viernes, 23 de mayo de 2014

pOemiTta H. PunK



Dijiste que me amabas, pero tu amor era una mierda, que a la vez te querías garchar a todo el pijicorto alumnado de Psicología, la Facultad mas caretoide y pijicorta que existe

Que me amas, que querés vivir conmigo, tener hijos míos, pero no ser la perra faldera de nadie, que si que no, que me hago la feminista, la concha seca de Simone, bla blah blaaa. Mierdas!

Te haces la romántica y después te sale la feminista barata de feria, que los pelos largos, que si que no, que la menstruación, que la cumbia, que la poesía pedorra, y todas esas chorradas incosistentes

Y después, que el laburo no se que, que no trabajo, después que trabajo mucho, que no estudio, que el que dirán, que el futuro, que la concha resentida de mi vieja, que la frigidez, y muchas pelotudeces mas por el estilo y otras pendejadas

como un gorilismo de niña bien, recoleta, cheta, careta, malcriada, acomplejada con su color, su peso, su cara, sus tetitas, su conchita, etc etc

Y entonces te mando a la concha de tu madre pero no. Resulta que llorás, que me haces el jueguito del ataque de pánico, me haces creer que está todo bien y a la primer boludez me dejás.

Pero andate a la recalcada concha podrida de tu vieja en tanga, pendeja del orto!
Quien me manda a meterme con una piba 8 años mas chica, cheta de barrio norte y encima de escorpio.

El amor es un mierda. No. Tu amor es una mierda
Y yo me rasco la punta del choto con el piso...

miércoles, 21 de mayo de 2014

El flaco que olía libros


Por mas que quisiera, el flaco no podía evitarlo. Cada vez que entraba en una librería, sin importar el título, simplemente, olía el interior de los libros. 
Explicaba que así podía entender el alma del libro, mas allá del contenido. Parecía mas a alguien que iba a comprar fruta a la verdulería que libros. 
Una vez, olió Mi lucha de Hitler, y sin reparar en lo que olía, se llevó el libro. Dijo que sus hojas tenían un olor rancio y viejo, de libro usado y manoseado, pero que sin dudas era un olor único en su especie, digno de ser olido algunas veces mas por lo menos. Quizás el libro en sí, nunca llegaría a leerlo, aseguró.
El flaco que olía libros, catalogaba según diferentes tipos de papel, tinta e impresión. 
Por un lado los usados. Podía saber son solo olerlos dos minutos, de que año era la impresión y con toda seguridad acertaba.
Los libros nuevos, con papel ilustración, solían volverlo loco, y los catalogaba en sub géneros imposibles de comprender para el resto de los mortales. 
Solían asegurar que la editorial Edaf, solía tener buen olor en sus publicaciones, y algunas infantiles de Larousse, también. 
Para el flaco, los libros no eran lectura, para el flaco, los libros eran un mundo de sensaciones olfativas que le proporcionaban un placer cuasi orgásmico, difícil de comparar con otros placeres. 
Para él era el único placer. 
Dicen que nunca se casó. Apenas se le conoció alguna que otra novia y un día, así como apareció repentinamente, desapareció y no se lo vió nunca mas. 
Algunos dicen que fue atropellado por un colectivo de la línea 26, una vez que cruzaba la avenida Corrientes como loco, yendo de una librería a la otra.
Otros dicen que se fue a vivir a medio oriente y que recorre librerías buscando el elixir absoluto que le ofrece el aroma de los viejos papiros. 
Pero para mi simplemente nunca existió, fue un simple y débil reflejo de alguien que probablemente existió alguna vez y es mera imaginación de algún escritor medio noctámbulo. 

