domingo, 4 de mayo de 2014

Porque amamos tanto El padrino



The godfather (1972) película de Francis Ford Coppola, que ya tiene mas de cuarenta años. Que pasa con está película? que tiene? porque nos gusta tanto? porque despierta tanto fanatismo, sobre todo en el género masculino?
Estas y otras preguntas trataremos de responder aquí. Propongo una serie de razones por las cuales El padrino es la película número uno de la platea masculina.

LA HISTORIA.
Bien situada en el seno de una familia italoamericana, donde los códigos y la familia lo son todo.
Basada en la novela homónima de Mario Puzo, quien además colaboró en la escritura del guión lo que le da al filme mayor aproximación a la novela.
Lo que hace es tocar tópicos en los cuales todos nos sentimos identificados. La amistad, el amor, la traición, la familia, los códigos, el orgullo, la pasión, la ira, la frialdad, la venganza, la culpa, el dolor, la melancolía, etc.
Relaciones entre parejas, hermanos, padres e hijos que tratan de protegerse siempre, aunque todo en demasía. Exageradamente, pasionalmente. Bien a lo tano.

Los personajes.
Partiendo de lo bien definidos que estan los personajes, por parte de Puzo, pasamos a la también excelente caracterización de los actores, que es un verdadero dream team.
Desde el pater familias Don Corleone, protagonizado por Marlon Brando, uno de los mejores actores del cine, haciendo uno de sus mejores papeles, sino el mejor.
Al Pacino, que tanto en la película como en la vida real, empieza como un ignoto y para cuando termina el film, es otra persona. Salió de la nada para convertirse en el todo. A partir de esta película, el actor haría la misma curva ascendente y descendente que su alter ego Michael Corleone.
Y la nada menos apreciable actuación de James Caan, haciendo de Santino. El tano cabrón, calentón, peleador, enojón, pasional, bardero, mujeriego, come pasta y divertido. Un papel que Caan le hizo honores hasta el final. También su mejor actuación lejos.
Robert Duvall que ya tenía algunos papeles principales, como por ejemplo THX, la primer película de George Lucas, amigo de Coppola. Aquí es el consiglieri, (consejero), hijo adoptivo de Vito Corleone. Un gran actor haciendo un gran papel.
Y la hermosa Diane Keaton en su primer papel importante como relevante actríz, haciendo el papel de la pobre Kay. única testigo directa de la transformación de Michael.
Y luego están Conny, la hermana, Fredo, tremendo personaje, Luca Brasi, que actúa poco pero da pavura. Moe Greene, Barzini, Sollozo, Fat Clemenza y Tezzio, y hasta el florista Enzo. Todos son altísimos personajes, hechos por grandes actores.

Las enseñanzas.
Todo lo que te deja la peli es increíble. Como se pierden a veces de vista las cosas mas fundamentales como los primeros afectos, en detrimento de la vanidad y el regocijo principal.
Toda la película es una oda a la importancia que le da la comunidad a la familia y a lo imposible que es a la vez no superponer los propios intereses.
Se recalca siempre "lo personal" de "los negocios". Sonny toma todo como un ataque personal, pero Michael mas frío entra en el juego actuar meramente por cuestiones de negocios.
Sonny es un romántico a la antigua. Mas como su padre. Vive del deseo inmediato y de las reacciones e impulsividad del momento, lo cual lo llevarán irremediablemente a un final violento.
Michael no comete el mismo error y se mantiene frío, calculador. Reemplaza el lugar que su padre y su hermano mayor dejan, modernizándose a los nuevos tiempos que corren.
Su escape a Sicilia solo lo transforma mas. Se fue habiendo dado su primer paso hacia el mundo de su padre, pero el asesinato de su amor en Italia, su verdadero amor puro y salvaje, lo convertirán en una persona fría que cuando vuelve le pide fríamente a su antigua novia que se case con él.
Y con ese regreso viene la matanza del antiguo amigo de la familia Tezzio, Moe Greene, las cinco familias, el malísimo Barzini, y hasta el esposo de su hermana, responsable de la muerte de Sonny.
La relación padre e hijo es otro punto importante en la película. Como Vito los quiere mucho a sus tres hijos, y como quiere cosas distintas para cada uno de ellos. Siempre les enseña cosas y como comportarse en un mundo que apenas están conociendo.
Creo que es algo que una mujer no puede entender del todo, así como un hombre no puede entender del todo Sonata otoñal de Bergman, y esa relación de madre e hija, que yo particularmente no entiendo.

