martes, 18 de febrero de 2014
Saúl, el anarquista coronado
De acá a un tiempo, un sirio, heredero de aquel otro sirio romano, llegó a las mas altas esferas del poder sudamericano.
Llegó con un engaño, con un promesa de revolución productiva para luego hacer y deshacer mas de cien años de historia.
La historia es así.
Nacido en el norte, en una época en la que todos se acostaban con todos, como siempre y su madre fecundada por vaya a saber quien y por donde.
Eso decía Artaud de Heliogábalo.
Yo digo que Menem lo hizo. Lo seguimos y nos defraudó. Casi vuelve el Carlo por mas. Olvídalo y volverá por mas.
Diez años absolutos estuvo en el poder.
Modernizó el terruño a base de privatizaciones y despidos. La ascención de parte de la clase media y el declive y caía de la otra parte. La abundancia para la alta y la mas absoluta misera para la baja.
Pero Saúl vivía de fiesta en fiesta durante diez años. Orgías, putas, merca y golf en la Rosada.
El precio de la mas descarada corrupción política lo pagaría con la muerte de su primogénito y dos atentados hacia la colectividad judía, de los que no se sabe aún si no fué cómplice.
Un pueblo arrasado en Córdoba para ocultar la venta ilegal de armas al Ecuador y Europa del este.
Cerrar la ruta 3 para llegar a Mar del plata en Ferrari en un hora a mil por hora no es nada comparado con la venta de todos los recursos del estado, un empobrecimiento total de la educación y la desaparición de la clase media trabajadora que tendría que migrar a los suburbios mientras otros se pegaban el viajecito a Miami beach.
Pero el pequeño Saúl tenía mucha merca y orgía encima como para pensar en eso. Mierda, sangre, coca, semen, todo mezclado en la sopa del anarquista coronado.
Leer "Sócrates" al revés en una prisión de lujo, sería todo su castigo.
Olvídalo y volverá por mas.
Post sricptum:
El pequeño hombrecito del norte que acuñó todo el poder en su mano durante diez desaforados años de pizza con champagne, videomatch, corrupción y merca. Y aún así, otro mas poderoso que él, le dijo clarito una vez... el trono que usted ahora detenta es un puesto menor.
Y despareció dejando un estela de azufre por detrás.
domingo, 9 de febrero de 2014
El pibe que amaba el mar
Mi relación natural con el mar es casi como la de cualquier otro. Uno empieza amando zambullirse en sus aguas, a sus anchas y luego deviene cierto resquemor.
A mi particularmente me costó superar ese resquemor. Le temí al mar de muy temprano, pero amé siempre estar dentro suyo.
Siempre tuve problemas con las preliminares. Siempre me costó adaptarme. Y casi siempre tuve un proceso de aprendizaje mas lento que la media.
A mi vida las cosas llegaron tarde, un poco por suerte, otro poco por miedo y otro poco mas por decisión propia. Siempre esperé a último momento para tomar las decisiones mas fundamentales de mi vida.
¿Ansiedad? Si, un montón, pero siempre consideré que si uno sabe valorarla, la vida es larga como para querer quemar los cartuchos tan precozmente.
La sola idea de llegar a los cincuenta años y ya no tener nada para hacer me resulta simplemente desoladora. Por eso siempre choque con aquellos y sobre todo aquellas, que me demandaban mas celeridad, mas rapidez, para poder seguirles en el tren de apuro y locura que enferma a gran parte de la sociedad actual que vive en grados enfermizos de aceleración. Eso no es vivir para mi y siempre lo sentí. Aunque sea inconscientemente desde chico, pero lo sentí. Lo percibí y me sigue sucediendo lo mismo.
El mar tiene eso de inmanejable. Tiene ese don que inspira respeto. Cuando te sumergís en las aguas marinas no es lo mismo que una pileta o la bañera, o mismo un lago o río. Uno siente que de alguna manera pierde algún tipo de control. Y a nadie le gusta perder el control de su vida. Por eso el mar es un buen supresor del ego natural.
Me genera el mismo amor y odio que me puede generar vivir en una ciudad. Donde te da placer y comodidad pero en detrimento de cierto grado de neurosis y paranoia. Uno debe pagar el precio de la locura por vivir en lugares que te dan todo. O casi todo.