jueves, 15 de mayo de 2014

Lovecraft Kraftwerk


Hace tres años, en invierno, hacía mucho frío y yo iba a trabajar a la mañana temprano a mi trabajo. Los días eran grises y había que hacer algo con ese clima triste y desolador.
No tuve mejor idea que leer los Relatos de horror del maestro del género H.P.Lovecraft, empezando por La llamada de Ctulluh, pasando por Lo innombrable y El color que cayó del cielo, por nombrar algunos.
Iba en el colectivo muy temprano viajando y los vidrios estaban empañados. La gente a mi alrededor tenía una mirada triste y apagada. Todo era horrible. Abrí mi libro de Lovecraft y me puse los auriculares. Busqué los discos que tenía y entre varias hipponeadas estaba The man machine (1978) de la banda alemana de krautrock y electrónica industrial dark, Kraftwerk.
Sonó la música de los alemanes y la prosa del norteamericano empezaron a conflagrar en un extraño mejunje que se complementaba.
En pocos minutos me sentía sumergido en una película de terror de lo mas espeluznante. Todo era frío y oscuro a mi alrededor.
Empecé a sentir miedo, mucho miedo, como no había sentido nunca con una lectura, ni siquiera con el maestro de maestros Poe.
Creo que la ambientación musical se complementó como pocas veces en mi vida y tiendo a buscar músicas acordes a mis lecturas a veces con gran éxito. Pero esta vez fuí mas allá. Toque una fibra sensible de la galaxia y todo cobró sentido como nunca.
La música, el día frío y gris y la narrativa tenebrosa me dejaron pasmado y a la vez contento. Había dado con una fórmula imbatible de entretenimiento. Fué como verme cinco de las mejores películas de terror en un viaje en colectivo de veinte minutos. Les recomiendo la experiencia.
Saludos y cuidado con las puertas que abran. Siempre. Lo mejor y mas espeluznante está al alcance de la mano.

martes, 13 de mayo de 2014

Rabietas



En determinadas ocasiones uno se enoja. Muchas veces con razón, la mayoría sin motivo.
Somos como animales rabiosos que reaccionan con violencia ante el miedo, la frustración, el deseo perimido, etc.
Pero en esencia, creo que nos calentamos porque no tenemos razón de ser. 
Y además porque seguro que tenemos alguna descendencia italiana en nuestra sangre.
Tano enojón, calentón, pitufo gruñón, cabeza de grifo, cascarabias, enano cabrón, etc.
Somos un cúmulo de nervios tensados. 

¿Que podemos hacer?

Cojer mas. Salir a correr. Hacer Yoga. Meditación trascendental. Ejercicio. Leer sanamente. 

Pero ya hice de todo y la ira no cede. 

Tómese un calmante para tanos entonces. 

Ya rugiste.

Dr. Piolini. 

domingo, 4 de mayo de 2014

Porque amamos tanto El padrino



The godfather (1972) película de Francis Ford Coppola, que ya tiene mas de cuarenta años. Que pasa con está película? que tiene? porque nos gusta tanto? porque despierta tanto fanatismo, sobre todo en el género masculino?
Estas y otras preguntas trataremos de responder aquí. Propongo una serie de razones por las cuales El padrino es la película número uno de la platea masculina.

LA HISTORIA.
Bien situada en el seno de una familia italoamericana, donde los códigos y la familia lo son todo.
Basada en la novela homónima de Mario Puzo, quien además colaboró en la escritura del guión lo que le da al filme mayor aproximación a la novela.
Lo que hace es tocar tópicos en los cuales todos nos sentimos identificados. La amistad, el amor, la traición, la familia, los códigos, el orgullo, la pasión, la ira, la frialdad, la venganza, la culpa, el dolor, la melancolía, etc.
Relaciones entre parejas, hermanos, padres e hijos que tratan de protegerse siempre, aunque todo en demasía. Exageradamente, pasionalmente. Bien a lo tano.

Los personajes.
Partiendo de lo bien definidos que estan los personajes, por parte de Puzo, pasamos a la también excelente caracterización de los actores, que es un verdadero dream team.
Desde el pater familias Don Corleone, protagonizado por Marlon Brando, uno de los mejores actores del cine, haciendo uno de sus mejores papeles, sino el mejor.
Al Pacino, que tanto en la película como en la vida real, empieza como un ignoto y para cuando termina el film, es otra persona. Salió de la nada para convertirse en el todo. A partir de esta película, el actor haría la misma curva ascendente y descendente que su alter ego Michael Corleone.
Y la nada menos apreciable actuación de James Caan, haciendo de Santino. El tano cabrón, calentón, peleador, enojón, pasional, bardero, mujeriego, come pasta y divertido. Un papel que Caan le hizo honores hasta el final. También su mejor actuación lejos.
Robert Duvall que ya tenía algunos papeles principales, como por ejemplo THX, la primer película de George Lucas, amigo de Coppola. Aquí es el consiglieri, (consejero), hijo adoptivo de Vito Corleone. Un gran actor haciendo un gran papel.
Y la hermosa Diane Keaton en su primer papel importante como relevante actríz, haciendo el papel de la pobre Kay. única testigo directa de la transformación de Michael.
Y luego están Conny, la hermana, Fredo, tremendo personaje, Luca Brasi, que actúa poco pero da pavura. Moe Greene, Barzini, Sollozo, Fat Clemenza y Tezzio, y hasta el florista Enzo. Todos son altísimos personajes, hechos por grandes actores.