Podríamos seguir sacando mil cosas respecto de esta película, pero lo que tiene es algo definitivamente serio que increpa a los hombres mas que a las mujeres. Es la historia de hombres, alrededor de sus creencias, de lo que ellos consideran es llevar adelante una familia, lo que son sus valores como el honor, el orgullo y la lealtad.
Por eso nos gusta mas a nosotros que a ellas.
Por eso y por que hay muy buenas escenas de violencia. Del tipo de violencia que le gusta al hombre. La física. La mujer opta por la violencia verbal. No justifico, solo digo lo que ya todos saben.

miércoles, 30 de abril de 2014

martes, 22 de abril de 2014

Los ismos de maese alperovich


Había una vez un hombrecito pobre. Viajó a la gran ciudad y conoció su destino.
Trabajó como un negro varios años para ganarse un lugar.
Estudió derecho para no ser un asalariado toda su vida.
Para que no le pisen mas la cabeza con una bota.
Entonces militó con el incipiente radicalismo.
Luego se pasó a las filas del socialismo.
Para luego pasar al comunismo.
Pecó con el peronismo.
Murió de capitalismo.
Menemismo.

Pero un día este hombrecito renació.
No quiso saber mas nada de nacionalismo ni fascismo ni marxismo ni troskismo ni maoismo.
El existencialismo solo empeoraría la cosa. Ni que hablar de estructuralismo y pos estructuralismo.
Una breve etapa de anarquismo lo devolvería al apatismo, mas luego nihilismo.

Pintó la onda artística. Pasó por el renacentismo, impresionismo, modernismo, dadaísmo, cubismo, surrealismo, abstraccionismo, minimalismo, pero se perdió en los laberínticos ismos de su torpe confusión.
Tonto se sintió y se fué a vivir al monte.
Buscaría el renacer espiritual perdido del hombre arcaico.

El cristianismo lo llevaría al islamismo, para caer indefectiblemente en el vilipendiado judaísmo. Protestantismo, evangelismo, tampoco lo ayudarían mucho.
Apostaría a las religiones de oriente. Un poco de hinduísmo, budismo, sintoísmo, etc.
Hasta tendría su paso obligado por el satanismo.

Pero un buen día el viejo y cansado hombre se rendiría ante la evidencia que su mas grave padecimiento eran los viejos y olvidados ismos entonces moriría simplemente de Fatalismo.

finale.

Cuarteles de invierno



Se viene el frío, el rudo invierno austral, bipolar, binaural. Por ende) cotejo todo lo necesario para la fuga inminente.
Quizás debamos dejar todo y partir a tu casa en el Sur. Refugiar nuestros amor de toda maldad urbana.
Vivir como dos jubilados, entre libros, películas, guitarras desafinadas, fogones, montañas, lagos, bosques, hijos, comidas ricas.

Hoy me siento mas cerca del escape final
.

Camino por el otoño porteño y ya se fueron todos. Los amigos, los poetas, las musas, la belleza.
Suenan en mi equipo de música Los hijos del Sol haciendo Linda muñequita, una cumbia peruana de los 70s que sonaba cuando torturaban a los amigos perdidos. Como los amigos perdidos de ahora. Ellos tiran tiros, nosotros tiramos la goma. Todo se vuelve huracanado entonces. Dorothy sobrevuela Gonzalez Catan con su perrito, con sus zapatitos rojos. Es la muchachita del oriente que siempre sonriente viene a bailar.

Murió García Márquez.
Cuando me muera quiero, haber nacido antes y que me consuelen con un rock y un charuto.
Quiero que todos salgan corriendo a comprarse mis obras completas. Aunque sean inconseguibles.
Que editen toda mi bibliografía en libros de tapa dura y la gente pida con gran fruición mi libro mas recordado y que se agote rápido en todas las librerías de Buenos Aires. Que tengan que pedirlo de afuera.
Quiero la gloria absoluta y a la vez la total ignominia y olvido total de sus mentes caníbales, sedientas de cerebros fugados y otras cosas.

En estos momentos me surgen los flashes literarios mas recordables del año.
Por eso es cuando me recluyo.
Es cuando hago Cuarteles de invierno.

miércoles, 16 de abril de 2014

Boqueras pintadas


Boqueras pintadas.
Los sinsabores del perfecto imbécil.
Tokio cumbia.
Wasabi flash.
Plata planchada.
Las partículas prescindibles.
El día que Perón lloró.
Crimen y recompensa.
La insoportable levedad de tu vieja.
Lolito.
Cien años de amistad.
El enterado.
Jazzuela.
El libro de las tierras violadas.
El hombre que quería ser rati.
Trópico de escorpio.
Guía del ferretero intergaláctico.
1983.
Un mundo aburrido.
Las enseñanzas de Don Carlos.
20.000 barras de chocolate submarino.