La relación con el mar, sin embargo, es mas benigna. Me genera cierto miedo y sobre todo frío, sin voy a mis queridas playas del atlántico sur. Pero también me genera un placer enorme. Estar al sol. Jugar con la arena, sin importarme nada lo sucio que esté. Y sobre todo jugar con el mar. Con las olas enormes. Patearlas. Sumergirme en ellas de cabeza, o de espaldas, o solo dejándome golpear por ellas y caerme sin sentido. Lo disfruto. Me río, juego solo. Cada vez que entro es como volver a esa infancia desprejuiciada.
Aunque de chico tuve problemas para poder lidiar con el frío que me generaba las aguas sureñas, y mi debilidad innata en los pulmones que me impedía contener la respiración y bucear o el hecho de no poder relajarme para flotar como un pedazo de telgopor y así dificultarme hasta hoy en día poder decir "sé nadar". El agua de mar es algo que amo. Amo las olas y las puestas o salidas de sol por el mar. Amo la arena y la sal marina que me chupo de mi piel quemada. Amo que el sol me deje hecho un camarón. Amo la playa, su sonido, sus gaviotas, el viento imperecedero. Lo amo todo. Por que amo este planeta y mi buen sino de haber nacido en el mejor lugar de esta inconmensurable galaxia.
lunes, 27 de enero de 2014
La resignificación del recuerdo triste
-No, pero quiero que el pasado no me rompa a mi.
-¿De que manera podría romperte?
-Y no se... Muchacha...
Entrevista a Spinetta. 1986.
Muchas veces sentimos que hay ciertos recuerdos de experiencias, momentos y personas ligados a determinadas canciones y hasta fragancias.
Se nos hace intolerable por momentos revivir esos momentos, mas si nos recuerdan algún amor perdido o momentos de la época de uno. Sobre todo si esos momentos fueron bellos momentos, porque sabemos que ya no los podemos recuperar y que viven en alguna parte de nuestra memoria. Incólumes e imposibles de revivir. Pero mas que nada mitificados.
Es imposible que no recuerde a V si escucho de pronto el disco Días y flores de Silvio Rodriguez, y aquel año único que fue para mi el 2005.
Imposible que no recuerde a A si escucho The universal de Blur y el 2008. Época en que sonaba mucho ese tema en nuestros momentos juntos.
Todas estas cuestiones nos pasan a todos los que amamos. Algunos las sobrellevan mejor y otros como yo o el flaco, no podemos evitar quebrarnos, aún así hayan pasado casi diez años.
Idealizamos por demás aquellas épocas y creemos que nunca viviremos tiempos así de felices. Sin embargo ese es nuestro error. Ahora mismo estamos viviendo tiempos increíbles, conociendo a personas maravillosas y escuchando otras canciones que, cuando tengamos cuarenta años, nos recordarán este momento que pensaremos, fue único y no supimos valorar.
Somos seres que nos encanta sufrir y llorar por el pasado, somos hombres sensibles con alma nostálgica de tangueros, rufianes melancólicos y nunca estaremos contentos con nuestro presente.
Por eso mismo caeremos víctimas de nuestro propio pasado.
A menos claro que, logremos resignificar todo aquello que está ligado a un recuerdo.
Y eso es lo que estoy haciendo, y eso es lo que esta generando que esas canciones o discos vedados, vuelvan a mi, ligados a otras personas y a otros momentos, que son parte de mi presente, que por ser eso, mi presente es mejor que cualquier recuerdo ficticio de un pasado estúpidamente idealizado.
Vivan el hoy. El pasado pasó y el futuro nunca llegará.
lunes, 13 de enero de 2014
Elogio de la ridiculez
Hay cosas en la vida que resultan ridículas. Muchas veces me acusaron de ser ridículo, pero creo que el summun de la ridiculez se encuentra en las cosas mas simples de la vida. Como la vida misma. Un sinfín de ridiculeces en cadena, una tras otra que se acumulan en un cúmulo infinito.
Camus decía que la vida es absurda. También lo decía el caballero de oro a Hyoga y lo dejaba congelado para siempre.
Ahora bien, si la vida es ridícula en sí, no tiene mucha importancia. La cuestión a tener en cuenta es que si es ridícula pero eficaz, entonces ya nada tenemos que preocuparnos por un futuro incierto.