Las enseñanzas.
Todo lo que te deja la peli es increíble. Como se pierden a veces de vista las cosas mas fundamentales como los primeros afectos, en detrimento de la vanidad y el regocijo principal.
Toda la película es una oda a la importancia que le da la comunidad a la familia y a lo imposible que es a la vez no superponer los propios intereses.
Se recalca siempre "lo personal" de "los negocios". Sonny toma todo como un ataque personal, pero Michael mas frío entra en el juego actuar meramente por cuestiones de negocios.
Sonny es un romántico a la antigua. Mas como su padre. Vive del deseo inmediato y de las reacciones e impulsividad del momento, lo cual lo llevarán irremediablemente a un final violento.
Michael no comete el mismo error y se mantiene frío, calculador. Reemplaza el lugar que su padre y su hermano mayor dejan, modernizándose a los nuevos tiempos que corren.
Su escape a Sicilia solo lo transforma mas. Se fue habiendo dado su primer paso hacia el mundo de su padre, pero el asesinato de su amor en Italia, su verdadero amor puro y salvaje, lo convertirán en una persona fría que cuando vuelve le pide fríamente a su antigua novia que se case con él.
Y con ese regreso viene la matanza del antiguo amigo de la familia Tezzio, Moe Greene, las cinco familias, el malísimo Barzini, y hasta el esposo de su hermana, responsable de la muerte de Sonny.
La relación padre e hijo es otro punto importante en la película. Como Vito los quiere mucho a sus tres hijos, y como quiere cosas distintas para cada uno de ellos. Siempre les enseña cosas y como comportarse en un mundo que apenas están conociendo.
Creo que es algo que una mujer no puede entender del todo, así como un hombre no puede entender del todo Sonata otoñal de Bergman, y esa relación de madre e hija, que yo particularmente no entiendo.

Podríamos seguir sacando mil cosas respecto de esta película, pero lo que tiene es algo definitivamente serio que increpa a los hombres mas que a las mujeres. Es la historia de hombres, alrededor de sus creencias, de lo que ellos consideran es llevar adelante una familia, lo que son sus valores como el honor, el orgullo y la lealtad.
Por eso nos gusta mas a nosotros que a ellas.
Por eso y por que hay muy buenas escenas de violencia. Del tipo de violencia que le gusta al hombre. La física. La mujer opta por la violencia verbal. No justifico, solo digo lo que ya todos saben.

miércoles, 30 de abril de 2014

martes, 22 de abril de 2014

Los ismos de maese alperovich


Había una vez un hombrecito pobre. Viajó a la gran ciudad y conoció su destino.
Trabajó como un negro varios años para ganarse un lugar.
Estudió derecho para no ser un asalariado toda su vida.
Para que no le pisen mas la cabeza con una bota.
Entonces militó con el incipiente radicalismo.
Luego se pasó a las filas del socialismo.
Para luego pasar al comunismo.
Pecó con el peronismo.
Murió de capitalismo.
Menemismo.

Pero un día este hombrecito renació.
No quiso saber mas nada de nacionalismo ni fascismo ni marxismo ni troskismo ni maoismo.
El existencialismo solo empeoraría la cosa. Ni que hablar de estructuralismo y pos estructuralismo.
Una breve etapa de anarquismo lo devolvería al apatismo, mas luego nihilismo.

Pintó la onda artística. Pasó por el renacentismo, impresionismo, modernismo, dadaísmo, cubismo, surrealismo, abstraccionismo, minimalismo, pero se perdió en los laberínticos ismos de su torpe confusión.
Tonto se sintió y se fué a vivir al monte.
Buscaría el renacer espiritual perdido del hombre arcaico.

El cristianismo lo llevaría al islamismo, para caer indefectiblemente en el vilipendiado judaísmo. Protestantismo, evangelismo, tampoco lo ayudarían mucho.
Apostaría a las religiones de oriente. Un poco de hinduísmo, budismo, sintoísmo, etc.
Hasta tendría su paso obligado por el satanismo.

Pero un buen día el viejo y cansado hombre se rendiría ante la evidencia que su mas grave padecimiento eran los viejos y olvidados ismos entonces moriría simplemente de Fatalismo.

finale.

Cuarteles de invierno



Se viene el frío, el rudo invierno austral, bipolar, binaural. Por ende) cotejo todo lo necesario para la fuga inminente.
Quizás debamos dejar todo y partir a tu casa en el Sur. Refugiar nuestros amor de toda maldad urbana.
Vivir como dos jubilados, entre libros, películas, guitarras desafinadas, fogones, montañas, lagos, bosques, hijos, comidas ricas.