Estas y otras novedades en nuestra flamante librería "La concha de tu hermana gemela"
Pasaje San Lorenzo, entre ésta (que es bastante ancha) y la otra, (que es bastante larga).
Imposible confundirse.

jueves, 3 de abril de 2014

La infancia de Elías


Noviembre de 1982. Dos veinteañeros dejan su hijo de tres años a su abuela y van al festival BAROCK, como el Woodstock argentino. Luego de escuchar a David Lebon, Rubén Rada, Spinetta, Virus, V8, Pappo, León Gieco, La torre. Litto Nebbia y otros, vuelven fascinados por la música y hacen el amor. En esas vueltas de la vida, el espermatozoide se une al óvulo y de aquella rara unión se crea un huevo cigota que empieza a multiplicarse por millones. Nueve meses después nazco yo.
Un bebé de 4 kilos 200, redondo, pelirrojo, con cara de galleta, básicamente un monstruo. Nacido en el recoleto sanatorio Quintana. Viviendo en el judío barrio de Villa Crespo o Villa Kreplaj. Su llegada al mundo generaría cierto recelo en su hermano mayor, ahora de cuatro años y contando. Lo agarraría en plena etapa narcisista. Cambiaría su humor. La torta de su primer "cumple-año" sería de chocolate con símil rocklets. El chocolate no lo abandonaría jamás.
Sus padres laburarían. Sería un niño rubio y rozagante. Mas criado con sus abuelas, tías abuelas y demases familiares. A los dos años tendría un pijama amarillo y la vecina de al lado, Porota!, le bautizaría "mi pollito". Su hermano lo odiaría mas. Después vendría el jardín de infantes y la maldita adaptación. En este caso sería mas benévola. El niño no tendría problemas en interactuar con otros de su edad. El juego y la imaginación serían su fuerte por el resto de sus días venideros.
Sus vacaciones serían a la ciudad balnearia de Mar del plata, donde residen sus abuelos maternos.Esta ciudad generaría los mas hermosos recuerdos que pudiera tener. Jugaría con su hermano, pero también empezarían las peleas de a poco. Peleas por espacio, por juguetes, por mas atención. Nada fuera de lo común. Su abuela retaría a ambos por destrozar su jardín y su abuelo lo cagaría a patadas en el culo cada vez que no quisiera comer la comida o empezara con algún capricho por el estilo.
En su ambiente de juego sonaría música. Rock de los 70s mas que nada, que el padre pondría en vinilos. Llegaría la primer mudanza de su vida, a un barrio menos cheto pero mas lindo, Barracas. La raíz.
En el jardín tendría su primer amor, una compañerita, Lucía, con la que se escaparía gateando cada vez que pudieran, cuando el juego dejaba paso a historias aburridas y al tedioso "a guardar, a guardar".
Su abuela paterna lo iría a buscar casi siempre y le haría a él y a su hermano ricas comidas con ricos olores, imposibles de olvidar. Con esta abuela también vendría su enseñanza religiosa. El temor a Dios, el amor de Jesús y la compasión de la virgen. Aprendería los primeros rezos y reglas morales.
A la noche, su madre, en la onda del yoga, le cantaría en vez de canciones de cuna, canciones de Yogananda. A él se le quedarían impregnadas para siempre.
Cuando eran retados por algún destrozo, él y su hermano unirían fuerzas contra el opresor común y escaparían del castigo huyendo por la ventana al patio trasero. Sus padres hippies irían perdiendo autoridad de a poco, como si fueran otros tiempos, diferentes al de sus padres con sus abuelos.
Cuando su hermano empezara primer grado en un colegio progre y "new age", el director observaría al otro y vería su exceso de energía como dar vueltas desaforado alrededor de un árbol y apretarles fuerte la mano a los compañeros de su hermano mayor. Su diagnóstico, problemas a futuro con la autoridad. Su veredicto, no dejarlo inscribirse en ese colegio elitista de buenas almas y civilización. Su hermano correría parecida suerte ya que luego de terminar sus deberes antes que el resto, escaparía del aula para jugar con sus juguetes favoritos, los autitos y eso derivaría en ir a la psicopedagoga. Así los hermanos serían rechazados de la enseñanza progre de la Argentina de los 80s.
Las peleas entre hermanitos terminarían en los primeros cortes, golpes y moretones de su vida. Ambos aprenderían el fino arte del combate y al auto defensa entre ellos.
Otra mudanza. Esta vez, la definitiva para la infancia de ambos. La salida lógica, el barrio de al lado. La Boca. Mas precisamente Catalinas sur. Barrio que los marcaría para siempre.
Cuando llegara al colegio italoamericano del barrio, en pleno jardín, conocería a buena parte de sus amigos actuales. Sobre todo a Rodrigo, un hijo de exiliados uruguayos, que se convertiría en su mejor amigo hasta el día de hoy.
Por las noches, cuando el padre llegaba de su trabajo, había juguetes o golosinas, según la ocasión y según el comportamiento con la madre. La plaza Malvinas sería su nuevo lugar de juegos. Allí se cortaría con un clavo, se rompería la naríz con un tobogán y se agarraría a piñas con un compañerito por primera vez.
Con el inicio de la primaria sobrevendría su primer periodo de crisis existencial. La adaptación no sería tan normal como si lo había sido con el jardín. La diferencia de las aulas, el guardapolvos blanco, su primer némesis en el alumnado y una maestra, esposa de un milico, que lo torturaría psicológicamente, derivarían en su primer enfermedad psicosomática. El asma.
No habría médico en el Argerich, ni en obra social alguna que pudiera aliviar su dolor físico y su pena de cambio de vida. Su hermano ya no estaría jugando con él. Si seguirían las peleas en cambio. Sus padres solo lo cuidarían dentro de sus posibilidades, y sus amigos eran tan inexpertos como él como para sentirse contenido. Su abuela paterna, siempre la consciencia reguladora del mundo, le pasaría a sus padres el dato de un médico homeópata, recién recibido. Un joven judío de familia de médicos, parecido a Cerati y de buen humor. Su primer consultorio se lo habían puesto sus padres en el no tan agradable barrio de Constitución.
Allí lo recibió pro primera vez y obtuvo casi su primer análisis. Confesó tener miedo a la oscuridad, a sus compañeros, y a su maestra. Odiar las matemáticas, las lentejas y las peleas con su hermano mayor.
Recomendó tomar unos graciosos y diminutos globulitos, viajar y tener una mascota.