Así desbaratamos todo rasgo de inmadurez y solemnidad que podamos darle a la nota y ponemos como siempre, un ejemplo clarificador.
En la película de Spielberg La terminal, el personal principal, Viktor Navorski, no puede salir de la terminal de Nueva York porque en su país de origen, Cracozcia (una especie de burla directa a los conflictos de los países de Europa del este), se vive un golpe de estado y por ende el país se disolvió. por lo tanto no tiene identidad. No es un absurdo, porque podría pasar algo así, aunque raramente. Pero toma la dimensión de ridículo, si pensamos que una persona podría ser retenida así en un aeropuerto internacional de tal renombre como el de NY y que nadie vele por sus derechos básicos.
A partir de ahí la película se toma la licencia mas que lícita de encadenar situaciones ridículas, una tras otra. como por ejemplo la vida que empieza a llevar Viktor en el aeropuerto. Primero llevando carritos y luego como obrero de la construcción. ¿Donde podría construirse en un aerpouerto por lo mas construído?
Su fin. Llevar un papelito a un músico de jazz que por la edad y la apariencia de la foto no podría estar nunca vivo. A menos que fuera una especie de Matusalén en potencia. Ridículo.
Su enamoramiento ridículo con una azafata que está enamorado de un hombre de familia que no llama nunca. Ridículo aunque muy factible.
Y luego las extravagancias de la fuente sin que nadie le diga nada. A todo esto el encargado del aeropuerto tiene una especie de rencor mal sano y odio incomprensible por aquel sujeto. Tiene la lógica del odio de aquel que detesta al otro prisionero que refleja su propia imposibilidad de salir de aquella prisión auto impuesta.
Además sus compañeros como el hindú, que no para de comportarse como un viejo estúpido y rencoroso que hace ridiculeces mientras Viktor cena con su imposible amor.
El desenlace por lo mas ridículo de la visa por un día que ella le otorga gracias a su amor y con el cual logra irse finalmente. O sea, donde esta el sacrificio si la mina amaba al tipo que le da el favor a Viktor. Ridículo.
Y el final con Viktor, cumpliendo con el deseo de su difunto padre. Se va en taxi. ¿Vuelve al aeropuerto? No importa. Todo fue una ridiculez desde el principio y poco importa ya que pueda hacer Viktor.
Entonces se nos presenta la sieguiente pregunta. ¿Es la película una verdadera, lisa y llana ridiculez sin sentido? ¿O es un fiel reflejo de un mundo que no para de sorprendernos con eventos que vistos desde lejos, no son mas que puras ridiculeces con un mínimo de sentido?
Spielberg es un maestro ingeniero del cine porque no solo nos engaña con sus mundos fantásticos sino porque también logra reflejar como muy pocos y con una película tan tonta, lo ridículo de la existencia y del comportamiento humano.
Celebramos las ridiculeces, porque de ellas nos alimentamos para seguir vivos, y continuar perpetrando este eterna cantinela del ridículo.
martes, 31 de diciembre de 2013
Chau 2013!
Llevate toda la escoria que trajiste. Llevate a toda la mala onda y a la gente innecesaria y poco feliz. Llevate a los amargos de espíritu. A los refutadores de leyendas. A los frígidos y a los solemnes que no pueden disfrutar un minuto de vida sin amargarse el día. Llevate toda la garufa y mala vibra.
Chau 2013.
https://www.youtube.com/watch?v=NKWCJTRTaJU
Hola 2014.
Chau 2013.
https://www.youtube.com/watch?v=NKWCJTRTaJU
Hola 2014.
lunes, 16 de diciembre de 2013
Sagitarianas
Las bravas guerreras sagitarianas son como amazonas palpitantes. Me desvelan, me atrapan, me atacan.
Las sagitarianas son como valkirias queridas, feroces, pasionales, amantes.
¿Cuerdas? Un poco locas, un poco brujas. Sensibles. Dionisíacas. Místicas. Sensuales.
La conjunción precisa de nuestro segundo chakra nos hace pensar que fuego contra fuego se alimenta y que todo lo demás, sobra en un mundo donde, si los elementos no coinciden, se destruye el magma perpetuo.
No mas reptiles, ni animales fríos. Ni insectos, ni maremotos. Solo un grado certero de animales mitológicos o cuadrúpedos mamíferos, dignos del amor que se merece un animal de sangre caliente.