Hoy me siento mas cerca del escape final
.

Camino por el otoño porteño y ya se fueron todos. Los amigos, los poetas, las musas, la belleza.
Suenan en mi equipo de música Los hijos del Sol haciendo Linda muñequita, una cumbia peruana de los 70s que sonaba cuando torturaban a los amigos perdidos. Como los amigos perdidos de ahora. Ellos tiran tiros, nosotros tiramos la goma. Todo se vuelve huracanado entonces. Dorothy sobrevuela Gonzalez Catan con su perrito, con sus zapatitos rojos. Es la muchachita del oriente que siempre sonriente viene a bailar.

Murió García Márquez.
Cuando me muera quiero, haber nacido antes y que me consuelen con un rock y un charuto.
Quiero que todos salgan corriendo a comprarse mis obras completas. Aunque sean inconseguibles.
Que editen toda mi bibliografía en libros de tapa dura y la gente pida con gran fruición mi libro mas recordado y que se agote rápido en todas las librerías de Buenos Aires. Que tengan que pedirlo de afuera.
Quiero la gloria absoluta y a la vez la total ignominia y olvido total de sus mentes caníbales, sedientas de cerebros fugados y otras cosas.

En estos momentos me surgen los flashes literarios mas recordables del año.
Por eso es cuando me recluyo.
Es cuando hago Cuarteles de invierno.

miércoles, 16 de abril de 2014

Boqueras pintadas


Boqueras pintadas.
Los sinsabores del perfecto imbécil.
Tokio cumbia.
Wasabi flash.
Plata planchada.
Las partículas prescindibles.
El día que Perón lloró.
Crimen y recompensa.
La insoportable levedad de tu vieja.
Lolito.
Cien años de amistad.
El enterado.
Jazzuela.
El libro de las tierras violadas.
El hombre que quería ser rati.
Trópico de escorpio.
Guía del ferretero intergaláctico.
1983.
Un mundo aburrido.
Las enseñanzas de Don Carlos.
20.000 barras de chocolate submarino.

Estas y otras novedades en nuestra flamante librería "La concha de tu hermana gemela"
Pasaje San Lorenzo, entre ésta (que es bastante ancha) y la otra, (que es bastante larga).
Imposible confundirse.