Tomé los globulitos, al año mi abuela y mi bien ponderado abuelo postizo (como le decía yo) me llevaron a Merlo, San Luis, en invierno, vi la nieve por primera vez en mi vida y conocía el microclima.
Luego me mandarían a los Boy scouts para que me relacione con mas niños y abandone mi constitución enfermiza, y mas luego me traerían una gatita siamesa para que cuidara y jugara. Diana. Mi primer amor real.
Se me curó el asma y fuí menos enfermizo, pero mi tendencia a la somatización continuaría hasta hoy día. Aprendería a llevarme mejor con mi hermano y a dejar de pelearnos, aunque la última pelea la tuvimos a los veintipico de años. Mis padres se separaron y su enseñanza new age poco ayudó en mi auto confianza. Mi abuela falleció hace algunos años víctima de leucemia. El "tordo" Broffman se puso una clínica propia en Recoleta y se llenó de plata con el asunto ese de los globulitos.
Puedo decir que no tuve una infancia dura o difícil, y sacando alguna que otra cosa, hasta puedo decir que tuve una infancia feliz.

domingo, 30 de marzo de 2014

El hombre sensible del siglo XXI


Fuimos con "martaplens" al cine a ver Her, la última peli de Spike Jonze y nos resultó interesante. En dicha cinta podemos ver a Joaquin Phoenix haciendo de un hombre gris y melancólico, atormentado por los recuerdos de su viejo amor perdido.
Se dedica a escribir cartas para otros. Podríamos decir que es un letrista internauta. Escribe bella prosa para expresar como nadie los sentimientos humanos. Pero él está solo, no tiene a nadie a quien amar, excepto un vago recuerdo de lo que fue y ya no es y no podrá volver a ser.
El hombre se instala un programa (un sistema operativo de computadora) al que decide ponerle voz de mujer. Así empieza una extraña relación de computadora. Se charlan, se conocen, se difunden, se entienden, se comparten. ¿Se enamoran? Se enamoran.
Pero ella es una realidad virtual, como todo el resto en definitiva. Ella se independiza, conoce a otros, se enamora de otros tantos. Él vuelve a caer presa del dolor y la melancolía. Pero al final entiende que todas las relaciones no son mas que eso, una vaga ilusión del momento, que llena nuestra vida por un leve instante. A veces por mas tiempo que otras, pero poco al fin. En definitiva "ella" le dio lo que un ser humano no pudo darle. Un sentido.
La película es de una estética muy cuidada y bella. Los diálogos son profundos y las actuaciones creíbles. Una linda postal del amor moderno que vivimos, con un cierto dejo a sci fi moderado y lógico.
La pregunta que nos hacemos entonces es la siguiente ¿El hombre llegó a un punto donde ya no se reconoce como tal? ¿Hay una masculinidad arquetípica en crisis? ¿El hombre sensible esta destinado a la derrota ante mujeres cada vez mas libres y desgarradoras?
Porque parece que ahora los muchachos también lloran, también paniquean, también hacen escenitas de celos y se quejan de todo como histéricas. Las mujeres en cambio, ahora dejan, abandonan, no lloran, son valientes, corajudas y pendencieras.
Entonces estaríamos encadenados al ánima, así sin mas, según palabras de Jung. Lo femenino en el hombre finalmente salió a la luz ante mujeres que encontraron su ánimus o ocstado masculino en ellas, y ante esta nueva perspectiva, se estarían generando algunos conflictos de identidad en primer momento. Pero la lógica nos dice que como toda revolución mental y espiritual, se llegará a un equilibrio donde conviven los opuestos y no tan opuestos del ying y el yang.
Es un largo camino, de dolorosa frustración, pero hacia ya vamos todos a la larga.

