argentina y uno de los cinco platos más populares. Esto es algo casi obvio dado que es un país productor de mucha carne y la "milanga" es una de las variantes más amenas de comer carne. 

Bueno, eso fue todo. Hasta la próxima! Y no dejen de dejar su opinión sobre este u otros temas en la caja de comentarios de aquí abajo. Adiós milaneseros! 

lunes, 11 de enero de 2021

Fin

Ya nadie lee blogs, y menos este. 

¿Vale la pena continuar?

Creo que no. 

Adiós.