jueves, 3 de abril de 2014

La infancia de Elías


Noviembre de 1982. Dos veinteañeros dejan su hijo de tres años a su abuela y van al festival BAROCK, como el Woodstock argentino. Luego de escuchar a David Lebon, Rubén Rada, Spinetta, Virus, V8, Pappo, León Gieco, La torre. Litto Nebbia y otros, vuelven fascinados por la música y hacen el amor. En esas vueltas de la vida, el espermatozoide se une al óvulo y de aquella rara unión se crea un huevo cigota que empieza a multiplicarse por millones. Nueve meses después nazco yo.
Un bebé de 4 kilos 200, redondo, pelirrojo, con cara de galleta, básicamente un monstruo. Nacido en el recoleto sanatorio Quintana. Viviendo en el judío barrio de Villa Crespo o Villa Kreplaj. Su llegada al mundo generaría cierto recelo en su hermano mayor, ahora de cuatro años y contando. Lo agarraría en plena etapa narcisista. Cambiaría su humor. La torta de su primer "cumple-año" sería de chocolate con símil rocklets. El chocolate no lo abandonaría jamás.
Sus padres laburarían. Sería un niño rubio y rozagante. Mas criado con sus abuelas, tías abuelas y demases familiares. A los dos años tendría un pijama amarillo y la vecina de al lado, Porota!, le bautizaría "mi pollito". Su hermano lo odiaría mas. Después vendría el jardín de infantes y la maldita adaptación. En este caso sería mas benévola. El niño no tendría problemas en interactuar con otros de su edad. El juego y la imaginación serían su fuerte por el resto de sus días venideros.
Sus vacaciones serían a la ciudad balnearia de Mar del plata, donde residen sus abuelos maternos.Esta ciudad generaría los mas hermosos recuerdos que pudiera tener. Jugaría con su hermano, pero también empezarían las peleas de a poco. Peleas por espacio, por juguetes, por mas atención. Nada fuera de lo común. Su abuela retaría a ambos por destrozar su jardín y su abuelo lo cagaría a patadas en el culo cada vez que no quisiera comer la comida o empezara con algún capricho por el estilo.
En su ambiente de juego sonaría música. Rock de los 70s mas que nada, que el padre pondría en vinilos. Llegaría la primer mudanza de su vida, a un barrio menos cheto pero mas lindo, Barracas. La raíz.
En el jardín tendría su primer amor, una compañerita, Lucía, con la que se escaparía gateando cada vez que pudieran, cuando el juego dejaba paso a historias aburridas y al tedioso "a guardar, a guardar".
Su abuela paterna lo iría a buscar casi siempre y le haría a él y a su hermano ricas comidas con ricos olores, imposibles de olvidar. Con esta abuela también vendría su enseñanza religiosa. El temor a Dios, el amor de Jesús y la compasión de la virgen. Aprendería los primeros rezos y reglas morales.
A la noche, su madre, en la onda del yoga, le cantaría en vez de canciones de cuna, canciones de Yogananda. A él se le quedarían impregnadas para siempre.
Cuando eran retados por algún destrozo, él y su hermano unirían fuerzas contra el opresor común y escaparían del castigo huyendo por la ventana al patio trasero. Sus padres hippies irían perdiendo autoridad de a poco, como si fueran otros tiempos, diferentes al de sus padres con sus abuelos.
Cuando su hermano empezara primer grado en un colegio progre y "new age", el director observaría al otro y vería su exceso de energía como dar vueltas desaforado alrededor de un árbol y apretarles fuerte la mano a los compañeros de su hermano mayor. Su diagnóstico, problemas a futuro con la autoridad. Su veredicto, no dejarlo inscribirse en ese colegio elitista de buenas almas y civilización. Su hermano correría parecida suerte ya que luego de terminar sus deberes antes que el resto, escaparía del aula para jugar con sus juguetes favoritos, los autitos y eso derivaría en ir a la psicopedagoga. Así los hermanos serían rechazados de la enseñanza progre de la Argentina de los 80s.
Las peleas entre hermanitos terminarían en los primeros cortes, golpes y moretones de su vida. Ambos aprenderían el fino arte del combate y al auto defensa entre ellos.
Otra mudanza. Esta vez, la definitiva para la infancia de ambos. La salida lógica, el barrio de al lado. La Boca. Mas precisamente Catalinas sur. Barrio que los marcaría para siempre.
Cuando llegara al colegio italoamericano del barrio, en pleno jardín, conocería a buena parte de sus amigos actuales. Sobre todo a Rodrigo, un hijo de exiliados uruguayos, que se convertiría en su mejor amigo hasta el día de hoy.
Por las noches, cuando el padre llegaba de su trabajo, había juguetes o golosinas, según la ocasión y según el comportamiento con la madre. La plaza Malvinas sería su nuevo lugar de juegos. Allí se cortaría con un clavo, se rompería la naríz con un tobogán y se agarraría a piñas con un compañerito por primera vez.
Con el inicio de la primaria sobrevendría su primer periodo de crisis existencial. La adaptación no sería tan normal como si lo había sido con el jardín. La diferencia de las aulas, el guardapolvos blanco, su primer némesis en el alumnado y una maestra, esposa de un milico, que lo torturaría psicológicamente, derivarían en su primer enfermedad psicosomática. El asma.
No habría médico en el Argerich, ni en obra social alguna que pudiera aliviar su dolor físico y su pena de cambio de vida. Su hermano ya no estaría jugando con él. Si seguirían las peleas en cambio. Sus padres solo lo cuidarían dentro de sus posibilidades, y sus amigos eran tan inexpertos como él como para sentirse contenido. Su abuela paterna, siempre la consciencia reguladora del mundo, le pasaría a sus padres el dato de un médico homeópata, recién recibido. Un joven judío de familia de médicos, parecido a Cerati y de buen humor. Su primer consultorio se lo habían puesto sus padres en el no tan agradable barrio de Constitución.
Allí lo recibió pro primera vez y obtuvo casi su primer análisis. Confesó tener miedo a la oscuridad, a sus compañeros, y a su maestra. Odiar las matemáticas, las lentejas y las peleas con su hermano mayor.
Recomendó tomar unos graciosos y diminutos globulitos, viajar y tener una mascota.