sábado, 29 de marzo de 2014

poema nocturno

La noche esta calma.
Solo se escucha el leve chirrido del toldo que mueve suavemente el viento.
La gata me mira con cara graciosa desde su comodidad romana en el suelo.
Los gatos son sagrados para los egipcios.
Se cortó la luz durante cinco minutos y la oscuridad fue la eternidad.
Dependemos de la electricidad y a veces del sol.
Luminosos seres somos, no esta cruda materia.
No comprendo los enlaces, las soledades, los llantos.
Todo para mi remite a otra cosa que no sabemos calificar.
Los sábados a la noche a veces son desoladores, pero entretenemos nuestro espíritu con el silencio de las cosas.
Las cosas lo son todo, según Perec.
Todo es un todo infinito.
La calma subyace la venida indefectible de la tormenta.
Volaré como un ave al país de los sueños.
Mañana será otro día de descanso.
Día de cumpleaños.
Día de ver a mi sobrina.
Día de ver a mi hija.
Día de entender que toda calma es perenne.
Como un grano de arroz, de mostaza o de mi pierna tan blanca...
Amen todo por mi.
El poder en el viento me llama.

viernes, 28 de marzo de 2014

Apendicitis con cuchillo y tenedor


Hace poco mas de ocho años tuve apendicitis aguda. Casi muero. De amor...
Porque en aquel entonces tuve mi primer amor fuerte. Mi primer enamoramiento. Mi primer ruptura dolorosa seria. No era mi primera novia, no era con quien perdí la virginidad ¿perder? No salimos años, apenas algunos meses. Un verdadero y literal amor de primavera.
Una tarde en la casa de sus abuelos nos pusimos a hablar de cosas varias. Preparó un café con leche. Comimos algunas galletitas. Me dijo que no quería seguir saliendo conmigo porque se volvía a Salta e iba a pasar todo el verano allá. No daba seguir algo a distancia. La lógica y mi propio criterio le daban la razón. Sin embargo en mis breves 22 años no lo quise ver así. No lo quise entender. Lloré. Ella no. Me fui triste a mi casa. Esa noche no cené. Me fui a la cama a dormir.
Al otro día era feriado. De esos que no queda otra alternativa que sufrirlos. Me levanté con un malestar en el estómago. A la tarde tenía que ir a trabajar a un cutre call center. Me acuerdo que me visitó mi abuela aquel día (que Dios la tenga en la gloria).
El dolor no era muy identificable pero se hacía mas agudo a cada momento. Sufría, pedía a gritos un calmante. Un aliciente que pudiera paliar mi dolor. Mi doble dolor. Físico y del alma.
Me llevaron al hospital. En la guarda hice cola para ser atendido, pero la mayoría eran skaters con leves raspones de sus torpes caídas en el Parque Centenario.
Hasta que se dieron cuenta pasaron los minutos mas infernales de mi vida. El dolor me doblaba literalmente de dolor. No podía pararme ya siquiera.
Me dejaron pasar. Un médico me revisó, le pedí ayuda. Dijo que era una grastroenteritis nomás. UN reliverán y un buscapina y chau. Cualquier cosa que vuelva.
Tomé todo lo que me dijo, pero para la tarde seguía hecho una piltrafa. Ya no podía pensar del dolor. Estaba suspendido en una especie de limbo. Había caído en alguno de los círculos del infierno. Seguro.
Me llevaron de nuevo. Esta ves con mas discernimiento y pujanza. Me hicieron pasar en un estado casi agónico y fui rápidamente abandonado en una camilla.
El diagnóstico había sido equivocado. Me mandaron a hacer radiografías, extracciones de sangre y exámenes de orina. No se como pude moverme. Creo que hacía varias horas que ya ni hablaba y me movía como un zombi ajeno al mundo circundante. Podrían haberme cercenado, castrado y mutilado que ya no sentía nada. Estaba embotado.
Finalmente me vió el cirujano, luego de haber quedado tendido por horas en una camilla como Renton en Trainspotting. Hizo la famosa técnica del soltado en la zona de complicación. Su diagnóstico? Apendicitis, un corazón roto y un mal diagnóstico.
Entonces se preparó todo para la operación de urgencia. La cosa era grave. Si no operaban ya, se podía infectar y terminar muriendo por necrosis interna. Ok, nunca me sentí tan cerca de la muerte.
Tenía miedo y a la vez una vaga excitación por entrar a un quirófano y ser operado por primera vez.
Pedí calmantes pero me los negaron. Luego me suministraron una inyección en la nalga blanca. Su pinchazo fue irrisorio en comparación al sufrimiento vivido.
Pasé a un cuarto donde me dijeron que me desnudara todo y me pusiera una especie de toga descartable y altamente transparente. Me daba verguenza. Pero todo dolor puede mas que todo pudor imbécil.
Una vez en la sala de operaciones me vi rodeado de médicos. Había uno que llevaba la posta. Tuve un leve temor. Me dijeron algunas palabras tranquilizadoras. Me sentí en buenas manos, no se porque, pero confié en ellos. ¿Tenía opción?
Me pusieron una mascarilla en la cara. El famoso anestésico total. Me dijeron que contara hasta diez. Me reí y empece a contar pensado que no pasaba nada. A los cuatro segundos se hizo el negro total.
...
No recuerdo ningún sueño de aquel apagón. Creo que me habían mandando mas profundo de lo que nunca había estado.
Cuando abrí los ojos por primera vez me vi siendo transportado en una camilla por pasillos y ascensores del hospitales, con algunas caras que no pude reconocer jamás. Volví a dormirme.
Cuando desperté de nuevo, estaba en un cuarto oscuro y mi padre estaba a mi lado. Me dijo algunas palabras suaves y me dormí de nuevo.
Al otro día desperté y tenía a mi familia conmigo. Me visitaron mis amigos, mi abuela, mi hermano, mi prima y hasta ella. Me sentí muy querido por todos. Y mas allá de aquel mal trago me sirvió para darme cuenta que aunque sean pocos, o me se hayan alejado de mí, aquellos que quiero me quieren y yo los quiero.
Luego pasaron muchas otras cosas, pero que son parte de otro capítulo de mi vida.
Estuve internado tres días y luego a casa. Me quedó una hermosa y roja cicatriz cerca de mi pelvis. La doctora me dijo que con el tiempo se iría, pero yo sabía que no era verdad. Esa marca me acompaña igual desde el primer día que la tengo. Esa marca es mi primer corte, es mi primera operación, es mi primer herida por amor y la llevo orgulloso hacia mi destino final.