Flechazo entonces para este viejo León de Nemea.
sábado, 7 de diciembre de 2013
Pibes y porqueterías
Era sábado a la tarde y tuve que dejar mis juegos para acudir al cumpleaños. La cita era a las cinco de la tarde en el edificio que estaba doblando la esquina. A las 20 horas era le horario fijado para que nuestros padres nos fueran a buscar.
Leandro festejaba sus primeros diez años de vida. Momento importantísimo para cualquier niño que tenga consciencia de su otredad.
Me di un baño y me perfume con medio frasco de perfume Pibes. Me puse una camisa cuadriculada y unas bermudas. Y zapatillas claro.
Cuando llegué estaban casi todos mis compañeritos del colegio, mas algún que otro familiar de Leandro y amigos de otro lado.
En principio nos juntamos en grupitos. Pero después, la hermana mayor de Lea puso música y un poco se nos incitó a bailar con las chicas.
A mi me gustaba Andrea. Una compañera de piel muy blanca y pelo largo, negro y ondulado. Era un poco sabelotodo, muy charlatana y tenía pequitas en su cara.
Alguien que no recuerdo propuso el juego de la botellita. Otro u otra, propuso algo de un semáforo. Yo no sabía que eran esas cosas. Parecían juegos. Claro, lo eran, pero implicaban besos con las chicas.
Parecía todo un desafío. Tendría o no mi primer beso? Al parecer mi madre me había contado que cuando estaba en el jardín, una compañerita, Celeste, siempre Celeste, nos curzó con su madre en un supermercado y que ahí nomás donde me vió, me estampó un beso con mucha convicción. Al parecer yo me quedé inmóvil y con la cara roja como un tomate. Pero la verdad es que no me acuerdo. Asi que no se si vale...
En esta ocasión, yo solo deseaba que me tocara con Andrea y ninguna mas. Ya ni recuerdo las reglas del juego. Solo se que en determinado momento tenías a merced a alguien y le dabas a elegir entre verde (en el cachete), amarillo (pico), rojo (beso intenso de mas de diez segundos) y para los mas osados ultravioleta (beso imposible de chupón). Nadie se animaba todavía a este último. Pocos años después, en séptimo grado, ya habría varios incursionando en "transar", pero por ahora lo mas osado era el rojo.
Un compañero mío, Ramiro, un verdadero gilipollas, le tocó con Andrea y aventuró con un ultravioleta, pero fue rechazado y Andrea quedó descalificada. A ese Ramiro quería romperle la cara. Bueno, siempre había querido rompérsela, pero ahora me daba mas motivos. Perdía así la posibilidad de besar a Andrea.
Sin embargo otra compañerita me detuvo y me pidió amarillo. Tatiana. Petisa, trigueña, linda. Abría ya un gusto por las petisas que duraría hasta hoy día. Sin embargo el pico pasó rápido y casi ni lo noté.
Algunos se pelearon, otros dejaron el juego. Pero volvimos a jugar y esta vez, Andrea volvía a las pistas. Tuve que tolerar que besara a otro cretino, pero pasó sin pena ni gloria. Para los dos fue indiferente. Dábamos vueltas y vueltas y parecía que nunca me iba a tocar con ella, sin embargo se dió la oportunidad y cuando ya parecía que todos estaban ya aburridos de este juego precoz, Andrea se plantó frente a mi.
En un acto de total osadía le pedí un rojo fuerte. Violento. Al principio no quería acceder, pero todos insistieron ante mi inmutabilidad. Ella finalmente aceptó y antes que pudiera siquiera reaccionar, me agarró de las ridículas solapas de mi camisita y me estampó un besos. Todos se pusieron a contar a nuestro alrededor los diez e interminables segundos. Abrí los ojos y vi que ella los tenía cerrados, y su cara estaba tan roja como un tomate maduro. Yo sentía que era el mejor momento de mi vida. Cuando llegaron a diez, todos vitorearon y ella inmediatamente me empujó y caí en la cama que estaba atrás mío. Salió corriendo del cuarto y a mi me daba vueltas la cabeza. Un par de compañeritos me felicitó y otros me dijeron "guacala, como pudiste besar a Andrea el loro".