Tomé los globulitos, al año mi abuela y mi bien ponderado abuelo postizo (como le decía yo) me llevaron a Merlo, San Luis, en invierno, vi la nieve por primera vez en mi vida y conocía el microclima.
Luego me mandarían a los Boy scouts para que me relacione con mas niños y abandone mi constitución enfermiza, y mas luego me traerían una gatita siamesa para que cuidara y jugara. Diana. Mi primer amor real.
Se me curó el asma y fuí menos enfermizo, pero mi tendencia a la somatización continuaría hasta hoy día. Aprendería a llevarme mejor con mi hermano y a dejar de pelearnos, aunque la última pelea la tuvimos a los veintipico de años. Mis padres se separaron y su enseñanza new age poco ayudó en mi auto confianza. Mi abuela falleció hace algunos años víctima de leucemia. El "tordo" Broffman se puso una clínica propia en Recoleta y se llenó de plata con el asunto ese de los globulitos.
Puedo decir que no tuve una infancia dura o difícil, y sacando alguna que otra cosa, hasta puedo decir que tuve una infancia feliz.

domingo, 30 de marzo de 2014

El hombre sensible del siglo XXI


Fuimos con "martaplens" al cine a ver Her, la última peli de Spike Jonze y nos resultó interesante. En dicha cinta podemos ver a Joaquin Phoenix haciendo de un hombre gris y melancólico, atormentado por los recuerdos de su viejo amor perdido.
Se dedica a escribir cartas para otros. Podríamos decir que es un letrista internauta. Escribe bella prosa para expresar como nadie los sentimientos humanos. Pero él está solo, no tiene a nadie a quien amar, excepto un vago recuerdo de lo que fue y ya no es y no podrá volver a ser.
El hombre se instala un programa (un sistema operativo de computadora) al que decide ponerle voz de mujer. Así empieza una extraña relación de computadora. Se charlan, se conocen, se difunden, se entienden, se comparten. ¿Se enamoran? Se enamoran.
Pero ella es una realidad virtual, como todo el resto en definitiva. Ella se independiza, conoce a otros, se enamora de otros tantos. Él vuelve a caer presa del dolor y la melancolía. Pero al final entiende que todas las relaciones no son mas que eso, una vaga ilusión del momento, que llena nuestra vida por un leve instante. A veces por mas tiempo que otras, pero poco al fin. En definitiva "ella" le dio lo que un ser humano no pudo darle. Un sentido.
La película es de una estética muy cuidada y bella. Los diálogos son profundos y las actuaciones creíbles. Una linda postal del amor moderno que vivimos, con un cierto dejo a sci fi moderado y lógico.
La pregunta que nos hacemos entonces es la siguiente ¿El hombre llegó a un punto donde ya no se reconoce como tal? ¿Hay una masculinidad arquetípica en crisis? ¿El hombre sensible esta destinado a la derrota ante mujeres cada vez mas libres y desgarradoras?
Porque parece que ahora los muchachos también lloran, también paniquean, también hacen escenitas de celos y se quejan de todo como histéricas. Las mujeres en cambio, ahora dejan, abandonan, no lloran, son valientes, corajudas y pendencieras.
Entonces estaríamos encadenados al ánima, así sin mas, según palabras de Jung. Lo femenino en el hombre finalmente salió a la luz ante mujeres que encontraron su ánimus o ocstado masculino en ellas, y ante esta nueva perspectiva, se estarían generando algunos conflictos de identidad en primer momento. Pero la lógica nos dice que como toda revolución mental y espiritual, se llegará a un equilibrio donde conviven los opuestos y no tan opuestos del ying y el yang.
Es un largo camino, de dolorosa frustración, pero hacia ya vamos todos a la larga.

sábado, 29 de marzo de 2014

poema nocturno

La noche esta calma.
Solo se escucha el leve chirrido del toldo que mueve suavemente el viento.
La gata me mira con cara graciosa desde su comodidad romana en el suelo.
Los gatos son sagrados para los egipcios.
Se cortó la luz durante cinco minutos y la oscuridad fue la eternidad.
Dependemos de la electricidad y a veces del sol.
Luminosos seres somos, no esta cruda materia.
No comprendo los enlaces, las soledades, los llantos.
Todo para mi remite a otra cosa que no sabemos calificar.
Los sábados a la noche a veces son desoladores, pero entretenemos nuestro espíritu con el silencio de las cosas.
Las cosas lo son todo, según Perec.
Todo es un todo infinito.
La calma subyace la venida indefectible de la tormenta.
Volaré como un ave al país de los sueños.
Mañana será otro día de descanso.
Día de cumpleaños.
Día de ver a mi sobrina.
Día de ver a mi hija.
Día de entender que toda calma es perenne.
Como un grano de arroz, de mostaza o de mi pierna tan blanca...
Amen todo por mi.
El poder en el viento me llama.