martes, 25 de marzo de 2014

Houellebecq y la visión negra de un mundo en decadencia


Recomiendo como lector ávido y aprendiz de hechicero (librero), la lectura sin vueltas ni miramientos del corrosivo Michel Houellebecq.
Hace diez años leí, gracias a mi hermano, Ampliación del campo de batalla, su primera novela que data de 1994. Me acuerdo de un tal Tisserad, un gordo medio desagradable, empleado de una empresa de informática. Una especie de El extranjero de Camus, situado en el nihilismo plástico y superficial de los 90s.
Me gustó, pero sentía que no era nada que me hubiera volado la cabeza.
Luego de diez años, ya con treinta años, una hija, algunas canas y un poco menos de potencia sexual, abordé Las partículas elementales (1998), su segunda novela.
Este francés de aspecto siniestro y libidinoso nos habla de dos medio hermanos que nacieron un poco de casualidad de una madre de tendencia beatnik y libertina. Una mujer que decidió aferrarse a su juventud perdida, abandonarlos con sus abuelos y dedicarse a cojer con hippies, mientras los dos hermanos sufrían todo tipo de humillaciones y vejaciones en sus colegios.
La mirada pesimista del cultura occidental nunca fue mas contundente que en la visión materialista y desgarrada de este autor.
Nos destroza su visión de como la cultura tan sobrevalorada por todos (sobre todo por mí, toda mi vida), de los hippies, la liberación sexual, la new age, la cultura de la eterna juventud, etc, llevó a un colapso existencial a varias generaciones.
Vivir por un mero placer sensorial, con un misticismo superficial y barato, nos llevó al borde del abismo y el colapso de nuestras existencias sufrientes.
Nunca voy a poder mirar a la revolución cultural de los sesentas con los mismos ojos. En lo particular, este libro fue una bofetada contundente que me cambió muchas perspectivas. Solo igualado en su momento con lo que me generó la lectura de La genealogía de la moral de Nietzsche.
En definitiva, una mirada desgarradora de las relaciones humanas, a las que tanto nos aferramos y que nos muestra lo enfermo y pútrido de esta sociedad.
Si, estamos mal. No vamos por buen camino. Y a veces pienso que lo mejor que le podría pasar al mundo es que desaparezca la raza humana toda. Que es lo que propone el libro.
Pero, también pienso que es verdad que hay bondad y amor, y que siempre nos aferramos a la esperanza de un cambio que nos lleve a una cultura mas avanzada y moral.
Porque estamos mal y todo se esta yendo muy a la mierda.
Léanlo y después me cuentan que sabor les dejó. Un libro muy bravo, pero definitivamente necesario.

Un fragmento muy esclarecedor del libro...

"Nunca he entendido a las feministas... —dijo Christiane a media cuesta—. Se pasaban la vida hablando de fregar los platos y compartir las tareas; lo de fregar los platos las obsesionaba literalmente. A veces decían un par de frases sobre cocinar o pasar el aspirador; pero su gran tema de conversación eran los platos por fregar. En pocos años conseguían transformar a los tíos que tenían al lado en neuróticos impotentes y gruñones. Y en ese momento, era matemático, empezaban a tener nostalgia de la virilidad. Al final plantaban a sus hombres para que las follara un macho latino de lo más ridículo. Siempre me ha asombrado la atracción de las intelectuales por los hijos de puta, los brutos y los gilipollas. Así que se tiraban dos o tres, a veces más si la tía era muy follable, luego se quedaban preñadas y les daba por la repostería casera con las fichas de cocina de Marie–Claire. He visto el mismo guión repetirse docenas de veces"