Nunca supe si para Andrea fue importante o no. Nunca me animé a decirle que me gustaba. Terminamos la primaria y le perdí el rastro por mucho tiempo. Luego la crucé una vez por los pasillos de Filosofía y Letras, pero creo que no me reconoció.
Y así esa tarde, después que nos dieron la bolsita con los caramelos, me volví a mi casa con mis viejos. Con la cabeza dando mis vueltas, luego de haber vivido mi primer experiencia romántica de mi vida.
Y todo gracias al perfume Pibes.
jueves, 5 de diciembre de 2013
Café con lex Luthor
Es el mediodía. En un rato parto hacia la librería. No comí nada ultimamente. De todos modos, de buena gana, me tomaría un rico y nutritivo café con leche. Un café "conlex", un café con léxico, un café con Lex Luthor. Simples mentes, porque Lex no puede soportar que un no humano, un ideal nietzscheano, representado en un alien en calzitas, le robe protagonismo en esa sociedad de hambruna que él mismo se encargó de crear. Porque somos como robots, directo al matadero. Ya no creo en los héroes ni salvadores.
Ya no creo poder seguir viviendo con instinto gregario. Para nosotros, la libertad. Para mi, el aislamiento y la soledad. Porque los burócratas anti héroes, los refutadores de leyendas como Luthor, coparon la parada, y ganaron hace rato. Ganó el aburrimiento y el hastío. Ganó la mediocridad y el nihilismo. Ganaron los tecnócratas. Ellos no tienen imaginación. Pragmáticos y burócratas, ellos ganan la pelea desde el comienzo de los tiempos terrícolas. Pero mas allá de todo este mejunje arbitrario de opiniones altamente cuestionables y subjetivas, mi pensamiento se resume a una sola cosa. Quiero tomarme un café con leche. Un café conlex..
miércoles, 4 de diciembre de 2013
La llamada de tu luz
Espanté las culpas de tu amor y todos los pormenores que me trajeron tus reclamos de plazos vencidos. La sintonía de amor se columpió como un mar abisinio de verdades desoladoras para el alma.
Pero la culpa de los desastres universales no tiene nada que ver con tu partida improvisada.
La división de mares rojos y soles grises, trajo como recompensa la fruta pasional del deseo caníbal primario.
Ahora ya nada puedo con tu laxitud extrema. Un día subiste a mi vida y otro día cualquiera te bajaste.
No siento nada. Ni dolor. Ni tristeza. Ni alegría. Ni soledad. Solo una tranquilidad parsimoniosa.
Un temporal se avecina en mi ciudad, pero en tu casa quedaron solo despojos de un amor disfrazado.
Tenga Dios piedad de mi alma pecadora, al intentar amar, con el corazón vacío.
Un día de brusca alegría me reencontré con tu fantasma le pedí disculpas.
El groove pormenorizó la velada.
Soy un gastronómico contento ahora.
Soy un periodista del New Yorker, con la primicia parada.
Soy el leonino irredento, que transforma dolor en placer.
Soy una bola germinal de fertilidad al por mayor.
Soy un Dios greco romano, sediento de sexo dionisíaco.
Soy un lustre para la sociedad conservadora y liberal.
Soy un peronista incorregible que lee a Borges y se pajea con Freud.
Destruyo toda sintomatología de la venganza mas pueril y te digo que tus poemas estériles ya no pueden afectarme. Serás una mala poeta, pero sos flor de puta. Eso te hace seguir en pie.
Mi pecado mayor es tener una lírica tan potente como mi fuerza vital. Y ya mi segundo chakra se funde con otros, para regocijarme en el hecho verídico de que ya no me importa nada de lo que piense o diga alguien que para mis ojos es tan esencial como lo invisible.
Pero la culpa de los desastres universales no tiene nada que ver con tu partida improvisada.
La división de mares rojos y soles grises, trajo como recompensa la fruta pasional del deseo caníbal primario.
Ahora ya nada puedo con tu laxitud extrema. Un día subiste a mi vida y otro día cualquiera te bajaste.
No siento nada. Ni dolor. Ni tristeza. Ni alegría. Ni soledad. Solo una tranquilidad parsimoniosa.
Un temporal se avecina en mi ciudad, pero en tu casa quedaron solo despojos de un amor disfrazado.