viernes, 28 de marzo de 2014

Apendicitis con cuchillo y tenedor


Hace poco mas de ocho años tuve apendicitis aguda. Casi muero. De amor...
Porque en aquel entonces tuve mi primer amor fuerte. Mi primer enamoramiento. Mi primer ruptura dolorosa seria. No era mi primera novia, no era con quien perdí la virginidad ¿perder? No salimos años, apenas algunos meses. Un verdadero y literal amor de primavera.
Una tarde en la casa de sus abuelos nos pusimos a hablar de cosas varias. Preparó un café con leche. Comimos algunas galletitas. Me dijo que no quería seguir saliendo conmigo porque se volvía a Salta e iba a pasar todo el verano allá. No daba seguir algo a distancia. La lógica y mi propio criterio le daban la razón. Sin embargo en mis breves 22 años no lo quise ver así. No lo quise entender. Lloré. Ella no. Me fui triste a mi casa. Esa noche no cené. Me fui a la cama a dormir.
Al otro día era feriado. De esos que no queda otra alternativa que sufrirlos. Me levanté con un malestar en el estómago. A la tarde tenía que ir a trabajar a un cutre call center. Me acuerdo que me visitó mi abuela aquel día (que Dios la tenga en la gloria).
El dolor no era muy identificable pero se hacía mas agudo a cada momento. Sufría, pedía a gritos un calmante. Un aliciente que pudiera paliar mi dolor. Mi doble dolor. Físico y del alma.
Me llevaron al hospital. En la guarda hice cola para ser atendido, pero la mayoría eran skaters con leves raspones de sus torpes caídas en el Parque Centenario.
Hasta que se dieron cuenta pasaron los minutos mas infernales de mi vida. El dolor me doblaba literalmente de dolor. No podía pararme ya siquiera.
Me dejaron pasar. Un médico me revisó, le pedí ayuda. Dijo que era una grastroenteritis nomás. UN reliverán y un buscapina y chau. Cualquier cosa que vuelva.
Tomé todo lo que me dijo, pero para la tarde seguía hecho una piltrafa. Ya no podía pensar del dolor. Estaba suspendido en una especie de limbo. Había caído en alguno de los círculos del infierno. Seguro.
Me llevaron de nuevo. Esta ves con mas discernimiento y pujanza. Me hicieron pasar en un estado casi agónico y fui rápidamente abandonado en una camilla.
El diagnóstico había sido equivocado. Me mandaron a hacer radiografías, extracciones de sangre y exámenes de orina. No se como pude moverme. Creo que hacía varias horas que ya ni hablaba y me movía como un zombi ajeno al mundo circundante. Podrían haberme cercenado, castrado y mutilado que ya no sentía nada. Estaba embotado.
Finalmente me vió el cirujano, luego de haber quedado tendido por horas en una camilla como Renton en Trainspotting. Hizo la famosa técnica del soltado en la zona de complicación. Su diagnóstico? Apendicitis, un corazón roto y un mal diagnóstico.
Entonces se preparó todo para la operación de urgencia. La cosa era grave. Si no operaban ya, se podía infectar y terminar muriendo por necrosis interna. Ok, nunca me sentí tan cerca de la muerte.
Tenía miedo y a la vez una vaga excitación por entrar a un quirófano y ser operado por primera vez.
Pedí calmantes pero me los negaron. Luego me suministraron una inyección en la nalga blanca. Su pinchazo fue irrisorio en comparación al sufrimiento vivido.
Pasé a un cuarto donde me dijeron que me desnudara todo y me pusiera una especie de toga descartable y altamente transparente. Me daba verguenza. Pero todo dolor puede mas que todo pudor imbécil.
Una vez en la sala de operaciones me vi rodeado de médicos. Había uno que llevaba la posta. Tuve un leve temor. Me dijeron algunas palabras tranquilizadoras. Me sentí en buenas manos, no se porque, pero confié en ellos. ¿Tenía opción?
Me pusieron una mascarilla en la cara. El famoso anestésico total. Me dijeron que contara hasta diez. Me reí y empece a contar pensado que no pasaba nada. A los cuatro segundos se hizo el negro total.
...
No recuerdo ningún sueño de aquel apagón. Creo que me habían mandando mas profundo de lo que nunca había estado.
Cuando abrí los ojos por primera vez me vi siendo transportado en una camilla por pasillos y ascensores del hospitales, con algunas caras que no pude reconocer jamás. Volví a dormirme.
Cuando desperté de nuevo, estaba en un cuarto oscuro y mi padre estaba a mi lado. Me dijo algunas palabras suaves y me dormí de nuevo.
Al otro día desperté y tenía a mi familia conmigo. Me visitaron mis amigos, mi abuela, mi hermano, mi prima y hasta ella. Me sentí muy querido por todos. Y mas allá de aquel mal trago me sirvió para darme cuenta que aunque sean pocos, o me se hayan alejado de mí, aquellos que quiero me quieren y yo los quiero.
Luego pasaron muchas otras cosas, pero que son parte de otro capítulo de mi vida.
Estuve internado tres días y luego a casa. Me quedó una hermosa y roja cicatriz cerca de mi pelvis. La doctora me dijo que con el tiempo se iría, pero yo sabía que no era verdad. Esa marca me acompaña igual desde el primer día que la tengo. Esa marca es mi primer corte, es mi primera operación, es mi primer herida por amor y la llevo orgulloso hacia mi destino final.