miércoles, 26 de febrero de 2014

Mi pasión por los libros tiene raíces profundas


Mi primer recuerdo con los libros quizás sea el de manipularlos como si fueran un juguete mas. O como aquellos objetos mágicos que mis padres solían abrir para contarme historias increíbles. 
También han sido los libros de mi padre, objeto de mi arte mas primigenio, lo que me valió algún que otro grito o chirlo leve. 
Pero a medida que empecé a crecer, los libros empezaron a fascinarme de a poco, como esos objetos mágicos que sigo considerando como tales.
No recuerdo cual fue mi primer libro a ciencia cierta. Pero si recuerdo que mi primer historieta/libro fue Asterix y el caldero. No se porque esta historieta me impactó tanto. Es una Asterix mas de muchas, sin embargo para mi tenía algunas imágenes que me impresionaban mucho. Hoy en día la revisito y veo aquellas viñetas que me llamaban la atención y me retrotrae a aquella primera impresión. 
Cuando estaba en primer grado, estaba en pleno proceso de aprender a leer, y teníamos que llevar un libro. Como esta historieta era mi preferida y única compañera, la llevé. Creo que a la maestra, que no era de sus alumnos preferidos precisamente, no le gustó mi elección, Sin embargo ahí estaba yo con mi Asterix, entre libros de fantasía, princesas, hadas y caballeros. Mis dos galos preferidos me hacían el aguante y lo seguirían haciendo hasta bien entrada mi adolescencia. 

Recuerdo que después vino Tintin, El secreto del unicornio, y mas luego algunos librillos de cuentos. Entre ellos también estaban los del pajarito remendón y otros textos escolares. 
Pero lo que mas disfrutaba eran las visitas a la feria del libro infantil, ahí al lado de Facultad de derecho. Y en esas tertulias entre otros niños, solían encariñarme con los logos como el de Larousse y la chica que sopla el panadero. Y también por aquel entonces empezaría mi pasión por oler libros. De todo tipo, tamaño y antiguedad. Los que tienen olor a nuevos, los que tienen olor a tinta fresca, a plástico, a papel de gráfica, a libro viejo o simplemente a libro. Olor a libro. Tapas lindas de libros. Libros que cortan los dedos, fascinan, enamoran y hasta generan el gusto y agrado de enamorarle a uno. 
Hoy en día soy librero o intento aprender la profesión. Estoy contento porque siento que volví a uno de los lugares primigenios donde mas disfrutaba de chico. 

martes, 18 de febrero de 2014

Saúl, el anarquista coronado


De acá a un tiempo, un sirio, heredero de aquel otro sirio romano, llegó a las mas altas esferas del poder sudamericano.
Llegó con un engaño, con un promesa de revolución productiva para luego hacer y deshacer mas de cien años de historia.
La historia es así.
Nacido en el norte, en una época en la que todos se acostaban con todos, como siempre y su madre fecundada por vaya a saber quien y por donde.
Eso decía Artaud de Heliogábalo.
Yo digo que Menem lo hizo. Lo seguimos y nos defraudó. Casi vuelve el Carlo por mas. Olvídalo y volverá por mas.
Diez años absolutos estuvo en el poder.
Modernizó el terruño a base de privatizaciones y despidos. La ascención de parte de la clase media y el declive y caía de la otra parte. La abundancia para la alta y la mas absoluta misera para la baja.
Pero Saúl vivía de fiesta en fiesta durante diez años. Orgías, putas, merca y golf en la Rosada.
El precio de la mas descarada corrupción política lo pagaría con la muerte de su primogénito y dos atentados hacia la colectividad judía, de los que no se sabe aún si no fué cómplice.
Un pueblo arrasado en Córdoba para ocultar la venta ilegal de armas al Ecuador y Europa del este.
Cerrar la ruta 3 para llegar a Mar del plata en Ferrari en un hora a mil por hora no es nada comparado con la venta de todos los recursos del estado, un empobrecimiento total de la educación y la desaparición de la clase media trabajadora que tendría que migrar a los suburbios mientras otros se pegaban el viajecito a Miami beach.
Pero el pequeño Saúl tenía mucha merca y orgía encima como para pensar en eso. Mierda, sangre, coca, semen, todo mezclado en la sopa del anarquista coronado.
Leer "Sócrates" al revés en una prisión de lujo, sería todo su castigo.
Olvídalo y volverá por mas.

Post sricptum:
El pequeño hombrecito del norte que acuñó todo el poder en su mano durante diez desaforados años de pizza con champagne, videomatch, corrupción y merca. Y aún así, otro mas poderoso que él, le dijo clarito una vez... el trono que usted ahora detenta es un puesto menor.
Y despareció dejando un estela de azufre por detrás.

domingo, 9 de febrero de 2014

El pibe que amaba el mar


Mi relación natural con el mar es casi como la de cualquier otro. Uno empieza amando zambullirse en sus aguas, a sus anchas y luego deviene cierto resquemor.
A mi particularmente me costó superar ese resquemor. Le temí al mar de muy temprano, pero amé siempre estar dentro suyo.
Siempre tuve problemas con las preliminares. Siempre me costó adaptarme. Y casi siempre tuve un proceso de aprendizaje mas lento que la media.
A mi vida las cosas llegaron tarde, un poco por suerte, otro poco por miedo y otro poco mas por decisión propia. Siempre esperé a último momento para tomar las decisiones mas fundamentales de mi vida.
¿Ansiedad? Si, un montón, pero siempre consideré que si uno sabe valorarla, la vida es larga como para querer quemar los cartuchos tan precozmente.
La sola idea de llegar a los cincuenta años y ya no tener nada para hacer me resulta simplemente desoladora. Por eso siempre choque con aquellos y sobre todo aquellas, que me demandaban mas celeridad, mas rapidez, para poder seguirles en el tren de apuro y locura que enferma a gran parte de la sociedad actual que vive en grados enfermizos de aceleración. Eso no es vivir para mi y siempre lo sentí. Aunque sea inconscientemente desde chico, pero lo sentí. Lo percibí y me sigue sucediendo lo mismo.