Tenga Dios piedad de mi alma pecadora, al intentar amar, con el corazón vacío.
Un día de brusca alegría me reencontré con tu fantasma le pedí disculpas.
El groove pormenorizó la velada.
Soy un gastronómico contento ahora.
Soy un periodista del New Yorker, con la primicia parada.
Soy el leonino irredento, que transforma dolor en placer.
Soy una bola germinal de fertilidad al por mayor.
Soy un Dios greco romano, sediento de sexo dionisíaco.
Soy un lustre para la sociedad conservadora y liberal.
Soy un peronista incorregible que lee a Borges y se pajea con Freud.
Destruyo toda sintomatología de la venganza mas pueril y te digo que tus poemas estériles ya no pueden afectarme. Serás una mala poeta, pero sos flor de puta. Eso te hace seguir en pie.
Mi pecado mayor es tener una lírica tan potente como mi fuerza vital. Y ya mi segundo chakra se funde con otros, para regocijarme en el hecho verídico de que ya no me importa nada de lo que piense o diga alguien que para mis ojos es tan esencial como lo invisible.
domingo, 1 de diciembre de 2013
ÚLTIMO PROGRAMA de CONVIVENCIA SAGRADA!!!
Nos veremos en nuevos programas, nuevos formatos, y por la vida misma.
No se pierdan. No se dejen embalar por la basura cultural ya digerida de la televisión y la radio comercial. Hay nuevas voces pugnando por salir.
Hasta luego y adiós para siempre!!!
Convivencia Sagrada.
sábado, 16 de noviembre de 2013
La estirpe del guerrero
Como Leonardo Favio decía respecto a su cine, solo puedo acercarme a escribir algo cuando mi coranzoncito tiene algo para decir.
No pretende medirme con un genio de la talla de Favio, pero siento alguna verdad latente en esas palabras. No se puede escribir con una pena o un vacío. Pero cuando el corazón tiene algo para decir es válido. Las heridas sanaron y elegimos seguir siempre los caminos que tengan corazón.
El otro día, reviendo la saga Saint Seiya, el personaje que siempre me gustó, el dragón Shiryu, me develó una gran verdad.
Cada uno de los cinco caballeros que encarnan la serie de animé, deben proteger a la diosa Atena y al mundo de las fuerzas del mal.
Me di cuenta que cada uno de ellos representa algún tipo de valor para el espíritu del guerrero. Seiya es claramente la voluntad. Hyoga es las emociones. Jon es el amor y la sensibilidad. Ikki es el coraje. Y el dragón Shiryu es el sacrificio.
Shiru, a lo largo de toda la saga siempre se sacrifica por los demás. Sacrifica su visión para que vivan el Pegaso y Andrómeda. Sacrifica su vida para arreglar las armaduras, Sacrifica su vida para que pasen de la casa de Capricornio. La vida de este caballero es un sacrificio constante y perpetuo.
¿Que valor encarna el sacrificio entonces en la vida de los guerreros?
Siempre sentí que para mi lo peor que hay en la vida es sacrificarse. Sacrificar diversión en por de un bien superior, Sacrificar felicidad para que otro la obtenga. Sacrificar la propia autoestima para que otro eleve al máxima la suya. Sacrificar lo material para dárselo a otra persona. Sacrificio para mi siempre fue sinónimo de abstención, de control, de represión, de coartar libertades.
Sin embargo hay algo notable. En la concepción del guerrero clásica, los héroes se sacrifican en detrimento de un bien superior, de la salvación del pueblo, etc.
Sin embargo, hoy en día, en estos tiempos, tan antagónicos a los tiempos míticos, ya no tenemos dioses o criaturas fantásticas contra los cuales combatir. No existe el enemigo externo. El único enemigo es uno mismo y el campo de batalla se libra en nuestro interior.
El peor enemigo que podemos tener es nosotros mismos, porque nos conocemos lo suficiente como para que la batalla dure toda nuestra vida.
Ese combate desgasta y es hasta inevitable. Pero podemos encontrar la solución. Podemos salir a buscar falsos enemigos en el exterior. Meternos en la cruz roja o de mercenarios en alguna guerra perdida en el extenso globo. Sin embargo el combate final siempre será con nosotros mismos.