martes, 25 de marzo de 2014

Houellebecq y la visión negra de un mundo en decadencia


Recomiendo como lector ávido y aprendiz de hechicero (librero), la lectura sin vueltas ni miramientos del corrosivo Michel Houellebecq.
Hace diez años leí, gracias a mi hermano, Ampliación del campo de batalla, su primera novela que data de 1994. Me acuerdo de un tal Tisserad, un gordo medio desagradable, empleado de una empresa de informática. Una especie de El extranjero de Camus, situado en el nihilismo plástico y superficial de los 90s.
Me gustó, pero sentía que no era nada que me hubiera volado la cabeza.
Luego de diez años, ya con treinta años, una hija, algunas canas y un poco menos de potencia sexual, abordé Las partículas elementales (1998), su segunda novela.
Este francés de aspecto siniestro y libidinoso nos habla de dos medio hermanos que nacieron un poco de casualidad de una madre de tendencia beatnik y libertina. Una mujer que decidió aferrarse a su juventud perdida, abandonarlos con sus abuelos y dedicarse a cojer con hippies, mientras los dos hermanos sufrían todo tipo de humillaciones y vejaciones en sus colegios.
La mirada pesimista del cultura occidental nunca fue mas contundente que en la visión materialista y desgarrada de este autor.
Nos destroza su visión de como la cultura tan sobrevalorada por todos (sobre todo por mí, toda mi vida), de los hippies, la liberación sexual, la new age, la cultura de la eterna juventud, etc, llevó a un colapso existencial a varias generaciones.
Vivir por un mero placer sensorial, con un misticismo superficial y barato, nos llevó al borde del abismo y el colapso de nuestras existencias sufrientes.
Nunca voy a poder mirar a la revolución cultural de los sesentas con los mismos ojos. En lo particular, este libro fue una bofetada contundente que me cambió muchas perspectivas. Solo igualado en su momento con lo que me generó la lectura de La genealogía de la moral de Nietzsche.
En definitiva, una mirada desgarradora de las relaciones humanas, a las que tanto nos aferramos y que nos muestra lo enfermo y pútrido de esta sociedad.
Si, estamos mal. No vamos por buen camino. Y a veces pienso que lo mejor que le podría pasar al mundo es que desaparezca la raza humana toda. Que es lo que propone el libro.
Pero, también pienso que es verdad que hay bondad y amor, y que siempre nos aferramos a la esperanza de un cambio que nos lleve a una cultura mas avanzada y moral.
Porque estamos mal y todo se esta yendo muy a la mierda.
Léanlo y después me cuentan que sabor les dejó. Un libro muy bravo, pero definitivamente necesario.

Un fragmento muy esclarecedor del libro...

"Nunca he entendido a las feministas... —dijo Christiane a media cuesta—. Se pasaban la vida hablando de fregar los platos y compartir las tareas; lo de fregar los platos las obsesionaba literalmente. A veces decían un par de frases sobre cocinar o pasar el aspirador; pero su gran tema de conversación eran los platos por fregar. En pocos años conseguían transformar a los tíos que tenían al lado en neuróticos impotentes y gruñones. Y en ese momento, era matemático, empezaban a tener nostalgia de la virilidad. Al final plantaban a sus hombres para que las follara un macho latino de lo más ridículo. Siempre me ha asombrado la atracción de las intelectuales por los hijos de puta, los brutos y los gilipollas. Así que se tiraban dos o tres, a veces más si la tía era muy follable, luego se quedaban preñadas y les daba por la repostería casera con las fichas de cocina de Marie–Claire. He visto el mismo guión repetirse docenas de veces"