El mar tiene eso de inmanejable. Tiene ese don que inspira respeto. Cuando te sumergís en las aguas marinas no es lo mismo que una pileta o la bañera, o mismo un lago o río. Uno siente que de alguna manera pierde algún tipo de control. Y a nadie le gusta perder el control de su vida. Por eso el mar es un buen supresor del ego natural.
Me genera el mismo amor y odio que me puede generar vivir en una ciudad. Donde te da placer y comodidad pero en detrimento de cierto grado de neurosis y paranoia. Uno debe pagar el precio de la locura por vivir en lugares que te dan todo. O casi todo.
La relación con el mar, sin embargo, es mas benigna. Me genera cierto miedo y sobre todo frío, sin voy a mis queridas playas del atlántico sur. Pero también me genera un placer enorme. Estar al sol. Jugar con la arena, sin importarme nada lo sucio que esté. Y sobre todo jugar con el mar. Con las olas enormes. Patearlas. Sumergirme en ellas de cabeza, o de espaldas, o solo dejándome golpear por ellas y caerme sin sentido. Lo disfruto. Me río, juego solo. Cada vez que entro es como volver a esa infancia desprejuiciada.
Aunque de chico tuve problemas para poder lidiar con el frío que me generaba las aguas sureñas, y mi debilidad innata en los pulmones que me impedía contener la respiración y bucear o el hecho de no poder relajarme para flotar como un pedazo de telgopor y así dificultarme hasta hoy en día poder decir "sé nadar". El agua de mar es algo que amo. Amo las olas y las puestas o salidas de sol por el mar. Amo la arena y la sal marina que me chupo de mi piel quemada. Amo que el sol me deje hecho un camarón. Amo la playa, su sonido, sus gaviotas, el viento imperecedero. Lo amo todo. Por que amo este planeta y mi buen sino de haber nacido en el mejor lugar de esta inconmensurable galaxia.

lunes, 27 de enero de 2014

La resignificación del recuerdo triste


-¿De alguna manera queres romper con tu pasado? 
-No, pero quiero que el pasado no me rompa a mi. 
-¿De que manera podría romperte?
-Y no se... Muchacha...

Entrevista a Spinetta. 1986.

Muchas veces sentimos que hay ciertos recuerdos de experiencias, momentos y personas ligados a determinadas canciones y hasta fragancias. 
Se nos hace intolerable por momentos revivir esos momentos, mas si nos recuerdan algún amor perdido o momentos de la época de uno. Sobre todo si esos momentos fueron bellos momentos, porque sabemos que ya no los podemos recuperar y que viven en alguna parte de nuestra memoria. Incólumes e imposibles de revivir. Pero mas que nada mitificados. 
Es imposible que no recuerde a V si escucho de pronto el disco Días y flores de Silvio Rodriguez, y aquel año único que fue para mi el 2005. 
Imposible que no recuerde a A si escucho The universal de Blur y el 2008. Época en que sonaba mucho ese tema en nuestros momentos juntos. 
Todas estas cuestiones nos pasan a todos los que amamos. Algunos las sobrellevan mejor y otros como yo o el flaco, no podemos evitar quebrarnos, aún así hayan pasado casi diez años. 
Idealizamos por demás aquellas épocas y creemos que nunca viviremos tiempos así de felices. Sin embargo ese es nuestro error. Ahora mismo estamos viviendo tiempos increíbles, conociendo a personas maravillosas y escuchando otras canciones que, cuando tengamos cuarenta años, nos recordarán este momento que pensaremos, fue único y no supimos valorar.
Somos seres que nos encanta sufrir y llorar por el pasado, somos hombres sensibles con alma nostálgica de tangueros, rufianes melancólicos y nunca estaremos contentos con nuestro presente. 
Por eso mismo caeremos víctimas de nuestro propio pasado. 
A menos claro que, logremos resignificar todo aquello que está ligado a un recuerdo. 
Y eso es lo que estoy haciendo, y eso es lo que esta generando que esas canciones o discos vedados, vuelvan a mi, ligados a otras personas y a otros momentos, que son parte de mi presente, que por ser eso, mi presente es mejor que cualquier recuerdo ficticio de un pasado estúpidamente idealizado. 
Vivan el hoy. El pasado pasó y el futuro nunca llegará.