Por eso la mejor opción es hacerle frente al yo-némesis y destruir nuestra propia imagen. La imagen falsa que creamos de nosotros mismos. Y sacrificar, no nuestros gustos o placeres, sino esa visión errada de que somos de determinada manera. No hay peor derrota que la autoproclamada.
martes, 29 de octubre de 2013
Reconstrucción de los hechos
Cuando me abrieron, descubrieron que tenía un enfisema pulmonar. Por eso la tos de las últimas semanas. Pero lo realmente serio es que la autopsia reveló que tenía un cuerpo mas avejentado de lo que debería.
Una hora antes había estado hablando por teléfono en la parada del colectivo, rumbo al trabajo. Una llamada atea y sin misericordia me distrajo del mundo por unos instantes. Yo justo había bajado del cordón de la vereda en el momento que el colectivo, en vez de detenerse, me embistió de lleno, dando mi cabeza contra el frío pavimento. Mi cráneo partido en dos, debe haber sido un feo espectáculo de ver...
Esa mañana había cambiado los vestigios de un viejo amor agónico, para sumergirme en una nueva fragancia romántica. Mi embelesado carisma, levantaba sin titubeos una autoestima destrozada y mutilada. Las cosas empezaban a cambiar. Pero la noche anterior, una bruja, de la cual si apenas tengo datos, me deseó el mal y mi final. Pensé que era una vieja amargada y resentida con los hombres, pero al parecer fue una joven celosa y despechada. Ya no importa el desarrollo de los hechos, la realidad es que ahora estoy rodeado de lenguas de fuego, consumiendo mi avinagrado cuerpo corroído por la distancia y la indiferencia.
La pelotudez, aniquiló las ansias... para siempre.
lunes, 21 de octubre de 2013
La desilusión
La desilusión de aquello que uno pensaba sería otra cosa. Y pensar las cosas que uno podría haber hecho en detrimento de esa ilusión.
Desilusionado por todo el amor que uno dio para que uno pase al olvido sin mas historia ni problema.
La falta de afecto, de interés, de preocupación y de ganas por mejorar las cosas se traslucen en una total desilusión con la vida.
Idealizar el amor lleva a la gran desilusión y entonces de a poco se empiezan a perder todos los sueños y utopías para recaer en la etapa mas abyecta del nihilismo, que siempre se supera.
Entonces el cachetazo kármico que te va a dar la vida te hace dar cuenta que fuiste un cretino y no valoraste lo que te había dado. Con el tiempo caen las fichas, pero ya es tarde para arreglar las cosas.
Pero estas bien y no tenes necesidad de querer volver al pasado a enmendar tus errores.
Entonces todo fluye como en el río. Y te dejas fluir, y los afectos y relaciones pasan a ser piedras en el fondo, río arriba. Tu camino se abre hacia mejores caminos, para desembocar triunfal en el mar.
Desilusionado por todo el amor que uno dio para que uno pase al olvido sin mas historia ni problema.
La falta de afecto, de interés, de preocupación y de ganas por mejorar las cosas se traslucen en una total desilusión con la vida.
Idealizar el amor lleva a la gran desilusión y entonces de a poco se empiezan a perder todos los sueños y utopías para recaer en la etapa mas abyecta del nihilismo, que siempre se supera.
Entonces el cachetazo kármico que te va a dar la vida te hace dar cuenta que fuiste un cretino y no valoraste lo que te había dado. Con el tiempo caen las fichas, pero ya es tarde para arreglar las cosas.
Pero estas bien y no tenes necesidad de querer volver al pasado a enmendar tus errores.
Entonces todo fluye como en el río. Y te dejas fluir, y los afectos y relaciones pasan a ser piedras en el fondo, río arriba. Tu camino se abre hacia mejores caminos, para desembocar triunfal en el mar.
sábado, 5 de octubre de 2013
poema de un hippie, un sábado a la tarde
Poema de un hippie, un sábado a la tarde.
Rodeado de unas sedas de la India,
un olor a sahumerio y cedrón flota en el aire pacífico de la tarde,
el silencio es solo interrumpido por la canción Lady of the island,
en el wincco, todo suena con beatífica paz,
corre el agua de una ducha mientras.
Son las 4 de la tarde y todo esta calmo.
Es el amor de primavera que sobrevuela el pueblo en 1969.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











